Recordar a las víctimas de las bombas atómicas es motivo para hablar de un verdadero significado de fracaso, de la total deshumanización del hombre

Hoy se cumplan 64 años de este imperdonable crimen, muestra permanente de lo autodestructivos que es el hombre y cuan poca memoria tenemos.
Hay muchas dolorosas grietas y lamentables recuerdos en la historia de la humanidad, nuestra historia. Pero existe una profunda expresión del horror que la guerra ha protagonizado y que dan lugar a largas reflexiones sobre la propia naturaleza destructiva del ser humano.
Recordar Hiroshima, Nagasaki es motivo obligado para rememorar lo que sucedió un 6 de agosto de 1945.
Ese fatídico día, EE.UU. lanzó sobre la población civil de la ciudad japonesa de Hiroshima, al sur del país, una bomba atómica que causó la muerte instantánea de 100.000 personas. Tres días más tarde, el 9 de agosto, lanzó otra bomba atómica sobre Nagasaki, que provocó 75.000 muertes en el acto.
En los días posteriores fueron muriendo los que se encontraban más alejados de los centros de la explosión y los pocos supervivientes sufren aún hoy las consecuencias de la radiación, que se han ido transmitiendo a las generaciones posteriores.
Las bombas nucleares que cayeron en Japón fueron ordenadas por Harry Truman, presidente de los EE.UU. Dos armas tristemente conocidas en la historia (Little Boy y Fat Man) provocaron la muerte instantánea de más de 200.000 vidas debido a las explosiones y la destrucción completa de las dos ciudades.
A las 8.12 h, el B-29 Enola Gay dejó caer la bomba atómica Little Boy (‘niño pequeño’) sobre el centro de la ciudad y se alejó a gran velocidad. Para aumentar su alcance letal, la bomba estaba programada para explotar a unos 300 m de altura. A las 8.15 h la bomba estalló con una explosión de la magnitud de 12.000 toneladas de dinamita, quemando a más de 80.000 personas.
Los autores de aquella masacre pretendieron justificarla alegando que era necesario forzar la rendición del enemigo, para evitar males mayores, pero la realidad es que aquella monstruosidad ha creado un peligro mucho mayor porque el ingenio nuclear que ellos alumbraron ha crecido y se ha multiplicado hasta amenazar la existencia de toda la humanidad.
Además hay que recordar que un número desconocido de sobrevivientes de Hiroshima se había trasladado hasta Nagasaki, donde nuevamente fueron bombardeados.
Posteriormente la cifra de fallecidos aumentó considerablemente por los afectados de las heridas y debido a la radioactividad creada en la zona, que determinó la aparición de numerosos casos de cáncer y secuelas genéticas durante las siguientes décadas en los territorios colindantes.
8 días después de la bomba lanzada en Hiroshima, el 14 de agosto de 1945 a las 9 horas local Japón comunicó su rendición incondicional y supuso el final de la Segunda Guerra Mundial. Ambos dispositivos fueron lanzados sobre poblaciones civiles con la guerra prácticamente finalizada.
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