Rabinos conservadores y reformistas serán reconocidos oficialmente

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Los rabinos de las comunidades conservadoras y reformistas serán reconocidos oficialmente por el Estado de Israel y gozarán de los mismos fondos que los rabinos ortodoxos nombrados por el Gran Rabinato.
El anuncio presentado por la oficina del Fiscal del Estado ante la Corte Suprema con respecto a la petición sobre la igualdad de la financiación de rabinos no ortodoxos, afirmó que los desacuerdos entre el movimiento reformista y el Estado llegaron a su fin cuando acordaron definir a los líderes espirituales como «los rabinos no ortodoxos de las comunidades» y no sólo «líderes de la comunidad».
La decisión del fiscal general desató una guerra intra-religiosa y política, sobre el pago de los salarios de los rabinos no ortodoxos elegidos para dirigir consejos regionales y kibutzim.
Cuando se presentó la petición, el tribunal envió a ambas partes a la mediación. El Estado, que al principio se oponía a las demandas del movimiento reformista, estuvo de acuerdo en ofrecer financiación desde hace varios años, pero el movimiento se negó a retirar la petición debido a los desacuerdos sobre la definición de sus rabinos.
Ahora, con el Estado anunciando su acuerdo con los nombramientos, la intervención del tribunal se ha convertido en innecesaria y se dispone a aprobar la resolución.
En respuesta, el Director Ejecutivo del Movimiento de Israel para el Judaísmo Progresista, el Rabino Guilad Kariv, dijo: «El acuerdo del Estado para apoyar las actividades de los rabinos reformistas en los consejos regionales, fuera de un claro reconocimiento de su condición de rabinos, es un avance importante en los esfuerzos para promover la libertad de religión en Israel y constituye una verdadera satisfacción para cientos de miles de israelíes».
«Este es un primer, pero significativo, paso en el camino hacia la igualdad entre todas las corrientes del judaísmo en Israel y esperamos que el Estado sea cuidadoso en la aplicación de su compromiso con la Corte en su totalidad, y que pueda dar lugar a movimientos adicionales, poniendo fin a la profunda discriminación hacia las corrientes no ortodoxas del judaísmo en Israel», agregó.
Por su parte el sentimiento de los diferentes sectores de la comunidad religiosa ortodoxa difirieron con el resto. Los políticos ortodoxos cuestionaron la autoridad del Estado a decidir quién puede ser llamado rabino, a la vez que condenaron la nueva realidad como un ataque a los valores judíos del Estado.
El presidente del partido nacionalista-religioso Habait Hayehudí (La Casa Judía), el diputado Daniel Herschkowitz, dijo que se reuniría con el primer ministro, Binyamín Netanyahu, «para explicarle la gravedad de la cuestión».
“No es posible que las decisiones relativas a la identidad judía del Estado deban ser entregadas a los asesores jurídicos y funcionarios burocráticos», dijo Herschkowitz. «Al igual que estas personas no son capaces de decidir quién puede y no puede obtener un grado académico, tampoco son capaces de decidir qué es apropiado para tener una calificación rabínica».
El diputado Moshé Gafni, del partido Judaísmo de la Torá, puso la mira en el ordenamiento jurídico, y así como los judíos no ortodoxos, preguntó cómo no hay dinero disponible para los «payasos reformistas y conservadores, para quienes el judaísmo es una burla».
«Este sistema legal, que ya ha intentado hacer daño a aquellos que estudian la Torá, está tratando así de dañar la infraestructura judía del Estado», agregó Gafni.
El diputado de Shas, Nissim Zeev, decaró que la Corte Suprema y el Fiscal General no tienen la autoridad para designar como rabinos a «personas que falsifican la Torá. Este es el comienzo de la destrucción del pueblo judío en la Tierra de Israel».
Del otro lado de la mesa, el parlamentario Nitzán Horowitz de Meretz, presidente del lobby de la Knéset por el pluralismo, calificó la decisión como «un paso de gran importancia en la lucha por el pluralismo y la libertad de cultos».
«El judaísmo en Israel ha sido secuestrado durante muchos años por los grupos extremistas que lo utilizan como un instrumento político y como una fuente de clientelismo sin fin. Ha llegado el momento de reconocer todas las corrientes del judaísmo, y liberar la religión de los políticos ultraortodoxos», aseveró.
