“Momento histórico” fue la frase del ministro de Transporte, Israel Katz, cuando finalizó el viaje de prueba, de un kilómetro de extensión, del tren ligero de Jerusalén. El proyecto que, justificadamente, se ganó el enojo de los habitantes de la capital, particularmente los automovilistas por los atascamientos que provocó y sigue provocando, sería inaugurado en forma oficial en abril próximo.
Mientras tantos, decenas de invitados especiales disfrutaron de la travesía en un vagón ultramoderno, con aire acondicionado, amplias ventanas que dejan ver el panorama de la ciudad y un andar silencioso.
El intendente de Jerusalén Nir Barkat fue muy expresivo al descender del vagón: “Es un asunto fundamental para el transporte en su conjunto. Cuando ingresé al cargo hace un año y medio puse un signo de interrogación sobre el proyecto del tren, si finalmente funcionará o no. Pasamos de una etapa en la que el plan de trabajo no estaba claro a una situación de cooperación y solución de problemas en forma conjunta. Hoy las cosas están bajo control. El sufrimiento de los habitantes fue terrible pero creo que el año próximo el tren acelerará el transporte en la ciudad”.
Como no podía ser de otra manera, hay inconvenientes que aún no encuentran solución y ello podría derivar en una nueva demora en la inauguración del servicio. Hasta el momento, el Estado, según explicó el presidente del consorcio a cargo del proyecto, Iair Navé, no estableció que el tren tendrá prioridad en los cruces.
Si el tren no tiene preferencia en cruces y semáforos, el viaje será lento.
Además de la línea del tren ligero, está prevista para dentro de algunos meses la puesta en marcha de una línea expresa de autobuses articulados de gran capacidad que se desplazaran a lo largo de Derej Hebrón llegando al centro de la capital.
La línea del tren ligero tiene un recorrido total de 13.8 kilómetros. Arranca en Pisgat Zeev al norte y finaliza en el Monte Herzl pasando por la calle Iafo.
El concesionario del tren, Citi-pass, lo administrará por un plazo de 30 años y luego el proyecto pasará a manos del Estado. Hasta ahora invirtió unos 2.400 millones de shékels. Otros 800 millones se destinaron a renovar el centro de la ciudad y los espacios públicos por los que se desplaza el tren. La línea de autobuses de Derej Hebrón contará con nuevos vehículos de gran capacidad y cuatro puertas para un rápido y fácil ascenso y descenso de pasajeros.
La etapa siguiente del tren urbano, programada para dentro de algunos años, comprende una línea que unirá los dos campus de la Universidad Hebrea. Tendrá un costo aproximado de 2.500 millones de shékels. El intendente Barkat y altos funcionarios de Finanzas acordaron que esa etapa será financiada con recursos estatales para evitar las demoras que ocurrieron con la primera.
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