Buenos- Aires – Todo comenzó el lunes con una nota en la que Carlos Pagni intentaba desacreditar al Viceministro de Economía Axel Kicillof. Pero ese intento consistía en alusiones como las siguientes: “Hijo de un psicoanalista, bisnieto de un legendario rabino llegado de Odessa, la genealogía de Kicillof parece ser una sucesión de dogmáticas.”

Esta frase implica utilizar la genealogía para poner en duda la idoneidad de una persona. Es lo mismo que hicieron los nazis. No importaba que el judío a matar fuera ateo, agnóstico o religioso. Bastaba descender de sangre judía para conducirlo a la cámara de gas.

Reflexión Política de la DAIA
13 de marzo del 2012
La comunidad judía argentina observa con preocupación la utilización, por parte del periodista Carlos Pagni, del diario La Nación, de la ascendencia rabínica del actual viceministro de economía de la Nación Axel Kicillof.

Aparece sorprendente que dicha descripción, utilizada para desestimar al funcionario, se asocie al carácter “dogmático” de la tradición rabínica, cuando cualquier estudioso de la cultura judía sabe que el debate y las diferentes interpretaciones son lo mas usual de la tradición hebrea.

En este sentido, el artículo de Carlos Pagni, aparecido el día de ayer en el matutino La Nación, referido al parentesco rabínico de Kicillof, aparece como mínimo equívoco o partícipe de un posible desliz discriminatorio.

La sociedad argentina debe evaluar a sus políticos o funcionarios no por la confesión o tradición sacerdotal/rabínica de la que provienen, sino desde el rol que cumplen al servicio del desarrollo democrático de nuestro país.

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