Balance 2010: Franja de Gaza, la imperiosa necesidad de un diálogo

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por: Moshé Rozén (Desde Nir Itzjak, Israel)

Balance 2010. Con la publicación del siguiente artículo, pondremos al alcance de nuestros lectores, una serie de notas que tendrán como eje presentar distintos balances políticos, económicos y culturales sobre diversos temas que -de una manera u otra- fueron fundamentales en el trajinar cotidiano del Oriente Medio durante este año 2010, que de a poco comienza a despedirse. A continuación el autor de este artículo, habitante de un kibutz muy cercano a la Franja de Gaza, narra los principales acontecimientos ocurridos en aquel problemático territorio durante este año, ofreciendo una serie de hipótesis para continuar con un debate que, lejos de agotarse, se complejiza con el paso del tiempo.

“…de repente me pregunto por qué tengo que contar esto, pero si uno empezara a preguntarse por qué hace todo lo que hace… mejor contar, quizá contar sea como una respuesta, por lo menos para alguno que lo lea.” Julio Cortázar
Las babas del diablo
Treinta y seis son los justos, dice la tradición judía, gracias a los cuales se sostiene el mundo, a pesar de los muchos malvados que andan dando vuelta por allí. Treinta y seis también son los años que vivo al lado de la Franja de Gaza. Muchos de nosotros, desde este lado, y los palestinos, cruzando la tranquera, están convencidos que en este mundo hay malvados -más de la cuenta- y justos -unos poquitos- pues así es la vida, coincidiendo inclusive con el gran poeta popular, Enrique S. Discépolo en su Cambalache. Hasta aquí hay acuerdo. Queda por decidir, vean ustedes, lo simple del asunto, quienes son los justos y quienes son los otros.

En estos treinta y seis años, sin embargo, uno aprende que no es tan así.

No vamos a sugerir todas las variantes, pero es sumamente probable que en esta película no hay ni ángeles ni demonios.

En aproximadamente 400 kilómetros cuadrados viven un millón y medio de habitantes. La mayoría son refugiados, o hijos, o nietos de refugiados árabes palestinos que se radicaron allí en el transcurso de los últimos 62 años.

El ingreso y la salida de Gaza está muy restringido por Israel, desde hace 15 años, como resultado de múltiples atentados suicidas, provenientes de esa zona, atentados que no llegaron a paralizar la normalidad cotidiana, pero causaron una importante cantidad de víctimas, incluyendo niños muertos o gravemente heridos.

O sea: decenas de miles de pobladores de Gaza que hasta entonces vivían de su trabajo en Israel, principalmente en el ramo de la construcción, perdieron gradualmente su fuente de sustento económico, añadiendo a su ya problemática condición de refugiados el status de gente desocupada y por ende -en no pocos casos- de masas de familias indigentes.

El 26 de octubre del 2004, el parlamento de Israel aprobó la denominada “desconexión territorial” de Gaza. El 15 de agosto del año siguiente, el ejército israelí desmanteló sus bases en Gaza y todos los poblados civiles instalados por colonos de Israel en esa región.

El 25 de junio de 2006, un ataque planeado en Gaza provocó muertos y heridos. Guilad Shalit, un joven israelí que realizaba su servicio militar en las cercanías del Kibutz Kerem Shalom, fue secuestrado y se encuentra todavía cautivo. Se desencadenó una guerra que tuvo otro epicentro no menos explosivo: el sur del Líbano.

Tras esta contienda, los grupos armados palestinos -de identificación islámica fundamentalista e integrista- prosiguieron acosando incansablemente a Eshkol, Shaar Haneguev, Sderot, distritos civiles del Neguev. Con apoyo político y logístico del régimen iraní, Gaza se convirtió en un gigantesco arsenal. De los cohetes de fabricación doméstica se pasó a misiles de mediano alcance y de cargas incendiarias.

Para frenar esa agresión, Israel desplegó, hace dos años; en diciembre de 2008, un vasto operativo militar, bautizado como “Plomo Fundido”.

2009 y 2010 registraron un descenso en la cantidad de ataques al Neguev, pero este hecho no implica una garantía de calma.

Las flotillas extranjeras y los túneles para suministro de armamento elevaron en el 2010 la tensión entre Israel y el Hamás.

Las habituales tormentas de arena, propias de las áridas planicies que circundan al desierto del Neguev, pueden convertirse en cualquier momento en tormentas de pólvora.

A menos que alcemos las miradas, nuestros vecinos y nosotros, arriba de nuestras heridas y tratemos de salir del círculo vicioso de recíproca destrucción. Para eso debemos abandonar subjetivas convicciones, acerca de justos y malvados ó ángeles y demonios, para sentarnos -de verdad- a dialogar. No hablo de paz, que es una palabra mayor. Se puede tratar la libertad de Guilad Shalit, como también negociar un mayor acceso de mercaderías a Gaza: no faltan temas. Pero por algo -que no sea otra represalia- se debe comenzar.

Nota Extraída de
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Balance 2010: América-Medio Oriente, una relación que se profundiza

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por: Maximiliano Borches (Desde Buenos Aires)
Balance 2010. Las relaciones entre diversos países del Medio Oriente y de América, tuvieron su punto de reencuentro con las visitas de los presidentes de Israel y la Autoridad Nacional Palestina (ANP) durante 2009. A continuación, el autor del siguiente artículo analiza el crecimiento de estas relaciones, como así también, los anuncios brindados por los gobiernos de Argentina y Brasil, que reconocen un “Estado palestino libre e independiente”.

