Los héroes del Ghetto de Varsovia.

Deja un comentario

El 19 de abril de 1943, la víspera de Pesaj, un grupo de jóvenes se rebelaron inspirados por nuestras tradiciones de libertad, por nuestra salida de Mitzraim. Les habían elegido ese día seguramente sin saberlo los nazis. Esos jóvenes se rebelaron contra las poderosas SS junto con los supervivientes del ghetto de Varsovia. En un mes murieron “con honor”, casi todos aquellos que lograron sobrevivir a tres años de vejaciones y de tormentos en el ghetto más grande de la Polonia ocupada. Fue un acto de desafió de nuestro pueblo para el que ya nunca nada volvería a ser igual y cuya secular capacidad de supervivencia había sido sometida a la prueba terrible del exterminio industrial.
Después de la invasión de Europa por los nazis, nuestro pueblo había sido recluido en ghettos, expresamente construidos para servirnos de prisión y antecámara a la muerte. Esto no era, ni mas ni menos, que la primera fase de aquella solución final hitleriana, que, veinte años antes, había ya anunciado el criminal alemán en su siniestro libro Mein Kampf.
En otoño de 1940, el barrio judío de Varsovia, al oeste del Vístula y de una extensión de 6,5 km, fue cercado por un alto muro protegido con alambrada de espino. Allí fueron depositados casi 443.000 judíos, muchos de los cuales no tenían ni casa ni lazos familiares en la capital polaca. Fueron encerrados en él, aislados del mundo exterior, en espera de un destino que no conocían y poquísimos en el exterior consideraban posible: el exterminio racional, sistemático e industrial de nuestro pueblo.
Los judíos del ghetto, como en otros lugares del Reich fueron sistemáticamente condenados al hambre por sus guardianes y aterrorizados con continuos momentos de violencia indiscriminada con el fin de amedrentarlos. Nuestro espíritu, ya no de resistencia, sino de simple supervivencia era carcomido por los breves y vanos chispazos de esperanza, maliciosamente alimentados por los propios nazis. De vez en cuando, la presión disminuía, se aumentaban las raciones alimenticias asignadas al ghetto (esos días comían) y se veía sonreír a las tropas que los mantenía encerrados. En aquellos momentos de calma se permitía incluso que ciertas noticias tranquilizadoras se filtrasen en el ghetto desde los campos de trabajo exteriores. Por un momento, parecía posible a aquellos seres que, al fin y al cabo, nadie podía ser tan completamente inhumano. Vanas esperanzas para nuestro pueblo que languidecía en un exterminio implacable.
La más eficaz entre todas las técnicas de la guerra psicológica aplicada por los nazis fue la habilidad con que se supieron manejar al Consejo judío. Este era, en definitiva, un organismo político alemán que funcionaba por iniciativa de algunos judíos, impulsados por muy diversos motivos, que iban desde el puro y simple deseo de salvar la propia vida a la esperanza de proteger a nuestra gente, por lo menos en los aspectos más intolerables de la opresión. Se trataba de una misión imposible que desconocían y que se hacía todavía más desesperada y brutal a causa de la misma policía judía, cuyos miembros se veían miserablemente y de manera continua obligados a elegir entre la vida de sus familiares y la de sus vecinos en la subsistencia diaria.
No obstante, incluso en medio de este cuadro de muerte y de enfermedad, del terror, de la corrupción y de las traiciones, las escuelas clandestinas prosperaban, las zonas bombardeadas eran cultivadas como parques, cuatro teatros permanecían abiertos, los músicos daban conciertos y los poetas infundían en sus versos tanta desesperación como imágenes de esperanza; pintores y escultores creaban y exponían obras nuevas, se publicaban periódicos clandestinos y algunos eruditos, como Emmanuel Ringelblum y Jaim A. Kaplan, reunían documentos secretos cobre los sufrimientos que estaba padeciendo nuestro pueblo.
Un anónimo conferenciante definió la situación en la primera de una serie de reuniones culturales clandestinas, del siguiente modo:
“Queremos continuar viviendo y ser un pueblo libre y creador. Por ello resistiremos la prueba de la vida. Si nuestras vidas no se extinguen en un montón de cenizas, será el triunfo de la humanidad sobre la inhumanidad, será una prueba de que nuestra fuerza vital es todavía mayor que la voluntad de destruirnos.”
Pero después de un año de estar encerrados en el ghetto, paralelamente a esta intransigencia intelectual, empezó a formarse el núcleo de la resistencia. En el ghetto, a través de nuevos judíos que eran encerrados y de espías procedentes del exterior de Varsovia empezó a transparentarse la cruda verdad respecto a los campos de exterminio y a la destrucción de otras comunidades confinadas en otros tantos ghettos. Primero las noticias no querían creerse, ¿Quién va a creer que un asesinato industrial es posible? Luego empezó a brotar, en el seno de un exiguo grupo de lo que algunos llamaron al principio «fomentadores de desorden», la convicción de que los alemanes no les ofrecían, en realidad, otra alternativa que la del exterminio.
Algunos grupos juveniles, sionistas de izquierda, tomaron la iniciativa en el transcurso del invierno de 1941. Antes de la guerra, sus miembros ya se habían preparado para emprender una actividad de pioneros en la Palestina Británica –en Eretz Israel- , otros habían luchado en la Guerra de España contra el fascismo. Entre estos organizadores cabe destacar el joven Pinkus Kartin Z”L un ex-miembro de la brigada judía Botwin de las Brigadas Internacionales, aunque contra el fascismo en España luchó con el nombre de Andrezej. Su conciencia nacional y política era precisa y fuerte, habiendo ya rechazado todos los compromisos que inevitablemente estaban vinculados con el exilio judío. Estaban convencidos de que sus ideales debían conducir, lógicamente, a la acción.
El primer impulso les llegó de los miembros del partido comunista, que, como sus compañeros de otros países europeos, con una mano hacían la guerra y con la otra la revolución, pero fueron más allá.
El Bund, el partido socialista judío más importante, vaciló. En un principio, su confianza en la solidaridad de la clase trabajadora le impidió apoyar un movimiento de resistencia exclusivamente nacional judío. Pero en el transcurso del mes de julio de 1942, cuando las cámaras de gas de Treblinka, a pocos kilómetros al nordeste de la capital, humearon iniciando el exterminio en masa de los judíos de Varsovia, el movimiento de resistencia se aseguró la plena adhesión de los movimientos políticos y religiosos presentes en el ghetto en una unidad nacional. Tan solo el grupo nacionalista de los sionistas revisionistas quedó aparte, prefiriendo combatir separado del resto de los otros grupos, bajo la bandera sionista del Irgun Zvei Leumi (Organización militar nacional), ¿Cómo no iba a ser así , si todos éramos judíos? Y ya se sabe, dos judíos tres pareceres. Juntos sí, pero con nuestras diferencias, hasta para afontar la muerte.
Las deportaciones masivas se iniciaron el 22 de julio de 1941, la víspera de Tisha B’Av (9 de Av) de 5702 , en el que nuestro pueblo llora la destrucción de los dos Templos de Jerusalem y la pérdida de la independencia frente a los romanos, la expulsión de Sepharad y tantas otras cosas malas que la Historia nos ha deparado. Seis días después de esta triste jornada, se constituyó la organización combatiente judía, que pronto fue puesta al mando de Mordejai Anielevvicz; un joven de veintitrés años, miembro del movimiento sionista de izquierda Hashomer Hatzair. Hijo de padres pertenecientes a la clase obrera, había asistido a la escuela superior judía de Varsovia, y a principios de 1942 fue enviado fuera del ghetto para averiguar la situación existente en Silesia.
Entre el 22 de julio y el 3 de octubre más de 300.000 judíos fueron deportados de la capital polaca vaciando el ghetto. Cuatro quintas partes de ellos a los campos de exterminio de Treblinka y el resto a los campos de trabajos forzados. Jaim A. Kaplan, antiguo director de una escuela judía, llegado cuarenta años antes a Varsovia desde Rusia, describe en su Diario los métodos brutales de las redadas diarias y el pánico que estas suscitaban:
”El ghetto se ha transformado en un infierno. Los hombres son como bestias. Cada uno se encuentra a un solo paso de la deportación; se caza a las gentes en las calles, como si se tratase de animales en la selva. Y precisamente son los hombres de la policía judía los más crueles con los condenados. A veces se cerca una sola casa; a veces, una manzana entera. En cada edificio destinado a ser destruido se realiza primero el registro de los pisos, pidiendo a todo el mundo la documentación. Al que no posee documentos que le den derecho a permanecer en el ghetto, ni el dinero necesario para corromper a los esbirros, se le obliga a meter sus enseres en un paquete de quince kilos como máximo y se le empuja al camión que espera ante la puerta.
Cada vez que se cerca una casa suceden al cerco increíbles escenas de pánico. Sus habitantes, que no tienen documentos ni dinero, se esconden en alacenas, bodegas y buhardillas. Cuando existe posibilidad de pasar de un patio a otro, los fugitivos saltan por los tejados, incluso con riesgo de su vida. Mas todos estos sistemas sirven tan sólo para retrasar lo inevitable, y, al fin, la policía acaba por prender siempre a hombres, mujeres y niños. Los indigentes y aquellos que han perdido cuanto tenían, son los primeros en ser deportados. El camión se llena en un momento. Es difícil distinguir a una persona de otra: la miseria les hace a todos iguales. Sus gritos y gemidos destrozan el corazón.
Los niños, en particular, lanzan gritos desgarradores. Los viejos y los hombres de mediana edad aceptan la condena en silencio y permanecen de pie, con sus pequeños paquetes bajo el brazo. Pero el dolor y las lágrimas de las mujeres jóvenes no reconocen límite. A veces, una de ellas intenta liberarse de las manos que la tienen agarrada y entonces se inicia una lucha terrible. En estos momentos, el horror de la escena llega a su cumbre. Ambas partes luchan hasta el final. De una parte, la mujer, con el cabello revuelto y la blusa desgarrada, lucha con todas sus fuerzas contra aquellos verdugos, intentando escapar de sus manos. De su boca sale un torrente de imprecaciones rabiosas y toda ella parece como una dona dispuesta a matar. De la otra parte, dos policías la empujan par los hombros hacia la muerte.”
Estas deportaciones tuvieron sus héroes… quizás donde hubiera sido menos lógico esperarlo: por ejemplo, Adam Czerniakow, el ingeniero presidente del Consejo judío, quien, antes que firmar el decreto de expulsión, se envenenó; y el doctor Henryk Goldsmidt, decidió morir con los niños de su orfanato aun cuando los alemanes le habían ofrecido la salvación. Era en vano.
