Causa AMIA. Fuerte repudio de la comunidad judía de Bolivia a la visita de Vahid

Deja un comentario

La comunidad judía de Bolivia expresó su fuerte repudio a la visita que el ministro de Defensa de Irán, Ahmad Vahidi, imputado como coautor ideológico del atentado a la AMIA, inició hoy en Bolivia, donde inaugurará una escuela de defensa de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA).
“Como presidente de la comunidad judía de Bolivia repudio esta presencia de este ministro de Defensa en territorio boliviano. Me imagino que en alguna de las esferas políticas se darán a conocer algún sentimiento en contra de esta presencia”, expresó el titular del Círculo Israelita de Bolivia, Ricardo Udler, en declaraciones a la Agencia Judía de Noticias (AJN).

No obstante, el dirigente comunitario indicó que la visita del ministro iraní “no llama mucho la atención” dada las intensas relaciones bilaterales que mantienen ambos países.
Udler estimó que la llegada de Vahidi despertará un fuerte repudio de los sectores de la oposición al gobierno de Evo Morales.
“El problema es que dadas las relaciones bilaterales entre Bolivia y la República Islámica de Irán hubo varias visitas del presidente Morales a Teherán y de Ahmadinejad a Bolivia. Por eso no me llama mucho la atención que hoy en día nos esté visitando un personaje que tiene un pedido de captura internacional de Interpol por el atentado a la AMIA”, afirmó el dirigente.
Siempre en diálogo con esta agencia, Udler comentó que la visita del ministro de Defensa tiene que ver con la inauguración de una escuela de defensa de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) que se realizó en el departamento de Santa Cruz.
Respecto de la relación que la comunidad mantiene con el gobierno boliviano, Udler aclaró que no tiene acceso director al Ejecutivo.
No obstante, el presidente comunitario comentó que la comunidad mantiene “relaciones cordiales” con el gobierno. “No hemos tenido ataques de ni ningún tipo, ni tampoco persecuciones. Podemos decir que las relaciones son cordiales pero distanciadas”, agregó.
Asimismo, Udler expresó su preocupación por un reciente informe difundido por la cadena CNN en español que puso al descubierto los vínculos del narcotráfico, la FARC de Colombia y los grupos terroristas como Hezbollah en América Latina.

“Dadas las circunstancias de que la penetración de estos grupos esta siendo más fuerte y frecuente la opinión pública tiene que enterarse de lo que está pasando”, expresó, por último, Udler.La comunidad judía de Argentina consideró “una burla” la decisión de Bolivia de no detener y permitir la salida del país al ministro de Defensa iraní, Ahmad Vahidi, requerido por la Justicia argentina por el atentado terrorista contra el centro comunitario de la colectividad hebrea de Buenos Aires, en 1994, en el que fueron asesinadas 85 personas.
“Las autoridades bolivianas tendrían que haber colaborado. No tendrían que haber pedido (al funcionario iraní) que se retirara del país, sino su detención porque es un prófugo de Argentina”, aseguró Aldo Donzis, presidente de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA).
“No puede ser que no tengamos la colaboración y el respeto de los hermanos bolivianos”, subrayó Donzis en declaraciones a Radio 10 de Buenos Aires.
El dirigente consideró que fue “burlón e irritante” que las autoridades bolivianas hayan invitado a Vahidi y sostuvo que el Gobierno de Evo Morales debería utilizar sus lazos con Irán para solicitarle a ese país que “colabore con la Justicia argentina y entregue a los acusados por el atentado terrorista”.
“Estuvo muy mal en general el comportamiento de las autoridades bolivianas”, resumió.
Ahmad Vahidi llegó el martes a Bolivia invitado por el Ministerio de Defensa de ese país para participar del aniversario número 59 del Colegio Militar de Aviación.
La llegada del funcionario iraní puso en aprietos al Gobierno boliviano, que horas después se disculpó con las autoridades de Argentina e invitó a Vahidi a abandonar Bolivia.
El canciller boliviano, David Choquehuanca, envió una carta a su par argentino, Héctor Timerman, en la que indicó que el Ministerio de Defensa boliviano “desconocía” los antecedentes del funcionario iraní.
Choquehuanca pidió al Gobierno argentino que no considerara este “gran incidente” un “agravio” que pudiera afectar las relaciones bilaterales, que calificó de “excelentes”.
Horas antes, Guillermo Borger, presidente de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), cuya sede
sufrió el atentado terrorista de 1994, consideró “una provocación” que Vahidi, exlíder de las fuerzas QUDS, se encontrara de visita a Bolivia.
“A pesar de la inmunidad que le da su cargo, entendemos que esta no debería existir respecto de una persona implicada seriamente en el atentado a la AMIA, donde murieron 85 personas”, dijo Borger.
Recordó que “Vahidi es buscado por Interpol desde hace varios años bajo alerta roja” y aseguró que las pruebas existentes “confirman que es uno de los principales implicados en el atentado a la AMIA y posiblemente también en el ataque contra la embajada de Israel en Argentina”, perpetrado en 1992, con un saldo de 29 muertos.
Además de Vahidi, la Justicia argentina ha librado órdenes de captura contra el viceministro de Relaciones Exteriores para Asuntos Africanos de Irán, Hadi Soleimanpour; el expresidente iraní Alí Akbar Rafsanjani y su asesor Mohsen Rezai.
También para el exagregado de la embajada de Irán en Buenos Aires Moshen Rabbani, los exministros de Relaciones Exteriores Alí Akbar Velayati y de Información Alí Fallahijan, y el exfuncionario diplomático Ahmad Reza Ashgari.
Tanto la Justicia como la comunidad judía de Argentina sostienen que Irán planeó ambos atentados terroristas perpetrados en el país suramericano y consideran al grupo Hizbulá como el autor material.
Fuentes del país altiplano señalaron que vieron a Vahidi muy cerca del presidente de Bolivia, Evo Morales, en el acto del Colegio Militar de Aviación, pero que no estuvo presente, más tarde, en lo que se suponía que era la razón principal de su visita, la inauguración de la Escuela de Defensa y Seguridad del ALBA – el bloque que agrupa a los países latinoamericanos con gobiernos de izquierda.
Bolivia tiene también grandes reservas de uranio, materia prima que Irán precisa para el desarrollo de su programa nuclear, del cual Occidente sospecha que está siendo impulsado con fines bélicos.
Anuncios