Maya Leibovich, rabino de la comunidad reformista Mevasseret Zion, continuó en esta línea, diciendo que la situación ideal sería «una completa separación entre religión y Estado», posición que también Horowitz defiende.
«El Estado debe apoyar a los rabinos, independientemente de su corriente, y así cada uno puede elegir sus propios rabinos, sus propias sinagogas y escuelas, como sucede en EE.UU. y en el resto de la diáspora – dijo Leibovich – Pero hasta que esto suceda, no es razonable ni democrático que sólo los rabinos ortodoxos se financien las arcas del Estado».
Leibovich agregó que «el progreso de los diferentes movimientos judíos, están ahorrando que miles de israelíes se desconecten completamente de la religión y el judaísmo, y que el mayor peligro para el carácter judío del Estado era la coerción religiosa».
“Mucha gente no quiere ir a la sinagoga o participar en la vida judía, ya que se han distanciado por el establecimiento ortodoxo. Pero las personas seculares quieren un hogar espiritual y ver la posibilidad de un judaísmo progresista», añadió.

Barak alude a una retirada "unilateral" de Cisjordania

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El ministro de Defensa, Ehud Barak, sugirió que Israel podría considerar una retirada “unilateral” del territorio de Cisjordania (Judea y Samaria) en el caso de que fracasen las negociaciones de paz, estancadas desde hace 2010.
Con la gran coalición de gobierno actual, que lidera el primer ministro Biniamín Netanyahu y agrupa a 94 de los 120 diputados de la Kneset (Parlamento israelí), “está en óptimas condiciones de liderar un proceso diplomático” con los palestinos, dijo Barak en una conferencia en Tel Aviv.
“Pero, si no es posible alcanzar un acuerdo permanente de paz con los palestinos, debemos considerar un acuerdo interino o incluso un movimiento unilateral”, aseveró.
El titular de Defensa destacó la urgencia de reactivar las negociaciones de paz ya que, si no se avanza en ese camino, Israel “chocará contra un muro y pagará el precio”.
Netanyahu, y el presidente palestino, Mahmud Abás, se comprometieron en septiembre de 2010 con un diálogo de paz impulsado por Washington que se estancó a las pocas semanas de empezar por la negativa de los palestinos a negociar sin precondiciones, como se había venido haciendo desde antes de los Acuerdos de Oslo.
Los palestinos exigen, que antes de las negociaciones Israel reconozca un Estado palestino sobre las fronteras anteriores a 1967, cuestión que Israel considera que se debe determinar en las propias negociaciones, que también deben incluir la cuestión de los autodenominados “refugiados palestinos” (los verdaderos refugiados son una ínfima minoría) y el estatus de Jerusalén.
Ambas partes trataron a principios de este año de impulsar el proceso con unos contactos directos en Ammán, pero las reuniones acabaron sin un compromiso para reiniciar la negociación.
Los palestinos estancaron deliberadamente el proceso de paz para intentar el pasado año a buscar unilateralmente en la ONU el reconocimiento internacional como Estado independiente, una medida que fracasó completamente.
El Consejo de Seguridad de la ONU no admitió a la Autoridad Palestina, y ésta por el momento, no ha trasladado el caso a la Asamblea General, que no puede aprobar su admisión, pero si cambiar su estatus al de “Estado no miembro”.
El Cuarteto para la Paz en Oriente Medio (formado por EEUU, Rusia, la ONU y la UE) ha llamado a las partes en reiteradas ocasiones a regresar a la mesa de diálogo. EFE y Aurora

Los Rothschild: historia de una mítica dinastía

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El apellido Rothschild es, aun hoy en día, sinónimo de riqueza, y efectivamente en su tiempo de mayor auge esa familia adquirió patrimonio e influencia a una escala que solo los reyes habían disfrutado en otras épocas. En la historia judía, por otra parte, la saga de los Rothschild no fue solo de éxitos asombrosos en una época en que apenas comenzaba la emancipación, sino un símbolo de orgullo por lo que podía lograrse con talento y constancia. Este año se cumplen dos siglos del fallecimiento del fundador de la dinastía, oportunidad apropiada para una breve crónica
Las primeras generaciones
Mayer Amschel Rothschild (1744-1812) fue un comerciante que nació en la Judengasse (“Calle Judía”) del gueto de Frankfurt, principado de Hesse, en lo que más tarde sería Alemania; su apellido puede trazarse hasta el siglo XVI, y proviene del escudo rojo que había sobre la puerta de la casa familiar.