Las deportaciones a Treblinka se suspendieron entre el 3 de octubre de 1942 y enero de 1943. Pero ahora los jóvenes judíos con el espiritu de Pesaj sabían ya que el encuentro decisivo era tan sólo cuestión de tiempo. Habían adquirido armas con la ayuda de agentes que entraban y salían, furtivamente, en el ghetto, a lo largo del alcantarillado, y que se mezclaban con los grupos destinados a efectuar los trabajos de sepultureros y que por ello tenían permiso para traspasarlos muros para llegar al cementerio judío. Así se constituyeron y adiestraron veintidós grupos de resistencia.
La primera confrontación armada se produjo el 18 de enero, nueve días después de haber visitado Himmler el ghetto y de ordenar la reanudación de las deportaciones Después de cuatro días de lucha, las SS, que se habían dispuesto a cercar a los últimos 60.000 0 70.000 judíos que aún permanecían en el ghetto, se retiraron. Las fuerzas del joven Anielewicz habían superado el bautismo de fuego y todo estaba ahora dispuesto para la sublevación masiva.
El 16 de febrero, tras una resistencia a las deportaciones por parte de los judíos, Himmler decidió que el ghetto fuera destruido. Dos meses más tarde, mandó de Grecia, para dirigir la operación, al teniente general Jürgen Stropp.
A primeras horas del 19 de abril, víspera de la Pesaj (Pascua judía); la fiesta en la que se conmemora la salida y el fin de la esclavitud en Egipto y nuestra afirmación como pueblo, el ghetto fue cercado. La organización judía de combate declaró entonces el estado de alarma. De los preparativos del Seder se pasó a la alerta. Y poco después, a las 6 –cuando los últimos judíos del Ghetto se preparaban para el Seder- las SS hicieron su aparición, iniciándose con ello la «acción en amplia escala» de Jurgen Stropp.
Con gran estupor por parte de los alemanes, su primera tentativa de penetración fue rechazada por un nutrido fuego de armas de pequeño calibre, granadas y bombas caseras, tan rudimentarias que podían encenderse con un fósforo. Un carro de combate fue incendiado por un grupo de veinte personas -hombres, mujeres y niños que se sabían muertos- y los alemanes tuvieron que retirarse. Por primera vez en mucho tiempo, en el bando judío reinaba un ambiente de gran alegría. La alegría que da sentirse libres. Y, sin embargo, pocos, entre los judíos del ghetto, se hacían más ilusiones que ser ejemplo. Sabían, desde luego, que no podrían vencer; pero estaban decididos a vender cara su, por fin recobrada, esperanza de libertad.
A las 8, Stropp asumió personalmente el mando de la operación, dividiendo sus faenas en pequeños contingentes y asignándoles la misión de barrer completamente el ghetto. Muy pronto nuestro pueblo se vió obligado a retirarse de los tejados y de los pisos superiores de las casas. Así pasó el primer día de Pesaj y el segundo, entre fuego, disparos y francotiradores. Al tercer día, ya en Jol Hamoed, la resistencia se había concentrado en las esquinas y en los bunker de la plaza Muranowsky.
Una complicada red de trincheras y de pasos subterráneos se había dispuesto en el transcurso del otoño e invierno. Los bunker fueron hábilmente adaptados para poder hospedar a familias enteras, con reservas de alimentos y de municiones y con rudimentarios aseos. En su informe cotidiano a sus superiores, Stropp se expresaba tristemente de este modo:
«Descubrir los refugios individuales es extremadamente difícil, por cuanto han sido enmascarados muy hábilmente; en muchos casos sólo es posible por la traición de otros judíos.»
Stropp concentró todos sus esfuerzos en dirección a los antiguos establecimientos alemanes, transformados ahora en importantes centros de resistencia y de abastecimiento. Llegó a la conclusión de que su plan no podía realizarse si no se destruían tales puestos. En su interior halló un estado de «caos indescriptible», situación cuya responsabilidad cargó a los dirigentes civiles y al Ejército, incluso a sus propias SS.
«Todo estaba en manos de los judíos, desde las sustancias químicas empleadas para la fabricación de explosivos, hasta los vestuarios y equipos destinados a la Wehrmacht. Los dirigentes sabían tan poco de sus propias fábricas, que los judíos estaban en situación de producir armas de todas clases. Además, éstos habían conseguido organizar en el interior de estos lugares centros de resistencia. Los dirigentes de los establecimientos, cuya actividad era regulada por un oficial de la Wehrmacht, casi nunca podía decir con precisión a cuánto ascendía el número de su gente ni dónde se las encontraba. Las declaraciones de estos dirigentes, relativas al número de judíos que trabajaban en sus establecimientos eran siempre imprecisas.»
Pasadas las primeras dos semanas, Stropp se dio cuenta de que cada vez era más difícil aniquilar a los judíos. Su desprecio inicial por ellos, a los que designaba como «cobardes por naturaleza», se transformó gradualmente en un rabioso respeto.
«Una y otra vez grupos de combate formados por veinte o treinta o más judíos, de edad comprendida entre los dieciocho y los veinticinco años, y acompañados por un número semejante de mujeres, encendían nuevos focos de resistencia. Estos grupos tenían orden de resistir con las armas hasta el fin, y, si era necesario, debían evitar caer prisioneros suicidándose. Uno de estos grupos, saliendo de una alcantarilla, logró apoderarse de un camión y huir en él.» La resistencia opuesta por nuestro pueblo y por un puñado de guerrilleros polacos, que les apoyaban desde el exterior del muro, era tan eficaz que Stropp debía mantener en acción a sus patrullas de asalto veinticuatro horas al día, «enérgicamente y sin tregua. Pero Himmler empezó a revelar cierta impaciencia y Stropp se vio de pronto obligado a adoptar una política de destrucción total.
«Uno tras otro, los establecimientos fueron sistemáticamente evacuados y en seguida incendiados. Por lo general, los judíos abandonaron sus escondrijos y refugios. No obstante, en algunas ocasiones permanecían en los edificios incendiados hasta que, impulsados par el calor de las llamas y por el temor de abrasarse vivos, preferían arrojarse desde los pisos más altos, después de lanzar a la calle colchones y otros objetos que pudieran amortiguarla caída. Entonces, y aun con las naturales fracturas, intentaban cruzar la calle para llegar a lugares todavía no incendiados o sólo parcialmente en llamas.»
También en las cloacas, donde se escondían muchos judíos, la vida se hizo cada vez más dura, sobre todo después de las tentativas de los alemanes de ahogarles allí mismo, abriendo las válvulas de descarga del alcantarillado general de Varsovia. Gradualmente, uno tras otro, los bunker fueron barridos y destruidos por los ingenieros de la Wehrmacht, que empleaban bombas lacrimógenas y explosivos. El 8 de mayo el subterráneo que albergaba al Estado Mayor judío (que orgullo poder decir este nombre) -bajo el número 18 de Vía Mila- fue bloqueado y sometido a un intenso bombardeo de granadas de mano. Allí pereció Mordejai Anielewicz Z’’L con ochenta de su compañeros. Y con ello la rebelión terminó.
Toda forma de resistencia organizada acabó el 16 de mayo, a las 20,15 horas, con la significativa demolición de la sinagoga. Algunos judíos que sobrevivieron lograron huir a través de las cloacas y unirse a los partisanos polacos. Pero todavía en pleno mes de julio los alemanes se hallaban ultimando las operaciones de limpieza. Stropp registró la muerte de unos 56.000 judíos durante la rebelión. Unos 7.000 resultaron muertos en combate y un número análogo fue enviado a Treblinka. Se calculó que otros 5.000 o 6.000 murieron a causa de las explosiones y de los incendios; el número exacto de lo cadáveres bajo los escombros en imposible de calcular y desde luego los nazis no se preocuparon por ellos.
En el transcurso de la rebelión, el partido socialista polaco de Varsovia proporcionó a los combatientes judíos un número limitado de armas. Sin embargo, ninguna respuesta se recibió a la demanda de ayuda cursada al ejército clandestino polaco, del general Tadeuz BorKmorowski. En Londres, después de largas semanas de conversación, el primer ministro polaco, general Sikorski, lanzó una llamada general a los polacos que se encontraban en su patria para que ayudasen a los insurgentes judíos. Pero ya era demasiado tarde.
En efecto, dos días antes, Stropp había comunicado orgullosamente: El ghetto de Varsovia ya no existe. Su comunicado terminaba con este prosaico epitafio: Con exclusión de ocho edificios (alojamientos para la policía, hospital y alojamiento reservado para la guardia de las fábricas) el ex ghetto está totalmente destruido. Sólo algunos muros contra incendios quedan en pie y ello únicamente en los casos en que no ha sido necesaria la demolición con explosivos. Pero las ruinas contienen todavía una notable cantidad de piedras y materiales de desecho que podrían ser utilizables.
Esta es la historia de la muerte del Ghetto de Varsovia, pero también de nuestra victoria en ser libres una noche de Pesaj. En el pasado, los notables judíos usaban sus influencias para frenar alguna medida antijudía o moderarla. No siempre tuvieron éxito. Por ejemplo, Don Isaac Abrabanel, el influyente judío en la corte de España, no pudo hacer cambiar la orden de expulsión decidida por los reyes católicos. La historia registra generalmente los triunfos, no las derrotas. El ghetto fue una experiencia totalmente nueva. Sólo el nombre era igual. Todo lo demás era totalmente distinto. Los líderes de los ghettos bajo el dominio nazi, trataron desesperadamente que éstos perduraran, de que sobrevivieran la mayor cantidad de tiempo posible. Tal vez, la guerra se terminaría -y terminó-, Hitler sería derrotado -y lo fue-, y lo vivido sería recordado como una terrible pesadilla. Y es nuestro deber guardar memoria de ello por cada una de las generaciones. No pudo ser la libertad para ellos. El ghetto de Varsovia no duró siquiera tres años enteros; pero de las antiguas piedras se alzaron nuevamente las cuatro preguntas en esa noche Pesaj de 5703 entonadas seguramente por alguno de los pocos niños que quedaban vivos:
ma nishtaná halaila hazé micol haleilot
shebejol haleilot anu ojlin jametz umatzá, halaila haze culó matzá
ma nishtaná halaila haze micol haleilot
shebejol haleilot anu ojlin shear ierakot, halaila hazé culó maror
ma nishtaná halaila haze micol haleilot
shebejol haleilot ein anu matbilin afilu paam ejat, halaila hazé shetei peamim
ma nishtaná halaila hazé micol haleilot
shebejol haleilot anu ojlin bein ioshvin ubein mesubin, halaila haze culano mesubin
¿Por qué es esta noche diferente al resto de las noches?
Y al final de ese Pesaj tan cruel vendría el orgullo de ser libres. Y esa noche sería diferente, ciertamente… y a partir de ella ninguna noche sería igual.
Quedaron las cuatro preguntas y la certera respuesta de que nunca más los judíos volveríamos a agachar la cabeza ante los que no nos consideraban y aún nos consideran ni tan siquiera seres humanos.