Fácil de entender, difícil de arreglar

Deja un comentario

Por Marcos Aguinis
Para LA NACION

Acabo de escuchar una breve exposición de Dennis Prager, célebre experto en asuntos de Medio Oriente, que enseña en cinco idiomas y, además de sus actividades académicas, dirige orquestas de música clásica. Ha participado en innumerables cursos y mesas redondas sobre el conflicto árabe-israelí. Me sorprendió al afirmar que es uno de los más fáciles de entender, aunque difícil de resolver. Prager es también una figura relevante en los diálogos interreligiosos. Lo hizo con católicos en el Vaticano, con musulmanes del golfo Pérsico, con hindúes en la India y con protestantes de diversas denominaciones. Durante diez años, condujo un programa radial con casi todas las creencias del mundo. Se lo respeta como una voz seria, muy informada y ecuánime.

Reconoce que los estudios, debates y cursos sobre el tema crearon la falsa noción de su complejidad. No hay tal cosa, dice. En 1948, Gran Bretaña fue obligada a retirarse de Palestina por el anhelo independentista de los judíos. Previamente, las Naciones Unidas habían votado la partición del territorio en dos Estados: uno árabe y otro judío. Los judíos aceptaron y los árabes no, porque preferían “echar a los judíos al mar” mediante la invasión de siete ejércitos, con el apoyo de la ex potencia mandataria. El resultado de esa guerra fue prodigioso. Aunque el pueblo judío acababa de emerger -muy quebrado- del Holocausto nazi, pudo vencer. Desprovisto casi de armas, abrumado por el ingreso de sobrevivientes enloquecidos, carente de recursos naturales y alimentos, se empeñó en salir adelante. Sus vecinos se negaron a firmar la paz y sólo hubo fronteras de armisticio, provisionales. Después sucedieron nuevas guerras, cuyo propósito respondía al mismo eslogan: “Echar a los judíos al mar”.

Israel es más pequeño que la provincia argentina de Tucumán, que el estado norteamericano de Nueva Jersey y que la república de El Salvador. No obstante, su carácter democrático y pluralista lo ha convertido en una espina que hiere a dictaduras y teocracias. En 1967, el dictador egipcio Gamal Abdel Nasser, con el apoyo de Jordania y Siria, inició acciones para demoler al joven Estado. Entre otras medidas, forzó el retiro de las tropas de las Naciones Unidas para poder invadirlo. Israel atacó primero y obtuvo una impresionante victoria en la Guerra de los Seis Días. Fue entonces -recién entonces y bajo circunstancias no deseadas- que la actual Cisjordania, hasta ese momento parte integral de Jordania, pasó a estar bajo control israelí. Durante las casi dos décadas que duró la ocupación jordana, nunca se había propuesto convertirla en un Estado Palestino. Curioso, ¿verdad? Recién empezó esa demanda cuando la ocupó Israel. Porque el propósito de fondo -la conclusión resulta obvia- no era establecer un Estado Palestino, sino borrar del mapa a Israel, aunque sea arrancándole pedazo tras pedazo. Se puede decir que en esa etapa comenzó el tan publicitado conflicto palestino-israelí. Hasta entonces, era árabe-israelí.

Apenas terminada esa Guerra de los Seis Días, hubo una conferencia de los jefes de Estado árabes en la capital de Sudán, donde se juramentaron los tres noes: No reconocimiento, no negociaciones, no paz con Israel.

¿Qué debía hacer Israel? Todos los caminos estaban cerrados, hasta que un nuevo presidente egipcio, Anwar el-Sadat, se mostró dispuesto a la conciliación. Entonces, Israel le dio la bienvenida y aceptó la fórmula “tierras por paz”. Se retiró de la península del Sinaí, dos veces más grande que su propio territorio, dejando a Egipto pozos de petróleo, aeropuertos, carreteras y nuevos centros turísticos. Hasta sacó por la fuerza a los israelíes que habían construido la ciudad de Yamit en el sur de Gaza, para que la devolución fuese completa.

