Redacción
BBC Mundo
El temor a un incremento de la violencia en Nigeria se ha materializado este fin de semana con la muerte de más de 160 personas tras una oleada de ataques en el norte del país.
El grupo islamista Boko Haram ha asumido la autoría de los ataques cometidos en Kano, la segunda ciudad más poblada del país. Según un portavoz del grupo, estas últimas acciones violentas responden a la negativa de las autoridades de liberar a algunos de sus miembros detenidos
Boko Haram está en pleno enfrentamiento con el gobierno del presidente Goodluck Jonathan, aunque falta consenso sobre si el grupo tiene como objetivo la implantación de un estado islámico en Nigeria.
Según explica Farouk Chothia, de BBC África, los seguidores de Boko Haram tienen como guía el verso del Corán que dice: “Cualquiera que no esté gobernado según las enseñanzas de Alá se encuentra entre los transgresores”.
Boko Haram defiende una versión del Islam que prohíbe a los musulmanes (“haram” significa prohibido) participar en cualquier actividad política o social que tenga vínculos con lo occidental.
Esto incluye votar en las elecciones, vestir camisas y pantalones o recibir una educación secular.
Boko Haram percibe al estado nigeriano como un país gobernado por no creyentes, aún cuando el país tuviera en su momento un presidente musulmán.

Significado de Boko Haram
El nombre oficial del grupo es Jama’atu Ahlis Sunna Lidda’awati wal-Jihad, que en árabe significa “gente comprometida con la propagación de las enseñanzas del profeta y la Yihad”.
Los residentes de la ciudad de Maiduguri, en el noereste del país, donde el grupo nació y tenía su cuartel general, le pusieron el apodo de Boko Haram.
En una traducción libre del idioma local, el Hausa, Boko Haram se puede leer como “la educación occidental está prohibida”.
Boko significa originalmente falso pero pasó a traducirse como educación occidental mientras que haram significa prohibido.

Contra la educación occidental
Desde que el califato Sokoto, que gobernó partes de lo que es ahora el norte de Nigeria, Níger y el sur de Camerún, cayera bajo control británico en 1903, entre los musulmanes de la zona ha habido rechazo a la educación occidental.
Muchas familias musulmanas se niegan a enviar a sus hijos a las “escuelas occidentales” públicas, un problema acrecentado por la élite gobernante que no ve la educación como una prioridad, dice el periodista de la BBC, Farouk Chothia.
En este contexto, el carismático clérigo musulmán Mohamed Yusuf fundó Boko Haram en Maiduguri.
Corría el año 2002 y Yusuf creó un complejo religioso que incluía una mezquita y una escuela islámica, donde familias musulmanas pobres de toda Nigeria y de países vecinos matricularon a sus hijos.
¿Es la educación el único interés de Boko Haram? Hay quienes consideran que no y sostienen que su objetivo político es instaurar un estado islámico, dato que el grupo negó durante las conversaciones de paz del pasado mes de septiembre.
Según aseguraron sus portavoces en aquel momento, Boko Haram lucha por que se haga justicia y se eliminen las desigualdades sociales.

Recrudecimiento de la violencia
En 2009 Boko Haram encadenó una serie de ataques contra estaciones de policía y otros edificios gubernamentales en Maiduguri.
Esto condujo a tiroteos en las calles de la ciudad. Murieron cientos de simpatizantes de Boko Haram y miles de residentes abandonaron el lugar.
Las fuerzas de seguridad lograron el control de la sede central del grupo. Allí capturaron a muchos de sus miembros y detuvieron a su líder Yusuf, quien murió bajo custodia policial.
Su cuerpo apareció en la televisión pública y las fuerzas de seguridad declararon el fin de Boko Haram.
Pero sus miembros se reorganizaron bajo un nuevo líder y en 2010 atacaron una prisión en Maiduguri, de la que liberaron a cientos de partidarios del grupo. La ofensiva se recrudeció como represalia por la muerte de Yusuf.
Hasta hace unos meses, el sello habitual de los ataques de Boko Haram era el uso de hombres armados que desde sus motocicletas disparaban a policías, políticos y cualquiera que criticara al grupo. Esto incluye a clérigos de otras tradiciones musulmanas y un predicador cristiano.
La estrategia cambió y el grupo ha cometido ataques masivos en diferentes partes del norte de Nigeria, con lo que afianza su presencia en la región y aviva las tensiones entre musulmanes y cristianos.
En un vídeo de 15 minutos colgado hace pocas semanas en youtube, el actual líder del grupo, Abubakar Shekau, justificó los ataques contra cristianos y dijo que los hacen como venganza por otros ataques cometidos contra musulmanes.
También aseguró que su grupo no será derrotado por las fuerzas de seguridad.
La preocupación internacional crece conforme aumenta la actividad de Boko Haram. En noviembre del año pasado, el Congreso de Estados Unidos publicó un informe en el que se advierte que Boko Haram es una amenaza emergente para EE.UU. y sus intereses.
El informe dice que Boko Haram puede estar estableciendo lazos con grupos vinculados a Al Qaeda en África, pero el grupo lo niega.

Caldo de cultivo para grupos radicales
Los expertos recuerdan que el norte de Nigeria tiene historial en el surgimiento de grupos similares a Boko Haram y dicen que la amenaza sólo desaparecerá si el gobierno nigeriano consigue reducir la pobreza crónica de la región y construye un sistema educativo que se gane el apoyo de los musulmanes locales.
La táctica del presidente Jonathan se ha calificado de “estrategia del palo y la zanahoria” y ha recibido numerosas críticas de la oposición y otros sectores del país por la falta de resultados.
A pesar de su riqueza en recursos naturales, Nigeria es uno de los países más desiguales del mundo, según Naciones Unidas.
La pobreza del norte, recuerda Farouk Chothia, contrasta con la situación de los estados más desarrollados del sur.
Tener una de las mayores reservas de petróleo no garantiza la riqueza y el bienestar de los habitantes de un país.
La población nigeriana vive con una media de 2 dólares al día. Muchos de los hogares no tienen electricidad ni agua corriente.
Pese a que las reservas petroleras nigerianas se mantienen estables en las últimas décadas, el país no cuenta con refinerías para procesar el petróleo, por lo que se ve forzado a exportar todo su crudo e importar gasolina y otros productos ya refinados.
En este contexto, el gobierno del presidente nigeriano Goodluck Jonathan -que recibe el 80% de sus ingresos del petróleo- despertó la ira de los ciudadanos al eliminar, desde el 1 de enero, el subsidio a la gasolina vigente hasta ahora.
Esta decisión se traduce en un considerable aumento del precio de los combustibles: de 40 a 95 centavos de dólar por litro de gasolina.
Con esta subida, ha aumentado también el precio de los alimentos y el transporte, lo que deja a la población nigeriana en una situación muy delicada.

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