Centenares de activistas regresaron hoy, jueves, a sus países y abandonaron la flotilla que pretendía quebrar el bloqueo israelí a la Franja de Gaza para evitar el contrabando de armas, ante la convicción de sus organizadores de que no podrán llevarla a cabo.
Una docena de activistas -mucho menos que los 350 que llegaron a Atenas, Grecia, a fines de junio- se han quedado para conseguir la liberación de sus barcos.
Mientras tanto, la guardia costera helénica interceptó al barco francés “Dignidad” cuando trataba de zarpar del puerto de Creta, donde había entrado para recargar combustible.
Huwaida Arraf, una de los líderes del Movimiento Liberen Gaza, admitió en diálogo con el diario israelí The Jerusalem Post que el fracaso de la flotilla era un duro golpe para sus organizadores.

La comisión de las Naciones Unidas que investiga los eventos de la flotilla a Gaza, de mayo del año pasado, encabezada por el ex primer ministro de Nueva Zelandia, Geoffrey Palmer, acaba de concluir su informe.
Según fuentes de Jerusalén, el Informe Palmer determina que el bloqueo naval sobre la franja de Gaza es legal y cumple con los requisitos de la ley internacional.
El informe también critica duramente al gobierno turco en relación a la comisión.
Palmer, que es un experto en legislación marítima internacional, añadió que la Comisión Turkel, impulsada por Israel, investigó los sucesos en forma profesional, imparcial e independiente.
En cambio, el ex primer ministro neozelandés señaló que la investigación de la comisión turca estaba políticamente influenciada y que su trabajo no fue ni profesional ni independiente.
La Comisión Palmer presentará hoy su informe al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon. Sin embargo, aún no se sabe cuando se publicará.
Turquía presiona a la ONU para que postergue la publicación del reporte. Sin embargo, se espera que salga a luz en los próximos días.
La Comisión Palmer también critica a la organización islámica IHH que organizó la flotilla y sus vínculos con el gobierno turco, sugiriendo que Ankara no hizo lo suficiente para detener a la flotilla.
No obstante, Israel no sale del informe sin cicatrices. La comisión Palmer manifiesta, según testimonios ofrecidos por los pasajeros del barco Mavi Mármara, que los comandos marinos israelíes usaron fuerza excesiva. Israel justificó el accionar de sus combatientes alegando que actuaron en defensa propia.
El informe no exige a Israel pedir disculpas a Turquía, pero recomienda expresar su pesar por los muertos y heridos. La Comisión Palmer no insta a Israel a pagar una compensación a las víctimas pero sugiere que el Estado judío transfiera dinero a un fondo humanitario creado especialmente para esos propósitos.
Palmer declaró que a pesar de que la ley internacional permite la intercepción de barcos en las aguas internacionales; Israel debería haber tomado control de la flotilla cuando las embarcaciones estaban más cerca del límite marítimo (20 millas marinas de la costa).
Al respecto, Israel respondió que la flotilla fue interceptada lejos de la costa debido a consideraciones tácticas y militares, y porque los organizadores se negaron a detenerse.
Los esfuerzos de reconciliación entre Israel y Turquía llegaron a un callejón sin salida, a raíz de las conclusiones del reporte, señaló una fuente política de Jerusalén.
La reunión del viceprimer ministro Moshé Yaalón con el subsecretario de Exteriores, Feridun Sinirlioglu, en Nueva York culminó sin resultados positivos.
“El informe será publicado pronto y un compromiso no parece posible”, expresó una fuente de Jerusalén al diario Haaretz.
El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, exige una disculpa oficial por parte de Israel. En tanto que el Estado judío está dispuesto a expresar su pesar por los resultados trágicos de la flotilla.

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