Al menos 35 muertos por el ataque aéreo turco contra miembros del PKK

Entre 30 y 35 personas han fallecido a causa de un bombardeo aéreo efectuado este jueves por el Ejército turco contra supuestos contrabandistas o presuntos milicianos del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) en una zona fronteriza con Irak, en el sureste del país, según informaron las autoridades turcas y fuentes opositoras kurdas.
“Tenemos 30 cadáveres, todos de ellos quemados. El Estado sabía que estas personas estaban llevando a cabo operaciones de contrabando en la región, esto es inaceptable”, declaró Fehmi Yaman, alcalde de la localidad de Uludere, en la provincia de Sirnak. “Fueron alcanzados desde el aire”, añadió.
Por su parte, la principal formación nacionalista turca legal, Partido por la Paz y la Democracia (BDP), ha asegurado en un comunicado que murieron al menos 35 personas y que los líderes del partido se han dirigido a la zona. El Gobierno turco no se ha pronunciado de momento.
“Había habido rumores sobre un intento de incursión del PKK en la región. La pasada noche se grabaron las imágenes de una amplio grupo de personas que intentaban pasar la frontera y, por ello, se llevó a cabo una operación”, informaron fuentes turcas de seguridad. “No podemos precisar si eran propiamente miembros del PKK o simples contrabandistas”, agregó.
El contrabando es una importante fuente de ingresos en las provincias fronterizas con Irak, en las que muchos habitantes participan en el comercio ilegal de combustible, cigarros u otros productos procedentes de las aldeas fronterizas iraquíes.
Aparte, el Ejército turco ha efectado numerosas operaciones en la región contra los milicianos del PKK, un grupo calificado de terrorista por Ankara y que ha lanzado numerosos ataques desde sus bases en el Kurdistán iraquí.

El jefe de la misión árabe en Siria cometió graves abusos en Darfur

La Inteligencia militar sudanesa cometió graves violaciones de los Derechos Humanos, como detenciones arbitrarias, torturas y desapariciones forzadas, en la época en que la dirigía el actual jefe de la misión de la Liga Árabe en Siria, Mustafá Dabi, según denunciaron organizaciones y expertos de Derechos Humanos.
Dabi ejerció como comandante militar en Darfur en 1999, en la misma época en que las milicias árabes ‘Janjawid’ –que años después fueron acusadas de la muerte de numerosos habitantes de la región– fueron cooptadas por el Ejército para servir como unidad paramilitar contrainusurgente contra los grupos armados rebeldes.
El conflicto de Darfur, que se recrudeció en febrero de 2003, ha causado cerca de tres millones de desplazados y, según datos de la ONU, alrededor de 300.000 muertos, en su mayoría por enfermedad. El presidente de Sudán, Omar Hasan al Bashir, ha sido acusado de genocidio por el Tribunal Penal Internacional (TPI) en relación con Darfur.
Según Amnistía Internacional, citada por el diario británico ‘The Guardian’, la Inteligencia militar fue responsable, bajo el mando de Dabi, de “detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas y torturas y otros malos tratos contra numerosas personas en Sudán”.
Por su parte, el experto Alex de Waal, coautor de un libro sobre el conflicto de Darfur encargado por la World Peace Foundation de la Universidad estadounidense de Tufts, ha asegurado que muchas personas fueron detenidas en Darfur durante la época en que dirigió Dabi la Inteligencia.
Aparte, según explicó el experto a ‘The Guardian’, los rebeldes de la región han denunciado que durante su época como comandante militar se sentaron las bases para “el comienzo de los ‘janjawid'”. Mustafá Dabi se ha justificado con el argumento de que era “necesario mostrar mano firme ante una disidencia que amenazaba con salirse de control”.
“NADA ESPANTOSO”
El propio Mustafá Dabi declaró el pasado martes que no había visto “nada espantoso” en la ciudad de Homs durante la visita que efectuó la misión en la ciudad más castigada en los últimos días por el Ejército sirio.
Algunos observadores han estimado que su designación al frente de la misión de observadores de la Liga Árabe es un premio a Sudán por su apoyo a Qatar en su oposición al derrocado régimen libio de Muamar Gadafi y al actual régimen sirio de Bashar al Assad.
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