Las sanciones anunciadas por la Unión Europea y por la Liga Árabe pusieron en jaque al régimen sirio. Además, el gobierno de Turquía congeló sus cuentas ante el aumento de la represión, que ya mató a casi 4.000 personas
Las medidas sancionadoras que la Unión Europea sellará el jueves y las ya acordadas por la Liga Árabe constituyen un duro golpe contra el régimen de Bashar al Assad en Siria, donde la prensa leal lanza hoy por primera vez la idea de que abandone el poder.
A su vez también aparecen las primeras informaciones de escasez de gasolina.
Qatar Airways, la compañía aérea del emirato de Qatar, comunicó hoy que dejará de inmediato de volar a Siria como parte de las sanciones aéreas. También el gobierno turco anunció que endureció las sanciones contra Damasco debido a que no cesa la violencia contra la oposición.
“Las cuentas del Estado sirio en Turquía fueron congeladas”, dijo en Ankara el ministro de Asuntos Exteriores turco, Ahmet Davutoglu. También fue bloqueado el dinero de anteriores representantes del régimen, así como de empresarios próximos al gobierno de Damasco, añadió.
Turquía no suministrará armas ni material militar a Siria e impedirá el suministro de terceros países que vaya por su territorio, dijo Davutoglu.
El diario sirio Al Watan cita al ex ministro de información Mohammed Salman, considerado un funcionario corrupto del partido Baaz, señalando que Bashar Al Assad debería dimitir.
Además, añadió, el dictador sirio, que hace semanas no realiza ningún discurso, debería dirigirse al pueblo, agrega la información.
Para el jueves se espera que la Unión Europea (UE) endurezca considerablemente las sanciones contra Siria. La Liga Árabe ya aprobó el domingo último un amplio catálogo de medidas punitivas, que no fueron respaldadas por Irak ni por Líbano.
Según los activistas, las fuerzas de seguridad el miércoles realizaron una gran batida en la localidad de Dael (en la provincia de Daara). En la ciudad fueron abatidos dos integrantes de una manifestación contra el régimen.
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