Finalizando el año 2010, claramente se puede asegurar que las relaciones diplomáticas entre varios países del Medio Oriente y del continente americano, en particular los países que integran Sudamérica, tuvo un crecimiento notable, augurando una profundización de las mismas.

Desde el punto de vista comercial, los espectaculares crecimientos económicos vividos por Brasil y Argentina, en los últimos cinco años, hicieron que el comercio exterior de estos países se ampliara de manera decisiva, a la hora de mostrarse como sólidas “Economías emergentes”, tal como les gusta llamarnos desde Europa y Estados Unidos. Estos crecimientos económicos, acompañados de políticas que estratégicamente sustentan la valoración de los productos locales, a nivel internacional, posibilitaron -puntualmente- un acercamiento más profundo de diversos países medio-orientales.
Israel, en estos momentos, goza de ser el único país extranjero, que supo cerrar un Tratado de Libre Comercio (TLC) con el MERCOSUR, aumentando -paulatinamente- la exportación e importación desde y hacia aquel país, de diversos productos y servicios, que hasta hace poco no tenían presencia en ambas regiones.
La relación comercial con el mundo árabe, también demostró, a lo largo de todo este año, un crecimiento del orden del 22% con respecto al 2009, principalmente en productos exportados desde Brasil hacia aquel sector del planeta.
La presencia de Irán

Uno de los puntos, si se quiere, más sensible de los últimos tiempos, en el orden político y económico, es la renovada presencia de Irán en varios países latinoamericanos. En el caso puntual de la Argentina, éste país continúa manteniendo desde hace cinco años consecutivos, su postura de denuncia internacional al régimen teocrático persa, por su supuesta actuación en el atentado terrorista perpetrado el pasado 18 de julio de 1994, contra la sede de la mutual judía de Buenos Aires, AMIA. Esta postura del gobierno nacional argentino, auspició un profundo congelamiento en las relaciones con Irán, al punto que ninguno de estos países, cuenta en la actualidad, con representación diplomática en ambas capitales, salvo la presencia de un secretario de comercio, tanto en Buenos Aires como en Teherán. Tan concreto es el congelamiento de estas relaciones, que hace pocos días se supo la noticia de que Argentina compraría en 2011, gas proveniente de Irán, mediante Venezuela (no de manera directa, como se hacía en los años ´90), aunque ahora habrá que ver que sucede con este anuncio, tras el descubrimiento de una importantísima reserva gasífera en la Patagonia, que -según los primeros cálculos- podría proveer de gas a la Argentina durante setenta años.

Con respecto al resto de los países, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Brasil y Venezuela, con los principales puntos de referencia de la diplomacia persa en este continente. Si bien, existen diversos niveles de relación con cada uno de éstos países, lo que fundamentalmente intenta hacer el gobierno iraní es abrir nuevos canales internacionales para ver como contrarresta el enorme aislamiento internacional que viene sufriendo desde que se conoció la ejecución de un plan de desarrollo nuclear, de claras intenciones bélicas (por más que desde Teherán intenten negar esta hipótesis)
En cuanto a inversiones estratégicas, lo más concreto que se conoce hasta el momento, es el proyecto encarnado por lo estados nicaragüenses, venezolano e iraní, que pretenden construir un canal de paso interoceánico en el Río San Juan, disputado por Nicaragua y Costa Rica. De resolverse este conflicto -hipotéticamente- a favor de Nicaragua, la construcción de este nuevo canal que comunique a los océanos Atlántico y Pacífico, representaría la mayor inversión del Estado iraní, fuera de sus fronteras.

América-Medio Oriente, en términos políticos

En términos políticos, el acercamiento entre diversos países de estos dos continentes, comenzó a profundizarse en 2009, cuando el Canciller israelí Avigdor Lieberman, el presidente, también de Israel, Shimón Peres, y el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmoud Abbas, visitaron varios países sudamericanos, en una serie de giras exitosas para los intereses de cada una de sus chancillerías. A estas visitas, se les sumó durante el 2010, la realizada en marzo por el Ministro de Seguridad Interna de Israel, Yitzhak Aharonovich, quién visitó Argentina, Brasil, Uruguay y Chile; el viaje realizado por el presidente de Brasil, “Lula” Da Silva -durante el mismo mes- a Israel y Jordania y la novedosa (por ser la primera) visita del presidente de Siria, Bashar Al-Assad, quien recorrió Venezuela, Cuba, Brasil y Argentina y, durante el pasado mes de noviembre, la primera visita -también- del gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, a Israel, donde firmó importante acuerdos de cooperación bilateral.

El reconocimiento del Estado palestino

Sin lugar a dudas, el hecho más destacado del presente año, que ya se va, fue el reconocimiento brindado por los gobiernos de Brasil y la Argentina (y el compromiso asumido por el gobierno uruguayo de hacerlo en marzo de 2011) a Palestina, como un “Estado libre e independiente dentro de las fronteras existentes en 1967 y de acuerdo a lo que las partes determinen en el proceso de negociación”. En principio, es de destacar, que estos anuncios brindadnos por Itamaratí y el Palacio San Martín (sedes de las cancillerías de Brasil y Argentina, respectivamente) no sólo representan la sinergia existente entre las principales economías de América del Sur, sino que además, es una importante y necesaria política de bloque, que posiciona a los países del MERCOSUR, en una acción comprometida con la paz y la búsqueda de un diálogo que de verdad, sea fructífero. No es menor, que países sudamericanos actúen en bloque, y a las claras demuestra la consolidación de una multilateralidad, que también tiene como protagonista a esta parte del globo.

