El ex jefe del Mossad Shabtai Shavit cree que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha mostrado “inocencia” al afrontar las posibles consecuencias de la Primavera Arabe, y que Occidente se enfrenta al riesgo de una “islamización” en el mundo árabe.

“Obama prefirió a las masas antes que a sus aliados históricos en la región. Prefirió a las masas a pesar de no tener líderes, ni plan ni agenda (política)”, dijo Shavit en el discurso de apertura de la XI Conferencia Mundial Antiterrorista, en la que se analiza el impacto de la Primavera Árabe y el fenómeno del terrorismo una década después del 11-S.

Según el experto, que dirigió el servicio de espionaje de Israel entre 1989 y 1996, el actual ocupante de la Casa Blanca debió haber seguido una doctrina mucho más “pragmática” para evitar la anarquía, y en la que los históricos líderes de la región permanecieran en sus cargos para efectuar las reformas de democratización que exigía la población.

En su lugar, agregó, se dejó llevar por el “idealismo liberal” de quienes en su juventud habían sido testigos de la caída del Muro de Berlín y el desmoronamiento de la antigua Unión Soviética, pero “el mundo árabe no es Europa oriental”.

“En Europa oriental había tradición cívica, ayuda de los países occidentales y un liderazgo indiscutible de la entonces única potencia mundial, EEUU”, sostuvo sobre unas condiciones que, alegó, “no se han dado” en Oriente Medio.
Y advirtió de los peligros que la situación en algunos países que han cambiado de régimen puede tener en el futuro, sobre todo en lo que tiene que ver con la islamización y el terrorismo.

La conferencia, que reúne a más de 1.200 expertos de todo el mundo en temas de seguridad, terrorismo y defensa, tiene como motivo central un acto de recuerdo a las víctimas del 11-S, convocado para después de un discurso especial del ministro de Defensa, Ehud Barak.

En los tres días de debates, los participantes analizan el futuro de la estrategia antiterrorista en la era post-Osama Bin Laden, el impacto regional e internacional de la Primavera Árabe, y las ramificaciones de la próxima votación en la ONU para el reconocimiento de un Estado palestino.

En la sesión sobre este último asunto, los ponentes no se pusieron de acuerdo sobre las consecuencias que tendrá la votación, y mientras el ministro de Infraestructuras, Uzi Landau, pedía a su gobierno “medidas unilaterales recíprocas”, el ex jefe del Ejército Amnón Shajak exhortó a controlar el radicalismo en los dos pueblos.

“El extremismo es bidireccional (..) y no juega a favor de ninguna de las dos partes”, advirtió el ex alto mando y ex ministro.

Otro de los conferenciantes, el ex jefe de Inteligencia Militar Uri Saguí, comparó la situación de Israel en los últimos dos años a la del vuelo Air France 447 que se estrelló en 2009.

“El copiloto (Ehud Barak) advierte de un tsunami, pero el piloto automático sigue activado”, planteó Saguí al pedir al primer ministro, Biniamín Netanyahu, que empiece a preguntarse “cuál es el destino al que quiere llevar a Israel”. EFE

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