El presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad, y su contraparte venezolana, Hugo Chávez, se elogiaron mutuamente ayer, se burlaron de Estados Unidos con desaprobación y bromearon sobre tener bombas nucleares a su alcance.
“A pesar de esas personas arrogantes que no desean que estemos juntos, estaremos unidos por siempre”, dijo el presidente iraní al líder socialista Chávez, en el comienzo de su visita a cuatro naciones Latinoamericanas.
A pesar de la distancia geopolítica, las feroces ideologías anti americanas han aumentado los cercanos lazos entre sus naciones compañeras en los últimos años, a pesar de que usualmente proyectos concretos se han quedado detrás de la retórica.
Ahmadinejad viajó a Venezuela en el comienzo de una gira que tiene intenciones de buscar apoyo mientras se expanden las sanciones económicas de Occidente por su programa nuclear. “La locura imperialista ha sido desatada de un modo que no se ha visto en mucho tiempo”, dijo Chávez en la ceremonia de bienvenida a Ahmadinejad en su palacio presidencial en Caracas.
Ambos hombres se abrazaron, sonrieron, sacudieron manos y se elogiaron mutuamente. Como hace usualmente, el teátrico y provocativo Chávez metió el dedo directamente en el punto político global y bromeó con que tenía una bomba lista bajo una loma de pasto en frente de los escalones de su palacio Miraflores. “Esa colina se abrirá y saldrá una gran bomba atómica”, dijo, mientras ambos hombres se reían juntos.
“El vocero imperialista dijo que Ahmadinejad y yo estamos yendo a Miraflores para establecer nuestras visiones sobre Washington y lanzar cañones y misiles. Es gracioso”, dijo Chávez.
Funcionarios americanos del presidente Barack Obama han expresado su perturbación por los cercanos lazos de Venezuela con Irán. Temen que Chávez debilite el frente diplomático internacional contra Irán y podría darle a Teherán una salvación económica. Estados Unidos y sus aliados creen que la política nuclear iraní está apuntada a producir armas. Irán dice que tiene objetivos pacíficos.
Ahmadinejad también planea visitar Nicaragua, Cuba y Ecuador. El super poder económico regional Brasil, que le ha dado una cálida bienvenida al líder iraní cuando visitó durante el gobierno de Lula Da Silva, está notablemente ausente de la agenda esta vez.
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