Un grupo de sobrevivientes del Holocausto celebró su Bar Mitzvah en el Muro de los Lamentos, en Jerusalem.
Este grupo de sobrevivientes tendría que haber cumplido con la tradición judía hace 70 años atrás, pero la Segunda Guerra Mundial les paralizó la vida.
Tenían 13 años entonces, pero el Holocausto no les permitió disfrutar del día en que, según la tradición judía, los niños alcanzan su mayoría de edad religiosa.
Por eso ahora, aprovechando la celebración de sus nietos, 13 sobrevivientes de la Shoá cumplieron con el rito.
Al igual que al resto de los niños de 13 años, a este grupo de se les impusieron las filacterias en sus brazos, en los que se apreciaba aún el tatuaje con su número del campo de exterminio nazi del que lograron sobrevivir, y leyeron la Haftara, una parte del Libro de los Profetas, como el resto.
Las filacterias son dos pequeñas cajitas de cuero en las que se guardan tiras de pergamino con pasajes de las Escrituras.
Una se ata al brazo izquierdo, dando siete vueltas al mismo, y la otra se pone sobre la cabeza. A partir de Bar Mitzvah, los judíos se las colocan para determinadas oraciones.
La ceremonia fue organizada por la Fundación Patrimonio Muro de las Lamentaciones y en ella participaron, además, 87 supervivientes del Holocausto.
Pini Rosenberg, de 81 años, un sobreviviente de la Shoá que hizo aliá en 1948 y que sigue trabajando como guía turístico, destacó la importancia de Jerusalem en su vida y la de su familia antes y durante el Holocausto.
Durante la ceremonia, Rosenberg también se acordó del casi millón y medio de niños judíos que no pudieron celebrar su Bar Mitzvah porque murieron en los campos de concentración.
“Un millón y medio de niños, entre ellos amigos míos no llegaron a tener esta celebración”, dijo el sobreviviente.
Por su parte, el rabino del Muro de las Lamentaciones, Shamuel Rabinovitch señaló que “ha sido uno de los eventos más emocionantes de mi vida. Este es el testimonio de la eternidad del pueblo judío”
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