Dubái les negó a último momento las visas a una docena de cardiólogos israelíes, judíos y árabes, que habían sido invitados junto a otros 12.000 especialistas a una conferencia de la Federación Mundial del Corazón, la semana pasada.
Sólo se les permitió el ingreso a dos médicos, de los centros médicos Rabin y Sourasky, de Tel Aviv, que debían disertar en ese encuentro.
Cada uno de los rechazados había abonado 3.000 dólares por los vuelos, la visa, el hotel y la asistencia a la conferencia, pero les informaron que si alguien ocupaba sus habitaciones, les devolverían sólo 500, contó Abed Khaskia, del Departamento de Cardiología del Centro Médico Meir de Kfar Saba, quien culpó a la entidad organizadora, que les habría prometido enviarles la visa dos semanas antes del evento.
De todos modos, “quienes sí estuvieron presentes no la tuvieron fácil” porque “no se les permitió salir del hotel y sus visas fueron retenidas durante la visita”, agregó Jaim Lotan, jefe de Cardiología del Centro Médico Universitario Hadassah, quien no pudo viajar porque debía asistir a un congreso similar en Israel.
“Al parecer, el gobierno de Dubái no quería israelíes”, finalizó.
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