¡AM ISRAEL JAI!

¿Peisaj o Pesaj?

Deja un comentario

Cuando yo era chico pensaba que Peisaj y Pesaj eran dos fiestas diferentes que coincidían en el tiempo: mientras en el shule se festejaba Pesaj, en mi casa se festejaba Peisaj.
Si en el colegio del Estado yo llegaba a decir ‘culo’, la maestra se enojaba mucho. Pero en el seider todos decíamos ‘culó*’, o ‘culanu*’ y no pasaba nada. Son dos palabras que forman parte de las cuatro preguntas tradicionales de Peisaj.
Un tío que vino de Estados Unidos hablaba de los ‘matze balls’. Yo pensé que se refería a un deporte, que pronunciaba mal ‘baseball’ o ‘básketball’. Años después supe que se refería a los knéidelej.
Cuando yo veía cómo cocinaba mi bobe para Peisaj, me preguntaba si lo hacía así para recordar cómo trabajaban los judíos cuando eran esclavos en Egipto.
El tío ‘Minegocio’ (en realidad ‘Mainelocal’), a veces llegaba tarde al seider, porque ‘justo cayeron clientes a último momento a ‘maine local’; Y el tío Efsher (’Talvez’) le decía ’si fuera por vos, todavía estaríamos en Egipto, y Moishe Rabeinu te estaría pidiendo que te apures con el último cliente’.
Al tío Ieisef le decíamos Eliahu Hanovi, porque cuando nadie lo veía se bajaba unas cuantas copitas.
La bobe, a cada uno que servía algo, le preguntaba ‘¿Te gustó, tegustó?’. Con mis primos nos imaginábamos que ésa era una tradición de Peisaj, y que Moisés, cada vez que los judíos comían maná, les preguntaba ‘¿Les gustó, les gustó?. Creíamos que ‘las cuatro preguntas las hacía ella y eran ‘¿Les gustó el jolodetz? ¿Les gustó el guefilte fish? ¿Les gustó la sopa con kneidelaj? Y ¿Les gustó el leikaj?’
La que era una adelantada a su tiempo era la tía Rójele. Un año a cada seider trajo un novio distinto. El tío Shmulik comentó que, de haber diez seiders, Rójele habría hubiera tenido un minian para ella sola.
Cincuenta y tres años de casados llevaron la bobe y el zeide.
Nunca hubo entre ellos un sí ni un no. Siempre un signo de pregunta que iba y volvía -¿Dónde está el matze mail? -¿Y por qué tengo que saberlo yo? -¿Y quién querés que lo sepa, Moishe Rabeinu? -¿Yo quién querés que lo sepa, no sos vos la que quiere saberlo? -¿Y si en lugar de criticarme vas y compras otra bolsita? -¿A esta hora? -¿Nu, a qué hora iba a ser? -¿no me lo podías haber pedido antes? -¿Y cómo querés que te lo pida antes, si se me perdió ahora?. Y así.
En el seider habían muchísimos tíos. Había tíos míos, tíos de mispadres, tíos ‘de la familia en general, aunque no se sabía de quien en particular’. Una vez que alguien entraba en el catálogo familiar bajo la categoría ‘tío’, no se la sacaba nunca más.
Uno de los momentos más esperados y tradicionales del seider era el de las apuestas respecto de cuál de los tíos: Shmulik, Gregorio o Yankl, sería el primero en mancharse la camisa con jrein. Cuando uno de los tres se manchaba, las mujeres de los otros dos, con orgullo, tomaban las servilletas y se las anudaban a sus maridos a los cuellos. Nosotros creíamos que era otra manera de recordar la esclavitud en Egipto.
Todos sabíamos que la importancia de estas fiestas reside en transmitir. Sin embargo, era imposible que la bobe ‘transmitiera’ la receta: lo máximo que llegaba a confesar era: ‘le puse un poquito de esto, un poquito de aquello, lo que tenía’.
La bobe nos servía leikaj a todos, y después le preguntaba a cadauno: ‘¿te corto otro pedacito?’. A los chicos varones esa pregunta no nos gustaba nada.
Con mis primos una vez le tiramos una rana en el escote a la tía‘nomequejo’, y todos se enojaron mucho, a pesar de que dijimos queestábamos intentando recordar las diez plagas de Egipto.
Una vez, mientras mi primo preguntaba ‘¿en que se diferencia estanoche de todas las noches?’ se escuchó a la tía Tsureiajne gritarle a su esposo, el tío Shloime ’schvitzer’ (el que transpira): ‘¡Todas las noches lo mismo, todas las noches lo mismo!’. Para ellos, esa noche no se diferencia de todas las noches.
Los chicos insistíamos en preguntar ‘¿Por qué esta noche comemos matzá, si las otras noches comemos pan?’ en lugar de lo que preguntan los chicos de ahora ‘¿eso que están haciendo Martita y su novio en el baño, también es una tradición de Peisaj, zeide?’ No es que fuéramos tontos, es que éramos más obedientes