¿Fue apreciado semejante gesto? No. Tras el asesinato del presidente Sadat, Egipto mantuvo una paz fría e incluso produjo programas televisivos antisemitas y antiisraelíes porque -respondía ante los reclamos- allí “se respeta la libertad de expresión”… Más adelante, Yasser Arafat insinuó un acercamiento, saludado enseguida con alborozo por Israel, y se firmaron los Acuerdos de Oslo, que dieron lugar al nacimiento de la Autoridad Nacional Palestina.

En las negociaciones de Camp David, presididas por Bill Clinton, el premier israelí aceptó casi todas las demandas palestinas. Pero Arafat siempre decía que no. Clinton, impaciente, le exigió que hiciera propuestas. Arafat no las hizo. Regresó triunfante -por haber hecho fracasar la conferencia- y lanzó otra Intifada.

Para acercarse a la difícil paz, Israel se retiró de la Franja de Gaza. Allí no quedó un solo judío (sólo uno, Gilaad Shalit, que las autoridades palestinas mantienen secuestrado y no permiten siquiera la visita de las Naciones Unidas, entidades de derechos humanos o de beneficencia). Los palestinos tenían la ocasión de poner las bases de un Estado pacífico y venturoso. Pero en lugar de ello, usaron la enorme ayuda internacional que reciben para proveerse de armas, bombas y misiles que usan para asesinar a los israelíes de las localidades vecinas. Si de veras quisieran un Estado exitoso al lado de Israel, esta conducta lo desmiente de forma categórica. Su objetivo mayor es la extinción de Israel. Una consigna elocuente de Hamas (la organización terrorista que controla Gaza) dice: “Nosotros amamos la muerte como los judíos aman la vida”. Confirma una clásica declaración de Golda Meir: “Habrá paz cuando los árabes amen a sus hijos más de lo que nos odian a nosotros”.

¿Se puede lograr la paz con quien sólo desea matar al enemigo? Las emisoras de casi todos los países árabes y muchos musulmanes niegan los derechos judíos sobre Israel, incluso reconocidos en el Corán. Palestina (nombre inadecuado, porque se refiere a los filisteos que ocuparon sólo una franja costera) no tuvo jamás un Estado árabe independiente ni un Estado musulmán independiente. En cambio, allí, a lo largo de la historia, se han establecido varios Estados judíos independientes. Israel es el tercero. La trascendencia de ese pequeño territorio se debe a los judíos. Allí consolidaron el monoteísmo, escribieron la Biblia, dieron origen al cristianismo y ahora convirtieron su ínfimo espacio en una potencia tecnológica.

Insiste Dennis Prager en que es irracional culpar a Israel de casi todos los males del mundo. Si llegase un extraterrestre, no comprendería cómo una nación tan pequeña, trabajadora, creativa, estudiosa, democrática y anhelante de paz, pueda ser la causa de tantos conflictos, generadora de tantos males y tantos abusos. ¿No será que la usan de chivo expiatorio? ¿No será que se le tiene demasiada envidia? ¿No será que su ejemplo hace temblar a los totalitarismos? Es curioso que ahora, cuando los pueblos árabes por fin se levantan contra sus tiranos, haya casi desaparecido Israel de las noticias. No la pueden acusar de haber generado la rebelión, aunque existieron intentos y posiblemente se vuelva a ese recurso.

Por último, ¿qué pasaría si Israel destruyese su armamento y decidiera abandonar la lucha? ¿Qué pasaría si los árabes destruyeran sus armamentos y decidieran abandonar la lucha? Prager responde: en el primer caso, habría una invasión inclemente que convertiría a Israel en una cordillera de cenizas. En el segundo caso, se firmaría la paz el próximo miércoles.

Por lo tanto -cierra Dennis Prager-, el conflicto es difícil de solucionar, pero uno de los más fáciles para comprender.

