Mariano Obarrio
Enviado especial para La Nación

NUEVA YORK.- Ante el plenario de las Naciones Unidas, la presidenta Cristina Kirchner reflotó ayer una antigua idea para darle un giro a la investigación del atentado contra la AMIA: ofreció a Irán “un juicio justo” en un “tercer Estado neutral” a los funcionarios iraníes acusados por ese ataque de 1994. “No voy a reclamar la extradición por cuarta vez, sin resultados”, señaló. Y exhibió como “antecedente el caso Lockerbie, que le permitió a Libia volver a la comunidad internacional”.
Sin dudas, fue el mayor golpe de efecto de su intervención ante la 65a Asamblea General de la ONU.
No había sido conversado con Irán. “Sólo se negoció a través de otros países”, confiaron a LA NACION fuentes oficiales. No se descarta que, en una lista de media docena de “países neutrales”, estén Turquía y Brasil.
“Pero todavía no se habló con ninguno de ellos”, señaló a LA NACION un funcionario. Además, la Presidenta condenó en su discurso a Gran Bretaña por negarse a negociar la soberanía sobre las islas Malvinas, pese a las resoluciones de la ONU; reclamó cambios en el Consejo de Seguridad del organismo; apoyó la creación de un Estado palestino y defendió el crecimiento económico del Gobierno y el pago de la deuda.
Sobre el tercer país neutral para el juicio por la AMIA, un allegado a la Presidenta dijo: “La estrategia busca acotar el margen de rechazo y excusas de Irán”.
Las pistas que apuntan a Turquía y Brasil se originan en que recientemente buscaron interceder entre Irán y los Estados Unidos por el conflicto nuclear y en que el presidente turco, Abdullah Gül, se reunió anteayer con Cristina Kirchner en su condición de presidente temporal del Consejo de Seguridad de la ONU.Ante los periodistas, la Presidenta dio otro indicio: “No nos importa que sea un país de confesión islámica. Sólo reclamamos que tenga un sistema jurídico que garantice el debido proceso, veedores y juicio justo”. Y agregó: “No voy a aventurar qué países pueden ser; si los tuviera, no los mencionaría sin antes hablar con ellos”.
En 2003, el ex canciller Rafael Bielsa exploró la salida del tercer país neutral para el juicio. Y en marzo pasado, el fiscal de la causa AMIA, Alberto Nisman, llegó a hablar con Irán sobre Brasil. Pero la oferta fue rechazada por Teherán.
“No tiene la misma relevancia la propuesta de quien la hace en nombre de la Argentina que la haga el Ministerio Público”, justificó la Presidenta, relajada ante la prensa, tras el discurso en el piso 31, suite 3101, del hotel Four Seasons, en la calle 57 y Madison Avenue.

Apoyo comunitario
Su discurso en la ONU había sido presenciado por el titular de la DAIA, Aldo Donzis, y los dirigentes de Familiares de Víctimas de la AMIA Luis Burstein y Daniel Komarovski. Quedaron conformes. “Nos pareció excelente la propuesta, porque subrayó que es un caso de terrorismo internacional y pone la pelota en campo de Irán”, dijo Burstein a LA NACION.
Cristina Kirchner subrayó el antecedente de Lockerbie, el atentado al vuelo 103 de Pan American que dejó 270 muertos en Escocia, en 1988, juzgado en Holanda. “Ello le permitió a Libia volver a la comunidad internacional”, dijo.
La Presidenta relativizó la orden del canciller Héctor Timerman al embajador ante la ONU, Jorge Argüello, de que se retirara de la sesión de anteayer antes del discurso del presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, cosa que hizo. Timerman lo había comunicado oficialmente. Pero la Presidenta desconoció esa decisión. “No me consta eso que usted dice [?]”, le dijo a un periodista. “No es que se levantaron por el tema de Irán; lo hicieron antes de que hablara el presidente iraní para que no fuera tomado como un gesto que lo hacían? [sic]”, explicó.
Y agregó: “Queremos evitar todo tipo de gesto que tienda a profundizar las diferencias. Lo que nos interesa no es buscar culpables, sino lograr justicia y en un marco de civilización”

En su discurso en la ONU, Cristina Kirchner había subrayado: “Hemos pedido en 2007, 2008 y 2009 que Irán accediera a la extradición de los ciudadanos iraníes acusados de tan horrible crimen, pero sin mayores resultados”. Y agregó: “No lo voy a hacer por cuarta vez porque, evidentemente, no va a prosperar”.
Entonces, propuso: “Lo que voy a ofrecer es que si Irán no confía en la justicia argentina, acceda a que elijamos un tercer país de común acuerdo para poder llevar a juicio este terrible atentado. La elección de un tercer país u órgano servirá para terminar con las excusas de la no neutralidad”.
Tras el discurso de la Presidenta, el embajador ante la ONU, Jorge Argüello, señaló a LA NACION: “La Argentina vuelve a ocupar su lugar en la escena internacional”. Y destacó que se abordaron los principales temas tanto de la agenda nacional como de la agenda internacional.

Otro punto destacado: El Estado palestino
En otro tramo, acompañó la política de Estados Unidos en Medio Oriente y abogó para que Palestina “pueda estar sentado el año próximo como miembro pleno” de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas. Calificó de “muy buena noticia la reanudación del diálogo” entre palestinos e israelíes.

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