La Sinagoga más grande de Alemania, en Rykestrasse, Berlín reabierta después de ser restaurada

Deja un comentario

Consulado Honorario de Israel

Esta sinagoga se reabre para el servicio después de que fuera quemada en la Kristallnacht (la Noche de los Cristales Rotos), en el año de 1938 por los Nazis
La sinagoga más grande de Alemania, en Rykestrasse, Berlín, ha sido reabierta después de una lujosa restauración
sinagoga original fue quemada en Kristallnacht, la Noche de los Cristales Rotos en el año de 1938 por los Nazis.La inauguracion del viernes, cuando los rabinos trajeron la Toráh al templo, en una ceremonia con líderes políticos y sobrevivientes del Holocausto, de todo el mundo vinieron a ser testigos del milagro de la resurrección judía en Alemania
LA SINAGOGA TIENE UNA CAPACIDAD PARA 1.200 PERSONAS Y HA SIDO DESCRIPTA COMO UNA DE LAS JOYAS DE LA COMUNIDAD JUDÍA EN ALEMANIA
El Rabino Jaím Roswaski, que presidió la ceremonia de inauguración del templo reconstruído, dijo que era milagroso. La restauración del edificio que tiene mas de 100 años, costó más de 45 millones de euros, equivalentes a unos US$ 60 millones.
La reapertura ocurrió junto al comienzo del Festival de Cultura Judía en Berlín. ¿Usted hubiera podido pensar que esto ocurra durante su vida?

Atención de: Gerardo Belinsky
Cónsul Honorario de Israel

– Puede un corresponsal extranjero cubrir el conflicto palestino-israeli si su hijo es un soldado de Tzahal?‏

Deja un comentario

By CLARK HOYT (representante de lectores del The New York Times)

A FINES del mes pasado, una website llamada la Intifada Electronica informo que Ethan Bronner, el jefe de la oficina Jerusalem del The Times, tiene un hijo en el ejercito israeli. Otras, incluyendo Justicia y Adecuacion al Informar, un grupo liberal de vigilancia de medios, demandaron saber si eso era cierto, por que no creaba un aceptable conflicto de intereses para Bronner y el The Times.
Bill Keller, el director ejecutivo, confirmo que el hijo de Bronner se enlisto en las Fuerzas de Defensa de Israel (Tzahal) y dijo, “El es un muchacho de 20 años que toma sus propias decisiones.” Bronner me conto que su hijo se unio a fines de diciembre para aproximadamente un año de entrenamiento y seis meses de servicio activo antes de regresar a los EEUU para la universidad. Bronner dijo que el habia alertado a sus editores, como las directrices eticas del diario requieren. Keller dijo que los editores discutieron la situacion “y no ven razon para cambiar su status como jefe de oficina.”
Bronner ocupa una de las sillas mas calientes del periodismo, cubriendo el intratable conflicto entre israelies y palestinos. Como el mas alto corresponsal para el diario mas influyente de America, todo lo que el escribe es examinado microscopicamente por señales de parcialidad. Websites como el Angry Arab News Service lo han llamado una inclinacion contra Israel. A veces la “evidencia” es una sola palabra en un articulo noticioso. A veces es su “falla” en mostrar como una parte o la otra debe solamente ser culpada por lo que esta sucediendo.
“Ningun lugar, fecha o acontecimiento en esta conflictuada tierra es hablado en un idioma comun”, escribio Bronner en el
The Times el año pasado luego de tres semanas de ataque israeli sobre Gaza que tuvieron por intencion frenar el disparo de cohetes al sur de Israel. “Intentar contar la historia para que ambas partes puedan escuchar en la misma forma se siente mas y mas para mi como una tragedia griega en la cual soy el despreciado coro.”
Desde el informe inicial del enrolamiento de su hijo, yo he escuchado de aproximadamente 400 lectores, muchos de ellos convendicos que Bronner no podia continuar en su actual asignacion. Linda Mamoun de Boulder, Colorado, escribio que aunque ella encontraba la cobertura de Bronner “impresionantemente bien escrita y relativamente imparcial”, su posicion “no debe ser detentada por nadie con vinculos militares con el Estado de Israel.” Su hijo tiene los vinculos directos, no Bronner. Pero es eso aun muy cerca para confortar?
La situacion plantea duras cuestiones acerca de como el periodico sirve mejor a sus lectores, protege su credibilidad y trata justamente con un corresponsal que tiene lo que yo creo es un excelente expediente.
Keller me dijo, “Ethan se ha probado ser el mas escrupuloso de los periodistas,” a pesar del intenso escrutinio, “algo de ello honesto y razonable, algo de ello salvajemente partidario y distorsionado.” El agrego, “Nosotros tenemos la mas alta confianza que su trabajo continuara cumpliendo las mas altas normas.”
Cuando Bronner escribio el año pasado acerca del sufrimiento del pueblo en Gaza, yo escuche de lectores enojados debido a que no dijo que era la propia culpa de los palestinos. Cuando el informo sobre quejas por parte de algunos soldados israelies acerca de actitudes permisivas hacia la matanza de civiles, escuche mas criticas. Cuando el escribio que Israel estaba preparandose para refutar el Informe Goldstone que alegaba crimenes de guerra por parte de ambas partes en la lucha en Gaza, el fue acusado de armar el caso del gobierno. En estos y muchos otros ejemplos, yo encontre su informacion solida y justa.
Bronner dijo, “Yo deseo ser juzgado por mi trabajo, no por mi biografia.” El dijo que ha estado escribiendo acerca del conflicto israeli-palestino por 27 años y, “O tu eres el tipo de persona cuya independencia intelectual e integridad periodistica puede ser confiable para hacer el trabajo que nosotros hacemos en el The Times, o no lo eres.”
Si solo fuese tan simple. El Times ha escrito extensas lineas eticas rectoras debido a que incluso los mejores y mas honorables periodistas pueden encontrarse en circunstancias incomodas que pueden afectar su credibilidad- y la del periodico- con un publico que tiene poca confianza en los periodistas. En este caso, las lineas rectoras caen cerca de dictar lo que debe ser hecho. Ellas dicen que si las actividades de un miembro familiar crean siquiera la apariencia de un conflicto de intereses, debe ser descubierto a los editores, quienes deben entonces decidir si el empleado debe evitar ciertas historias o incluso ser reasignado a una parte diferente.
Keller dijo que si Israel lanzaba un nuevo ataque en Gaza y el hijo de Bronner fuese soldado alli, “yo no pienso que tendria ningun problema en que Ethan cubra el conflicto.” Seria un tema mas duro si el hijo ascendiera a un grado de comando, dijo, y si la unidad del hijo fuese acusada de delitos. Keller dijo que el pensaba que asignaria a otro periodista.
Yo pregunte a David K. Shipler, autor ganador del premio Pulitzer, lo que el haria. Shipler fue el jefe de oficina Jerusalem del The Times una generacion atras y su jefe corresponsal diplomatico hasta que dejo el periodico en 1988. El dijo que los corresponsales extranjeros operan en circunstancias mucho mas matizadas que lo que los lectores pueden imaginar. Ellos pueden confiar en traductores y periodistas de medio tiempo con vinculos politicos o tendencias a las que tienen que responder. Ellos desarrollan sus propias relaciones que enriquecen su informacion, asi como el servicio militar del hijo de Bronner podria abrir un conducto para informacion que otros periodistas podrian no tener.
“Hay siempre dos cuestiones,” dijo Shipler. “Una es si hay un conflicto real; la otra es si esta la apariencia de un conflicto. Dada la alta calidad de la informacion de Bronner, yo no veo un conflicto real.” El dijo que el pensaba que Bronner debia quedar en su puesto y el The Times debe revelar la situacion. Keller y Bronner respondieron libremente a mis preguntas, pero el periodico por el contrario ha tenido sus labios bien sellados.
Alex Jones, director del Centro Shorenstein sobre Prensa, Politica y Politicas Publicas de Harvard y el periodista ganador del premio Pulitzer por el The Times, tomo un punto de vista diferente. “La apariencia de un conflicto de interes es a menudo tan importante o mas importante que un conflicto de interes real”, dijo. “Yo lo reasignaria.” Jones dijo que tal paso seria una injusticia para Bronner, “pero el periodico tiene que estar primero.”
Hay muchas consideraciones dando vueltas alrededor de este caso: Bronner es un periodista superior. Nadie en el The Times quiere rendirse ante lo que ellos ven como criticas despiadadamente injustas de la cobertura de Medio Oriente por gente hostil a la informacion objetiva. No parece justo hacer a un padre responsable por la decision de un hijo adulto.
Pero mirando en perspectiva, esto es lo que yo veo: el The Times envia a un periodista al exterior para dar cobertura desinteresada de uno de los conflictos mas intensos y potencialmente explosivos del mundo, y ahora su hijo ha tomado las armas por un lado. Aun el lector mas simpatico podria preguntarse razonablemente como eso afectaria al padre, especialmente si comienza la contienda.
Yo tengo enorme respeto por Bronner y su trabajo, y el no ha hecho nada malo. Pero esto no es acerca de castigo; es simplemente una dificil realidad. Yo encontraria una buena asignacion para el en otro lado, al menos por el tiempo del servicio de su hijo en las Fuerzas de Defensa de Israel.

