Autor: Mario Chichotky

Cuando Israel declaró su Independencia, muchos árabes se fueron de ese nuevo país, y otros tantos se quedaron. La salida masiva de árabes ya se producía antes de la Declaración de la Independencia, aconsejados por sus “hermanos” de todos los países árabes vecinos, que al mismo tiempo de difundir la versión del maltrato que sufrirían los árabes si permanecían en el nuevo Estado Judío, les daban la seguridad que podrían volver a sus hogares ocho o diez días después de la guerra que desatarían todas las naciones árabes contra un nuevo Estado judío sionista.
Esta presunción de retorno se basaba en lo siguiente: 1. la guerra contra los judíos era inevitable; 2. el triunfo de las fuerzas árabes era indiscutible; 3. los judíos serían arrojados al mar, y 4. se borraría del mapa al nuevo Estado judío. Todavía no existía el nombre Estado de Israel.
El 29 de noviembre de 1947 la ONU resolvió la partición del territorio de Palestina para dar lugar a la creación de dos Estados independientes: un Estado árabe y uno judío. Ambas partes fijaron de inmediato su posición. La población judía salió a las calles para bailar y festejar tan promisorio acontecimiento. La posición árabe se expresó por medio de la Liga Arabe, organismo formado en ese tiempo por los siete miembros fundadores de tal cuerpo, que expidieron una declaración que desconocía el valor de la Resolución de la ONU y que expresaba una declaración de guerra a un Estado que todavía no existía. Esas dos posiciones, la árabe y la judía, no han cambiado desde 1947 hasta la fecha.
Aquí se hace necesario poner en claro la existencia de un planoculto que puede explicar la verdadera raíz del conflicto entre israelíes y palestinos. Si la partición de Palestina tenía por objeto fijar el futuro status de árabes y judíos habitantes de dicho territorio, ¿por qué la decisión árabe la tomaban los países vecinosy no los mismos palestinos? La posición de los palestinos es asumida por países o grupos de poder terrorista que hablan y actúan en nombre de ellos como si fuesen sus legítimos voceros. No lo eran ni lo son.
Pero la población palestina vive en un sistema de terror donde pensares un delito y hablar es un suicidio. Existían y existen poderosas razones para mantener encendido el conflicto entre israelíes y palestinos. El acta de nacimiento de una nación palestina es el acta de defunción de los grupos terroristas. Si hay un país palestino libre, independiente, democrático y amigo de Israel, ¿que papel les queda a los grupos terroristas? Y en cuanto a los aristocráticos Estados petroleros en manos de monarquías hereditarias, también temen el nacimiento de una República Palestina democrática surgida de la voluntad popular porque puede ser la chispa que enciende la mecha revolucionaria en Medio Oriente. Como vemos, hay poderosos intereses en mantener el conflicto en toda su violencia.
¿Cual es la historia de los árabes que se fueron de Israel? Ninguno de ellos pensó en algún momento que se transformarían en refugiados. Se iban de Israel para volver victoriosos a sus hogares en un lapso de ocho a diez días. Todos los pronósticos y presunciones se derrumbaron como castillo de naipes. Las voces mas autorizadas en esos momentos aseguraban el fin de Israel. Los jefes militares de todo el mundo, incluyendo los vencedores sobre Alemania en la Segunda Guerra Mundial, así lo afirmaron, entre ellos los generales Eisenhower, Marshall, McArthur y el mariscal Montgomery, que no dudaban que la embestida árabe sería el fin del nuevo Estado Judío.
También la ONU estaba convencida que la partición arrojaba a Israel a la jaula de los leones. Pero nadie imaginó entonces que Israel también era un león.
Los árabes no ganaron la guerra, la perdieron. Los judíos no fueron arrojados al mar. El Estado de Israel seguía existiendo y 700.000 árabes que se fueron de Israel estaban pisando territorio palestino como si estuviesen en un país extranjero. No conocían a sus hermanos árabes residentes en ese lugar, no tenían vivienda, ni trabajo, ni comida, ni servicios sociales o de salud y no podían volver a Israel porque ellos mismos habían cerrado con candados la puerta del retorno. No podían volver como amigos al país de donde se fueron como enemigos.
Tenían que buscar donde vivir, y allí nació la expresión “refugiados palestinos”. Al no poder permanecer en el territorio palestino que no contaba con ninguna posibilidad de absorberlos como población estable, se inició el desbande de palestinos buscando un lugar de residencia en los países vecinos. El único país que los recibió fraternalmente fue Jordania, que les ofreció la ciudadanía y les brindó las mejores condiciones de vida que le resultaba posible a un país que no estaba preparado para absorber una cantidad tal de personas indigentes.
Los otros países árabes hermanos y amigos mostraron que no eran tan hermanos ni tan amigos. A los refugiados palestinos recibidos por Jordania se les ocurrió la pésima idea de agradecer tal hospitalidad complotando para derrocar al rey Abdullah. El complot fue descubierto y la represión jordana fue una carnicería salvaje que se conoció como “Setiembre Negro” y que fue la mayor masacre cometida por árabes contra árabes, que dejó un saldo de miles de víctimas palestinas.
En Egipto, Siria. Irak y el Líbano los palestinos no fueron recibidos muy amigablemente. Ni hablar de los hermanos millonarios petroleros que para decirlo breve y exactamente no toleran a los palestinos y no los quieren tener cerca y mucho menos dentro de sus territorios. ¿Cuántos refugiados palestinos hay en Kuwait, Arabia Saudita, los Emiratos Arabes o los países del Golfo Pérsico? Para decirlo crudamente, los palestinos son parches o injertos en cualquier país “hermano” que habiten. Y los mismos países que los arrojaron les dieron la espalda.
¿Cuál es la historia de los árabes que se quedaron en Israel? Adquirieron la ciudadanía israelí. Ya no se llamaron palestinos porque tenían una nacionalidad. El idioma árabe fue declarado idioma oficial igual que el hebreo. Gozan de amplia libertad de culto. Libertad de elección para la educación de sus hijos. Ejercicio libre de cualquier oficio o profesión. Sus mezquitas, monumentos religiosos, fechas de conmemoración, son celosamente respetados por toda la población israelí tanto a nivel pueblo como Gobierno. Los árabes israelíes conservan sus costumbres, vestimentas y tradiciones de sus ancestros. Desarrollan todo tipo de actividades comerciales, artísticas, científicas. Estudian en las universidades de sus preferencias. Gozan de todos los beneficios sociales como el resto de la población de la que son parte.
Tienen asegurada su atención de salud en todos los hospitales y centros médicos del país. Muchos médicos árabes trabajan en dichos hospitales. Hay varios partidos políticos árabes y diputados de dichos partidos son parte del Parlamento israelí. Son innumerables los diarios, revistas, emisoras de radio y TV en idioma árabe. Los árabes en Israel están en su propio país. En cualquier lugar del mundo tendrán la atención y protección de todas las Embajadas y Consulados israelíes por su condición de ciudadanos israelíes.
Si existe un país en el mundo que desee y necesite un Estado palestino libre y amigo, ese país es Israel.
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