A pesar del alto el fuego, dos cohetes Qassam y un proyectil de mortero explotaron en los consejos regionales Shaar Haneguev y Costa de Ashkelon.

No se reportaron heridos ni daños materiales. La sirena de alarma Color Rojo se escuchó en la zona momentos antes de las explosiones, para que los residentes ingresaran a los refugios.

El ministro de la Defensa Civil, Matan Vilnaí, confirmó el armisticio, destacando que había “un acuerdo, e Israel monitoreará la situación en el terreno”.

El portavoz de la Jihad Islámica, Daud Shehab, expresó que su organización respetará el cese del fuego mediado por Egipto, si “Israel pone fin a la agresión”.

“Aceptaremos el cese del fuego si Israel acuerda acatarlo terminando los ataques y los asesinatos”, manifestó.

En tanto que el portavoz del ala militar de la
Jihad Islámica, Abu Ahmed, declaró que si Israel no detiene los ataques aéreos, su organización expandirá el alcance de sus misiles y atacará ciudades israelíes que aún no fueron bombardeadas.

Una alta figura del movimiento fundamentalista islámico Hamás, Mahmud A Zahar, estimó que la tregua está asegurada, y señalando que Jerusalén no está interesado en una escalada en Gaza.

Hamas tampoco desea que se agrave la situación en el enclave costero y trabajó para lograr una tregua con el resto de las organizaciones terroristas palestinas.

Un miembro del parlamento de Hamás dijo que Egipto había presentado una propuesta de paz, en la que El Cairo suministraría el combustible para la planta de electricidad de Gaza.

El lunes, más de 40 cohetes, que fueron disparados desde la Franja de Gaza, explotaron en Israel. El sistema de defensa antimisiles Cúpula de Hierro interceptó 13 de los misiles que se dirigían a los grandes centros urbanos, con un 85 por ciento de éxito.

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