Tal como aclaró el Canciller argentino, Héctor Timerman: “La República Argentina ha sostenido permanentemente el derecho del pueblo palestino a constituir un Estado independiente, así como el derecho del Estado de Israel a vivir en paz junto a sus vecinos, dentro de fronteras seguras e internacionalmente reconocidas”.

Lejos de “importar” el conflicto del Medio Oriente a estas tierras, como difamatoriamente anunciaron algunos medios monopólicos de la Argentina y Brasil, que aparecen nombrados en algunos de los documentos desclasificados del gobierno estadounidense por Wikileaks, como “espías de los intereses de Washington”, este anuncio, ni más ni menos, tiene como objetivo una reparación histórica.

En este marco, sería importante que los principales agentes que sí pueden darle un marco de mayor profanidad, más real, a este conflicto, y en particular las partes directamente afectadas al mismo, demuestren su verdadero interés en acercar posiciones, en aras de un compromiso concreto, que brinde la oportunidad de darle una Nación a un pueblo que soberanamente, también, le pertenece.

Para finalizar, voy a citar el extracto de un artículo publicado por la colega Jana Beris, en nuestro medio: “Horizonte-Web”, con fecha 28/05/2010.

Bajo el título: “La mejor opción para Israel, es la creación del Estado palestino”, Beris escribió:

“Lejos estoy también de creer que la creación del Estado palestino independiente, es sinónimo del fin del conflicto. Lamentablemente, estoy casi convencida de que los terroristas- que también ahora, cuando la Autoridad Palestina dio el visto bueno al reinicio de las negociaciones, se opusieron- seguirán haciendo la vida imposible a Israel. Para ellos, el problema no es tal o cual frontera sino la existencia misma de Israel. Pero aunque el Estado palestino no sea la solución automática del conflicto-recordemos que éste comenzó cuando nadie hablaba de Estado palestino-, es un paso ineludible. La solución no está garantizada por la creación de un Estado palestino, pero sin un Estado palestino, es seguro que ni nos acercaremos a ella.

Por ello, vuelvo al comienzo: la retirada , que conduzca a la creación de un Estado palestino independiente, es a mi entender la mejor opción para Israel…no sólo por los derechos de sus vecinos, sino por su propia vida, por la necesidad de garantizar su futuro.”

Nota Extraída de

Lo que América Latina puede aprender de Israel

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Por Carlos Alberto Montaner

Hace unos meses, con motivo del sesenta aniversario de la creación del Estado de Israel, escribí y divulgué en varios diarios un artículo titulado El tigre semita. La afirmación básica, sustentada por varios datos elocuentes, era muy clara: la experiencia social y política más exitosa del siglo XX ha sido el nacimiento y posterior desarrollo del Estado de Israel, acontecimiento ocurrido en medio de las mayores vicisitudes concebibles. Se hablaba de los tigres de Asia (Hong-Kong, Corea del Sur, Taiwán y Singapur), y hasta del tigre celta, Irlanda, pero nadie mencionaba el sorprendente caso de Israel.
Un amigo latinoamericano que había leído la columna en El País de Montevideo, admirador, como yo, de la experiencia israelí, me llamó para felicitarme, pero también para hacerme una pregunta no exenta de cierta melancólica humildad: “¿Hay alguna lección que podamos aprender de Israel?”. A mi amigo, como me sucede a mí, le resulta desconsolador que América Latina sea la porción más tenazmente pobre e inestable de eso a lo que llamamos “el mundo occidental”. Le dije que pensaría sobre ello.

Pobreza y estabilidad: la lección posible
¿Qué puede aprender del pequeño Israel una porción del Nuevo Mundo, América Latina, de 17.700.000 kilómetros cuadrados, fragmentada en una veintena de países muy diferentes entre sí y con casi quinientos millones de habitantes, de los que al menos un ochenta y cinco por ciento se declara cristianos?
A primera vista, son dos realidades absolutamente diferentes: Israel, un Estado fuertemente influido por el judaísmo, es un diminuto país de apenas 20.770 kilómetros cuadrados, algo más reducido que El Salvador –la nación más pequeña de América Latina–, dotado con una población que excede ligeramente los siete millones de habitantes –también semejante, por cierto, a la del citado país centroamericano–.
Pero antes de entrar en el tema hay que precisar qué es exactamente lo que América Latina pudiera aprender de Israel o de cualquier país exitoso que consiga explicárselo. Primero, cómo Israel, en apenas sesenta años, pese a los inmensos inconvenientes que ha debido afrontar, ha conseguido forjar una nación democrática y estable; y, segundo, cómo, en medio de frecuentes guerras y constantes sobresaltos, ha logrado un alto nivel de desarrollo científico y técnico y que predominen las clases medias, hasta alcanzar un ingreso per cápita de 26.600 dólares, medido en capacidad de compra o purchasing power parity.
Como nota de comparación, anotemos que en América Latina el país con el per cápita más alto es Chile, con 14.300 dólares, y el que exhibe el más bajo es Nicaragua, con apenas 2.800. Entre estas dos cifras, la gama de ingresos varía notablemente, pero el promedio general debe situarse en torno a los 7.500.
Otro dato que conviene retener es el de la distribución de esos ingresos: si el índice o coeficiente Gini, efectivamente, determina el nivel de equidad en la distribución de la riqueza, Israel es un país mucho más justo que toda América Latina. El Índice Gini de Israel es 0,38, mientras que en América Latina casi todos los países se acercan a o exceden del 0,50. Como es sabido, en este tipo de medición, mientras las sociedades más se acercan a cero, más igualitariamente repartida está la riqueza, y mientras más se aproximen a uno, mayor será la desigualdad.
Naturalmente, eso no quiere decir que en Israel no exista pobreza. De acuerdo con la información del World Fact Book que publica anualmente la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos –de donde he obtenido la mayor parte de estos datos–, el 21,6 % de los israelíes se sitúa bajo los niveles de pobreza. Sólo que en Israel clasifican como pobre a todo aquel que recibe menos de 7,30 dólares al día, algo muy diferente a lo que ocurre en América Latina.
En América Latina, de acuerdo con la Cepal, el 44,2% de la población es pobre. Eso significa que aproximadamente 224 millones de latinoamericanos lo es. Pero allí el umbral de pobreza es sólo de dos dólares al día. Sin embargo, de esa inmensa población de personas sin recursos, gentes que sobreviven milagrosamente, el 19,4%, más de 90 millones, son indigentes que reciben menos de un dólar al día. Lo que nos lleva de la mano a afirmar algo bastante obvio: ser un pobre latinoamericano es infinitamente más grave que ser un pobre en Israel, donde prácticamente la totalidad de la población tiene acceso a educación, cuidados de salud, agua potable y electricidad, y donde es difícil encontrar familias que, literalmente, pasen hambre.

