por: Maximiliano Borches (Desde Buenos Aires)
Balance 2010. Las relaciones entre diversos países del Medio Oriente y de América, tuvieron su punto de reencuentro con las visitas de los presidentes de Israel y la Autoridad Nacional Palestina (ANP) durante 2009. A continuación, el autor del siguiente artículo analiza el crecimiento de estas relaciones, como así también, los anuncios brindados por los gobiernos de Argentina y Brasil, que reconocen un “Estado palestino libre e independiente”.

Finalizando el año 2010, claramente se puede asegurar que las relaciones diplomáticas entre varios países del Medio Oriente y del continente americano, en particular los países que integran Sudamérica, tuvo un crecimiento notable, augurando una profundización de las mismas.

Desde el punto de vista comercial, los espectaculares crecimientos económicos vividos por Brasil y Argentina, en los últimos cinco años, hicieron que el comercio exterior de estos países se ampliara de manera decisiva, a la hora de mostrarse como sólidas “Economías emergentes”, tal como les gusta llamarnos desde Europa y Estados Unidos. Estos crecimientos económicos, acompañados de políticas que estratégicamente sustentan la valoración de los productos locales, a nivel internacional, posibilitaron -puntualmente- un acercamiento más profundo de diversos países medio-orientales.
Israel, en estos momentos, goza de ser el único país extranjero, que supo cerrar un Tratado de Libre Comercio (TLC) con el MERCOSUR, aumentando -paulatinamente- la exportación e importación desde y hacia aquel país, de diversos productos y servicios, que hasta hace poco no tenían presencia en ambas regiones.
La relación comercial con el mundo árabe, también demostró, a lo largo de todo este año, un crecimiento del orden del 22% con respecto al 2009, principalmente en productos exportados desde Brasil hacia aquel sector del planeta.
La presencia de Irán

Uno de los puntos, si se quiere, más sensible de los últimos tiempos, en el orden político y económico, es la renovada presencia de Irán en varios países latinoamericanos. En el caso puntual de la Argentina, éste país continúa manteniendo desde hace cinco años consecutivos, su postura de denuncia internacional al régimen teocrático persa, por su supuesta actuación en el atentado terrorista perpetrado el pasado 18 de julio de 1994, contra la sede de la mutual judía de Buenos Aires, AMIA. Esta postura del gobierno nacional argentino, auspició un profundo congelamiento en las relaciones con Irán, al punto que ninguno de estos países, cuenta en la actualidad, con representación diplomática en ambas capitales, salvo la presencia de un secretario de comercio, tanto en Buenos Aires como en Teherán. Tan concreto es el congelamiento de estas relaciones, que hace pocos días se supo la noticia de que Argentina compraría en 2011, gas proveniente de Irán, mediante Venezuela (no de manera directa, como se hacía en los años ´90), aunque ahora habrá que ver que sucede con este anuncio, tras el descubrimiento de una importantísima reserva gasífera en la Patagonia, que -según los primeros cálculos- podría proveer de gas a la Argentina durante setenta años.

Con respecto al resto de los países, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Brasil y Venezuela, con los principales puntos de referencia de la diplomacia persa en este continente. Si bien, existen diversos niveles de relación con cada uno de éstos países, lo que fundamentalmente intenta hacer el gobierno iraní es abrir nuevos canales internacionales para ver como contrarresta el enorme aislamiento internacional que viene sufriendo desde que se conoció la ejecución de un plan de desarrollo nuclear, de claras intenciones bélicas (por más que desde Teherán intenten negar esta hipótesis)
En cuanto a inversiones estratégicas, lo más concreto que se conoce hasta el momento, es el proyecto encarnado por lo estados nicaragüenses, venezolano e iraní, que pretenden construir un canal de paso interoceánico en el Río San Juan, disputado por Nicaragua y Costa Rica. De resolverse este conflicto -hipotéticamente- a favor de Nicaragua, la construcción de este nuevo canal que comunique a los océanos Atlántico y Pacífico, representaría la mayor inversión del Estado iraní, fuera de sus fronteras.