Mayer era cambista y comerciante de antigüedades. Así conoció al príncipe elector Wilhelm I de Hesse, de quien llegó a ser asesor y confidente. Más tarde, con la apertura del comercio a los judíos, pudo extender sus negocios a los textiles y eso lo relacionó con Inglaterra, que entonces se había constituido en el centro del ramo y que sería la capital de las finanzas mundiales durante todo el siglo XIX.
En 1797 envió a su hijo Nathan a Manchester, centro de la revolución industrial, para encargarse del negocio familiar. Nathan vendía las manufacturas de algodón en Europa sin pasar por intermediarios, y para ello ofrecía crédito, lo que le dio pie para pasar al mundo de las finanzas.
En 1803 Nathan se trasladó a Londres. Inglaterra se encontraba en plena guerra contra Napoleón; para ese momento, la fortuna familiar había crecido tanto que la casa Rothschild se constituyó en la principal financista del gobierno británico.
Otros tres hijos de Amschel Rothschild se radicaron en diferentes ciudades de Europa para crear “sucursales” de la casa: James en París (1811), Salomón en Viena (1816) y Karl en Nápoles (1821), mientras que Mayer, el mayor, permaneció en la sede de Frankfurt a raíz de la muerte del patriarca en 1812.
Después de las guerras napoleónicas se de­sa­rrolló un nuevo tipo de comercio mundial, basado en el crédito y los valores; en este nuevo mundo los Rothschild pusieron las bases de la banca privada multinacional. Financiaron la construcción de los primeros ferrocarriles de Francia y Austria, así como la del Canal de Suez. Prestaron servicios de representación a Bélgica, a varios principados alemanes, a los gobiernos de Nápoles, Cerdeña y Sicilia, e incluso a los Estados Pontificios, además de las familias reales Borbón, Orleáns y Bonaparte.
Por sus aportes financieros y de servicios los cinco hermanos recibieron títulos nobiliarios, tanto en Inglaterra como por parte del emperador austríaco, algo extraordinario tratándose de judíos, que además practicaban abiertamente su fe; debe señalarse que muchos judíos que aspiraban a ascender en la escala social accedían a la conversión como salida a las limitaciones legales y los prejuicios.
Como dato curioso puede mencionarse que, para disponer de información para sus negocios con la mayor rapidez posible, los Rothschild hicieron uso de un novedoso servicio de palomas mensajeras creado en 1848 por el también judío Israel Beer Josaphat. Este germanizó su nombre por el de Paul Julius Reuter, y cuando su empresa pasó a usar el telégrafo —la “alta tecnología” de aquella época—, se convirtió en la primera agencia internacional de noticias, hoy conocida como Reuters.
La tercera generación
El barón Lionel de Rothschild (1808-1879), hijo de Nathan, marcó la entrada de la familia en la política: en 1847 fue electo por el voto popular como parlamentario de la “City” de Londres a la Cámara de los Comunes; sin embargo, no pudo asumir porque el juramento obligaba a decir que ejercería el cargo “de acuerdo con la verdadera fe de un cristiano”. Lionel fue electo otras cuatro veces sucesivas, pero se negó a hacer ese juramento, y la Cámara de los Lores rechazaba la posibilidad de modificar el texto.
Finalmente, en 1858 se aprobó la propuesta de que se pudiera sustituir la frase de acuerdo con la religión del incumbente. Lionel se juramentó sobre un ejemplar del Antiguo Testamento, con la cabeza cubierta y pidiendo “la ayuda de Adoshem”, esta última palabra en hebreo. Ello marcó la abolición de una de las últimas restricciones legales a los judíos en el Imperio Británico. Su hijo Nathaniel se convertiría a su vez, tres décadas más tarde, en el primer judío en incorporarse a la Cámara de los Lores.
A pesar de ocupar estos importantes cargos, según el historiador Paul Johnson, los Rothschild “detestaban usar impropiamente su poder financiero o que se les sorprendiera ejerciendo ese poder (…) Como entidad colectiva, los Rothschild siempre favorecieron la paz, como cabría esperar; individualmente, las filiales tendieron a apoyar los objetivos políticos de sus respectivos países, lo cual también era natural. En Gran Bretaña, donde habían acumulado más poder, rara vez o nunca lo usaron para presionar al gobierno (…) En momentos de duda sobre los asuntos extranjeros, su costumbre fue preguntar al gobierno lo que los ministros esperaban de la firma”. Johnson califica su influencia como un “benéfico poder”, que llegó a un punto culminante en la época del primer ministro Benjamín Disraeli, quien era judío converso.
