por: Moshe Rozén (Desde Nir-Itzjak, Israel)
para: Revista Horizonte  
ANÁLISIS. Luego de llevarse a cabo la primera ronda electoral en Egipto, que los próximos 16 y 17 de Junio definirá –en segunda vuelta- quien será el próximo presidente del país más populoso del mundo árabe; los resultados se desarrollaron dentro del marco de lo previsto: el Partido Libertad y Justicia -brazo político de la Hermandad Musulmana- encabezada por Mohamed Morsi, rondó el 26% de los votos, en tanto que el ex primer ministro de Mubarak y candidato del autodenominado partido “Independiente”, Ahmed Shakik; obtuvo un 23%. A partir de ahora, se aceleran las negociaciones para robustecer las chances de llegar al gobierno.
Los mercados de puerto compitieron con los archivos de prensa como depósitos de diarios viejos: los primeros para envolver los pescados al cliente y los segundos para  no dejar estante vacío. En ambos casos, ya no hace falta recurrir al periódico de ayer: las hojas del diario de hoy son suficientemente antiguas.
 
Por mero ejemplo: los titulares de los matutinos israelies anunciando comicios anticipados mientras la mayoría parlamentaria los postergaba, tras la incorporación de Mofaz al gabinete gubernamental.
Las recientes elecciones en Egipto son otra evidencia de la dificultad de seguir -y mucho menos, predecir- el cambiante acontecer mesooriental.
A comienzos del 2011, juventudes laicas y progresistas colmaron las plazas cairotas clamando reformas democráticas, pero a fin de año, los Hemanos Musulmanes y el islam integrista ya habían revertido la protesta inicial, controlando un setenta por ciento de las bancas parlamentarias.
El 26 de enero de 2011 había sido una jornada de levantamiento popular y fraternidad cívica, pero el 24 de noviembre registraba decenas de muertos, miles de herido y detenidos en violentos enfrentamientos.
Tras el desplazamiento del presidente Mubarak emergieron los bloques rivales hasta entónces reprimidos. El esquema paridario es complejo: el fraccionamiento no se ajusta al mapa clásico de izquierdas y derechas, laicos y religiosos, moderados y radicales; Múltiples variantes y matices configuran el dinámico panorama social y político del país del Nilo.
Lo cierto es que la organización Hermanos Musulmanes se perfila como el factor determinante del devenir egipcio.
Los Hermanos Musulmanes constituyen una corriente islámica cuyo orígen se remonta a principios del siglo veinte. Hasan Albana, líder del mivimiento en los años treinta, reclamó el “regreso a las raíces” (del islam) y propuso al Corán como base legislativa. Albana consideraba que la fidelidad ortodoxa e intransigente era la más eficiente espada para combatir perniciosas influencias extranjeras. Es más: Albana pregonó la expansión de la doctrina islámica fuera de de la órbita egipcia (“conquistar Roma”). Las misivas de Albana –su dogmático legado- siguen siendo el farol ideológico de los actuales Hermanos Musulmanes.
Pero las consignas religiosas no alcanzan a dar solución práctica a la miseria que agobia a los ciudadanos: los precios de los productos básicos son inaccesibles para una mayoría de egipcios que reciben bajo salario o que carcen de ocupación y de todo ingreso regular.
La junta militar gobernante y los trece candidatos que se enfrentaron en la ronda electoral de mayo tampoco tienen fórmulas precisas para superar la crisis económica y social. Tal vez allí resida el poder de la hostilidad contra Israel: tanto los Hermanos Musulmanes como sus adversarios hablan de una “revisión” del pacto de paz suscripto entre Beguin y Sadat. Israel –entónces- opera como un factor aglutinante,  eficaz desvío de las tensiones.
Me parece que un original letrero de tránsito en Israel ilustra de buena manera el proceso político egipcio: la municipalidad de la ciudad de Raanana desea evitar los embotellamientos de tráfico que se se registran cada mañana en las proximidades de los establecimientos escolares, cuando los padres detienen su vehículo y se despiden largamente de sus niños.  Ahora hay   simpáticos carteles que recomiendan a los conductores “un beso (al chico) y siga (su viaje)”.
La realidad egipcia es similar: la primavera democrática se despidió de la civilidad egipcia con un rápido beso y se marchó…
Anuncios