Bill Keller responde a “Muy Cerca de Casa”
By CLARK HOYT
Aqui esta lo que Keller tenia para decir:

Por mucho que yo respeto su preocupacion por las apariencias, no tomaremos en cuenta su consejo de remover a Ethan Bronner de la Oficina Jerusalem. Estoy feliz de explicar mi pensamiento.
No es solo que nosotros valoramos la experiencia e integridad de un periodista que ha cubierto estas muy dificiles historias extraordinariamente bien por mas de un cuarto de siglo. No es solo que estamos reticentes a capitular ante los mas salvajes partidarios que hacen esa tarea tan dificil — y que hacen la imparcialidad de un corresponsal como Ethan tan preciada y valerosa.
Es, ademas de aquellas cosas, un signo de respeto por los lectores que se preocupan por la region y que siguen las noticias alli con mentes al menos parcialmente abiertas. Parece usted pensar que usted (y Alex Jones) pueden decir la diferencia entre realidad y apariencias, pero nuestros lectores no pueden. Yo no concuerdo.
Como usted dice en su columna, nuestras politicas requieren que prestemos atencion a los potenciales conflictos de interes, o apariencias de tales conflictos, que podrian desequilibrar nuestra credibilidad a los ojos de los lectores. Los editores del The Times tomamos aquellas politicas muy seriamente, debido a que amamos este periodico y apreciamos su reputacion, y debido a que escribimos regularmente acerca de conflictos de interes en otras instituciones. Pero nuestras politicas estan diseñadas para mantenernos alerta, no para evitar nuestro juicio profesional.
En algunos casos las reglas estan bien definidas. (Un periodista financiero, aun uno de integridad incuestionable, no puede tener acciones en una compañia que cubre. Esa es la politica.) Pero mas a menudo el libro de reglas nos deja amplia latitud para aplicar nuestro propio juicio de como servir mejor a nuestros lectores, tomando muchas cosas en cuenta: la naturaleza y extension del involucramiento personal o familiar del periodista en una historia, el potencial real para influencia indebida, el expediente del periodista para la imparcialidad, el riesgo para la reputacion del periodico. A veces, posibles conflictos de interes pueden ser resueltos por medio de la revelacion. A menudo pueden ser resueltos definiendo cuidadosamente los limites de una tarea. (Nosotros hemos tenido periodistas en Washington casados con conyuges que trabajaban en el Congreso o el Poder Ejecutivo; nos aseguramos de mantener una distancia entre la asignacion del periodista y el trabajo del conyuge, pero no ponemos a todo el gobierno federal fuera de los limites.)
A veces es un tema de evitar ciertas historias. (Un periodista casado con un abogado defensor puede cubrir el juicio, pero alguien mas sera enviado a cubrir el mismo cuando la esposa sea parte del equipo de defensa.) Usted parece ver esto como una eleccion binaria: o nosotros ignoramos la situacion, debido a que confiamos en el periodista, o lo removemos de su puesto, debido a que podria crear dudas sobre la credibilidad del periodico. Pero nuestras reglas- y la vida real- son mas complicadas.
Todo periodista trae a la historia una vida- una historia, relaciones, ideas, creencias. Y la primera disciplina esencial del periodismo es poner estos a un lado, como se espera que hagan un juez o un cientifico o un maestro, y sigan los hechos.
Por supuesto, el periodismo esta hecho por seres humanos, y nuestras vidas se cuelan en nuestras historias- a veces en la forma de prejuicios, pero a menudo en formas valorables. C. J. Chivers, quien esta actualmente inserto en una unidad militar en Afganistan, es un ex-marine. Yo no se si eso lo hace mas probable de concordar con la empresa americana en Afganistan o mas probable de querer traer las tropas a casa- y, para su credito como profesional, nada en su cobertura de esa guerra me cuenta de su politica. Pero yo se que cuando el patrulla con los soldados o marines en Afganistan, el sabe lo que esta viendo, y el sabe lo que significa, en una forma que yo no lo sabria.
Anthony Shadid, quien actualmente cubre Irak para nosotros, es un americano de ascendencia libanesa. El cubrio la invasion israeli de Libano para el Washington Post, y escribio con distincion e imparcialidad. Nuevamente, yo no se su politica y no puedo discernirlas en su trabajo, pero yo se que su medio ambiente- lo que usted y Alex Jones podrian llamar su apariencia de un conflicto de intereses- enriquece su trabajo con una profunda apreciacion del idioma, cultura e historia de la region.
Nazila Fathi, nuestra valiente corresponsal en Teheran, fue expulsada de su pais nativo al exilio por el actual regimen. Ese “conflicto de intereses” la descalifica para escribir acerca de Iran? O eso, al contrario, la hace mas calificada, sabiendo como ella lo sabe como opera el regimen? Preferiria usted tener una corresponsal en Teheran que NO haya sido perseguida por el gobierno irani?
Usted y todos los que entrevisto para su columna concuerdan en que Ethan Bronner es completamente capaz de continuar cubriendo su trabajo justamente. Su preocupacion es que los lectores no seran capaces de verlo de esa forma. Eso es probablemente cierto para algunos lectores. La pregunta es si a aquellos lectores se les debe permitir negar al resto de nuestro publico la mas alta calidad de informacion.
Los lectores, como los periodistas, traen consigo sus propias vidas al periodico. A veces, cuando estos lectores estan inamoviblemente convencidos de algo, ellos traen enceguecidos prejuicios y una tendencia a ver lo que quieren ver. Como usted bien sabe, en ninguna parte eso es tan cierto como en Israel y las vecinas tierras palestinas. Si nosotros enviamos a un corresponsal judio a Jerusalem, los fanaticos de un lado lo acusaran de ser un sionista y los del otro lado de ser un judio auto-odiado, y entonces ellos analizaran cada palabra que el escriba para encontrar la frase que confirme lo que ellos ya creen mientras pasan por alto toda evidencia en contrario. Entonces para evitar cualquier apariencia de prejuicio, diria usted que nosotros no debemos enviar periodistas judios a Israel? Si es asi, que hay de asignar a periodistas judios en paises hostiles a Israel? Que hay de los periodistas casados con judios? Casados con israelies? Casados con arabes? Casados con cristianos evangelicos? (Ellos tambien tienen algunos fuertes puntos de vista sobre la Tierra Santa.) Que hay de los periodistas que tienen amigos cercanos en Israel? Los juicios eticos que comienzan desde el prejuicio llevan muy rapidamente al absurdo, y ser alcahuete de los fanaticos significa engañar a los lectores que buscan genuinamente estar informados.
Mi punto no es que las conexiones de la familia de Ethan con Israel son irrelevantes. Ellos son significativos, y tanto el como sus editores deben estar alertas por la posibilidad que ellos comprometan su trabajo. Como aquellas conexiones afectan sus mas internos sentimientos acerca del pais y sus conflictos, yo no lo se. Yo sospecho que ellos proveen una medida de sofisticacion acerca de Israel y sus adversarios de la que alguien sin conexiones careceria. Yo sospecho que ellos lo hacen aun mas conectado con las sensibilidades de los lectores en ambos lados, y mas cuidadoso para ir la milla extra en el interes de lo justo. Yo se que el ha informado escrupulosamente e introspectivamente sobre israelies y palestinos por muchos años. Y no tengo dudas que si se plantea una situacion que presentara un conflicto de intereses real, distinto a uno imaginario o hipotetico, nosotros lo discutiriamos, y el no dudaria en recusarse.