En un episodio que le ganó gran respeto, Lionel de Rothschild rechazó la concesión de un préstamo de 100 millones de libras esterlinas a la casa real de Rusia, a causa de los brutales ataques antisemitas que estaba instigando el régimen zarista, aunque ese empréstito le habría significado una ganancia de dos millones de libras a la empresa.
En apoyo a Israel
El barón Edmond de Rothschild, de París (1845-1934), fue el más entusiasta patrocinante del sionismo en la familia: dio auxilio al movimiento Jovevéi Zion cuando estaba en condiciones precarias, para el desarrollo del poblado de Rishon Letzion (“El Primero de Sión”); adquirió extensos terrenos de propietarios otomanos para establecer a los pioneros, fundó varias empresas que generaron empleo, e incluso envió expertos que asesoraran la industria vinícola y varias ramas de la agricultura. En la historia de Israel se le llama Hanadiv hayadúa (“el benefactor conocido”), y una de las principales avenidas de Tel Aviv lleva su nombre.
Por otra parte, la familia Rothschild fue una de las principales benefactoras de la Alianza Israelita Universal, institución que promovió la educación judía en numerosos paí­ses, sobre todo en el norte de África. Y no puede dejar de mencionarse que James de Rothschild aportó fondos para la construcción del actual edificio de la Knesset en Jerusalén.
Por otra parte, un miembro lejano de la familia pereció en el Holocausto: Robert Rothschild, joven industrial propietario de una fábrica de tractores en Francia, no solo fue despojado por los nazis cuando ocuparon el país, sino que la empresa alemana Krupp gestionó su envío a Auschwitz para poder “legalizar” la trasferencia de la propiedad. Esta fue una de las causas por las que Alfried Krupp, entonces jefe del famoso consorcio del acero que utilizó a miles de esclavos judíos, fue condenado a prisión en los Juicios de Núremberg, aunque poco después fue “perdonado” por las autoridades norteamericanas.
Con el auge de las leyendas antisemitas promovidas por el libelo Los protocolos de los sabios de Sión, y sobre todo para el nazismo, la familia Rothschild se había convertido en el arquetipo de los judíos poderosos que supuestamente traman el dominio del mundo a través de prácticas predatorias. Paradójicamente, fueron los alemanes Krupp quienes realmente se acercaron a ese papel.
Tradición que sobrevive
En la actualidad la fortuna de la familia está dividida entre un número creciente de descendientes, y su influencia en el mundo de las finanzas y la industria es mucho menor que antaño, destacando más bien sus actividades culturales y de beneficencia.
Desde el siglo XIX los Rothschild han sido famosos por su mecenazgo; en un tiempo poseyeron una de las mayores colecciones privadas de arte del mundo, y según Frederic Morton, biógrafo de la familia, una parte significativa de las obras existentes en numerosos museos de todo el mundo son donaciones de los Rothschild; con frecuencia, siguiendo su costumbre de discreción, estas obras han sido legadas en forma anónima.
FUENTES
Gidal, Nachum (1998). Jews in Germany – From Roman times to the Weimar Republic. Colonia: Könemann.
Johnson, Paul (2004). La historia de los judíos. Barcelona: Vergara Editores.
Keller, Werner (1969). Historia del pueblo judío. Barcelona: Ediciones Omega.
Manchester, William (1968). The arms of Krupp. Boston: Little, Brown and Company.
Wurmbrandt, Max y Roth, Cecil (1987). El pueblo judío – Cuatro mil años de historia. Tel Aviv: Editorial Aurora.
Wikipedia.org.
Sami Rozenbaum

Nuevo virus espía ataca computadoras de Irán y Cisjordania

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La empresa de seguridad informática rusa Kaspersky anunció que ha descubierto la existencia de un virus gusano (worm) diseñado para recolectar y borrar información sensible, fundamentalmente en varios países del Oriente Medio.
Kaspersky denominó a este malware (código maligno) con el nombre de “Flame”, y dice que es “el arma cibernética más sofisticado que se haya lanzado”.
