El primer ministro israelí, Binyamín Netanyahu, afirmó ante el principal lobby judío en EE.UU. que nunca pondrá en riesgo la seguridad israelí, horas después de que comunicara al presidente estadounidense, Barack Obama, que Israel debe ser dueño de su destino respecto a Irán.

«Como primer ministro, nunca pondré en riesgo la seguridad del Estado de Israel», dijo Netanyahu, durante un discurso de casi media hora, al ser recibido con una prolongada ovación en la gala anual del Comité de Asuntos Públicos Estadounidense-Israelí, AIPAC.

El primer ministro israelí se quejó de que «increíblemente» muchos en la comunidad internacional no reconocen que Irán está persiguiendo armas nucleares y está construyendo instalaciones para el enriquecimiento de uranio pero no con «fines científicos» como alega el Gobierno iraní.

Según Netanyahu, Irán está persiguiendo armas nucleares y es hora de «llamar las cosas por su nombre».

Asimismo, señaló que el presidente Obama, con quien se reunió en el Despacho Oval de la Casa Blanca, reiteró su compromiso de impedir que Irán consiga esas armas.

«Israel tiene exactamente la misma política», afirmó Netanyahu, quien acusó nuevamente a Irán de violar todas las normas internacionales y de patrocinar el terrorismo.

El líder israelí agregó que Irán es responsable de la muerte de centenares, quizá miles, de estadounidenses y advirtió que si actúa así sin armas nucleares, sería peor si las consigue y aliente de esa forma una carrera armamentista.

Según Netanyahu, el concierto de naciones ya intentó la vía diplomática y las sanciones pero, a su juicio, eso no funciona porque, pese a que las sanciones perjudican su economía, Irán prosigue con su programa nuclear.

«Ninguno de nosotros puede esperar más tiempo. Nunca permitiré que mi gente viva a la sombra de la aniquilación», enfatizó Netanhyahu, quien reiteró lo que comunicó antes a Obama: «Siempre debemos ser los dueños de nuestro destino».

Netanyahu y Obama se reunieron en privado en el Despacho Oval durante cerca de casi tres horas para discutir, casi exclusivamente, la creciente amenaza del programa nuclear iraní.

La gala de AIPAC es uno de los eventos principales de su conferencia anual de tres días y que este año contó con la participación de unos 13.000 activistas, además de diversos líderes políticos, entre ellos los principales líderes demócratas y republicanos del Congreso.

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