Las desventajas comparativas
Los expertos suelen utilizar la expresión ventajas comparativas para designar aquellos aspectos de la realidad material que suelen favorecer a las sociedades y a las personas, y que sirven para indicar cuál debe ser el mejor camino que se debe emprender para lograr el éxito económico. Israel, no obstante, casi todo lo que puede exhibir son desventajas comparativas. Aun a riesgo de repetir en Israel algunas observaciones harto conocidas, anotemos varias de las más estridentes, dado que esta conferencia, pese a ser dictada en Tel Aviv, tendrá bastante divulgación en América Latina, objetivo final de estas palabras:

1. Israel es un país muy pequeño con una escasa dotación de tierra cultivable.
2. Como está situado en una zona desértica, carece de agua en cantidades significativas, tanto para el consumo como para la irrigación.
3. Tampoco posee petróleo, aunque consume y debe importar unos 250.000 barriles diarios.
4. Dado que está rodeado de países enemigos, potenciales o activos, y frecuentemente ha tenido que participar en guerras u operaciones militares, aun en tiempos de paz se ve obligado a emplear el 7,3% de su PIB en gastos de defensa, al tiempo que una parte sustancial de su fuerza de trabajo invierte largos periodos en actividades militares que le impiden participar en tareas productivas. Brasil, por ejemplo, sólo dedica el 2,6 de su PIB a gastos militares; México, apenas el 0,5%.
5. Por su posición geográfica –un rincón del Medio Oriente–, y por la tensa relación que mantiene con las naciones del entorno, a Israel ni siquiera le es dable integrarse en grandes bloques comerciales que le permitan crear una economía de escala, debiendo conformarse con establecer acuerdos comerciales internacionales y dedicarse a servir un mercado interno cuyo número es más o menos el de la ciudad de Buenos Aires o el de Bogotá.
6. La población, por otra parte, es muy heterogénea. La etnia judía, que es la mayoritaria, y la que le da sentido y forma al país, aunque el 67% ya ha nacido en Israel, está formada por una compleja suma de personas cuyos orígenes culturales proceden de al menos una docena de países y culturas diferentes, lo que desmiente cualquier visión simplista o cualquier estereotipo que intente definir al judío racial o culturalmente. Si hay algo que caracteriza a los judíos israelíes es su inabarcable diversidad, enriquecida en los últimos años por el arribo en aluvión de un millón de rusos que escaparon de la debacle soviética.
7. En el terreno religioso sucede exactamente lo mismo. Prevalece la pluralidad: entre los judíos existe un abanico que va desde la minoría de los ultraortodoxos, que siguen al pie de la letra las Escrituras, a un alto porcentaje de personas que no suscriben ningún tipo de creencia religiosa, a lo que se añade un 16% de la población, compuesto por árabes israelíes, que profesan la religión islámica, casi un 2% de árabes cristianos y una similar cantidad de drusos y otros feligreses de religiones escasamente representativas.
A esta breve reseña de enormes desencuentros se pueden sumar otras calamidades muy notables que hacen más admirable aún el milagro israelí: aunque los judíos constituían una viejísima nación, carecían de Estado desde hacía milenios, a mediados del siglo XX no tenían experiencia en autogobierno y ni siquiera se comunicaban en un idioma común, dado que el hebreo era una lengua litúrgica que hubo que revitalizar, porque sólo la dominaba una minoría muy educada y versada en cuestiones religiosas. En español existe un extrañísimo verbo, desamortizar –literalmente, “sacar del mundo de los muertos”–, que se puede utilizar con relación al hebreo: es una lengua desamortizada, un idioma traído de nuevo a la vida por la indómita voluntad de la sociedad.