La empresa que tiene su sede en Moscú afirma que el malware ha infectado computadoras en Irán, Cisjordania, Siria, Sudán, Líbano, Arabia Saudita y Egipto.
Kaspersky señala que Flame tiene elementos específicos empleados en el gusano informático Stuxnet, que no había sido visto en ningún otro virus hasta ese entonces.
El virus Stuxnet se volvió notorio porque aparentemente tenía como objetivo a las centrifugadoras de uranio de la planta nuclear de Natanz, en Irán.
La lista de países afectados la encabeza Irán, con 189 computadoras infectadas, luego Israel (primordialmente Cisjordania y la Franja de Gaza) con 98, luego Sudán con 32 computadoras, Siria 30, Líbano 18, Arabia Saudita 10 y Egipto con 5.
El virus espía viene actuando aparentemente desde hace al menos dos años y tiene la capacidad de fotografiar la pantalla de la computadora, activar el micrófono interno (si es que lo tiene) para grabar conversaciones, y copiar los mensaje del chateo.
Según Kaspersky, el virus espía ha tenido como objetivos a institutos académicos, oficinas gubernamentales y empresas estatales.

Irán confirmó el envío de tropas a Siria

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Irán confirmó que ha enviado tropas para ayudar al presidente sirio, Bashar al Asad, a reprimir las manifestaciones en favor de la democracia.
“Si la República Islámica no hubiera estado presente en Siria, la masacre de civiles hubiera sido el doble”, enfatizó el general Ismail Qaani subcomandante de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria, según informó la agencia de noticias iraní ISNA.
Irán “ha impedido físicamente y por medios no físicos que los rebeldes asesinen a muchas más personas del pueblo sirio”.
La declaración fue luego quitada del sitio web de ISNA. Aparentemente los funcionarios iraníes no están muy cómodos con la admisión oficial de que Teherán está apoyando al régimen de Asad.
Más de un centenar de personas, incluyendo a 32 niños fueron asesinados en la localidad de al Haula, en la provincia de Homs, en el centro de siria, por las fuerzas de Damasco.
La masacre ha sido duramente condenada por las Naciones Unidas, Estados Unidos, la Unión Europea, y la Liga Árabe, que convocó a una sesión de emergencia del Consejo de Seguridad.
La ONU y las organizaciones de derechos humanos estiman que más de 13 mil personas – 9.200 de ellas civiles – han sido asesinadas en Siria desde el comienzo del levantamiento en marzo del año pasado.
El vocero de la cancillería siria, Jihad Makdissi, acusó a “grupos armados” de haber perpetrado la matanza, y dijo que la artillería siria no fue empleada en al Haula

Egipto: ¿Cuál sería el candidato preferible para Israel?

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El 7 de septiembre de 2005 fue un día histórico en Egipto. Por primera vez, los ciudadanos del país tomaron parte en las elecciones directas a la presidencia. En la misma “fiesta democrática”, el presidente Hosni Mubarak obtuvo el 88% de apoyo. Siete años y una revolución después de ese día, ubican a Egipto frente a las primeras elecciones democráticas en las que, según parece, ninguno de los 13 candidatos obtendrá un índice de apoyo igual.
Según las últimas encuestas, se perfilan dos candidatos que se enfrentarán uno al otro. Amr Musa, ex Ministro del Exterior del régimen de Mubarak y Secretario General de la Liga Árabe y Abdel Moneim Abul Futuh, candidato islámico destituido del movimiento de Los Hermanos Musulmanes. Entre ambos se llevó a cabo el primer enfrentamiento televisivo de la historia de Egipto. El Profesor Yoram Meital, experto en Egipto de la Universidad de Ben Gurion, ubica además a dos candidatos importantes: el ex primer Ministro Ahmed Shafiq, hombre de Los Hermanos Musulmanes, Mohamed Mursi.
Amr Musa: Nacido en El Cairo, de 76 años, abogado de profesión. Se incorporó al servicio diplomático en 1958 y, desde entonces, cumplió un abanico de funciones: embajador de Egipto en India y Suiza, asesor del Canciller en los años 70 y representante de Egipto ante la ONU en los años 80. Durante diez años se desempeñó como Ministro de Exteriores bajo el régimen de Mubarak; mancha que, en la actualidad, no pocos le recuerdan. Al esgrimir su condición de ser un sobreviviente del régimen anterior, Musa sostuvo – en la discusión televisiva- que era una especie de opositor dentro del régimen y que mantuvo muchas diferencias de opinión con el presidente, entre ellas, sobre cuestiones vinculadas a Israel y los palestinos. Musa es exhibido, en el sitio de campaña, como quien no aceptara hacer concesiones en el tema palestino sin nada a cambio y obtuviera, por ello, la popularidad en Egipto y, entre los palestinos, a la vez que la enemistad entre los dirigentes israelíes y norteamericanos.