Fuente: The New York Times

Por qué tantos terroristas son ingenieros?

Deja un comentario

Por MOISÉS NAÍM

¿Cuál cree usted que es la principal causa del terrorismo islámico?
a) la pobreza; b) la injusticia; c) la falta de democracia; d) la desesperanza; e) el conflicto palestino-israelí; f) la religión; g) no se sabe.

Según una investigación, los ingenieros están sobrerrepresentados entre los islamistas violentos

La respuesta correcta a esta pregunta es tan importante como sorprendente. Es importante porque hasta que no entendamos las causas del terrorismo islámico será imposible buscarle soluciones. Y es sorprendente porque, en realidad, no es mucho lo que se sabe acerca de las razones por las cuales una persona decide suicidarse masacrando a inocentes. Así, la respuesta correcta a la pregunta es la g) no se sabe.
Si las causas del terrorismo fuesen la pobreza y la desigualdad, el mundo estaría lleno de terroristas brasileños. Y si la democracia fuese un antídoto eficaz, India, que es la mayor democracia del mundo, debería sufrir menos atentados que dictaduras como China o Libia. Pero no es así. Las democracias son más vulnerables a los ataques terroristas que los regímenes autoritarios. Y si la causa fuese el conflicto entre israelíes y palestinos, ¿por qué los terroristas suicidas en Afganistán destruyen escuelas de niñas, o algunos suníes en Irak se transforman en bombas humanas que estallan en un mercado lleno de chiíes?
La religión tampoco ofrece una explicación satisfactoria. Jessica Stern, una investigadora de Harvard, reporta que el Gobierno de Arabia Saudí ha interrogado acerca de sus motivaciones a miles de terroristas capturados. Resulta que la abrumadora mayoría no había tenido una educación religiosa extensa y que su comprensión del islam era muy limitada. El 25% de los participantes en programas de rehabilitación de terroristas en Arabia Saudí tiene antecedentes criminales y sólo el 5% había llevado una vida religiosa activa. Entre los terroristas hay tanta variedad y complejidad como en cualquier otro grupo humano. En general, es poco lo que se sabe de manera irrefutable sobre los orígenes de los terroristas o sobre su perfil psicológico. Excepto que muchos de ellos son ingenieros.
Ésta es la sorprendente conclusión de un artículo publicado recientemente en European Journal of Sociology, titulado “Por qué hay tantos ingenieros entre los islamistas radicales”. Diego Gambetta y Steffen Hertog destacan que “entre los islamistas radicales violentos, los ingenieros están sobrerrepresentados entre tres y cuatro veces más que otros profesionales”. Los autores estudiaron los antecedentes de más de 400 miembros de grupos violentos de radicales islámicos en más de 30 países de Oriente Próximo y África. No sólo confirmaron los resultados de investigaciones previas, que habían encontrado que los terroristas suelen tener mayores ingresos y más educación que el promedio de su país, sino que descubrieron que el 44% de los violentos eran ingenieros o estudiantes de ingeniería. En los países de procedencia de los individuos estudiados, los ingenieros son muy escasos: apenas representan el 3,5% de la población. Pero en los grupos terroristas islámicos constituyen casi la mitad del total. La segunda área académica más frecuente en la muestra analizada es la de estudios islámicos, seguida por medicina, ciencias y educación -cada una de las cuales alcanza tasas muy inferiores al 44% de ingenieros-. Más aún, entre los terroristas islámicos nacidos y criados en países occidentales, el 60% tiene estudios de ingeniería.
¿Cómo se explica este fenómeno? Gambetta y Hertog examinan y rechazan varias hipótesis, incluyendo la posibilidad de que las destrezas de los ingenieros los convierta en un blanco más atractivo para quienes reclutan terroristas, o que incluso esto sea simplemente un accidente histórico. Los investigadores concluyen que las causas de la desproporcionada presencia de estos profesionales se debe a la interacción de lo que llaman la “mentalidad” de los ingenieros con ciertas condiciones socioeconómicas prevalentes en países islámicos. Según ellos, la ingeniería atrae a individuos que prefieren respuestas claras y modelos mentales que minimizan la ambigüedad. En las universidades estadounidenses, por ejemplo, la probabilidad de ser al mismo tiempo religioso y conservador es siete veces mayor en las escuelas de ingeniería que en las de ciencias sociales. Gambetta y Hertog argumentan que hay mucha afinidad entre la estructura mental de los ingenieros y las ideas que nutren a los terroristas radicales islámicos. Esta tendencia interactúa y es potenciada por el hecho de que los ingenieros -inteligentes y profesionalmente ambiciosos- chocan y se radicalizan al enfrentarse con el estancamiento económico, la falta de oportunidades para los jóvenes y la represión política comunes en países islámicos.
Las explicaciones del fenómeno de los ingenieros terroristas son controvertidas. Lo que no es controvertido es que entre los terroristas islámicos hay muchos ingenieros. Como tampoco lo es que sobre los terroristas islámicos hay muchas anécdotas, prejuicios y generalizaciones estereotipadas, pero pocos datos científicamente defendibles.
Moisés Naím (nacido 1952) escritor venezolano y columnista y, desde 1996, el editor en jefe de la revista Foreign Policy

