La comunidad judía de Bolivia expresó su fuerte repudio a la visita que el ministro de Defensa de Irán, Ahmad Vahidi, imputado como coautor ideológico del atentado a la AMIA, inició hoy en Bolivia, donde inaugurará una escuela de defensa de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA).
“Como presidente de la comunidad judía de Bolivia repudio esta presencia de este ministro de Defensa en territorio boliviano. Me imagino que en alguna de las esferas políticas se darán a conocer algún sentimiento en contra de esta presencia”, expresó el titular del Círculo Israelita de Bolivia, Ricardo Udler, en declaraciones a la Agencia Judía de Noticias (AJN).

No obstante, el dirigente comunitario indicó que la visita del ministro iraní “no llama mucho la atención” dada las intensas relaciones bilaterales que mantienen ambos países.
Udler estimó que la llegada de Vahidi despertará un fuerte repudio de los sectores de la oposición al gobierno de Evo Morales.
“El problema es que dadas las relaciones bilaterales entre Bolivia y la República Islámica de Irán hubo varias visitas del presidente Morales a Teherán y de Ahmadinejad a Bolivia. Por eso no me llama mucho la atención que hoy en día nos esté visitando un personaje que tiene un pedido de captura internacional de Interpol por el atentado a la AMIA”, afirmó el dirigente.
Siempre en diálogo con esta agencia, Udler comentó que la visita del ministro de Defensa tiene que ver con la inauguración de una escuela de defensa de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) que se realizó en el departamento de Santa Cruz.
Respecto de la relación que la comunidad mantiene con el gobierno boliviano, Udler aclaró que no tiene acceso director al Ejecutivo.
No obstante, el presidente comunitario comentó que la comunidad mantiene “relaciones cordiales” con el gobierno. “No hemos tenido ataques de ni ningún tipo, ni tampoco persecuciones. Podemos decir que las relaciones son cordiales pero distanciadas”, agregó.
Asimismo, Udler expresó su preocupación por un reciente informe difundido por la cadena CNN en español que puso al descubierto los vínculos del narcotráfico, la FARC de Colombia y los grupos terroristas como Hezbollah en América Latina.

“Dadas las circunstancias de que la penetración de estos grupos esta siendo más fuerte y frecuente la opinión pública tiene que enterarse de lo que está pasando”, expresó, por último, Udler.La comunidad judía de Argentina consideró “una burla” la decisión de Bolivia de no detener y permitir la salida del país al ministro de Defensa iraní, Ahmad Vahidi, requerido por la Justicia argentina por el atentado terrorista contra el centro comunitario de la colectividad hebrea de Buenos Aires, en 1994, en el que fueron asesinadas 85 personas.
“Las autoridades bolivianas tendrían que haber colaborado. No tendrían que haber pedido (al funcionario iraní) que se retirara del país, sino su detención porque es un prófugo de Argentina”, aseguró Aldo Donzis, presidente de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA).
“No puede ser que no tengamos la colaboración y el respeto de los hermanos bolivianos”, subrayó Donzis en declaraciones a Radio 10 de Buenos Aires.
El dirigente consideró que fue “burlón e irritante” que las autoridades bolivianas hayan invitado a Vahidi y sostuvo que el Gobierno de Evo Morales debería utilizar sus lazos con Irán para solicitarle a ese país que “colabore con la Justicia argentina y entregue a los acusados por el atentado terrorista”.
“Estuvo muy mal en general el comportamiento de las autoridades bolivianas”, resumió.
Ahmad Vahidi llegó el martes a Bolivia invitado por el Ministerio de Defensa de ese país para participar del aniversario número 59 del Colegio Militar de Aviación.
La llegada del funcionario iraní puso en aprietos al Gobierno boliviano, que horas después se disculpó con las autoridades de Argentina e invitó a Vahidi a abandonar Bolivia.
El canciller boliviano, David Choquehuanca, envió una carta a su par argentino, Héctor Timerman, en la que indicó que el Ministerio de Defensa boliviano “desconocía” los antecedentes del funcionario iraní.
Choquehuanca pidió al Gobierno argentino que no considerara este “gran incidente” un “agravio” que pudiera afectar las relaciones bilaterales, que calificó de “excelentes”.
Horas antes, Guillermo Borger, presidente de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), cuya sede
sufrió el atentado terrorista de 1994, consideró “una provocación” que Vahidi, exlíder de las fuerzas QUDS, se encontrara de visita a Bolivia.
“A pesar de la inmunidad que le da su cargo, entendemos que esta no debería existir respecto de una persona implicada seriamente en el atentado a la AMIA, donde murieron 85 personas”, dijo Borger.
Recordó que “Vahidi es buscado por Interpol desde hace varios años bajo alerta roja” y aseguró que las pruebas existentes “confirman que es uno de los principales implicados en el atentado a la AMIA y posiblemente también en el ataque contra la embajada de Israel en Argentina”, perpetrado en 1992, con un saldo de 29 muertos.
Además de Vahidi, la Justicia argentina ha librado órdenes de captura contra el viceministro de Relaciones Exteriores para Asuntos Africanos de Irán, Hadi Soleimanpour; el expresidente iraní Alí Akbar Rafsanjani y su asesor Mohsen Rezai.
También para el exagregado de la embajada de Irán en Buenos Aires Moshen Rabbani, los exministros de Relaciones Exteriores Alí Akbar Velayati y de Información Alí Fallahijan, y el exfuncionario diplomático Ahmad Reza Ashgari.
Tanto la Justicia como la comunidad judía de Argentina sostienen que Irán planeó ambos atentados terroristas perpetrados en el país suramericano y consideran al grupo Hizbulá como el autor material.
Fuentes del país altiplano señalaron que vieron a Vahidi muy cerca del presidente de Bolivia, Evo Morales, en el acto del Colegio Militar de Aviación, pero que no estuvo presente, más tarde, en lo que se suponía que era la razón principal de su visita, la inauguración de la Escuela de Defensa y Seguridad del ALBA – el bloque que agrupa a los países latinoamericanos con gobiernos de izquierda.
Bolivia tiene también grandes reservas de uranio, materia prima que Irán precisa para el desarrollo de su programa nuclear, del cual Occidente sospecha que está siendo impulsado con fines bélicos.
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