Netanyahu apuntó al frente interno de Obama y salió airoso

Deja un comentario

por: Daniel Kupervaser (Desde Herzlya, Israel)*
para: Revista Horizonte

El autor del siguiente artículo, afirma que: “La versión 2011 de Benjamin Netanyhau, aprendió muy bien a negociar y hoy es un líder mucho más ducho y hay pocos como él para comprender las reglas del juego político, tanto en Israel como en Estados Unidos. Más aún, estos sectores que controlan al gobierno en su política de expansión territorial en Cisjordania, y son su principal sostén, se encargaron de trasmitirle una advertencia en un lenguaje muy típico.”
La experiencia de encuentros cumbres del pasado, nos guió a pensar que también en esta oportunidad, el premier israelí Benjamin Netanyhau, se enfrentaría con un fuego cruzado que le obligaría a dolorosas concesiones en el marco de un futuro acuerdo de paz con nuestros antiguos enemigos limítrofes. Desde la perspectiva de antiguos primeros ministros israelíes, como Menahem Begin a fines de la década del 70, pasando por Isaac Rabin, Shimón Peres, Ehud Barak, Ariel Sharon y Ehud Olmert, todos firmaron o declararon su predisposición a renuncias territoriales. Tampoco se debe dejar de lado el acuerdo de Wye Plantation de Octubre 1998 por el cual Netanyhau traspasó a dominio de los palestinos presididos por Yasser Arafat, partes del territorio de Cisjordania. Ese apretón de manos con el odiado líder palestino fue un infortunio temporario para su destino político. En tan solo dos meses, enero de 1999, su gran apoyo partidario, los colonos judíos de Cisjordania y Gaza, incluyendo parte de sus ministros más cercanos, se encargaron de fletarlo de su tan alto cargo.
“Quien se quemó con colonos judíos hirviendo, patalea cuando escucha 1967”
La versión 2011 de Benjamin Netanyhau, aprendió muy bien esa lección y hoy es un líder mucho más ducho y hay pocos como él para comprender las reglas del juego político, tanto en Israel como en Estados Unidos. Más aún, estos sectores que controlan al gobierno en su política de expansión territorial en Cisjordania, y son su principal sostén, se encargaron de trasmitirle una advertencia en un lenguaje muy típico. Así como la firma del acuerdo de Oslo por parte de Rabin llevó a masivas marchas de protesta con un ataúd y finalmente fuimos testigos de su asesinato en manos de un judío simpatizante de los colonos de Cisjordania, en esta oportunidad los mismos grupos se encargaron de otro mensaje no menos macabro: un acto de sepultura del libro de Netanyhau donde expone sus políticas de reacciones duras e intransigencia. (1) Ese es el lenguaje de comprensión y tolerancia del judaísmo moderno, que líderes judíos de Israel y las diásporas temen repudiar.
En su primera confrontación con el presidente estadounidense Barak Obama, dos años atrás, Netanyhau optó por la táctica del “si….pero”. En respuesta al discurso de Obama de El Cairo reclamando la urgencia de la creación de un estado palestino independiente, Netanyhau replicó en su discurso en la Universidad de Bar Ilan con un sí condicionado, reclamando fundamentalmente la continuidad de la colonización judía en Cisjordania. La aparición en escena de un nuevo presidente americano con apariencia de Superman supeditó su comportamiento a la táctica de la anuencia acompañada de una espesa trama de embrollos y artimañas con los cuales logró los objetivos principales: ganar dos años más trasmitiendo la imagen de un país que se esfuerza por la paz, el estado palestino independiente continúa como sueño futuro y el proceso de colonización civil y de usurpación de tierras en Cisjordania se amplía y profundiza.
Para la presente confrontación, Netanyhau demostró que está dotado de un olfato de sabueso mucho más desarrollado que el de todos esos analistas que le pronosticaban una histórica derrota con nefastos resultados para el futuro de Israel. La mayoría de los expertos insistían que la falta de iniciativa del gobierno israelí necesariamente lo arrastraría a soluciones impuestas contrarias a los intereses básicos de Israel. “No se necesita ser un gran estratega para entender que Israel debe proponer una iniciativa que entrevere todas los naipes en este juego el cual perderá con seguridad”. (2)