El "Increiblium" de James Cameron‏

Deja un comentario

Increiblium de James Cameron
Por Stephen Hunter

Avatar, la última épica del cine de ciencia-ficción, resulta ser un caso de quinientos millones de dólares de reinventar la rueda de la fortuna. El producto final es una atracción hiper-llamativa y descerebrada que da vueltas y vueltas y te deposita exactamente donde te recogió; sólo que para entonces eres más pobre y más tonto y que nunca recuperarás las 2 horas y 40 minutos.
El viejo proyecto-sueño del escritor y director James Cameron, el perpetrador de Titanic, Avatar es grande, impresionante, y estúpida. De hecho, es tan estúpida que bien podría ser llamada estupefaciente. Lo qué es tan desconcertante de esto es que un hombre de la sofisticación técnica de Cameron pueda ser tan cegado por la banalidad de su visión. Estilísticamente, Cameron se inspira en dos fuentes, los westerns de la década de 1950 y la guerra de Vietnam de la década de 1960, sobre las que él es un experto, tras haberlas visto en la televisión.
La trama es un aparato progresista perdurable, una cuestión de noble-renegado. Primero (y mejor) fue presentado en el western arenoso de Delmer Daves de 1950 Broken Arrow, con James Stewart, Debra Paget y Jeff Chandler como Cochise, en la que el jefe indio salva al personaje de Stewart y presiona por la paz. A finales de 1960, el mensaje se tornó feo y violento, ensombrecido por Vietnam; Soldier Blue recreó en cámara lenta una famosa masacre Custer, y A Man Called Horse mostró a un hombre blanco imperialista convertirse en aborigen. Y por supuesto, el non plus ultra de las expresiones noble-renegado llegó en 1992, la escandalosamente empalagosa Dancing With Wolves, una atrocidad impuesta a los crédulos por Kevin Costner, en la que un soldado estadounidense de hecho se convierte en un Sioux y lucha contra sus propios compatriotas.
Cameron añade la producción de alta tecnología y tropos de ciencia-ficción a esta fábula del siglo XIX. Su historia está ambientada en un planeta llamado Pandora 150-años al futuro. Los tiempos pueden haber cambiado, pero la humanidad occidental sigue a la altura de sus trucos sucios: ha invadido los esplendores de este paraíso selvático estrictamente para la explotación, como una entidad corporativa gigantesca con una subdivisión con los medios militares para extraer del lugar un mineral llamado (¿es esta la idea de alguien de una broma?) “Inobteniblium.” Extraen con destrucción aplicada. Excavadoras gigantescas muelen las flores y los árboles y los pájaros y las abejas a la pulpa y la grava, astillando majestuosos bosques rojos de miles de años antigüedad a fin de descubrir un ápice del oro del espacio que es enviado de vuelta al hogar-planeta Tierra para Dios sabe qué fines. Seguramente a Cameron se le escapó un truco aquí: ¿no podía haber especificado que el “Inobteniblium” fuera un ingrediente clave en la producción de prolongadas experiencias sexuales en los hombres blancos envejecidos?
Pero sólo pensar en lo mucho más provocativa que la película hubiera sido si el “Inobteniblium” fuese una fuente de energía limpia, barata y abundante o una cura para el cáncer o alguna otra plaga en el universo, tal vez un debilitador de dolor universal, sin los efectos secundarios de los narcóticos. Luego, por supuesto, el análisis de costo-beneficio que subyace en la mayor parte de la “explotación” de los recursos del Tercer Mundo entraría en juego, y el tema sería genuinamente interesante. Pero Cameron quiere mantenerlo en el nivel de agitación y propaganda de los verdes.
En cualquier caso, el problema es que Pandora está habitada por pequeñas tribus de eco-Sioux llamadas Na’vi, representadas por Cameron como refugiados de diez pies de altura del Grupo del Hombre Azul. Estas criaturas están imbuidas de una inusual elegancia y movilidad, simpáticos oídos de ardilla, 22-pulgadas de cintura, y una letanía de las afectaciones del Tercer Mundo, como tenares, mascaras de guerra, y metales. Se deslizan silenciosamente a través de los árboles enmarañados, saltan las piedras en trozos, se mecen en libertad Tarzánica en las cada vez más convenientes carreteras de las vides, incluso patrullan los cielos desde la cima de lagartijas gigantes en vuelo, y, cuando están bajo presión, disparan flechas del tamaño de postes telefónicos. Todo esto sin jamás ensuciarse sus dedos del pie color azul.
Supongo que Cameron quiere hacer de los Na’vi una especie de ideal de la eco-pureza -una raza aria de Übermensch en über-armonía con el medio ambiente- pero, como tantas de sus creaciones, el engaño luce un poco fuera de lugar. A pesar del despliegue de la más alta tecnología en la cinematografía, no puede sacar mucho de sus caras, que siguen siendo estilizaciones olmec a lo largo y a lo ancho, con un grosor superior nasal que sugiere que Woody Harrelson fue el Genghis Khan de Pandora. Sus movimientos son tan de ballet como para que sean aún más irreales, los que, junto con el torso en forma de V y ojos de animé japonés, da por suma a una raza de criaturas por la que estamos obligados a sentir empatía (la empatía es el punto de apoyo de la película) pero no se puede. Ellos siguen siendo distantes, incluso cómicos, ectoplasmas del id de Picasso después de una borrachera absenta durante su período azul.
El problema con ellos, tal como un oficial de la Marina convertido en mercenario corporativo lo expresa, es que son “condenadamente difíciles de matar.” Medios militares ordinarios son ahogados por sus habilidades de guerrilla. (¿Suena familiar?). Así, la empresa ha invertido en una iniciativa de la biociencia para complementar sus componentes militares y de extracción a cargo de un pequeño grupo de intelectuales de rabadilla (encabezados por Sigourney Weaver, en la mejor performance de la película), cuya inteligencia superior y la libertad de la codicia del “Inobteniblium” y por la matanza les permite ver el panorama más amplio y, en la expresión intelectual clásica del instinto, intentar subvertir los objetivos de la corporación.
Ellos crean avatares; replicas de Na’vi biomecánicos creadas artificialmente con las que los seres humanos pueden fundirse mentalmente. Los avatares son entonces arrojados en la selva, aunque hay un cerebro homo sapiens en su cavidad craneal. El objetivo es que la imitación permita a los extranjeros penetrar en la cultura tribal Na’vi y, o bien tratar de empujar a la tribu hacia una solución diplomática o, en su defecto, orientarla hacia una zona de muerte. Es un poco como la Operación Phoenix de la CIA en la era Vietnam. Pero, por supuesto, el síndrome de Estocolmo entra en juego por completo. Los avatares rápidamente ven el punto de vista Na’vi, entran en la cultura Na’vi, intuyen la superioridad moral Na’vi, se enamoran de las chicas Na’vi, y anhelan, y en algunos casos luchan, por la victoria Na’vi .
Nuestro héroe es el asentado Jake Sully, bien interpretado por el joven australiano Sam Worthington. Jake es un Marine parapléjico cumpliendo el contrato de su difunto hermano gemelo (el hecho de que son una coincidencia genética perfecta le permite entrar en el programa sin preselección). Inmediatamente llega a una alianza con el oficial al mando de la división militar (el gran Stephen Lang en el ejercicio del papel menos grande de su carrera como fanfarrón o bufón), que hace al coronel Kilgore de Robert Duvall en Apocalypse Now parecer positivamente Dostoievskiano en su complejidad.
Pero liberado de la cultura blasfema de lo militar, suavizado por las ambivalencias de los intelectuales, e impresionado por la gracia y la delicadeza de una princesa Na’vi, el Jake de Worthington pronto está liderando a los Na’vi contra los opresores. Se ha hecho nativo de una forma que Lawrence de Arabia nunca entendería. Así, la última mitad de la película se convierte esencialmente en un himno de batalla de la República Na’vi en el que se nos invita a aliarnos con los azules contra la opresión opresiva de los opresores que realmente destruirían el sitio más sagrado de los Na’vi con el fin de obtener el “Inobteniblium”. (Una vez que lo obtienen, ¿lo llaman “Obteniblium”?)
Tal vez estoy pensando demasiado duramente en todo esto. Después de todo, no hay mucho en que pensar. Las cuestiones se desarrollan en el nivel del jeroglífico, y el guión se siente como si fuera escrito por el viejo y malhumorado Brecht en el paraíso de la Alemania Oriental de 1953. Los seres humanos malos, los Na’vi buenos, 24hs al día los siete días de la semana, sin sutileza, matiz, variedad tonal, sofisticación política, complejidad, o demasiado en lo referido a la caracterización.
Se podría pensar en la película como la respuesta a la pregunta de un niño de 12 años ¿y qué si?: ¿y qué si los Lakota Sioux de 1877 hubieran combatido a los First Air Cav de 1969? Cameron tiene una reputación de secuencias de acción y ha electrizado al público durante toda su carrera, particularmente en su película de ruptura, Terminator, trajo una nueva energía al estancamiento genérico del tiroteo y dio a la película un dinamismo que ha mantenido su carrera. Pero las peleas aquí se han rendido a los genéricos; que son en su mayoría al nivel de hombres corriendo el uno al otro en medio de grandes explosiones de tierra y astillas de madera. Un enfrentamiento final es una batalla en el aire entre el Na’vi a bordo de pterodáctilos y los milicianos de las empresas en sus Hueys futuristas. Quizás los más jóvenes, educados por la cyberfantasía para disfrutar de la mezcla de géneros, puedan llevarse bien con ella; pero para mí, indios azules sobre lagartijas voladoras contra helicópteros de combate me parecía como el oro de un loco llamado “Imposible-de-verblinium”.
Si la película tiene un placer, éste se encuentra en el adorno. El control de personalidad extravagante de Cameron parece haber gastado al menos 200 millones de dólares de su anunciado presupuesto de 500 millones dólares en exquisito detalle carente de sentido. Cada cabina de vuelo de helicóptero, por ejemplo, tiene no una, sino tres pantallas holográficas: hacia adelante, al puerto, y a estribor, y cada una animada con un flujo constante de millones de gráficos de especificaciones. ¿Con qué fin? ¿Valían la pena las dos tablas adicionales? Luego está el propio planeta, su flora, su fauna, sus cascadas brumosas, y un sinfín de bosques de rodadura y montañas lejanas. Lástima que la trama se interponga en el camino de lo que -para pervertir una línea de Pauline Kael- de lo contrario se podría llamar la naturaleza-arte de calendario nazi. Cada insecto, cada uno de los vertebrados, cada hoja, cada tallo, parece realizado a la perfección, algunos de ellos muy hermosos. Mi favorito era un una especie de bicho-helicóptero hecho de ostra sin caparazón ajustado a hojas en rotación que le dan una suave y llevadera trayectoria.
Pero a lo largo de todo el camino, pequeñas tonterías se inmiscuyen, lo que indica una falta de rigor por parte de la conceptualizadores. ¿Por qué, por ejemplo, un ave con forma de ser de color rojo brillante? ¿Por qué, de hecho, sería el Na’vi azul? ¿Ha la naturaleza fuera del mundo acaso abandonado el principio de la coloración de protección? ¿Por qué todos los vertebrados tienen seis miembros, mientras que las aves y los humanoides sólo cuatro? ¿Por qué el sitio sagrado de los Na’vi se parece al árbol mágico de Raintree County de 1950? ¿Por qué un ejército de un siglo y medio a futuro todavía estaría utilizando cartuchos de pólvora sin humo y armas pequeñas de retroceso, se comunicarían por radio de los viejos tiempos, y transportarían personal en helicópteros que usan carbón como combustible? ¿Por qué es el único avance tecnológico real que vemos aquí un exoesqueleto máquina de lucha que Cameron claramente ha copiado de su propia Alien (1986), donde una más joven Sigourney Weaver utilizó uno para pisar un alien-reina?
Al final, la película esencialmente se decodifica en un viaje pseudo-intelectual de ensueño de los años sesenta. En su aspecto más básico, Avatar es sobre un Boina Verde del Departamento de Inglés de la Universidad de Harvard. Imagínese: los sueños de la élite cognitiva reforzados y alentados, provistos de nervio y persistencia a prueba de dolor no para marchar en manifestaciones, sino para hacer una guerra real en nombre de la facultad. La película se ve de que forma tal hombre realmente toma el campo y lucha contra los opresores de su época, que resultan ser los de la nuestra: el Estado-nación, la corporación, la plebe, el vasto e inútil ignorante. Avatar es el sueño de cualquier asistente de profesor hecho realidad.
_______________________________________________________________

