Escrito por Leon Amiras, vicepresidente Olei

para Piedra Libre
El sistema judicial israelí, es una nube reconfortante dentro de las instituciones de gobierno que existen. Es una rama que funciona, que hace cumplir justicia, y a diferencia de muchos países latinoamericanos, funciona sin corrupción.

Muchos amigos de habla hispana en especial de Latinoamérica, me preguntan cómo podría contarles de manera clara, y breve, cómo funciona el sistema jurídico en Israel, comparándolo con lo que vivimos en nuestros países de origen.

En los diarios, TV y radio vemos todos los días noticias relativas al mundo del derecho: Juicios, acciones en contra del Estado o de ciudadanos que cometieron delitos, actos criminales, civiles, comerciales, accidentes de tránsito, fraudes impositivos, etc.

Hoy fue detenido un ministro, mañana un diputado, pasado un alcalde. E Presidente fue juzgado y sentenciado…y hasta ese mismo juez fue juzgado y decidió renunciar a su cargo. Y si ya estamos, por qué no detener a una famosa cantante, juzgar a policías que atacaron por venganza a un criminal, investigar al Canciller en sus negocios, o investigar al Fiscal General por calumniar al ex Primer Ministro. Nadie o casi nadie logra escaparse de las garras y espinas de la ley en Israel….”Dura lex, sed lex” como dice el dicho latino “Aunque sea dura, la ley es ley y debe ser cumplida”…

La venda de los ojos está bien atada

En Israel las leyes se acatan y se cumplen, o por lo menos se intenta cumplirlas a pleno. No nos olvidemos que la justicia en una creación humana, y este tan joven país, nacido en 1948, también está compuesto por personas de carne y hueso que se equivocan más de una vez e incluso se cometen errores judiciales.

Es verdad que Israel no es un país perfecto, se puede criticar al sistema, los juicios son lentos, caros, no todo se investiga, a veces se investiga demasiado o se investiga un poco y se publica todo en los medios de comunicación para ganar de antemano la causa, pero se puede decir que el sistema es serio y brinda a los ciudadanos protección.

Pensando en el símbolo de las balanzas de la justicia, en manos de una mujer, puedo decir que la venda de los ojos está bien atada, para ser imparcial en la resolución de conflictos y no ver a quién se juzga, ni saber demasiado y limitarse a los hechos concretos, la espada como coerción para imponer la decisión está siempre alta y lista para enviar a prisión a quien lo merece, luego de considerar con equilibrio los argumentos de manera objetiva.

Esto a diferencia del derecho español que nos decía en las siete partidas: “Las leyes se acatan pero no se cumplen…” es decir las leyes fueron escritas, fueron legisladas, técnicamente son casi perfectas, más en la práctica no todas, se cumplen.

Yo invito a cada uno de ustedes a leer parte del código civil, penal, comercial, o administrativo de algunos de los países latinoamericanos, para ver cómo el legislador allí pensó en todo, planeó todo para evitar conductas inapropiadas, pero en la práctica todo queda en lo teórico y los expedientes se pierden, las grabaciones se borran, los testigos mienten o se olvidan de todo, la policía no investiga o el fiscal es íntimo amigo del imputado. Y todo lo escrito por las leyes se lo lleva el viento, o lo borra el dinero de un empresario representado por el mejor abogado de la ciudad, ex ministro de justicia o ex juez federal. O cuando finalmente se condena a alguien muy famoso, luego de unos meses es liberado a prisión domiciliaria.

Respeto aunque no haya Constitución

No hay duda que la tradición de “justicia, justicia, perseguirás…” influye en las instituciones israelíes, igualmente el derecho hebreo o las raíces del Common Law británico con su respeto ciego a lo que dice que la ley. Pero lo interesante es cómo un país tan joven, logró instalar una democracia con un poder judicial tan fuerte y respetado, y un aparato policial efectivo. Lo interesante es que todo se hizo, sin códigos de cientos de páginas y hasta sin una constitución escrita.