Apuntando al frente interno

Los analistas internacionales quedaron fuertemente impresionados por el espectacular operativo que terminó aniquilando a Bin Laden, e inmediatamente apostaron a la suba en la cotización de las acciones de Obama. La sagacidad de Netanyhau no falló y con sus sentidos tan desarrollados captó todo lo contrario. Obama está muy debilitado en el frente interno y fue ahí donde concentró su artillería retórica. Ante una propuesta lógica e imparcial de Obama que fijaba las bases de la discusión de los límites del futuro estado palestino sobre las líneas fronterizas que reinaban el 4 de junio de 1967 con intercambio muto y convenido de territorio entre las partes, Natanyhau respondió enérgicamente y sin dudar: NO. Y no se conformó con una clara respuesta negativa, sino que aprovechó la conferencia de prensa conjunta con Obama para darle un sermón en público -en un acto de grosería y humillación diplomática- dando a entender que se trata de una reprimenda por falta de conocimientos históricos
No por ser menos importante, vale la pena señalar lo irrisorio de algunos argumentos. “Las fronteras de Israel hasta el 4 de junio de 1967 son indefendibles”, afirmó Netanyhau con semblante de preocupación. Netanyhau está convencido que sus oyentes son un grupo de crédulos y no saben que el argumento de fronteras defendibles con obstáculos naturales y un ejército movilizado se cae tan fácilmente como la semana pasada un centenar de palestinos armados solamente con piedras, lograron, ante el estupor de condecorados generales israelíes, tirar abajo la valla que limita con Siria en las alturas del Golán, (la frontera segura según Israel) dar una vuelta por una aldea drusa, e inclusive un palestino infiltrado logró pasear cómodamente por Tel Aviv y Yaffo. En otro momento demandó ser reconocido como “el líder de un pueblo perseguido”. En su libreto se olvidó de mencionar que en la modernidad es un pueblo con un poder militar descomunal, subyuga a otro pueblo sin derechos básicos, pisotea soberanías de otros países y no duda en enviar agentes a secuestrar algún criminal que busca en otro país, a más de 15 mil kilómetros de distancia, a escondidas de las autoridades locales y en contravención con toda norma internacional.
Para Netanyhau, esta función televisiva no fue lo suficientemente fuerte como para degradar como corresponde a Obama, tras su osadía de recordar la frontera de 1967. Su discurso ante las dos cámaras del congreso de Estados Unidos fue el broche de oro que cerró un corto periplo, pero que, para todo quien tiene una visión del futuro, da la fuerte impresión que se abrió una nueva y prolongada etapa histórica.
La ovación y aplausos de los senadores y miembros del congreso norteamericano atestiguan de su perspicacia en elegir el partner más propicio donde apoyarse. Harry Reid, el líder de la mayoría democrática del Senado, declaró: “No se le puede permitir a nadie que le fije a Israel sus fronteras, donde construir ni cualquier otro aspecto” (3). Netanyhau logró su propósito. El apoyo incondicional del parlamento norteamericano le permitirá frenar todo intento “progresista” de Obama, se continuará colonizando Cisjordania con judíos y la idea de concretar un Estado palestino se pospone indefinidamente. La Asamblea General de la ONU, que sesionará durante el próximo mes de Septiembre, podrá decidir crear un Estado palestino. Israel, el poderoso lobby judío -norteamericano (AIPAC) y el Congreso Norteamericano, seguirán actuando en defensa de los intereses de los colonos judíos de Cisjordania y no van a permitir que se lleve a la práctica. Obama tiene dos alternativas. Si quiere ser presidente por un nuevo periodo, debe plegarse, de lo contrario, le están señalando el camino afuera.
Hay un imperio que se está desmoronando y otro que surge y está tomando su lugar Pareciera que la hegemonía de este nuevo centro de poder mundial no necesariamente obedece a una definición política o geográfica limitada, sino que, como resultado del proceso de globalización, es una trama de intereses de grupos que se entrelazan sin reconocer fronteras geográficas o entidades políticamente reconocidas internacionalmente.

La presión del lobby israelo-estadounidense

Al margen de los discursos de Obama y Netanyhau, los acontecimientos de estos días nos permitieron ser testigos de dos fenómenos.
Uno de los apoyos financieros más grandes de la campaña presidencial de Obama, el multimillonario judío Haim Saban, declaró no estar satisfecho con las últimas declaraciones de Obama y agregó: “él no necesita de mi donación” (4). “Un multimillonario judío estima: el apoyo económico judío a Obama se reducirá” (5). “Donantes y promotores de fondos judíos advirtieron a los dirigentes de la campaña de reelección de Obama que el Presidente esta ante el riesgo de perder el soporte financiero debido a la manera con que trata los temas relacionados con Israel” (6) “La organización Sionista de América (ZOA) demandó del AIPAC (el lobby judeo-israelí de Estados Unidos) de cancelar la invitación a Obama a disertar en su convención por haber declarado que las negociaciones de los límites con los palestinos debe llevarse a cabo sobre la base de las líneas de junio de 1967. Obama es el presidente norteamericano más hostil contra Israel que cualquiera” (7)
Seguramente a más de un estadounidense le surgirá el interrogante: ¿Cómo es posible que un ciudadano o institución estadounidense sea capaz de anteponer los intereses de otro país por encima de su lealtad a Estados Unidos, tal como la expone su Presidente, y por si fuese poco, usar el poder económico para presionar?
“Cuando Estados Unidos es imparcial, Israel está automáticamente en una situación de desventaja, la inclinación del terreno de juego diplomático va abrumadoramente hacia los palestinos y los árabes”, aseguró Howard Kohr el director ejecutivo de la organización judía AIPAC” (8)
Es vergonzoso y denigrante enterarse que el pueblo judío debe recurrir a la parcialidad y el Omni-privilegio para imponer condiciones que en un marco normal son inadmisibles.
Ojala me equivoque

Visitar: http://daniel.kupervaser.com/blog/

Notas:
(1) “La extrema derecha presenta: acto de sepultura de libro de Netanyhau” Radio Galei Tzahal, Tamar Levy, 22-5-2011
(2) “La cúpula de hierro política” Ari Shavit, Haaretz, 2-4-11
(3) “Israeli P.M.: Peace cannot be imposed”, Lillis and Kasperowicz, The Hill. 24-5-2011
(4) Walla, 25-5-2011
(5) “Obama pierde el voto judío” YNET 22-5-2011
(6) “Jewish donors warm Obama on Israel” L Meckler, The Wall Street Journal, 19-5-11
(7) “ZOA to AIPAC: Withdraw Obama invite”, JTA, 19-5-2011
(8) “La AIPAC advirtió a Obama que puso a Israel en desventaja” Iton Gadol 23-5-2011

De los pueblos y su condición de elegidos

Deja un comentario

por Gustavo Perednik

Pocos conceptos judaicos fueron tan tergiversados como el de “pueblo elegido”. Desconocedores del judaísmo lo agitaron durante siglos para denunciar de los judíos una supuesta intrínseca soberbia o racismo, y aun hoy en día, la noción de elección es abusada por algunos medios cuando promueven que la peregrina idea de ser elegidos ha generado agresividad en el gobierno israelí.

