El Profesor George Friedman, notable sociólogo e historiador francés: ‘El pueblo Judío tiene una historia no como la de otros pueblos. En cierta ocasión escribí que los judíos son un accidente histórico. Algo que no se adapta a la comprensión admisible de la Historia.’

El escritor, ensayista y poeta alemán judío convertido a otra religión, Heinrich Heine (1797-1856) en los postreros días de su vida volvió al Judaísmo. Dijo: ‘Pueblos se elevaron y desaparecieron; Estados florecieron y marchitaron, revoluciones conmovieron la superficie de la Tierra; y ellos, los Judíos estaban encorvados sobre libros, y no notaron las tormentas del tiempo, que pasaron sobre sus cabezas sin conmoverlos’.

El filósofo físico y matemático Frances Blaise Pascal (1623-1662): ‘Encuentro en una esquina del mundo un pueblo especial, segregado de todos los pueblos sobre la Tierra, el más antiguo de todos. Un pueblo cuyos orígenes preceden muchos siglos de historia de los más antiguos que hay…El hecho de la existencia de ese pueblo me maravilla, y me parece que debe ser analizado, aunque…no tenga explicación…’

El escritor Americano Mark Twain (1856-1904): Los egipcios, los babilonios y los persas ascendieron y cubrieron el mundo con bullicio, grandiosidad y excelencia hasta que se apagó su iluminación, y se hundieron, se desmembraron y desaparecieron del planeta. Los griegos y los romanos siguieron en sus huellas, conmovieron al mundo en tormenta y se esfumaron. Otros pueblos aparecieron, subieron a la cumbre con una antorcha en la mano, por el tiempo que el combustible duro, pero al final se quemó del todo y ahora están reposando en la oscuridad, o se han perdido en las páginas de los anales del pasado. El judío los vio a todos, los derrotó a todos y hoy es lo que fue desde el alba de las civilizaciones; y no muestra señales de hundimiento, ni desgaste de vejez; no se le nota ninguna decadencia en sus creaciones y su claridad no se ha apagado. Todos son mortales menos los judíos. Todas las fuerzas pasan, pero el persiste. ¿Cuál es el secreto de su triunfo?

Arnold Josheph Toynbee (1889-1975) Uno de los mayores historiadores del siglo XX examina en su libro ‘A study of History’ la subida y caída de 21 civilizaciones: 1 La Egipcia, 2 La Hindú, 3 La China antigua, 4 La Creta, 5 La Sumeria, 6 La Maya, 7 La Siria, 8 La Hindú antigua, 9 La Hitita, 10 La Helénica, 11 La Árabe precursora, 12 La Persa, 13 La Hinduista, 14 La Mexicana (Azteca), 15 La Yucatana (Maya), 16 La Babilónica, 17 La Proveslava Rusa (Cristiana Ortodoxa Griega), 18 La Cristiana Ortodoxa fuera de Rusia, 19 Las civilizaciones del Lejano Oriente, en Japón y Corea, 20 Las culturas del Lejano Oriente fuera de Japón, 21 La Civilización Occidental, pero…la preservación de la identidad nacional por parte de una nación sin independencia política, sin un idioma hablado común, nación que no está concentrada sino dispersa en todos las direcciones de la veleta, enfrente a persecuciones tremendas y permanentes-esa es una manifestación carente de racionalidad, frente a la cual todos los historiadores se quedan con la boca abierta Esa nación es la judía.

El filósofo, novelista y dramaturgo francés Jean-Paul Sartre: ‘Yo no puedo juzgar al pueblo Judío según las reglas aceptables de la historia humana. El pueblo Judío es algo más allá del tiempo.’

El filosofo Ruso Nikolai (Alexandrovitch) Berdyaev: ‘Cuando traté de verificar el método materialista histórico según los modelos de los destinos de los pueblos, los métodos se estrellaron contra la muralla judía, cuya estrella parece carecer de cualquier medida de entendimiento. Según el criterio materialista y positivista, tendría esa nación que haber desaparecido hace mucho tiempo. Su existencia es un hecho misterioso y sorprendente, lo que atestigua que la existencia de esa nación (Judía) está dirigida por una orden poderosa dada en la antigüedad.’

El escritor Americano Herman Wouk (1914): ‘Ese pueblo (el Judío) se sobrepuso a una lista impresionante de tragedias y aniquilaciones que de acuerdo a las leyes naturales no hubieron podido soportar. Esa supervivencia eterna, contraria a la lógica histórica es la cosa más admirable que se haya visto, y demanda explicación, a pesar que su supervivencia, por si solo, ya es extremadamente maravillosa.

