Se espera que la Knéset (Parlamento) apruebe en segunda y tercera lectura un proyecto de ley que exige un referéndum para renunciar a los territorios de Jerusalén y los Altos del Golán.
El proyecto presentado por el presidente del Comité de Asuntos Internos de la Knéset Iariv Levin (del partidoLikud), requerirá un referéndum a nivel nacional o el voto a favor de 80 diputados, para el caso que el Gobierne aceptase en negociaciones diplomáticas entregar las zonas que están bajo su soberanía (es decir, Jerusalén oriental o los Altos del Golán).
Según el proyecto de ley, cualquier tipo de acuerdo sería sometido a plebiscito, dentro de un plazo de 180 días.
El ministro de Defensa, Ehud Barak, que se opuso al proyecto, lo calificó como “un bloque de hormigón en la cabeza de los esfuerzos por hacer avanzar el proceso diplomático”.
“El proyecto de ley plantea serias preguntas sobre el deseo del gobierno y su capacidad para dirigir el proceso de paz”, dijo Barak.
Por su parte, el portavoz de la Knéset, Reuven Rivlin también se opuso a la ley señalando que el gobierno podría utilizar el referéndum para eludir al Parlamento. El referéndum real que se debe utilizar para interpretar la opinión pública son las elecciones parlamentarias, polemizó Rivlin.
“Los referendos no son conejos que se puede sacar de la galera en momentos difíciles”, dijo Rivlin.
“Las reformas se pueden hacer, pero el gobierno no puede obligar a la Knéset a aceptar medidas tomadas con métodos impropios”.
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