Es descripto como quien frenó el flujo, de parte de los países árabes, por la normalización de relaciones plenas con Israel sin que hubiera avances en la solución del conflicto.
Israel se destaca entre las promesas de Musa al elector, junto a cuestiones internas como la conformación del gobierno que obtendrá la confianza del pueblo, la guerra contra la corrupción y el refuerzo de la transparencia, la seguridad civil y la independencia a la autoridad judicial. La cuestión palestina ocupará el orden de prioridad cuando la solución propuesta es la creación de un Estado palestino en los límites del ´67 con capital en Jerusalén Oriental. Las promesas incluyen un Medio Oriente sin armas nucleares (lo que rige también para Israel) y el respeto a todos los compromisos internacionales de Egipto, incluido el acuerdo de paz con Israel (mientras la otra parte lo respete y no represente un obstáculo frente a la soberanía egipcia y frente a la protección de su seguridad).
Musa es citado en la carrera eleccionaria como quien dijo que el acuerdo de Camp David ya pasó pero, en el enfrentamiento, explicó que carece de intención de anular el acuerdo pero no de re-evaluar los anexos de seguridad y las relaciones con Israel, en general. Asimismo se abstiene de denominar a Israel “enemigo”, tal como lo hiciera Abdel Futuh.
Abdel Moneim Abul Futuh: Nacido en El Cairo, de 61 años, médico pediatra de profesión. Desde sus estudios en la Universidad de El Cairo desempeña actividades políticas cubriendo el cargo de presidente del Centro de Estudiantes. Fue detenido por algunos meses en el marco de la operación de detenciones realizada por el presidente Anwar Saddat (1981), contra los opositores al gobierno, pero no lo movió de su lugar. Durante el gobierno de Mubarak cursó una detención de cinco años durante la cual obtuvo su diploma de abogado.
En 1987, se incorporó al movimiento de Los Hermanos Musulmanes, donde activó hasta hace un año cuando declaró su candidatura a la presidencia (en contraposición a la decisión del Consejo de la Shura, que determinó que la organización no presentaría un candidato de su lista a la presidencia). La medida rebelde de Futuh fue recibida con enojo por parte de los jefes del movimiento que resolvieron destituirlo. Irónicamente, al final, decidió el movimiento presentar un candidato de su parte.
Las promesas de al Futuh al votante no son discretas. “Prometo que, en diez años, Egipto integrará las 20 economías más fuertes del mundo”. Agrega que convertirá al ejército del país en el más poderoso de la región. Las promesas abarcan también aspectos de la educación: “Prometo desterrar el analfabetismo en Egipto, entre los ciudadanos menores a los 40 años hasta el fin de mi gestión”. Futuh se compromete a anular los juicios militares que se llevan, en éstos días, contra ciudadanos y re-juzgar a cada civil juzgado en el Tribunal Militar”.
Durante el enfrentamiento televisivo, Futuh exhibió un frente de ataque contra Israel (a quien designó como enemigo) y sostuvo que del acuerdo de paz permanecerá solo lo que sea bueno para los intereses de Egipto. También declaró que materializaría uno de los ítems del acuerdo que fija que, el parlamento egipcio, re-examinará el acuerdo cada cinco años. Cuando, el mes pasado, fue anulado el acuerdo por el gas entre Israel y Egipto, Futuh fue uno de los primeros en celebrarlo.
¿Cuál es preferible para Israel?
Desde el punto de vista del candidato preferible para Israel, el Profesor Meital no tiene dudas de quien se trata: “Los dos candidatos sostienen concepciones absolutamente opuestas. Musa ve en Israel un rival al que debe combatirse en el ámbito diplomático y político y sus posiciones (hacia Israel) son muy punzantes. Futuh ve a Israel como un enemigo. Si bien Musa pretende iniciar la lucha contra Israel, mantendrá los acuerdos. Futuh tiene una postura mucho más combativa y los acuerdos no queda claro si permanecerán.