En Israel las reglas son muy simples. La mayoría de los juicios son orales, simples, con muy poca formalidad, salvo una toga negra en la Corte de Distrito y camisa blanca con corbata negra para los abogados o fiscales. El abogado o fiscal, puede entrar al despacho del juez y pedir explicaciones. El procedimiento no es tan complicado y muchas pruebas pueden admitirse y valorarse cuando otros países no lo aceptarían por razones técnicas. Se condena de manera muy dura cuando se miente bajo declaración jurada. Y es interesante ver que el instrumento más utilizado en la sociedad a nivel legal es el “tatzir” declaración jurada que se firma ante abogado.

Muchos declaran bajo juramento para reclamar derechos o indemnizaciones, pero es claro que mentir puede traer consecuencias graves, incluso prisión. La investigación del proceso en lo penal, la lleva a cabo la policía o la fiscalía (praklitut) y luego se decide si se llevará a juicio o no al imputado.

Los expedientes no se pierden, un amigo en la policía no te ayuda mucho y el famoso dicho del Martin Fierro… ” Hacete amigo del juez…” por lo visto no fue traducido al hebreo.

Ministro, Presidente y General juzgados

Es casi imposible frenar un proceso criminal, por razones políticas o ajenas a la causa.

Vimos como hace poco tiempo, se llevó a juicio al ex Primer Ministro Ehud Olmert y tuvo que renunciar, vimos cómo el Presidente Katzav fue sentenciado a prisión por delitos sexuales, vimos como varios ministros fueron condenados a prisión por muchos años e incluso cómo Generales del ejército no fueron nombrados a cargos jerárquicos por haber cometido delitos civiles como construcción sin permisos legales. Hace unos meses fueron juzgadas las esposas del fiscal general y del Ministro de defensa Ehud Barak por tener empleadas domésticas extranjeras sin la visa acorde a la ley.

La sociedad israelí es una mezcla de razas, religiones, nacionalidades, idiomas, costumbres, tradiciones, formas de pensar y a pesar de esto, nadie (a excepción de casos aislados, que también al final terminan pagando sus culpas) intentó hasta ahora violar el “pacto social”, este pacto de “sangre y sudor” de que con la justicia no se juega, ya que todos entienden que con la corrupción jurídica no se llega a ningún lado y no hay mejor manera de proteger a la democracia israelí, sino con un poder judicial fuerte, independiente, imparcial y estable.

La gran pregunta es: ¿Por qué esta sociedad es tan celosa y cuidadosa de su sistema judicial, su policía, sus jueces o fiscales? ¿Cómo se logra que simples empleados judiciales, jóvenes policías o fiscales actúen de manera intachable alejados de la corrupción, a pesar que los sueldos de estos empleados no son tan altos?

Para ser honestos, no tengo ni creo que haya una respuesta clara a esto, así como no tengo respuesta por qué los pájaros cantan, o las olas del mar van y vienen, pero trato de imaginarme que todo esto es parte del gran amor que tienen los israelíes y los judíos del mundo por el único Estado judío, el único hogar nacional y entienden de una forma u otra, que sin justicia Israel no sería la misma, no sería un ejemplo entre las naciones y no tendríamos ni nosotros ni los judíos del mundo causa alguna para sentirnos orgullosos de lo que logramos en estos jóvenes 63 años. Pero además, hay una tranquilidad de saber que a fin de cuentas, si uno como ciudadano llega a tener un conflicto que dirimir con alguien o con una institución, están las instituciones judiciales para solucionarlas, y lograr hacer justicia.

Por ahí pienso que aquellos que sobrevivieron de la masacre del Holocausto como niños, y vivieron en carne propia la injusticia inhumana, más de una vez sonríen hoy como ancianos, orgullosos de ser parte de este joven país, tan criticado y atacado, pero con un sistema en el que la justicia es justicia, los jueces son jueces y los policías son policías.

Anuncios