Excusas y coartadas
¿Para qué nos sirve este memorial de dificultades? Fundamentalmente, para desmentir prácticamente todas las excusas y coartadas convencionales con que pretendemos explicar nuestro relativo fracaso latinoamericano o los mediocres resultados de nuestras sociedades:

• No es verdad que el tamaño y las riquezas naturales expliquen el desarrollo y la prosperidad de los pueblos. Es difícil encontrar en el planeta un país menos naturalmente dotado que Israel.
• Tampoco es cierto que la variedad étnica y cultural constituya un valladar infranqueable, como escuchamos a menudo de quienes piensan que la presencia masiva de indígenas en países como Guatemala y Bolivia o, en menor grado, Ecuador y Perú hace imposible el gran salto a la riqueza.
• Se equivocan quienes opinan que la falta de integración regional está detrás de la inmensa pobreza latinoamericana. Israel es una especie de pequeña isla, sin ninguna posibilidad a corto o medio plazo de integrarse económicamente en el mundo que lo rodea.
• Pensar que el problema latinoamericano radica en el diseño institucional contradice totalmente la experiencia israelí. El perenne debate latinoamericano sobre presidencialismo y parlamentarismo, y sobre federalismo o unitarismo, es entretenido, pero fundamentalmente inútil. Israel es gobernado por un sistema parlamentario endemoniadamente frágil, deficiente y complejo, y vive en medio de un perpetuo sobresalto político que casi siempre lo tiene al borde de la crisis de gobierno, lo que no significa que sea una nación inestable. Una cosa es la crisis de gobierno, que es lo que sufren con frecuencia los israelíes, y otra mucho más grave y diferente es la crisis de Estado, que es lo que padecemos los latinoamericanos con los golpes militares, las revoluciones y las refundaciones periódicas de la patria, cada vez que un caudillo iluminado decide corregir los males que nos afligen.
• La idea, tan latinoamericana, de que los problemas se solucionan redactando una nueva y perfecta constitución es una tonta manera de perder el tiempo y crear falsas esperanzas. Israel, pese a que era un requisito solicitado por Naciones Unidas en 1948, cuando se constituyó el país, no ha conseguido redactar una Constitución, y por ahora ha debido conformarse con lo que llaman “leyes básicas”, probablemente por la complejidad del Kneset y las apasionadas tendencias que ahí se dan cita, y también, seguramente, por haberse decantado poco a poco por la escuela jurídica británica, basada en la costumbre y la jurisprudencia, alejándose del modelo constitucional de Estados Unidos.
• Atribuir los éxitos de Israel a la ayuda norteamericana es una injusta exageración. A lo largo de los 60 años de la existencia del Estado de Israel, la generosa ayuda norteamericana, esencialmente militar, excede ligeramente los cien mil millones de dólares. Es verdad que se trata de una cifra impresionante (especialmente cuando recordamos que el Plan Marshall sólo alcanzó los once mil millones de dólares), pero lo es menos cuando recordamos que una ayuda de esa misma magnitud es la que recibió Cuba de manos de la URSS durante los treinta años que duró el subsidio soviético, entre 1961 y 1991, sin lograr otra cosa que el empobrecimiento crónico del pueblo cubano. México, sólo durante el sexenio en que gobernó Vicente Fox, recibió ciento ocho mil millones de dólares por medio de remesas enviadas por los mexicanos radicados en Estados Unidos, suma que, sin duda, alivió las penurias de una parte de los mexicanos, pero que no redujo sustancialmente los índices de pobreza del país. Por otra parte, no puede olvidarse que el gasto militar es, fundamentalmente, improductivo, entre otras razones por el costo de oportunidades perdidas: el soldado alojado en una barraca es un trabajador que falta en el taller, y el costoso tanque que patrulla la frontera sustituye a la máquina que fabrica zapatos o al robot que realiza cirugías de corazón abierto. La ayuda norteamericana quizás contribuye a explicar la supervivencia de Israel, pero no su éxito económico ni la calidad de vida alcanzada por sus pobladores.

Las razones del éxito
¿Dónde radica el secreto del éxito relativo de Israel, país situado en el lugar número 23, entre Alemania y Grecia, del total de 177 que clasifica Naciones Unidas en el Índice de Desarrollo Humano?

Tal vez no sea muy difícil de entender, dado que prácticamente todos los países que ocupan las treinta primeras posiciones en el citado Índice tienen comportamientos similares, aunque sean tan diferentes como Japón, Canadá e Islandia. Si Tolstoi afirmaba que todas las familias felices lo eran de la misma manera y todas las infelices de forma distinta, es posible apropiarnos de la idea del novelista ruso y aplicarla al desempeño de las naciones:

• Las sociedades exitosas son aquellas en las que la ciudadanía y los gobernantes se someten al imperio de la ley, se respetan los derechos humanos, se garantiza el ejercicio de las libertades individuales y se fiscaliza permanentemente –sobre todo a través de la prensa– a los funcionarios electos o designados.
• Las sociedades exitosas son gobernadas democráticamente dentro de límites claramente establecidos por la ley, y los líderes se comportan con arreglo a ciertos estándares mínimos de cordialidad cívica que norman las relaciones interpersonales.
• Las sociedades exitosas rinden culto a la meritocracia, lo que las precipita a considerar cualquier forma de favoritismo como un deleznable agravio comparativo que descalifica a quien lo lleva a cabo.
• Las sociedades exitosas son sociedades abiertas, en las que el aparato productivo descansa en el sector privado y las transacciones se realizan dentro de las reglas del mercado. Son sociedades donde funciona la competencia económica, se cumplen los contratos y se pueden hacer planes a medio y largo plazo porque los derechos de propiedad están realmente garantizados y el Estado no va a atropellarlos arbitrariamente.
En estas treinta sociedades de acceso abierto, para utilizar la expresión del Premio Nobel Douglass North, los individuos perciben una cierta sensación de fair play que les induce a creer que sus esfuerzos legítimos producirán recompensas, que las violaciones de las normas serán castigadas y que existe un sistema de justicia que les permitirá defender sus derechos cuando crean que son conculcados o cuando entren en conflicto con otros individuos o con el Estado. De ahí, de esa sensación de fair play,se deriva la vinculación emocional del ciudadano con el Estado: vale la pena defenderlo porque está a nuestro servicio y no, como frecuentemente percibimos en América Latina, en nuestra contra.
Por otra parte, hoy sabemos que el éxito de las sociedades deriva de la suma de dos capitales intangibles, más el medio social en que ambos se conjugan, a lo que se agrega la calidad de los gobiernos que administran el espacio público. Los dos capitales son el humano, compuesto por la educación de las personas, y el cívico, que incluye los valores y actitudes que perfilan el comportamiento. Es un elemento clave, además, la calidad del sistema de reglas en el que las personas interactúan, es decir, la idoneidad de las leyes y las instituciones de que disponen, y las medidas de gobierno o políticas públicas que se ejecutan con el producto de los impuestos recaudados.
También puede hablarse de capital material, acaso el menos decisivo, que se refiere a la disponibilidad de inversiones, bienes de equipo e infraestructuras con que se cuenta. No obstante, el capital material sólo puede fomentarse y sostenerse si los otros dos (el humano y el cívico) tienen suficiente entidad, si el sistema de reglas en el que estas fuerzas operan conduce al desarrollo, y si las medidas de gobierno son razonablemente acertadas. Cuando estos factores no se engarzan adecuadamente, el capital material se estanca o se destruye.

