Desde hace cierto tiempo circulan escritos tratando de convencer al público que el pueblo palestino no tiene la legitimidad necesaria para poder ser considerado parte en el proceso de paz con los israelíes, predisponiendo a la gente que sigue con interés el conflicto del Medio Oriente, a opinar en contra de las conversaciones tendientes al llegar a un arreglo. En estos artículos se niega la existencia de los palestinos con argumentos históricos, cuya veracidad no se pone en duda, pero no se aclara que la situación actual es otra, y que existen válidos motivos para decir que los palestinos hoy existen y que es con ellos con los que tenemos que tramitar la paz.
No obstante alegar que, a diferencia del pueblo judío, los palestinos jamás estuvieron organizados como país soberano, que los palestinos nunca han tenido existencia histórica como pueblo autónomo y que nunca han gobernado a un país llamado Palestina, es fácil demostrar, si nos atenemos a procesos históricos no tan lejanos, que los palestinos son un ente real y palpable con derecho a establecerse como país al lado del Estado de Israel.
La Resolución de la ONU en 1947, establecía partir en dos países a la Palestina en manos del Reino Unido, ofreciendo un país para los judíos y otro para los árabes. Al aceptar esa resolución, Ben Gurión y su naciente Gobierno reconocieron la existencia de ese pueblo palestino cuya legitimidad no fue discutida. Aceptaron esa Resolución como lo hizo unánimemente el pueblo judío disperso, quien en la alegría de verse nuevamente dueño de un país que se llamó Israel, después de deambular 2.000 años por el mundo, no le importó quiénes serían sus vecinos ni qué tamaño de país se le ofrecía. No así la otra parte, que trató de expulsar a los judíos de la región. Comenzó entonces la Guerra de la Independencia, que le reportó a Israel mayor extensión de territorio que el otorgado por las Naciones Unidas.
En un intento de destruir a Israel, en junio de 1967 varias naciones árabes inician una guerra que Israel sólo necesitó seis días para derrotarlos. En esta nueva guerra, Israel conquistó territorios que mantiene hasta la fecha en calidad de material primordial para negociar una futura paz con los palestinos.
Hasta el día de hoy no se normalizaron las relaciones entre ellos. Antes porque los árabes no querían a los judíos como vecinos, y ahora porque les es difícil escapar de las fuertes presiones de fanáticos grupos islamistas que niegan la existencia misma de Israel. Pero en ningún momento desde su creación, el Estado de Israel negó reconocer a los palestinos su derecho a tener un Estado. Más aún; al aceptar en el año 1947 la Resolución de la ONU, el nuevo Estado de Israel y el mundo judío no hacían otra cosa que aceptar el principio de dos Estados para dos pueblos, principio que, en un discurso que conmovió al mundo libre, Biniamín Netaniahu declaraba hacer suyo 62 años después.
No hay motivos entonces para negar ahora la existencia de los palestinos y su derecho a ser socios legítimos en el proceso de paz, cuando Ben Gurión, al frente de su naciente Gobierno en 1948, no se opuso a tenerlos organizados en un país vecino con el que se podría tender permanentes lazos de sincera amistad, ideal que mantienen hasta el presente los judíos que no quieren ver al pueblo de Israel bajo un cielocubiertopor negros y sombríos nubarronesde guerra.

Por Samuel Auerbach, desde Natania

Para Aurora Digital
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