En Israel son conscientes de que Egipto, bajo la conducción de Musa, se convierte en un desafío muy difícil (pero posible) de enfrentar, en contraposición a las posturas de Al Futuh que dificultan la apertura de diálogo”. Musa pretende mostrarse como el hombre correcto en el lugar correcto, apoyándose en su rica experiencia diplomática y política. Por el contrario, Futuh, del otro lado, es más popular y se traza como quien aspira a concretar uno a uno los objetivos de la revolución del 25 de enero. No sorprende que uno de los símbolos más destacados de la revuelta, llamara a los jóvenes a votar por él. En los medios de prensa árabes hubo quien lo definió como batalla entre el régimen de Mubarak y el Islam político y pragmático.
Según parece, tanto Musa como Futuh necesitan mandar coronas de flores a la máxima comisión electoral, que anuló, dramáticamente, a tres candidatos de peso. Entre ellos, al candidato de Los Hermanos Musulmanes y, en su lugar, fue ubicado Muhamed Mursi.
Mursi: de 61 años, presidente del partido del movimiento en el Parlamento (Partido de la Libertad y la Justicia), cuenta con un diploma de Doctor en Ingeniería de la Universidad del Sur de California. Su actividad contra el régimen de Mubarak lo llevó a su detención en varias oportunidades. Si bien es miembro en varias organizaciones egipcias opuestas al Estado de Israel, pareciera que pretende no romper los platos en el tema israelí. Más de una vez declaró que su movimiento respetará todos los acuerdos internacionales que Egipto firmara, incluido el acuerdo de paz con Israel. Durante su campaña electoral dijo que, la cuestión palestina, ocupará la prioridad en su agenda.
Otro candidato más es Ahmed Shafiq, último primer Ministro en la era Mubarak. Shafiq de 71 años, brilla por su pasado militar de excelencia. Se desempeñó como piloto y, en 1996, fue designado como Comandante de la Fuerza Aérea. En 2002 Shafiq fue designado por su compañero de la Fuerza Aérea, el presidente Mubarak, como Ministro Aeronáutico Civil. Cumplió en ese cargo hasta que Mubarak, en un intento por controlar a sus ciudadanos insurgentes, lo designara primer Ministro.
Sharfiq fue más allá con respecto a las relaciones con Israel al expresar su acuerdo de principios a realizar una visita al país, medida que, incluso su patrón Mubarak, se abstuvo de cumplir. La semana pasada, la red en Egipto ardió a partir de lo manifestado por Shafiq quien dijo en la entrevista televisiva: “A nuestro pesar, la revolución triunfó. Incluso sin esa observación, sus probabilidades no son muchas”.
El Profesor Meital recuerda que, mientras no se cristalice la Constitución egipcia, los ciudadanos del país eligen un presidente que nadie sabe cuáles serán sus atribuciones plenas frente a otras autoridades. “Estamos ante una situación en la cual existen varios focos de fuerza, como el parlamento, la presidencia, el ejército, los jóvenes y la elite económica”, explica Meital. “Incluso después de la elecciones presidenciales continuarán peleándose por el control del estado, quizás durante años”. “Después de elegir al presidente, no cabe suponer que – de repente- haya en Egipto mayor estabilidad y todos acepten las decisiones del presidente como algo sobre-entendido. Lo contrario es lo correcto. Espero muchas más rivalidades y luchas de fuerza. Dado que Egipto atraviesa un proceso revolucionario, no queda absolutamente claro que, después de las elecciones, no veamos más manifestaciones duras, contra el presidente electo”.
Pareciera que correrá mucha más agua en el Nilo hasta que sepamos quien es el nuevo presidente.
La primera ronda de las elecciones terminó el 17 de mayo, habiendo sido Abdel Abul Futuh, elegido entre los votantes fuera de Egipto. En Egipto propiamente, la elección comenzará el 23 de mayo y terminará al día siguiente.
El 26 de mayo se acabara la tarea de conteo de los votos y se remitirán los resultados a la comisión electoral.
Los candidatos podrán presentar sus apelaciones hasta el 27 de mayo y dos días después se declararán los resultados definitivos.
Si ninguno de los candidatos supera el 50%, los dos candidatos que encabezan pasarán a la segunda vuelta, que tendrá lugar fuera de Egipto el 3 de junio y, en el país, el 16 y 17 de junio. El 21 de junio la comisión electoral declarará al próximo presidente de Egipto.

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