América-Medio Oriente, en términos políticos

En términos políticos, el acercamiento entre diversos países de estos dos continentes, comenzó a profundizarse en 2009, cuando el Canciller israelí Avigdor Lieberman, el presidente, también de Israel, Shimón Peres, y el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmoud Abbas, visitaron varios países sudamericanos, en una serie de giras exitosas para los intereses de cada una de sus chancillerías. A estas visitas, se les sumó durante el 2010, la realizada en marzo por el Ministro de Seguridad Interna de Israel, Yitzhak Aharonovich, quién visitó Argentina, Brasil, Uruguay y Chile; el viaje realizado por el presidente de Brasil, “Lula” Da Silva -durante el mismo mes- a Israel y Jordania y la novedosa (por ser la primera) visita del presidente de Siria, Bashar Al-Assad, quien recorrió Venezuela, Cuba, Brasil y Argentina y, durante el pasado mes de noviembre, la primera visita -también- del gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, a Israel, donde firmó importante acuerdos de cooperación bilateral.

El reconocimiento del Estado palestino

Sin lugar a dudas, el hecho más destacado del presente año, que ya se va, fue el reconocimiento brindado por los gobiernos de Brasil y la Argentina (y el compromiso asumido por el gobierno uruguayo de hacerlo en marzo de 2011) a Palestina, como un “Estado libre e independiente dentro de las fronteras existentes en 1967 y de acuerdo a lo que las partes determinen en el proceso de negociación”. En principio, es de destacar, que estos anuncios brindadnos por Itamaratí y el Palacio San Martín (sedes de las cancillerías de Brasil y Argentina, respectivamente) no sólo representan la sinergia existente entre las principales economías de América del Sur, sino que además, es una importante y necesaria política de bloque, que posiciona a los países del MERCOSUR, en una acción comprometida con la paz y la búsqueda de un diálogo que de verdad, sea fructífero. No es menor, que países sudamericanos actúen en bloque, y a las claras demuestra la consolidación de una multilateralidad, que también tiene como protagonista a esta parte del globo.

Tal como aclaró el Canciller argentino, Héctor Timerman: “La República Argentina ha sostenido permanentemente el derecho del pueblo palestino a constituir un Estado independiente, así como el derecho del Estado de Israel a vivir en paz junto a sus vecinos, dentro de fronteras seguras e internacionalmente reconocidas”.

Lejos de “importar” el conflicto del Medio Oriente a estas tierras, como difamatoriamente anunciaron algunos medios monopólicos de la Argentina y Brasil, que aparecen nombrados en algunos de los documentos desclasificados del gobierno estadounidense por Wikileaks, como “espías de los intereses de Washington”, este anuncio, ni más ni menos, tiene como objetivo una reparación histórica.

En este marco, sería importante que los principales agentes que sí pueden darle un marco de mayor profanidad, más real, a este conflicto, y en particular las partes directamente afectadas al mismo, demuestren su verdadero interés en acercar posiciones, en aras de un compromiso concreto, que brinde la oportunidad de darle una Nación a un pueblo que soberanamente, también, le pertenece.

Para finalizar, voy a citar el extracto de un artículo publicado por la colega Jana Beris, en nuestro medio: “Horizonte-Web”, con fecha 28/05/2010.

Bajo el título: “La mejor opción para Israel, es la creación del Estado palestino”, Beris escribió:

“Lejos estoy también de creer que la creación del Estado palestino independiente, es sinónimo del fin del conflicto. Lamentablemente, estoy casi convencida de que los terroristas- que también ahora, cuando la Autoridad Palestina dio el visto bueno al reinicio de las negociaciones, se opusieron- seguirán haciendo la vida imposible a Israel. Para ellos, el problema no es tal o cual frontera sino la existencia misma de Israel. Pero aunque el Estado palestino no sea la solución automática del conflicto-recordemos que éste comenzó cuando nadie hablaba de Estado palestino-, es un paso ineludible. La solución no está garantizada por la creación de un Estado palestino, pero sin un Estado palestino, es seguro que ni nos acercaremos a ella.

Por ello, vuelvo al comienzo: la retirada , que conduzca a la creación de un Estado palestino independiente, es a mi entender la mejor opción para Israel…no sólo por los derechos de sus vecinos, sino por su propia vida, por la necesidad de garantizar su futuro.”

Nota Extraída de
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