Los tres capitales
La riqueza de Israel, primordialmente, como sucede en todas las naciones técnicamente desarrolladas, está en las cabezas de sus gentes: en su gran capital humano. Por diversas razones históricas y culturales, los judíos constituyen una de las etnias que con mayor intensidad cultivan la formación intelectual. Sé que es un lugar común subrayar ese rasgo del pueblo hebreo (se ha dicho que al inventar un día, el sábado, para dedicarlo a las cosas del espíritu, comenzó a acumular capital intelectual), pero, sea cual fuere su origen, ahí está una de las claves del desarrollo económico del Estado de Israel, extremo que suele tratar de demostrarse con la impresionante lista de judíos de todas las nacionalidades que han ganado el Premio Nobel, a la que habría que agregar la de músicos y artistas notabilísimos.
La explicación es muy simple y se despliega ante nosotros casi como un silogismo: la riqueza sólo se crea en las empresas; para generar grandes sumas de riqueza es indispensable agregar valor a la producción de esas empresas mediante procesos sofisticados que requieren conocimientos y expertise;esto sólo es posible si la sociedad cuenta con un número significativo de personas bien educadas. En eso, esencialmente, consiste el capital humano. Sin él, no hay desarrollo.
Pero el capital humano apenas da frutos si no va acompañado de un gran capital cívico. Es en ese punto en el que intervienen los valores y actitudes. En sociedades en las que predominan las personas respetuosas de las reglas –las morales y las legales–, y en las que existe respeto por las jerarquías legítimas, y los ciudadanos tienen un compromiso real con la búsqueda de la excelencia, el capital humano florece.
Esto no quiere decir que en Israel, como en cualquier otra sociedad, no haya psicópatas o seres inescrupulosos que violan las leyes, o gentes que carecen de buenos hábitos laborales, pero las personas que muestran esos rasgos son percibidas con desdén por el conjunto de los ciudadanos y no son suficientes para descarrilar al país de la senda del desarrollo en que se encuentra, o para destruir los fundamentos de la convivencia.
No me gusta sonar como un predicador religioso, pero sin valores morales y cívicos sólidos las sociedades fracasan y las instituciones dejan de rendir su cometido. Lo que quiero decir es que en Israel, como en todas las naciones exitosas, hay sanción moral para los transgresores de las normas, actitud que no siempre está presente en grandes zonas de los pueblos latinoamericanos, donde el comportamiento corrupto o ilegal de los dirigentes no los invalida ante los ojos de muchísimas personas, dispuestas a tolerar esas violaciones de las normas si ellas también pueden beneficiarse.
Cuando el presidente de México declaraba, recientemente, que al menos la mitad de las fuerzas policiacas mexicanas eran cómplices de los delincuentes, estaba reconociendo algo gravísimo: admitía, seguramente muy a su pesar, que una parte sustancial de la sociedad carecía de valores cívicos y de juicio moral, porque esas docenas de miles de personas de todos los estratos y de todos los rincones del país coludidas con los delincuentes de alguna manera eran una representación transversal de la propia sociedad mexicana, en la medida en que los policías no son una casta especial de seres humanos.

La lección final
¿Qué han hecho, en suma, los israelíes? Insisto: lo mismo que la mayor parte de las naciones exitosas. Hace unos años invitaron a un parco filántropo norteamericano a dar el discurso de graduación en una universidad católica centroamericana, y le pidieron que reflexionara sobre los principios de la ética. Se limitó a repetir los Diez Mandamientos y a reducirlos a una recomendación final nada original, pero absolutamente válida: compórtate con el prójimo como quisieras que él se comportara contigo. Su discurso duró tres minutos.
Si hay una lección que podamos extraer del ejemplo israelí, es muy simple: si en medio del desierto, y luchando contra todas las adversidades, este pequeño país ha podido convertirse en el tigre semita, no hay ninguna excusa válida para que cualquier país de América Latina no pueda lograr una trayectoria similar. Pero, obviamente, para calcar esos resultados también hay que reproducir el modo de alcanzarlos. Ese comportamiento que, como a todas las familias felices a que aludía Tolstoi, caracteriza a todas las naciones exitosas. Ése es el camino. Es largo y complejo, y no hay ningún atajo que nos conduzca a la meta. Lamentablemente, ése es el secreto.