Recordemos como antecedente al respecto que, en plena Guerra de Yom Kipur de 1973, el embajador soviético en las Naciones Unidas, Yakov Malik, se quejó de que “los sionistas se han presentado con la absurda ideología del Pueblo Elegido”. Como es bien sabido, el concepto bíblico de Pueblo Elegido no tiene nada que ver con el sionismo.
También en esto, la mitología medieval que había demonizado a la religión judía, fue desplazada en la modernidad contra el sionismo y el Estado judío.
Por ello cabe informar perseverantemente que la metamorfosis del concepto de “pueblo elegido” hacia un eufemismo que otorgaría a los judíos privilegios o superioridad racial, es sólo producto de una mala intención que oculta los cuatro antecedentes fundamentales al respecto.
El primero, es que las fuentes judías no plantean dichos privilegios. Al contrario, el más criticado de la Biblia de Israel, es el pueblo que la escribe. Y ello porque su elección implica sólo responsabilidades adicionales, y no derechos sobre nadie. La enseñanza fundamental de la elección es la autocrítica y no la autoglorificación.
El segundo dato velado, es que quien espeta a los judíos arrogarse una elección favorecida, nunca los cita a ellos mismos, sino que exterioriza sus propios estereotipos acerca de cómo los judíos son o se comportan. Las pocas veces que los judíos esgrimen la idea de la elección es simplemente para enfatizar su responsabilidad ética.
La tercera noticia que se saltea es que la elección no tiene nada que ver con el racismo, ya que los judíos son de todas las razas y colores, e individuos de todas las etnias pueden convertirse al judaísmo. Más aún, quien quisiera rastrear las fuentes del antirracismo a su fuente inspiradora, llegaría a los profetas de Israel, y quien hurgase su primera formulación explícita, descubriría que en el Talmud, por primera vez hace casi dos milenios, se explica que el primer hombre Adán fue uno y único para que nadie jamás pueda aducir frente a su prójimo un linaje superior.
El cuarto dato que se omite olímpicamente acerca del concepto de elección es que éste es, en otras tradiciones (cristiana, islámica, drusa, etc.), mucho más rígido que el israelita, y sin embargo la invectiva se descarga exclusivamente contra la versión más leve del mismo, la judaica.
El cristianismo y el Islam originales se atribuyen la verdad universal que virtualmente no deja lugar para la salvación sino a sus fieles. El cristianismo nunca renegó del concepto de la elección. Lo aceptó sin reservas en su versión original, o bien lo corrigió con el dogma de que la elección había pasado a la Iglesia, “el nuevo Israel, el Israel del espíritu”. Por ello llama la atención que quienes escarnecen a los judíos con la ridiculización de la elección, no reparan en que es una idea tan judaica como cristiana o islámica, y por lo tanto podría ser dardo para burlarse casi del mundo entero.
Más aún: precisamente el judaísmo facilita el entorno de pluralidad de religiones, al no exigir del prójimo que se convierta a su religión para ser salvo. Esta flexibilidad se debe precisamente a la tergiversada noción de pueblo elegido.
La afirmación de que el pueblo judío fue designado para cumplir con la Torá y transmitirla, ha obrado históricamente como una barrera contra los más diversos imperialismos que bregaron por someter a todos los pueblos a una misma norma. Así es que los judíos debieron enfrentarse a diversos imperios totalitarios: en la temprana antigüedad, al egipcio, al asirio y al babilónico; más tarde, al griego y al romano; en la época moderna, al alemán, al ruso, al panárabe, al islamista.
En la visión bíblica, la transgresión de los imperios diversos es su intento de homogeneizar a los seres humanos. A partir de este conato se termina o bien en la sumisión a los más poderosos, como en la sociedad esclavista cuyo castigo arquetípico fue el Diluvio, o bien en una civilización tecnocrática que se atribuye poderes sobrehumanos, en la imagen de la torre de Babel.
En la liturgia judía no sólo se rechaza todo dominio, sino que se hace gala de un humilde origen: el de un pueblo de esclavos que deciden liberarse de la opresión. Su lucha liberadora se dirige contra todo avasallamiento que fuerce a los seres humanos a una misma categoría. La elección del pueblo judío es el inevitable corolario de esa contienda.

