El comandante de la Guardia Revolucionaria, la fuerza de élite de Irán, Mohamed Ali Jaafari, ordenó a sus fuerzas elevar el nivel de alerta frente a una posible guerra o un ataque contra las instalaciones nucleares de su país, señala un reporte del periódico Telegraph.
El rotativo británico sostiene que fuentes de inteligencia occidentales aseguran que Irán reposicionará los misiles balísticos de largo alcance, explosivos y tropas en posiciones defensivas, para ofrecer una rápida respuesta en caso de un ataque israelí o estadounidense.
Mientras tanto, la Fuerza Aérea iraní declaró que ha emplazado sus “unidades de reacción inmediata” para responder a los ataques aéreos.
Las fuentes indican que elevar el nivel de alerta significa la dispersión en toda la República Islámica de las baterías de misiles de largo alcance, y el despliegue de unidades de artillería y de guardia en las “posiciones claves de defensa”.
Una alta fuente occidental de inteligencia afirmó al periódico que “existe una profunda preocupación en la alta dirigencia del régimen iraní de que sea objeto de un ataque militar sorpresivo por parte de Israel o Estados Unidos”.
“Por lo tanto están tomando todas las precauciones necesarias para defenderse apropiadamente si se produjera un ataque”, explicó el oficial.

“La explosión destruyó totalmente la base de pruebas de misiles de Irán”
La reciente explosión en una base militar cerca de Teherán fue un gran retroceso para el programa de misiles de largo alcance de Irán, y destruyó en gran medida las instalaciones, afirmaron oficiales de inteligencia israelíes y estadounidenses al New York Times.
Los oficiales manifestaron al rotativo que en las fotos satelitales se observa nítidamente que la base iraní era un centro de prueba para misiles avanzados alimentados por combustible sólido, mejor preparados para llevar sus ojivas a distancias superiores y encenderse más rápido que los viejos misiles, que funcionan a base de combustible líquido.
Según el rotativo, las fotos satelitales tomadas tras la explosión muestran que la base fue casi completamente destruida, lo que implica un grave retroceso para el programa de desarrollo de misiles de Teherán, según los expertos.
Las circunstancias precisas de la explosión continúan siendo inciertas, pero los especialistas estadounidenses creen que pudo tratarse de un accidente debido a la inexperiencia de los iraníes en el manejo de materiales volátiles y tecnologías peligrosas.
A principios de mes, Irán reiteró que la explosión, en la que murieron al menos 17 miembros de la Guardia Revolucionaria – entre ellos un general – fue provocada por un accidente.
La semana pasada, un alto oficial de seguridad israelí dijo que el estallido podría postergar el desarrollo de misiles tierra-tierra, pero advirtió que se está lejos de detener todas las dimensiones militares del programa militar iraní.
Los oficiales de inteligencia occidentales declararon que más importante que las causas son las consecuencias de la explosión, que implica un retroceso para el programa militar de Teherán.
“Todo lo que ayude a ganar tiempo y postergue el momento en que los iraníes sean capaces de instalar una ojiva nuclear en un misil preciso es una pequeña victoria”, enfatizó uno de los oficiales de inteligencia al New York Times
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