Alexander Solzhenitsyn en dos volumenes ‘Dvesti let Vmeste,’ or ‘Two hundred years together.’ (200 años juntos)(2003). El primero de los dos volúmenes está dedicado a la historia de los Judíos en Rusia desde la tercera partición de Polonia en 1795 cuando Rusia incorporó un millón de ciudadanos judíos. Cubre los años entre 1795 y 1916. Dice: ‘La conservación del Pueblo Judío durante más de dos mil años en la Diáspora, despierta estupefacción y respeto. El papel de la pequeña pero dinámica nación Judía en la vasta y extensa historia del mundo e s indiscutiblemente poderosa, persistente y notable. Incluida la historia de Rusia. Pero sigue siendo un misterio histórico para todos nosotros. También para los judíos. Esta extraña misión de ninguna manera les proporciona felicidad .’ (M.V.: Aquí tengo que contradecir a Solzhenitsyn: La razón que los Judíos no demuestren alegría por sobrevivir es que el pueblo Judío nunca se paró a pensar, o mirar hacia atrás para preguntarse: ¿Cómo ha sido posible, por qué estamos aquí? Para el judío ‘estar aquí’ está sobreentendido. No hay ninguna razón por la cual el pueblo Judío tenga que pensar porqué existe. El pueblo Judío lee el ‘Génesis’ por lo menos una vez al año, y en él encuentra que Dios mismo lo escogió para conservarlo y perpetuarlo aquí en la Tierra…siempre y cuando conserve su Torah. Todo el resto de los argumentos, suposiciones y conjeturas son irrelevantes… El pueblo Judío ha pasado por XXXIII siglos de existencia, y observa a otros pueblos pasajeros desde una posición enclavada en el futuro infinito…’)

Que es un Judío? Esta pregunta no es tan extraña como parece.

Veamos qué clase de criatura peculiar representa el judío, sobre quien todos los gobernantes y todas las naciones, ya sea en conjunto o por separado, han cometido abuso y dado tormento, lo han oprimido y perseguido, pisoteado y masacrado, quemado en la hoguera y ahorcado…y a pesar de todo ello todavía sigue vivo
Que es un judío, que nunca ha permitido ser descarriado por todas las posesiones mundanas que sus opresores y perseguidores le han constantemente ofrecido para que cambiara su creencia y abandonara su propia religión judía?
El judío es ese ser sagrado que ha bajado el fuego eterno de los cielos y a través de el ha iluminado el mundo entero. El judío constituye la cuna, el manantial y la fuente de religión que todos los demás pueblos han extraído sus creencias y religiones.
El judío es el pionero de la civilización. La ignorancia fue condenada en la ‘Antigua Palestina’ mucho más de lo que es hoy en día en la Europa civilizada. Además, en aquellos días de salvajismo y barbarie, cuando ni la vida ni la muerte de nadie tenía el mas mínimo valor, Rabi Akiva no se abstuvo de expresarse abiertamente en contra de la pena de muerte, una práctica que en la actualidad es reconocida como una forma de castigo altamente civilizada.
El judío representa el emblema de la tolerancia civil y religiosa. ‘Ama al extranjero y al residente temporario, ordeno Moisés, porque vosotros habéis sido extranjeros en la tierra de Egipto.’
Y esto fue expresado en aquellos tiempos remotos y salvajes cuando la ambición principal de las razas y de las Naciones consistía en abatirse y oprimirse unos a otros. En cuanto a la tolerancia religiosa, la fe judía no solo dista mucho del espíritu misionero de convertir a pueblos a otras creencias, sino que, por el contrario, el Talmud ordena a los Rabinos informar y explicar a todos aquellos que voluntariamente vienen a aceptar la religión judía acerca de todas las dificultades que encierra su aceptación, y recalcar a los supuestos prosélitos que los justos de todas las naciones tienen su parte en la inmortalidad. Ni siquiera los moralistas de nuestros días pueden jactarse de una tolerancia religiosa enaltecida e ideal de este tipo.
El judío representa el emblema de la Eternidad. El es a quien ni la masacre ni la tortura durante miles de años pudo destruir, él es quien ni el fuego ni la espada ni la Inquisición pudo borrar de la faz de la Tierra.
Él es quien fue el primero en presentar los oráculos de Dios, él es quien durante tanto tiempo ha sido el guardián de la Profecía, y es quien la ha transmitido al resto del mundo.
Una nación semejante no puede ser destruida. El judío es eterno como es la Eternidad misma.

Publicado en el periódico ‘El Mundo Judio’
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