La elección como humanismo

Cada persona es particular, cada pueblo es único, y no están todos destinados en bloque a creer lo mismo y obrar de igual modo. Cada persona y cada pueblo encontrará ergo su forma de espiritualidad, y entenderá su rol en la historia de una manera que le es única y singular. En ese contexto, Israel fue elegido para conservar la Torá, sintetizada en los Diez Mandamientos. Y respeta los senderos de fe de otras naciones y grupos.
Los relatos del Génesis son una concatenación de elecciones: Abel y no Caín, Abraham y no Nimrod, Isaac y no Ismael, Jacob y no Esaú. El Éxodo lo lleva a términos nacionales: los esclavos israelitas y no la realeza egipcia. Con todo, la elección de uno no implicaba necesariamente la desaparición del otro. Se trataba de otorgarle al elegido un papel central para que con él pudiera hacer su contribución a todos. “Por ti serán bendecidas todas las familias de la Tierra” se le promete a Abraham, el primer patriarca. Abraham se siente elegido, pero no para someter, sino para llevar a cabo una labor ética que traiga bendición a todos, no a él exclusivamente.
El Pacto de Israel señala el rechazo de dos excesos, etapas en la evolución de la fe. En un extremo, el tribalismo, que supone que cada nación tiene su dios, como dicta la cosmovisión pagana. En el otro extremo, el universalismo, que, aunque parece fraterno cuando plantea una misma divinidad para todos los hombres, concluye implacable cuando establece un solo posible camino para servir a ese Dios, sea el de la revelación o el de la razón.
El hombre es plural. Tiene muchas sendas a su disposición, y formará muchas naciones que contribuyen con su color específico a la policromía humana, y conocerá muchas religiones que forjan un mosaico que debería ser de mutuo respeto y enriquecimiento, y no de “salvación” por la espada o guerras curiosamente “santas”.
En una sola ocasión ordena la Torá amar al prójimo (un precepto del que a veces se despoja a la Biblia hebrea), y en contraste, establece una categoría especial del prójimo, el extranjero, para el que se advierte acerca del buen trato que merece, no ya una vez, sino decenas . El cariño hacia el extranjero deriva precisamente de la responsabilidad que acarrea el concepto de Pueblo Elegido-CJL

הדרך שלך

Deja un comentario

De noche camino a casa,
ahora llegan un millar de sueños,
esperan en la entrada de la puerta
de a poco avanzan, se quedan en filas.
Hay uno que mira al cielo,
hay uno que observa hacia atrás
él abre las manos en una oración
y quizá sea tu momento de elegir
es tu momento de elegir.

Las canciónes que más te gustan
repletan tu cabeza
este es tu camino
caminos cargados de melodías
te guían a casa
este es tu camino
todo a lo que no te atreviste
todo lo que sabes de hace ya tiempo
muy dentro en tu corazón
este es tu camino,
este es tu camino.

De noche camino a casa
de a poco las dudas inundan tu corazón
entran al portal
y ahora llegan mil preguntas también
hay una que cierra sus ojos
hay una que se seca unas lágrimas
la melodía se repite otra vez
y tal vez sea tu momento para ser
este es tu momento para ser.

Lars von Trier: Fui un estúpido

1 comentario

El cineasta danés Lars von Trier considera que sus comentarios de apoyo a Hitler que llevaron al Festival de Cannes a declararle “persona non grata” son una “broma estúpida” y recuerda que ha vivido como judío la mayor parte de sus 55 años.
“Es el
tipo de humor que empleo cuando hablo con mis amigos, que me conocen y saben que no soy un nazi. Me disculpo profundamente por haber ofendido a la gente. No era mi intención. También he ofendido a los alemanes cuando en vez de decir ‘alemán’ use la palabra ‘nazi’, como si todo alemán fuera un nazi”, explica en una entrevista que publica hoy el diario “Haaretz”.
Von Trier, que desató la polémica al señalar que entendía al líder nazi, señala en la entrevista que “como persona y artista” es capaz de imaginarse “en la situación en la que los nazis se encontraron”.
“Por supuesto no justifico lo que hicieron los alemanes. Sí, actúe de forma estúpida en la rueda de prensa. Pero tenemos una tradición en Dinamarca de decir las cosas como son”, aclara.
El cineasta, que ha presentado en el festival en la sección a concurso su nuevo film, “Melancholia”, reconoce que el comunicado de disculpas que hizo público no borra la ofensa.
“Para mí pedir disculpas es algo muy estúpido que no cambia nada de lo que has dicho. Es algo muy estadounidense lo de decir algo ofensivo y luego disculparse. Como si las disculpas arreglaran lo que se haya dicho o hecho”, argumenta.
Para contrarrestar toda sospecha de antisemitismo, el director recuerda que creció como judío hasta que su madre le reveló en el lecho de muerte que su verdadero padre era un alemán no judío.
Pero en la conferencia de prensa en Cannes, en lugar de decir que era alemán -“y porque no podía soportar al hombre que resultó ser mi padre biológico”, indica el director-, dijo que era nazi “con una especie de típico humor danés que mucha gente no entiende”. “Pero no lo soy”, sentencia.
El responsable de “Breaking the Waves”, “Dancer in the dark” o “Dogville” asegura que es precisamente su educación judía la que le permite hacer bromas sobre judíos consideradas de mal gusto en boca de quienes no lo son.
“Puesto que he pasado la mayor parte de mi vida como judío, todavía hago bromas sobre judíos, que se nos permiten hacer a los judíos y a la gente como yo. Sonaría mal si te digo que muchos de mis mejores amigos son judíos. Suena mal, como decir que algunos de mis mejores amigos son gays. Así que no lo diré”, apunta.
Von Trier agrega además que no está “en contra de la existencia de Israel”, pero sí de las políticas del actual Gobierno de Binamín Netanyahu. EFE

¿Por qué 1948 fue un desastre palestino y árabe?

