“Continuaremos golpeando a quienes nos ataquen. La Jihad Islámica que tiene el dedo en el gatillo, está pagando el precio”, afirmó el ministro de la Retaguardia, Matan Vilnaí; en tanto que el cese del fuego parece desvanecerse.


En la última ola de violencia – tras el disparo de cohetes contra las comunidades del sur de Israel-, dos terroristas de la Brigada Al Quds, el brazo armado de la Jihad islámica, fueron abatidos y decenas resultaron heridos, en las últimas 24 horas.

“Hemos atacado a quienes se lo merecen y continuaremos haciéndolo mientras el terrorismo actúe contra Israel”, agregó, notando que el movimiento fundamentalista islámico Hamás, que gobierna la franja de Gaza, no participa de la escalada.

Hamás ha sido precavido porque “está interesado en que termine esta ola de violencia”, señaló el ministro. “En

el pasado, ellos han pagado un precio muy alto”.

Por su parte, el ministro de Inteligencia, Dan Meridor, subrayó que Israel respetará la tregua declarada por los grupos palestinos de Gaza; en tanto, se mantenga la calma en la zona sur del país.

“No violaremos la calma si el otro lado hace lo mismo”, aseguró Meridor. “Pero no tardaremos en actuar si nos disparan y la gente muere”, aclaró. “Espero que este mensaje sea comprendido”.

El cese del fuego parecía mantenerse, pero en las primeras horas del miércoles, las cosas parecían deteriorarse rápidamente cuando Israel abatió a un operativo de la Jihad Islámica, -al que fuentes de Defensa acusan de haber financiado el atentado del jueves 18, en el que murieron ocho israelíes- desatando, anoche, una lluvia de al menos 20 cohetes y proyectiles de mortero contra las ciudades del sur del país.

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