La última novela de Stephen Hunter, I, Sniper, fue recientemente publicada por Simon & Schuster. Ganó el Premio Pulitzer a la crítica en el 2003

Algunos de mis mejores amigos son israelies

Deja un comentario

Por David Breakstone

Algunos de mis mejores amigos son israelies. Algunos no. Una cantidad de ellos solian serlo, pero por una razon u otra ellos se han marchado. Parece que cada vez que comienzo a acercarme realmente a alguien, ellos se levanta y se van. Ahora mismo ellos pueden ser encontrados en lugares tan lejanos como Atlanta y Maputo. Ese no es un error tipografico: es la capital de Mozambique. Ellos me dan todo tipo de razones para su partida al exterior. Sueños destrozados. Padres. Hijos. Trabajos.
Pero por ahora estoy comenzando a preguntarme si no soy yo. No “yo” en el sentido que he hecho algo para alejarlos, sino “yo” como en que quizas no estoy viendo algo que ellos ven.
Recientemente uno de aquellos mejores amigos regreso para una visita y sugirio exactamente eso. Si tu arrojas una rana en una olla de agua hirviendo, el me dijo, instantaneamente saltara fuera, pero si tu pones a la misma rana en una olla de agua fria y comienzas a calentarla de a poco, la lerda criatura comenzara simplemente a nadar hasta que se cocine hasta morir. El no tenia reminiscencias de los laboratorios de biologia de septimo grado; el estaba intentando explicarme por que, despues de 36 años aqui, yo estaba inconciente de exactamente cuan caliente esta el agua de nuestro estado judio, y exactamente cuanto mas calientes se van a poner las cosas. Lo que ustedes ven desde alli no lo ven desde aqui.
Y desde alli, lo que el ve que sucede aqui, lo encuentra insufrible. Aqui hay una corta lista: xenofobia galopante, politicos corruptos, explotacion de trabajadores extranjeros, tratamiento a los palestinos indefendible, un creciente trafico de seres humanos, diatribas y marchas en nombre de Di-s, y prejuicios profundamente sostenidos contra nuestra minoria arabe.
Yo me encogi, deseando poder atribuir su percepcion de las cosas a la tendenciosa informacion en los medios extranjeros. No puedo. La fuente de sus observaciones, el me asegura, no es otra que la prensa israeli, la cual el continua siguiendo avidamente en Internet. En cambio, yo le aseguro que tambien encuentro todas estas cosas profundamente inquietantes. “Entonces por que los dejas salirse con la suya?” me demanda. Su pregunta carga la cruz del tema, y yo se la arrojo nuevamente a el. “Quien, exactamente los esta dejando salirse con la suya?”
“Ustedes,” insiste. “Viviendo aqui, ustedes estan condonandolo todo.”
“Es posible que seas tu quien esta condonandolo al no vivir aqui?”
La conversacion continua y yo explico que no me mude a Israel debido a que esperaba la oportunidad de una sociedad ejemplar, sino mas bien debido a que estaba entusiasmado por el proyecto de crear una. “Yo honestamente me siento privilegiado por tener la oportunidad de estar involucrado en hacer precisamente eso”, le digo. El comienza a dar vuelta los ojos pero yo no me intimido facilmente. “El tipo de pais en el que tu quieres vivir es un proyecto, no un presente. No confundas nuestro estado actual de cosas con el estado que nosotros queremos crear.”
“Yo podria aceptar ese argumento si las cosas se estuvieran moviendo en la direccion correcta”, responde, “pero no lo estan. Lo que comenzo como un sueño se esta volviendo pesadilla. Dame una buena razon para regresar.”
“Te dare unas mil,” retruque. “Una cantidad infinita de pequeñas cosas que suman.” Puede ser que lo que ustedes ven desde alli no lo ven desde aqui, pero lo opuesto tambien es cierto: lo que ustedes ven desde aqui, no lo ven desde alli, Y yo me lanzo en una letania de tales visiones, pequeños sueños en preparacion.
MI ULTIMA DECLARACION bancaria llego junto con una lista de iniciativas de accion social que el banco estaba patrocinando, alentandome a utilizar sus servicios como parte de su campaña para comprometer al mundo de negocios en la comunidad a fin de rehabilitar a la juventud marginalizada.
Jovenes colegas mios recientemente han establecido un acuerdo comunitario celebrando la diversidad religiosa. Otros han estado involucrados en comenzar un nuevo modelo de cooperativa viviente y compromiso social en una campaña conciente para construir una sociedad mas etica y justa. Y amigos cercanos se han mudado a un viejo kibbutz con el objetivo explicito de revitalizarlo junto con otros intentando crear un centro de espiritualidad y aprendizaje en armoniosa coexistencia con el medioambiente y sus vecinos arabes.
Mi hija y yerno- ella con una crianza tradicional y el de un hogar laico- estan estudiando kabala juntos en uno de los cientos de locales que han surgido en la ultima decada alentando el estudio serio de las fuentes judias en un entorno no coercitivo, alentado “el nuevo florecer del espiritu judio” en el que muchos de nuestros ancestros sionistas tenian esperanzas.
Mi esposa y yo vamos regularmente al teatro y cine aun hambrientos de distraccion, pero profundamente inspirado por trabajos originales del mas alto calibre que nos dejan con una sensacion de habernos sentado por horas ante un espejo despiadado.
Mi trabajo con la Organizacion Sionista Mundial y la Agencia Judia me pone en contacto con importantes figuras del mundo corporativo que estan completamente comprometidas con la filantropia y el voluntarismo en proyectos que van desde la integracion efectiva de los nuevos inmigrantes a la construccion de puentes entre arabes y judios y hasta intervencion preventiva con los jovenes en riesgo.
La lista de iniciativas de organizaciones de base en este pais es literalmente de nunca acabar. Cada dia son lanzadas nuevas campañas por individuos preocupados para aliviar el sufrimiento, calmar los golpes del hambre y aliviar las cargas de la pobreza. Y esta es aun una sociedad lo suficientemente joven y lo suficientemente experta para que cada individuo pueda marcar una diferencia. Una dosis de determinacion y una medida de iniciativa hacen un largo camino.
NADIE ME prometio un jardin de rosas cuando me mude aqui, yo dije a mi amigo, pero ellos debieron hacerlo, ya que es exactamente lo que encontre, con espinas y todo. Con los años, he obtenido mi parte de cicatrices y raspones. Hay epocas en que las flores son deslumbrantes; otras en que las espinas predominan. Pero yo estoy muy conciente que en las manos de un buen jardinero los capullos pueden ser engatusadas para durar un poco mas.

Mientras nosotros partimos, yo recuerdo a mi mejor amigo que este pais esta desesperadamente en necesidad de aquellos que son criticos de el. Yo le dijo- y a traves de el a todos los que estan contemplando venir o regresar, a todos aquellos que estan balanceandose al borde de partir, y a todos aquellos que estan aqui y necesitan una palabra de aliento o un recordatorio de por que vinieron en primer lugar- esas cosas no van a cambiar para mejor si aquellos que quieren que Israel sea algo mas que lo que es abandonan el pais ante aquellos que no lo quieren.

“Sigue soñando,” dice mi amigo con una palmada en la espalda y un tinte de cinismo en su voz mientras se despide.
“Lo intento”, le aseguro.

El autor representa al Judaismo mundial Masorti/Conservador en el ejecutivo de la Agencia Judia y la Organizacion Sionista Mundial, donde el tambien es jefe del Departamento de Actividades Sionistas.

Older Entries