Deja un comentario

En 1948, la ONU votó la partición del Mandato Británico en Palestina en dos estados, uno judío y otro árabe. Los judíos aceptaron la partición. Los árabes la rechazaron.
La comunidad internacional ofreció convertir a Amin al Husseini, el líder de los árabes palestinos, en el jefe de un Estado a pesar de que sobre él y sus asociados más cercanos, pesaba una orden de arresto británica, emitida en 1938 por actividades terroristas (no imaginadas sino por el asesinato de mucha gente), y a pesar de que había pasado la Segunda Guerra Mundial en Berlín haciendo propagando pro-nazi, reclutando soldados para las unidades de las SS, y planeando un Holocausto de judíos en el Oriente Medio.
Sin embargo, Al Husseini rechazó la partición y también la rechazaron todos los estados árabes. Mientras que Jordania quería llegar a un acuerdo y el gobierno de Egipto no estaba entusiasmado; debieron acompañar a la intransigencia de al Husseini, a la histérica opinión pública de sus respectivos países y a las presiones de otras naciones árabes. El líder de la Liga Árabe, agente nazi durante la Segunda Guerra Mundial, se jactaba de que los judíos debían ser masacrados. Los Hermanos Musulmanes, que colaboraron con los nazis, durante la guerra, y fueron subsidiados por ellos, antes de la conflagración internacional, enviaron voluntarios para combatir a los judíos.
También, un ejército árabe palestino, cuyos comandantes principales pelearon a favor de los Nazis durante la Segunda Guerra Mundial, fueron a combatir a los judíos con armas provistas por los Nazis (suministradas para la revuelta Palestina de 1939 y para la revuelta egipcia de 1942 que nunca ocurrió). Ellos fueron derrotados.
Luego, los ejércitos de los países árabes invadieron Israel. Ellos fueron duramente derrotados; aunque los egipcios se mantuvieron en el área de Gaza y los jordanos tomaron el este de Jerusalén y lo que ahora se conoce como la Cisjordania. Egipto tomó el control de Gaza y Jordania anexó a Cisjordania.
Todos lo que pasó después fue consecuencia de la decisión árabe de rechazar la solución de dos estados y la creación de Israel.
Esa es la conclusión final. El desastre se debió primero y principalmente al liderazgo árabe palestino y en segundo lugar a los países árabes y sus públicos.
En relación a la “nakba”, los palestinos árabes y el mundo árabe-parlante deberían reconocer a grandes rasgos que el desastre resultó del rechazo a aceptar la existencia de Israel y buscar un compromiso verdadero para una solución de dos estados.
¡En cambio, en nombre del desastre de 1948, ellos están repitiendo las mismas políticas que lo provocaron! De hecho, esas son las mismas políticas que condujeron a auto infligirse los desastres de 1967, 2000, y otros desde ese entonces.
Por ejemplo, como parte de los preparativos para conmemorar el desastre de 1948 la televisión de la Autoridad Palestina emite repetidamente un video musical titulado “Camino a Jerusalén”. Sus principales estrofas son:
“Jaffa, Acre, Haifa y Nazaret son nuestras.
[Yo], Mahoma (Muhammad), canto sobre la Galilea y el Golán.
Jaffa, Acre, Haifa y Nazaret son nuestras”.
Esto es precisamente la solución de un sólo estado, borrando a Israel del mapa, lo que los llevó al desastre en 1948, y a cada uno de los desastres desde ese entonces, y a más desastres en el futuro previsible. Sesenta y cuatro años (contando desde 1947) de políticas fracasadas no han generado sabiduría.
Casi todos los eventos – la revolución egipcia, los manifestantes intentando cruzar la frontera con Israel, los ataques terroristas, los simpatía de Occidente, etc. —son interpretados como una prueba de que la destrucción de Israel es posible y de que, por lo tanto, se deben perder otras décadas mediante la intransigencia diplomática y la incitación a la violencia antes que en esfuerzos constructivos. Esta es la razón, a propósito, de por qué los palestinos al final siempre pierden.
Esto ha continuado por tanto tiempo que gran parte de Occidente se ha olvidado de las raíces y las continuas causas del conflicto, del sufrimiento palestino, del sufrimiento israelí, de la violencia terrorista y la difamación de Israel.
Nota: El empleo de las palabras “colaborador nazi” y otras menciones a las actividades pro-nazis de este artículo no han sido designadas con su nombre pero están basadas en materiales de inteligencia alemanes y norteamericanos. Estos puntos serán completamente documentados en detalle en el próximo libro que he escrito con Wolfgang Schwanitz, y que será publicado por Yale University Press el año que viene.
Barry Rubin es director del Centro Gloria, del Instituto Interdisciplinario Herzlía, editor de la revista Middle East Review of International Affairs (MERIA) Journal, y columnista en PajamasMedia

Older Entries