El Gobierno aprobó un plan de renovación de la zona del Muro de los Lamentos, el lugar más sagrado del judaísmo, al que destinará 85 millones de shekels (23 millones de dólares) en los próximos cinco años.
La decisión, adoptada en la reunión semanal del consejo de ministros, tiene como objetivo “preservar y mejorar el acceso a los hallazgos arqueológicos, mejorar las infraestructuras físicas y de transporte y organizar actividades educativas para estudiantes y soldados”, informó el Ejecutivo.
“El Kotel (nombre que recibe en hebreo) es el patrimonio más importante del pueblo judío. Estamos comprometidos a desarrollarlo y mantenerlo de forma que continúe siendo foco de visitas y fuente de inspiración para millones de visitantes, turistas, jóvenes y mayores, de Israel y de todo el mundo”, señaló el primer ministro, Biniamín Netanyahu, al anunciar el plan.
El portavoz del Gobierno, Mark Regev, precisó que se trata de “obras de mantenimiento necesarias” que no afectan a la adyacente Explanada de las Mezquitas, tercer lugar más sagrado en el islam, tras La Meca y Medina.
La apertura en 1996 por el primer Ejecutivo de Netanyahu de un túnel junto a la Explanada del Muro desató una oleada de enfrentamientos, en la que murieron 70 palestinos y 17 soldados israelíes.
En 2007 la reparación de una rampa de acceso a la Explanada de las Mezquitas llenó de indignación al mundo musulmán por la infame difamación a que dañase las bases de la Mezquita de Al-Aqsa.
El Muro Occidental (Kotel Hamaraví, conocido popularmente en el mundo no judío como Muro de los Lamentos) que el año pasado recibió ocho millones de visitas, es la pared occidental del pedestal que hace dos milenios sustentaba el segundo templo judío, destruido por los romanos durante la Gran Revuelta judía en el siglo I.
El vestigio está ubicado en el barrio judío de la antigua ciudadela amurallada, en el territorio disputado de Jerusalén Este.
La Fundación del Patrimonio de Al Aqsa señaló que el nuevo plan israelí “sólo puede entenderse” como una “continuación del proyecto de judeización” de los lugares sagrados musulmanes, que llamó a “defender”.
Por su parte, Yamal Mufihem, miembro del comité central de Al-Fatah, movimiento palestino que lidera el presidente Mahmud Abás, acusó a Israel de “seguir creando cambios en el estatus de los territorios ocupados y actuando en contra de las resoluciones internacionales”.
“Estas medidas van en contra de la reanudación de las negociaciones de paz”, estancadas desde finales de septiembre. EFE y Aurora
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