El gobierno de Israel donó al Vaticano un árbol de olivo de 400 años, que ya fue plantado en el Viale Degli Ulivi, o Boulevard de Árboles de Olivo, en el patio trasero, de la Santa Sede.
La iniciativa surgió en una visita que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, realizó en el pasado mes de septiembre a los jardines del Vaticano, durante el cual el Premier le ofreció el olivo al Papa Benedicto XVI.
Tan sólo un mes después de la visita de Netanyahu, el olivo de 400 años de edad llegó a Italia. De acuerdo a lo informado, el árbol fue transportado durante la noche y llegó al día siguiente para ser plantado en el Vaticano.
El embajador de Israel en el Vaticano, Mordechai Lewi, destacó que “el árbol es signo de nueva vida”.
“En Israel, cuando nace un niño plantamos un árbol, cuando el fuego los quema los reemplazamos inmediatamente, incluso después de la muerte uno es conmemorado con un árbol para permitir que su memoria siga viviendo”, apuntó el diplomático.
Lewi consideró que “plantar un árbol de olivo de 400 años es un símbolo fuerte de muchas cosas”. “No solo de querer la paz, sino también de querer ser compañero en la renovación, compañero en profundizar las relaciones, es un símbolo entre el cristianismo y el judaísmo”, agregó.
Asimismo, el embajador comentó que desconoce la existencia de “otro símbolo tan fuerte”. “Aunque este árbol ya tiene 400 años, estoy seguro de que la amistad entre los dos estados y también entre católicos y judíos se profundizará”, añadió.
Está claro que la donación de este árbol confirma las cercanas y cálidas relaciones entre Israel y el Vaticano.
Se estima que un árbol de olivo puede vivir hasta 2.000 años pasando no solo generaciones y reinados, sino también por la historia humana.
“Este árbol es muy impresionante y se estima que es de 400 años de las montañas de Galilea, muy cercano a Nazareth”, indicó Aviv Eisenberg, agrónomo del Keren Kayemet Leisrael (KKL).
Eisenberg explicó que en el trabajo de replantado del olivo se deben tener en cuenta varios aspectos como la posición del árbol. “Hay que posicionarlo teniendo en cuenta los alrededores para que entre en los jardines. Por otro lado, parte de la tierra se calló de las raíces y debemos ponerlas nuevamente. Lo hicimos haciendo una pequeña montaña dentro del pozo para que encaje y evitar bolsillos de aire que son muy malos para el sistema de las raíces a través de los años”, puntualizó el especialista.
En tanto, Rafi Sasson, presidente del KKL Italia, expresó: “Nuestro padre que está en el cielo, creador de Zion y Jerusalem y quien guía al pueblo de Israel, bendice la tierra e influencia en tu gracia”. “Entrégale rocío y lluvias benditas en su tiempo a las montañas de Israel y sus valles en cada planta y árbol que plantamos ante ti hoy en día. Profundiza sus raíces y aumenta su gloria para que ellos también puedan crecer entre los árboles de Israel con orgullo bendito. Fortalece a nuestros hermanos que trabajan la tierra santa y crecen flores en lo salvaje”, agregó.
Por su parte, el director del KKL de Italia, Refael Ovadia, indicó que “el olivo es muy sensible sobre la humedad de sus raíces” y por eso para su traslado desde Jerusalem se utilizaron “piedras como un sistema de drenaje”.
“El árbol en sí mismo no está sobre las rocas directamente, las piedras están cubiertas por tierra enriquecida, que será la primera capa que rodeará al árbol. Para asegurarnos que las raíces no estén siempre en contacto con agua necesitamos tomar todas estas medidas para que el árbol pueda crecer bajo las condiciones más óptimas”, puntualizó.
Finalmente, el director de los Jardines del Vaticano, Luciano Cecchetti, se mostró emocionado por el gesto del gobierno israelí.
“Es ciertamente un acto muy emocionante, emotivo, porque la tierra de la que viene es muy preciada por razones obvias. Entonces es muy emocionante ver que un árbol tomado de las colinas de Jerusalem viene a la ciudad del Vaticano. Es diferente a otros”, concluyó Cecchetti.
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