El presidente Shimón Peres inauguró la ceremonia que conmemora el quinceavo aniversario del asesinato del primer ministro Itzjak Rabin, según el calendario hebreo.
Rabin fue asesinado a balazos por el Igal Amir, un estudiante ultraderechista que atendía la academia rabínica (yeshiva) Hesder, tras pronunciar un discurso en una concentración por la paz, frente a la intendencia de Tel Aviv en 1995.
Peres encendió una vela y dijo que “desde el Monte Sinaí a la Plaza Rabin hay un mandamiento que se mantiene firme a través del tiempo: No matarás. No matarás a un hombre. No matarás a una idea”, señaló el presidente.

Peres subrayó que el asesinato de Rabin no debe quedar en el olvido. “Tales olvidos son enemigos de hombre y representan un peligro para la democracia”.

El presidente aludió a las actuales dificultades en las negociaciones de paz con los palestinos, subrayando que “Itzjak sabía que un líder no puede dormirse en los laureles del ayer. Debe conducir con visión. Él sabía que la realidad de hoy es impredecible, y que quien duda toma un riesgo. El que tiene coraje puede ir lejos y con fuerza. Itzjak no tenía miedo porque sabía que no hay escape al futuro y que se lo debe enfrentar y hacer lo máximo para perpetuarse en el mañana; incluso si se debe pagar un precio muy alto”.

“Itzjak estaba decidido a avanzar hacia la paz, incluso a sabiendas de las dificultades que enfrentaba en el ámbito interno y externo. Las dificultades no son teóricas. Sintió el viento de cola desde lo interno y enfrento los feroces vientos externos. No trató de endulzar las situaciones amargas; no trató evitarlas. No se engañó a sí mismo. Sabía que la confrontación con una nueva realidad implicaba un serio riesgo, pero en ellas, y solo en ellas, se encuentra la oportunidad para las grandes cosas”.

“Las lágrimas aún no se han secado. Las velas no se han apagado. Ni siquiera esta noche. Volveremos con el secreto juramento en nuestros corazones, y nunca olvidaremos su carácter, nunca nos desviaremos de su camino. La paz era su última voluntad y su testamento

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