Por Michael D. Shear

Mientras el gobierno de EEUU comienza a construir su caso contra Faisal Shahzad en el intento de atentado con coche bomba en New York, la politica de terrorismo seguro va a inflarse rapidamente en Washington tambien.
Para una Casa Blanca que ha estado buscando una nueva relacion con el mundo islamico, el proyecto de otro complot terrorista que parece estar conectado a Pakistan presentara una serie de temas complicados- y politicamente intrincados- de enfrentar.
Alto en la lista de preguntas politicas esta que impacto tendra el aparente complot sobre el controvertido tema de si
Khalid Sheik Mohammed — el comprometido cabecilla de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001– debe ser llevado a juicio en un tribunal federal en Manhattan.
Ese tema se ha vuelto uno escabroso para la administracion Obama, la cual originalmente prometio llevar a Mohammed a la justicia en un tribunal federal en la ciudad en que mas de 2750 personas fueron asesinadas cuando dos aviones de linea secuestrados chocaron el World Trade Center, causando el colapso de las Torres Gemelas. Pero la intensa oposicion de los republicanos y funcionarios de New York forzo a los funcionarios americanos a reconsiderarlo, y funcionarios del Departamento de Justicia ahora dicen que la decision final sobre donde juzgar a Mohammed depende de la Casa Blanca — y que ningun anuncio es inminente.
Shahzad debe presentarse en el juzgado federal el martes, planteando preocupaciones acerca de la escena estilo circo que podria alimentar los argumentos de criticos que dicen que un juicio sobre el 11 de septiembre paralizaria a partes de la ciudad por meses.
Y la nocion que New York evito apenas un bombardeo masivo en el centro de Times Square podria alentar a aquellos que temen que poner a Mohammed en juicio en el centro de la ciudad inspiraria otros ataques terroristas.
Por otra parte, esta tambien la posibilidad que el caso de Times Square podria ayudar a aquellos que quieren juzgar a Mohammed en un tribunal federal. Ellos podrian apuntar a la policia rapida y eficiente y el trabajo de investigacion al arrestar a Shahzad y llevarlo ante un juez federal mientras argumenta que la policia y los tribunales funcionan en casos de terrorismo.
El ataque inyecta el tema del terrorismo directamente en la conversacion nacional aun cuando los legisladores se preparan con premura para sus campañas de reeleccion este otoño.
Pero aun antes que la campaña comience, la Casa Blanca esta tambien segura de enfrentar preguntas acerca de su temprana–y a menudo cambiante– caracterizacion del intento de atentado del sabado.
Hablando el domingo a la mañana en los talk shows solo horas despues que el coche bomba fue descubierto, la Secretaria de Seguridad Interna Janet Napolitano dijo que el caso parecia ser aislado, dando algunas garantias que la gente no tiene que preocuparse por ataques multiples. “Tu sabes, en este punto yo no tengo informacion que haya otra cosa mas que uno fallido”, dijo Napolitano en “Conoce a la Prensa” por NBC. Pero cuando se le pregunto si calificaba como un acto de terrorismo, ella agrego, “Tu sabes, ciertamente parece eso. Ciertamente se ve como si hubiese tenido esa intencion.”
Mas tarde ese dia, sin embargo, mientras Obama volaba a la Costa del golfo para reunirse con funcionarios combatiendo el derrame de petroleo alli, ni el presidente ni su secretario de prensa, Robert Gibbs, utilizaron la palabra “terrorismo” para describir el incidente en New York.
En una breve declaracion antes de hacer comentarios mas amplios sobre el derrame de petroleo, el presidente prometio “asegurar que nuestros socios estatales y locales tienen el completo apoyo y cooperacion del gobierno federal.”
El lunes a la mañana, Holder declino puntualmente confirmar que el intento de atentado fue parte de un complot terrorista, diciendo a periodistas en un informe que era “demasiado temprano para designarlo como un incidente terrorista. Yo pienso que no hay cuestion que la gente, la persona que estuvo detras de ese acto tuvo intencion de difundir el terror a traves de New York.”
Para la tarde, Gibbs estaba dispuesto a ir mas alla. Cuando se le pregunto directamente si era un acto de terrorismo, Gibbs dijo, “absolutamente.”
“Yo pienso que cualquiera que tiene el tipo de material que ellos tenian en un coche en Times Square, yo diria que eso tenia la intencion de aterrorizar, absolutamente”, dijo Gibbs. “Y yo diria que quien sea que lo hizo seria categorizado como un terrorista, si. Nosotros no sabemos quien es responsable, y eso es lo que estamos mirando ahora.”
Las declaraciones cambiantes probablemente reflejan la dinamica rapidamente evolutiva de la investigacion, la que se movio de informes iniciales a un arresto en solo unas 72 horas.
Pero ellas pueden tambien reflejar una temprana reticencia por parte de la administracion de apresurarse a cualquier conclusion publica, especialmente en lo relacionado al tema del terrorismo islamico. Obama ha hecho del acercamiento al mundo islamico una parte clave de su presidencia, diciendo repetidamente que los EEUU no estan en guerra con una religion, sino mas bien con grupos terroristas especificos.
La retorica temprana de la Casa Blanca puede ser politicamente engañosa y es a menudo tomada por los criticos de Obama, quienes discuten que su administracion es debil respecto al terrorismo y seguridad nacional. El comentario de Napolitano, enseguida despues del fallido intento de bombardear un avion de linea con destino a Detroit el Dia de Navidad, que el “sistema funciono” atrajeron cantidades de protestas por parte de los republicanos.
En los primeros dias de ese incidente, Obama llamo al incidente un “intento de acto de terrorismo”, pero luego dio a entender que el perpetrador fue un “extremista aislado.” Eso abrio la puerta para un ataque por parte del ex vicepresidente Richard B. Cheney, quien dijo que “esta claro una vez mas que el Presidente Obama esta intentando fingir que no estamos en guerra.”
Los funcionarios de Obama contraatacaron esa nocion, ofreciendo declaraciones cada vez mas agresivas acerca de la seriedad de la ruptura de la seguridad nacional representada por la tentativa de atentado. El sospechoso en ese caso, Umar Farouk Abdulmutallab, un nigeriano de 23 años, enfrenta juicio en un juzgado federal.
Fuente: The Washington Post

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