Esta semana celebramos Pesaj, la fiesta de la libertad. Una original narrativa de David Ben Gurión, escrita en su diario, nos ayuda a comprender su imponente significado y su extraordinaria magnitud.
Cuenta Ben Gurión que en 1954, siendo primer ministro, viajó a EE.UU para reunisrse con el presidente Eisenhower y solicitar apoyo y ayuda en momentos difíciles para el joven Estado de Israel .
En uno de sus encuentros con el entonces secretario de estado, John Fuster Dulles, éste lo encaró con un alto grado de soberbia: “Dígame, Primer Ministro, ¿A quién usted y su Estado representan realmente? ¿Acaso los judíos de Polonia , Yemen , Rumania , Marruecos, Irak, la Unión Soviética o Brasil son una misma cosa? ¿Después de 2.000 años de diáspora es posible hablar de un solo pueblo judío, de una única cultura, tradición o costumbre judía?”.
Ben Gurión le respondió: “Mire Sr. Secretario. Hace 200 años atrás zarpó de Inglaterra el navío Mayflower que transportaba a los primeros colonos que se instalaron en lo que hoy es la gran potencia democrática de los Estados Unidos de América. Le ruego que salga a la calle y pregunte a diez niños norteamericanos lo siguiente: ¿Cuál era el nombre del capitán del barco?, ¿cuánto tiempo duró la travesía?, ¿qué comieron los tripulantes durante el viaje? y ¿cómo se comportó el mar durante el trayecto? Seguramente no recibirá respuestas puntuales”.
“Ahora fíjese. Hace ya más de 3.000 años que los judíos salieron de Egipto. Le pido que en algunos de sus viajes por el mundo, trate de encontrarse con diez niños judíos en diferentes países; pregúnteles cómo se llamaba el capitán de dicha salida; cuánto tiempo duró la travesía; qué comieron durante el recorrido y cómo se comportó el mar. Cuando tenga las respuestas, y se sorprenda, trate de recordar y evaluar la pregunta que me acaba de formular”.
¡Me entiende, Sr. Secretario!
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