El Ejército israelí afirmó que más de 100 cohetes y obuses de diversos tipos cayeron en las últimas 24 horas en territorio de Israel, después de haber sido lanzados desde territorio palestino, 27 de esos proyectiles fueron interceptados por el sistema de defensa anticohetes israelí «Cúpula de Hierro».
El ministro israelí de Defensa, Ehud Barak, citado por la radio pública, estimó que la violencia podría «durar al menos uno o dos días más».

Al menos cuatro personas – tres de ellas, obreros agrícolas tailandeses, según la prensa – resultaron heridas por esos disparos en el Consejo Regional Eshkol, informaron los servicios israelíes de seguridad.

En represalia ante esos disparos, la aviación israelí lanzó ataques contra los objetivos terroristas.

«El Ejército continuará atacando a los que ataquen a la población civil israelí», advirtieron el primer ministro Binyamín Netanyahu y su ministro de Defensa Ehud Barak.

Las autoridades pidieron a la población local que permaneciera cerca de los refugios. Los partidos de fútbol del fin de se semana fueron cancelados en todo el sur el país y hoy no habrán clases en todas las ciudades israelíes que se encuentran en un radio de 7 a 40 kilómetros de Gaza.

La muerte del jefe de un grupo radical palestino en un ataque aéreo israelí desató una nueva ola de violencia que dejó 16 palestinos muertos y más de 100 cohetes lanzados contra Israel.

Hamás y Egipto mantienen contactos para intentar reinstaurar una tregua tácita con Israel y poner fin a la violencia.

«Deseamos realmente poner fin a la violencia en la Franja de Gaza y los contactos que sellamos con Egipto van en esa dirección» declaró el portavoz de Hamás en Gaza, Taher el Nunu.

Un palestino murió durante un nuevo operativo israelí la noche del sábado al domingo y otros tres perdieron la vida el sábado en ataques aéreos de Israel al sur de la Franja de Gaza, de acuerdo con fuentes médicas locales.

En total 16 palestinos murieron y 26 resultaron heridos, de los cuales cinco de gravedad, desde el viernes por la tarde.

Esta nueva explosión de violencia ocurre después de la eliminación del secretario general de los Comités de Resistencia Popular, Zuherir al Qaissi, y de Mahmud Hanani, miembro de la misma organización, en la tarde del viernes al oeste de la ciudad de Gaza, durante un ataque aéreo.

Diez miembros de las Brigadas Al Quds, el brazo armado del movimiento Yihad Islámica, murieron en los ataques aéreos. Uno de esos ataques se produjo en pleno centro de la ciudad de Gaza.

Miles de ciudadanos de Gaza participaron el sábado en los funerales de las víctimas, y juraron a gritos vengar a los «mártires». Los Comités de Resistencia Popular (CRP), las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa (un grupo ligado al movimiento Al Fatah, del presidente Mahmud Abbás) y las Brigadas Al Quds reivindicaron la mayoría de los disparos del viernes contra Israel.

El brazo armado de los CRP, las Brigadas Al Nasser Salahedín, amenazaron a Israel con una «respuesta abrumadora» luego del asesinato selectivo de Al Qaissi.

El ejército israelí afirmó en una nota que los CRP eran «responsables de la preparación de un ataque terrorista que ocurriría en los próximos días». Ese equipo «poseía infraestructura terrorista utilizada para lanzar ataques desde la península de Sinaí y la frontera entre Israel y Egipto», añadió la nota.

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