El 2010 fue un año record para el turismo en Israel

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Fuentes del Gobierno estiman que en 2010 se batió el record de turismo.

El ministro de Turismo Stas Misezhnikov anunció que los datos preliminares indican que el país recibió 3.45 millones visitantes este año.

Esto es, un 14 por ciento más que el record anterior, en el año 2008, cuando llegaron tres millones de turistas.

El turismo había decaído el año pasado durante la crisis económica global.

El aumento refleja el mejoramiento en términos de seguridad, en tanto que la violencia israelí- palestina de la última década redujo duramente los números del turismo.

Misezhnikov precisó que un quinto de los turistas provienen de los Estados Unidos, y luego le siguen Rusia, Francia, Gran Bretaña y Alemania. Más de las dos terceras partes de los turistas eran cristianos y un 23 por ciento, judíos.

En enero se publicarán los datos finales

Nueva teoría evolutiva: el Homo sapiens vivió en Israel hace 400.000 años

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Publicado por Guillermo Caso de los Cobos

El profesor Avi Gopher muestra una de las piezas dentales halladas en la cueva Qesem (Israel).
Los científicos podrían verse obligados a reescribir la historia de la evolución del hombre moderno después del descubrimiento de restos humanos de hace 400.000 años.
Hasta ahora, los investigadores creían que el Homo sapiens había evolucionado en África hace unos 200.000 años y gradualmente emigró al norte, a través del Oriente Medio, hacia a Europa y Asia.

Al mismo tiempo, recientes descubrimientos en China y España de restos de primeros humanos habían puesto en duda la teoría “Memorias de África” (“Fuera de África”), pero nadie estaba seguro.
Pero el nuevo hallazgo de restos humanos prehistóricos llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Tel Aviv, en una cueva cercana al aeropuerto Ben-Gurion, podría obligar a los científicos a reconsiderar las teorías anteriores.

Foto: Un aspecto de la cueva Qesem.
Los arqueólogos dijeron haber hallado ocho dientes humanos en la cueva Qesem, cerca de Rosh Haayin -a 10 km del aeropuerto internacional de Israel-, cuya edad se remota a 400.000 años atrás, en el período del Pleistoceno Medio, constituyendo así los primeros restos de Homo sapiens descubiertos en cualquier parte del mundo.

Foto: Otras piezas dentales de Homo sapiens halladas en la cueva Qesem
El tamaño y la forma de los dientes son muy similares a los del hombre moderno. Hasta ahora, los primeros ejemplos se han encontrado en África y tienen una datación de sólo 200.000 años.

Otros científicos han argumentado que los seres humanos se originaron en África antes de trasladarse a otras regiones, hace entre 150.000 y 200.000 años. Los restos de Homo sapiens descubiertos en el Awash medio, Etiopía, con una datación de 160.000 años, se creía que eran los más antiguos correspondientes a seres humanos “modernos”.

Otros restos encontrados previamente en cuevas israelíes se cree que son más recientes, con una antigüedad de entre 80.000 y 100.000 años.

Las conclusiones del profesor Avi Gopher (foto a la izquierda) y el Dr. Ran Barkai (debajo), del Instituto de Arqueología de la Universidad de Tel Aviv, y publicadas la semana pasada en el “American Journal of Physical Antropology”, sugieren que el hombre moderno no se originó en África como se creía previamente, sino en Oriente Medio.

La cueva Qesem fue descubierta en 2000 y ha sido objeto de intenso estudio desde entonces. Junto con los dientes -las partes del esqueleto humano que sobrevive más largo tiempo-, los investigadores encontraron evidencias de una primera sociedad humana sofisticada, que utilizaba afiladas lascas de piedra para cortar la carne y otras impresionantes herramientas prehistóricas.

Los científicos israelíes dijeron que los restos encontrados en la cueva sugieren la elaboración sistemática de láminas de sílex, el uso habitual del fuego, la práctica de la caza, el corte y distribución de la carne de los animales, y la extracción de material bruto de roca bajo tierra para producir herramientas de piedra.

“Un conjunto diversificado de hojas de sílex fue fabricado y utilizado”, escribieron los científicos de Tel Aviv, quienes describen las herramientas que se encontron en la cueva: “Hojas de bordes gruesos, conformadas a través de retoques, fueron utilizados para raspar los materiales semi-duros, tales como madera o cuero, mientras que hojas con bordes rectos y afilados se utilizaban para cortar los tejidos blandos”.

Los arqueólogos dijeron que seguirían investigando la cueva y sus contenidos, con la esperanza de hacer más descubrimientos que arrojen más luz sobre la evolución humana de tiempos prehistóricos.

Navidad en Tierra Santa

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Los católicos de Tierra Santa y miles de peregrinos de todo el mundo festejaron la Navidad en Belén, Jerusalén y Nazaret como epicentros de los actos religiosos más importantes, y bajo el mensaje de paz y coexistencia que envió en su homilía navideña el patriarca latino, Fuad Twal.

Las oraciones, misas y peregrinaciones fueron constantes en todos los lugares relacionados con la Navidad, particularmente Belén, ciudad en la que está ubicada la Basílica de la Natividad, principal centro religioso visitado por los creyentes.

Allí fue donde tuvo lugar la principal concentración de feligreses para la Misa del Gallo, en la que Twal aprovechó la homilía para enviar al mundo un mensaje a cristianos, judíos y musulmanes, las tres confesiones con intereses en Tierra Santa.

Ante las decenas de miles de personas que pasaron la Navidad en Belén, el máximo dirigente en la zona de la iglesia Católica destacó que su esperanza en estas navidades es que “Jerusalén se convierta en un ejemplo de armonía y coexistencia entre las tres religiones monoteístas”.

