Hace aproximadamente un año y medio me invitaron junto a una ONG, supuestamente relacionada con los derechos humanos, a un evento que llevaba por título “Foro de Derechos Humanos” y estaba organizado por una universidad en Madrid.
En este Foro se eligió a priori hablar de los derechos humanos de los palestinos y de los saharauis y también de los derechos humanos en general. Tal vez en ese momento el nivel de respeto a los derechos humanos en los países árabes era tan bueno que no hacía falta tratarlo, con la excepción, eso sí, de los palestinos y los saharauis.
Un momento de aquella jornada se me quedó grabado especialmente. Fue cuando el representante de dicha ONG habló sobre la situación de los derechos de las mujeres en la sociedad palestina y sobre el efecto que en ellas y en sus derechos tenía el conflicto palestino-israelí.
Este comentario me pareció un poco raro, cuando no descaradamente propagandístico, por dos razones: la primera es que no habló de los efectos del conflicto sobre las mujeres israelíes y, segundo, y mucho más grave, no mencionó que los derechos de las mujeres en la sociedad palestina son, con diferencia, mejores que en cualquiera de los países árabes y musulmanes de Oriente Próximo. Tras mi pregunta, no pudo hacer otra cosa que admitir que esto era así.
Sin embargo, hoy quiero hablar de otro tema, de los derechos de las mujeres y de aquellos que los defienden. Hoy celebramos el Día Internacional de la Mujer, lo venimos haciendo desde 1909. Se trata de una celebración muy justificada y merecida, debido al gran cambio que hemos vivido en tanto que sociedad global durante los últimos años, y al homenaje que debemos a la lucha de tantas y tantas mujeres.
En nuestra sociedad es casi imposible imaginar que hace sólo cuatro generaciones las mujeres ni siquiera tenían derecho a votar, por no hablar de otros derechos básicos que constituyen los pilares de nuestras sociedades occidentales. Sin embargo, a veces parece que nos olvidamos de que estos derechos no existen en muchos lugares del mundo y de que como sociedad global tenemos la obligación de preocuparnos, no solamente de la situación de las mujeres de nuestra casa, sino también de aquellas de otros lugares.
Aparentemente esto no le interesa demasiado al Consejo de los Derechos Humanos de la ONU, ya que la última semana, tras expulsar a Libia de dicho organismo, cubrieron el puesto vacante en la “Comisión de la Situación de la Mujer” (una de las subcomisiones del Consejo de Derechos Humanos) nada más y nada menos que con Irán. Lo voy a repetir para intentar mostrar lo ridículo de la situación: “Se expulsa a Libia del Consejo de los derechos de la mujer y en su lugar se coloca a un país mucho peor”.
Este cambio suscita algunas preguntas: ¿por qué diablos estaba Libia en el Consejo de los Derechos Humanos?, ¿Hasta este mes de marzo su respeto a los derechos humanos era tan impecable que merecía ese puesto?, ya que tomaron la decisión correcta de echar a Libia del Consejo ¿por qué demonios han puesto como garante de los derechos de la mujer a un país que lapida mujeres en el siglo XXI?
¿quién saldrá a defender los derechos de las mujeres en este Día Semi-Internacional de la mujer?

Lior Haiat
Fuente: Off the record

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