Extractos del discurso de apertura de Avrom Krengel, presidente de la SAZF, dado en una reunión entre la Federación Sionista Sudafricana y el juez Richard Goldstone.

Sesenta y cinco años después de la liberación de Auschwitz y 62 años desde la independencia de Israel, Judios en todo el mundo viven vidas de libertad sin precedentes, dignidad y seguridad, atribuible a la existencia del Estado de Israel, pero son sólo sus ciudadanos quienes hacen el sacrificio final para asegurar su permanencia.
En mi calidad de presidente de la SAZF, me dirijo a usted hoy para expresar nuestra profunda decepción y la insatisfacción con su participación, como Judio de Sudáfrica, en liderar la mision de investigacion de las Naciones Unidas sobre el conflicto de Gaza.
El Consejo de Derechos Humanos de la ONU es conocido por su sesgo en contra de Israel. Desde su creación en 2006, el Consejo de Derechos Humanos ha dedicado 27 de sus 33 censuras a resoluciones criticando a Israel, pero no uno contra Sri Lanka después de que mató a unos 20.000 civiles, o contra Sudán por las atrocidades de Darfur.
La resolución habilitante del Consejo de Derechos Humanos, sobre el cual se constituyó la misión, señaló que el objetivo designado de su misión era “investigar todas las violaciónes de la ley internacional de derechos humanos y del derecho internacional humanitario cometidas por la potencia ocupante, Israel, contra el pueblo palestino en todo el territorio palestino ocupado, particularmente en la Franja de Gaza ocupada, debido a la agresión en curso.”
Su misión de investigación sobre el conflicto de Gaza, donde aproximadamente 1.000 civiles fueron asesinados, no tiene precedentes. Nunca antes el Consejo de Derechos Humanos, ni ningún otro órgano de las Naciones Unidas, llevó a cabo una investigación de violaciónes de derechos humanos en los conflictos que no involucran masacres, genocidio o crímenes de lesa humanidad.
Ciertos aspectos de los contenidos del informe son altamente perjudiciales para Israel, mientras que es extremadamente favorable a Hamas. El informe nunca pierde la oportunidad de mencionar que Israel se negó a cooperar con la misión. El mensaje subyacente es claro: Israel es la culpable de cualquier dura conclusion.
El enfoque sobre Hamas, sin embargo, es completamente diferente. Usted afirma que durante sus visitas a la Franja de Gaza, la misión se reunió con altos funcionarios de las autoridades de Gaza que cooperaron plenamente. Es evidente que usted desea hacer creer al lector que Hamas cooperado plenamente, y por lo tanto ningún signo adverso en contra de el puede ser hecho.
Luego, en su informe, sin embargo, la situación es distinta. Usted afirma que las autoridades de Gaza dijeron que no tenían nada que ver con las brigadas de Al-Kassam u otros grupos armados, y tampoco tenía “ninguna información sobre las actividades de los grupos armados palestinos, o sobre el almacenamiento de armas en mezquitas y edificios”.
El informe señaló también que los entrevistados en Gaza parecían renuente a hablar sobre la presencia o la conducción de las hostilidades por parte de grupos armados palestinos.
En otras palabras, basado en la versión propia de la misión, absolutamente nadie en Gaza colaboro en la descripción de la forma en que Hamas y otros llevaron a cabo sus operaciones armadas. Usted afirma que si las autoridades de Gaza no pudieron impedir que los grupos armados palestinos pusieran en peligro a la población civil, ellos tendrían responsabilidad por los daños causados.
Lo que usted omitio, como lo ha hecho cada vez que describe las atrocidades de Israel, fue que la negativa de las autoridades de Gaza a cooperar con la misión fuerza la conclusión de que Hamás tuvo responsabilidad por los daños causados a los civiles de Gaza.
Su informe proporciono un contexto completo de las razones para el conflicto en Gaza. Más de 100 páginas detallan cada violacion a los derechos humanos, real y supuesta, que Israel ha cometido en lo que ustedes llaman “los territorios palestinos ocupados” desde 1967, sin duda, diseñado para permitir a los lectores entender por qué Hamas y los “otros grupos armados palestinos” recurrieron al disparo de cohetes en el sur de Israel y a la captura de Gilad Shalit.
Con respecto a Israel, sin embargo, no se proporciona tal contextualización de sus acciones. En ninguna parte usted siente que es valioso “a los efectos contextuales” mencionar que el estatuto fundacional de Hamas pide la destrucción del Estado de Israel, o que la razón para el bloqueo de Gaza por parte de Israel y Egipto, y las sanciones que los EEUU Y la Union Europea impusieron sobre Hamas es una consecuencia directa de la negativa de Hamas a renunciar a su principal objetivo de destruir a Israel. Usted no menciona que Hamas es un enemigo implacable de cualquier solución de dos estados, que a la altura de los Acuerdos de Paz de Oslo, Hamas emprendió una campaña de terror implacable contra Israel, lo que resulto en 150 muertes de civiles israelíes, y mató a más de 500 civiles israelíes en los atentados suicidas entre 2000 y 2009.
Tampoco informa que Hamas está armado, sostenido y financiado por Irán, un país cuyo presidente ha declarado con frecuencia el deseo de destruir al Estado de Israel, y que es sospechoso de desarrollar armas nucleares tal vez para este fin.
Ahora parece que el mundo tiene dos juegos de derecho internacional; uno que se aplicará a Israel, el otro a todos los demás. Sólo los soldados, generales y políticos israelies se enfrentan a la perspectiva de los juicios por crímenes de guerra en La Haya, mientras que los de Rusia, Estados Unidos, la OTAN y Sri Lanka – colectivamente responsables de la muerte de más de 320.000 civiles durante los últimos 15 años de conflictos armados – seguirán actuando con total impunidad e inmunidad.
Esta situación no es justicia internacional, sino simplemente una parodia de justicia, una reintroducción de leyes y prácticas discriminatorias contra el pueblo judío.
Como un compañero judio, le reprochamos por pasar 14 días en la Franja de Gaza, escuchando el testimonio de cientos de residentes de Gaza mientras que no pudo llegar hasta Gilad Shalit, quien ha languidecido durante cuatro años en un agujero infernal.
Nosotros pensamos que habría sido sólo apropiado exigir la liberación incondicional de Shalit o no pudiendo lograr eso, al menos visitarlo y escuchar su historia de sufrimiento y aislamiento.
Como miembro de la comunidad judía, le pedimos que entienda nuestro dolor y enojo por lo que ha hecho, y trabaje con nosotros para asegurar que Israel no reciba un trato diferente al de cualquier otra nación.

El autor es presidente de la Federación Sionista Sudafricana (SAZF).
Fuente: The Jerusalem Post

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