Twal dirigió la Misa del Gallo en la Iglesia de Santa Catalina, la sección católica del complejo de la Basílica de la Natividad, que está situada sobre la gruta en la que la tradición sitúa el nacimiento de Jesús.

Miles de feligreses se concentraron en el interior de la Iglesia para el servicio, trasmitido a todo el mundo en directo, y otras decenas de miles lo hicieron en la Plaza del Pesebre.

Twal pidió para el año entrante que “el repicar de las campanas de nuestras iglesias eclipse el tronar de los cañones” y exhortó al diálogo como vía para apartarse del fundamentalismo.

“El hijo de Belén nos recuerda que el primer mandamiento es el amor”, agregó el religioso, para quien el “perdón” y la “reconciliación” son la clave para resolver los problemas del mundo.

A la misa asistieron el presidente de la Autoridad Palestina (AP), Mahmud Abás, y el primer ministro Salam Fayad, así como los representantes de las potencias europeas custodios de Tierra Santa: España, Italia, Bélgica y Francia.

El presidente de la AP aprovechó la oportunidad para desear que el año entrante sea el del Estado palestino independiente.

“Esperemos que el año que viene sea un año de paz y que se establezca el Estado palestino independiente con Jerusalén como capital, al lado de Israel en paz y seguridad”, subrayó.

Y aunque es musulmán, Abás se declaró como “buscador de la paz en el camino de Jesús”.

Belén vivió uno de los momentos más culminantes de su historia más reciente, con una masiva afluencia de peregrinos y turistas que han inundado sus calles y llenado sus hoteles.

Según estadísticas del Ministerio de Turismo de la AP, hasta 100.000 turistas de desplazarán a la ciudad en el período que se extiende desde la Navidad católica hasta la armenia, el próximo 18 de enero, una afluencia que, de confirmarse, batiría todos los récords.

Un fuerte apoyo para la menguante población cristiana de la ciudad que vio nacer a Jesús, que pasó de ser una mayoría del 90 por ciento a comienzos del siglo pasado, a convertirse hoy en día en una minoría que no supera el 40 por ciento de sus 25.000 habitantes.

Según diferentes estadísticas, la población cristiana en Tierra Santa ronda las 190.000 personas, de las que unas 40.000 residen en Cisjordania, 3.000 en la franja de Gaza, y los restantes en el territorio israelí.

Nazaret, otro de los centros de peregrinaje, en el norte de Israel, alberga el templo cristiano más grande de Oriente Medio, la Basílica de la Anunciación,

Allí se venera un pozo de agua donde, según la creencia, la Virgen María recibió el anuncio del nacimiento de su divino hijo por el arcángel Gabriel. EFE y Aurora

Fatah exhorta a Hamás a evitar otra guerra en Gaza

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El movimiento nacionalista Al Fatah exhortó a su rival islamista Hamás a la reconciliación palestina para evitar otra ofensiva de Israel en Gaza como la que entre 2008 y 2009 acabó con la muerte de al menos 700 combatientes del grupo terrorista islámico, y una cantidad algo menor de víctimas inocentes.
“La reconciliación se hace más urgente e importante, especialmente por las amenazas israelíes de lanzar una nueva guerra en la franja”, dijo el negociador jefe palestino y miembro del Comité Central de Al Fatah, Saeb Erekat.
El veterano diplomático hizo las declaraciones en el segundo aniversario de la ofensiva “Plomo Fundido”, que Israel desencadenó un día como hoy en 2008 en respuesta al intenso lanzamiento de cohetes y proyectiles de mortero por los grupos terroristas islamistas de la franja, que niegan el derecho a la existencia del Estado judío.
La masiva operación militar israelí dejó un balance de más de 1.400 palestinos muertos, más de la mitad de ellos fueron confirmados como combatientes de los distintos grupos armados palestinos, y una masiva destrucción de la que Gaza aún no se ha recuperado.
Trece israelíes murieron durante esa guerra, la mayoría de ellos soldados.
Controlada por Hamás desde 2007, cuando ese movimiento se rebeló contra la autoridad del presidente de la Autoridad Palestina (AP), Mahmud Abás, la franja de Gaza ha visto en los últimos meses un levantamiento casi total del bloqueo comercial, tanto desde Israel como desde Egipto.
En los últimos diez días los lanzamientos de cohetes contra las poblaciones judías por parte de los islamistas y las represalias aéreas israelíes se han incrementado, hasta derivar en una escalada de la violencia y de las amenazas mutuas que hacen temer una nueva guerra.
“Espero que no haya necesidad de otra operación Plomo Fundido pero si la situación continúa (..) si siguen lanzando cohetes contra Israel (..) entonces tendremos que responder y lo haremos con toda nuestra fuerza”, advirtió el viceprimer ministro, Silván Shalom.
Un día antes, en rueda de prensa en Gaza, el portavoz del grupo armado de Hamás, Abu Obeid, advirtió a Israel de “estar jugando con fuego” y de que sus “hombres lucharán ferozmente si estalla una nueva guerra”.
Además de atacar los túneles y a células terroristas, por primera vez en dos años el Ejército de Defensa de Israel (Tzáhal) también bombardeó la semana pasada instalaciones de Hamás.
En total siete islamistas murieron y unos veinte resultaron heridos desde el pasado sábado 18 de diciembre.
Los dos movimientos mayoritarios palestinos han negociado en varias ocasiones para tratar de resolver sus diferencias y aunque no han conseguido llegar a un acuerdo. EFE y Aurora

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