Tisha Be Av, El día más triste del judaísmo

Según la Mishná, hay cinco eventos que justifican el ayuno y la abstinencia del 9 de av:

  1. Este día, Moshe mandó 12 espías para informarle sobre la tierra de Canaán. Los espías regresaron con malas noticias, y los hijos de Israel sollozaron, temieron y se desesperaron por no poder ingresar a la Tierra Prometida.
  2. Los babilonios arrasaron el Beit Hamikdash y toda Judea liderados por Nabucodonosor en el 586 a. C., condenado a la población al exilio de Babilonia.
  3. El Segundo Templo fue destruido por el Imperio romano en el año 70, llevando al pueblo judío a una galut de dos mil años.
  4. La caída de Betar y el consiguiente colapso de la revuelta de Bar Kojba contra Adriano (Roma) fracasó y él, Rabí Akiva y miles de sus seguidores fueron asesinados.
  5. Tras la caída de Ierushalaim en el 70, su resurgimiento un año después.

Según el Talmud, la destrucción del Segundo Templo comenzó el 9 y terminó el 10 de av, cuando las llamas acabaron de arrasarlo, por eso el ayuno dura 25 hs.

Posteriores calamidades del 9 de av

  • El Papa Urbano II declara las Cruzadas en 1095
  • Quema del Talmud en 1242
  • En 1290, firma del edicto de Eduardo I de Inglaterra expulsando a los judíos de Inglaterra.
  • En 1492, El Decreto de la Alhambra expulsa a los judíos de España. Por las mismas fechas comienzan los episodios más trágicos de la Inquisición Francoespañola y posteriormente la Portuguesa.
  • Primera Guerra Mundial en 1914
  • Campo de exterminio de Treblinka, inauguración y primeras muertes en 1942
  • Muerte de 85 personas y más de 120 heridos en el atentado a la AMIA ( El 18 de Julio de 1994 coincidio con el 10 de Av del Calendario Hebreo).

Una Lección Por Tisha Be’Av

Danny Ayalon, Vice Ministro de Asuntos Exteriores
Para The Jerusalem Post

Tisha Be’av es el antiguo día nacional de duelo para el pueblo judío. Muchos acontecimientos desastrosos nos han afligido en este siniestro día.
Nosotros conmemoramos la fecha de la destrucción del Primer y Segundo Templo, el último que comenzó con la larga travesía del pueblo judío a un exilio, dispersión y sufrimiento que ha durado por casi 2000 años.
Durante aquellos tiempos, Tisha Be’av se volvió sinónimo de expulsiones y masacres, y fue incluso la fecha en que vimos el comienzo de las deportaciones del Ghetto de Varsovia a Treblinka.
TISHA BE’AV no debe ser solo una lección en recordación y dolor, sino debe ser también un día de reflexión.
Nosotros aprendemos de nuestros sabios que el Segundo Templo fue destruido debido a una razón: odio sin razón.
Nosotros sabemos que hubo muchos judíos justos, educados y temerosos de Di-s en el periodo del Segundo Templo, pero muchos tenían una visión del mundo que los llevo a observar en forma poco amable a sus compañeros judíos.
Por contraste, el Primer Templo fue destruido por tres razones: inmoralidad, extendido asesinato e idolatría. Estos son pecados extremadamente graves de acuerdo a la ley judía.
No obstante, el primer exilio duro por solo 70 años mientras que el segundo ha durado por casi 2000 años.
Por que la discrepancia? Rabí Abraham Yitzhak Hakohen Kook, tenía mucho para enseñar sobre este mismo punto. El explico que el único castigo valedero para el odio sin razón es la destrucción de nuestro centro nacional.
Esto significa que el pueblo judío necesito experimentar un largo y duro exilio que rompió nuestras estructuras equivocadas y establecidas. Estas estructuras fueron la fuente de la división y Kook afirmo que mientras ellas existieran, las malas acciones, malas interpretaciones, odio sin razón y de hecho, el exilio que estas trajeron, continuaría.
Después de 2000 años nosotros finalmente hemos retornado a nuestro hogar ancestral pero aun estamos sufriendo de muchas divisiones entre nuestro pueblo tanto a la vista como escondidas. El Estado de Israel enfrenta muchos desafíos que nosotros solo podemos superar como un pueblo unido. A nosotros se nos presenta una creciente amenaza nuclear de Irán, grupos terroristas comprometidos a atacar una y otra vez nuestros centros ciudadanos, cohetes dirigidos a nuestros pueblos y aldeas en el Norte y Sur y el creciente odio y deslegitimización de Israel alrededor del mundo.
Hoy, el Estado de Israel es una prospera sociedad pluralista y multicultural. Sin embargo, recientemente nosotros pudimos ver grandes tensiones de desunión de propósito y discordia. Muchos ven a los diferentes elementos en la sociedad israelí como el “otro” y frecuentemente los difaman.
Muchos grupos presionan su poder como ciudadanos para el bien del país, mientras que otros contribuyen mucho menos. Nosotros necesitamos lograr una solidaridad nacional que empuje en la misma dirección para encontrarse con los crecientes desafíos que enfrentamos como nación.
Seguramente puede contribuir solo a la desunión cuando israelíes de algunas religiones y contextos envían a sus hijos a las líneas del frente en las batallas contra nuestros enemigos y aquellos que buscan destruirnos, mientras que otros no lo hacen.
Nosotros entendemos que por razones religiosas, étnicas o culturales, muchos grupos sienten que ellos no pueden contribuir completamente a la defensa física de nuestra nación.
Sin embargo, ellos seguramente pueden contribuir en otras formas, sea a través de servicio nacional o comunitario.
Toda comunidad tiene su enfermo, su discapacitado, su anciano y su pobre.
Nosotros pedimos a cada israelí que contribuya al mejoramiento de nuestra sociedad y en este camino se unifiquen para un propósito central.
En una sociedad libra como la de Israel, a toda persona se le permite tener su propia opinión.
No obstante, esto no incluye incitar a la violencia u odio hacia otros grupos, y especialmente no contra Israel como un todo.
Tal incitación llevara esencialmente a la ruptura de nuestra solidaridad nacional vital y debilitara nuestra resistencia a aquellos que buscan la destrucción de cada uno de nosotros.
La reobtención de nuestro hogar nacional fue lograda solo permaneciendo juntos.
Yo he oído muchas fascinantes historias acerca de la Guerra de la Independencia en la cual gente de muchas religiones, contextos, nacionalidades y culturas permanecieron lado a lado en las murallas para combatir por nuestro país.
Aunque nosotros retuvimos el derecho a tener nuestras diferencias, nosotros recordamos que fuimos todos movilizados por los mismos objetivos. Ahora es ese tiempo una vez más.
Nuestros sabios y nuestras amargas experiencias nos han enseñado que el más grave de todos los pecados es el orgullo humano, con su odio sin razón y desunión de propósito, y por eso nosotros hemos recibido el más grave castigo.
Nosotros no podemos permitirnos perder de vista de lo que es importante aun cuando retengamos nuestro derecho a ser y pensar en forma diferente. Esta debe ser la lección de Tisha B’Av para todos nosotros

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