“Israel tiene derecho a defenderse, como cualquier nación soberana”, afirmó Estados Unidos en relación a los enfrentamientos de la Naksa provocados por manifestantes sirios en la frontera norte de Israel.
“Hacemos un llamado a todas las partes para que actúen con moderación. Acciones provocadoras como estas deben ser evitadas. Israel, como cualquier nación soberana, tiene derecho a defenderse”, dijo el Departamento de Estado en un comunicado.
“Estamos profundamente preocupados por los acontecimientos que tuvieron lugar en los Altos del Golán y que dejaron como resultado heridos y la pérdida de vidas”, agregó el comunicado.
Cientos de manifestantes palestinos trataron en varias ocasiones de infiltrarse en Israel a través de dos puntos en la frontera entre Israel y Siria, pero fueron rechazados por un ejército decidido a impedir la repetición de las escenas del día de la ‘Nakba’ en la que más de un centenar de activistas sirios lograron infiltrarse en el territorio israelí.
La televisión siria sostiene que 20 manifestantes murieron y 325 resultaron heridos en los disturbios. Sin embargo, estas afirmaciones no han podido ser verificadas en forma independiente.
“La responsabilidad de los incidentes y de las víctimas recae en quienes llevaron a cabo estas provocaciones, y en todos aquellos que los impulsaron a estas acciones”, señaló el ministro de Defensa Ehud Barak.
Un número indeterminado de manifestantes acamparon en la zona, aludiendo a la posibilidad de un enfrentamiento prolongado, que podría durar días.
En la mañana del domingo, palestinos de los suburbios de Damasco fueron llevados en autobús a la zona limítrofe con Majdal Shams, y a la ciudad fronteriza siria de Kuneitra.
Los manifestantes se congregaron en la frontera sin interferencia de las tropas sirias, en lo que el Ejército de Defensa de Israel calificó como una provocación del dictador sirio Bashar Assad, que fue planeada para distraer la atención del mundo de la masacre contra civiles que están cometiendo sus tropas en Siria.
El sitio web Reforma Siria, de la oposición, afirmó que los manifestantes de la ‘Naksa’ eran agricultores pobres a quienes el régimen sirio les pagó 1.000 dólares por llegar a la frontera. La fuente afirmó también que el Gobierno de Damasco había prometido 10.000 dólares a las familias de las personas que murieran en los disturbios.

El Ejército de Defensa de Israel (Tzáhal) aseguró que muchos de los manifestantes sirios que acometieron contra la frontera con Israel y en el paso de Kuneitra, para marcar el día de la Naksa, fueron responsables de su propia muerte al incendiar los campos minados en la frontera.
Las fuentes militares precisaron que los manifestantes que prendieron fuego actuaron irresponsablemente. Otros lanzaron cócteles Molotov contra el cruce de Kuneitra provocando el mismo efecto.
Los voceros militares presumen que muchos de los manifestantes resultaron heridos o murieron como producto de la incapacidad de la Cruz Roja de asistirlos porque los manifestantes rechazaron detener la violencia para permitir las inspecciones médicas.
Los comandantes de Tzáhal ordenaron tres veces un alto el fuego, cada uno de ellos fue usado por los revoltosos para tomar ventaja y avanzar en el terreno.
Muchos de los manifestantes permanecieron en la frontera durante la noche pero la mayoría se habían dispersado en la mañana, dijo una fuente militar.
La policía declaró a la aldea drusa Majdal Shams, zona militar cerrada; aunque los residentes pueden desplazarse a voluntad y la vida continúa en forma normal. Puestos de control fueron establecidos alrededor de la aldea para impedir que los habitantes se acerquen a la frontera y se unan a los manifestantes.
Mientras tanto, Tzáhal continúa analizando los eventos y sostiene que las cifras arrojadas por la televisión siria que hablan de 23 muertos y 350 heridos han sido ampliamente exageradas.
Fuentes de la oposición siria sostienen que el régimen del presidente Bashar Asad, amenazado por un levantamiento popular civil interno, ofreció pagar a los manifestantes que se unieran a la protesta mil dólares y 10 mil dólares a los familiares de los manifestantes que murieran en los choques con las tropas israelíes.

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