El 7 de septiembre de 2005 fue un día histórico en Egipto. Por primera vez, los ciudadanos del país tomaron parte en las elecciones directas a la presidencia. En la misma “fiesta democrática”, el presidente Hosni Mubarak obtuvo el 88% de apoyo. Siete años y una revolución después de ese día, ubican a Egipto frente a las primeras elecciones democráticas en las que, según parece, ninguno de los 13 candidatos obtendrá un índice de apoyo igual.
Según las últimas encuestas, se perfilan dos candidatos que se enfrentarán uno al otro. Amr Musa, ex Ministro del Exterior del régimen de Mubarak y Secretario General de la Liga Árabe y Abdel Moneim Abul Futuh, candidato islámico destituido del movimiento de Los Hermanos Musulmanes. Entre ambos se llevó a cabo el primer enfrentamiento televisivo de la historia de Egipto. El Profesor Yoram Meital, experto en Egipto de la Universidad de Ben Gurion, ubica además a dos candidatos importantes: el ex primer Ministro Ahmed Shafiq, hombre de Los Hermanos Musulmanes, Mohamed Mursi.
Amr Musa: Nacido en El Cairo, de 76 años, abogado de profesión. Se incorporó al servicio diplomático en 1958 y, desde entonces, cumplió un abanico de funciones: embajador de Egipto en India y Suiza, asesor del Canciller en los años 70 y representante de Egipto ante la ONU en los años 80. Durante diez años se desempeñó como Ministro de Exteriores bajo el régimen de Mubarak; mancha que, en la actualidad, no pocos le recuerdan. Al esgrimir su condición de ser un sobreviviente del régimen anterior, Musa sostuvo – en la discusión televisiva- que era una especie de opositor dentro del régimen y que mantuvo muchas diferencias de opinión con el presidente, entre ellas, sobre cuestiones vinculadas a Israel y los palestinos. Musa es exhibido, en el sitio de campaña, como quien no aceptara hacer concesiones en el tema palestino sin nada a cambio y obtuviera, por ello, la popularidad en Egipto y, entre los palestinos, a la vez que la enemistad entre los dirigentes israelíes y norteamericanos.
Es descripto como quien frenó el flujo, de parte de los países árabes, por la normalización de relaciones plenas con Israel sin que hubiera avances en la solución del conflicto.
Israel se destaca entre las promesas de Musa al elector, junto a cuestiones internas como la conformación del gobierno que obtendrá la confianza del pueblo, la guerra contra la corrupción y el refuerzo de la transparencia, la seguridad civil y la independencia a la autoridad judicial. La cuestión palestina ocupará el orden de prioridad cuando la solución propuesta es la creación de un Estado palestino en los límites del ´67 con capital en Jerusalén Oriental. Las promesas incluyen un Medio Oriente sin armas nucleares (lo que rige también para Israel) y el respeto a todos los compromisos internacionales de Egipto, incluido el acuerdo de paz con Israel (mientras la otra parte lo respete y no represente un obstáculo frente a la soberanía egipcia y frente a la protección de su seguridad).
Musa es citado en la carrera eleccionaria como quien dijo que el acuerdo de Camp David ya pasó pero, en el enfrentamiento, explicó que carece de intención de anular el acuerdo pero no de re-evaluar los anexos de seguridad y las relaciones con Israel, en general. Asimismo se abstiene de denominar a Israel “enemigo”, tal como lo hiciera Abdel Futuh.
Abdel Moneim Abul Futuh: Nacido en El Cairo, de 61 años, médico pediatra de profesión. Desde sus estudios en la Universidad de El Cairo desempeña actividades políticas cubriendo el cargo de presidente del Centro de Estudiantes. Fue detenido por algunos meses en el marco de la operación de detenciones realizada por el presidente Anwar Saddat (1981), contra los opositores al gobierno, pero no lo movió de su lugar. Durante el gobierno de Mubarak cursó una detención de cinco años durante la cual obtuvo su diploma de abogado.
En 1987, se incorporó al movimiento de Los Hermanos Musulmanes, donde activó hasta hace un año cuando declaró su candidatura a la presidencia (en contraposición a la decisión del Consejo de la Shura, que determinó que la organización no presentaría un candidato de su lista a la presidencia). La medida rebelde de Futuh fue recibida con enojo por parte de los jefes del movimiento que resolvieron destituirlo. Irónicamente, al final, decidió el movimiento presentar un candidato de su parte.
Las promesas de al Futuh al votante no son discretas. “Prometo que, en diez años, Egipto integrará las 20 economías más fuertes del mundo”. Agrega que convertirá al ejército del país en el más poderoso de la región. Las promesas abarcan también aspectos de la educación: “Prometo desterrar el analfabetismo en Egipto, entre los ciudadanos menores a los 40 años hasta el fin de mi gestión”. Futuh se compromete a anular los juicios militares que se llevan, en éstos días, contra ciudadanos y re-juzgar a cada civil juzgado en el Tribunal Militar”.
Durante el enfrentamiento televisivo, Futuh exhibió un frente de ataque contra Israel (a quien designó como enemigo) y sostuvo que del acuerdo de paz permanecerá solo lo que sea bueno para los intereses de Egipto. También declaró que materializaría uno de los ítems del acuerdo que fija que, el parlamento egipcio, re-examinará el acuerdo cada cinco años. Cuando, el mes pasado, fue anulado el acuerdo por el gas entre Israel y Egipto, Futuh fue uno de los primeros en celebrarlo.
¿Cuál es preferible para Israel?
Desde el punto de vista del candidato preferible para Israel, el Profesor Meital no tiene dudas de quien se trata: “Los dos candidatos sostienen concepciones absolutamente opuestas. Musa ve en Israel un rival al que debe combatirse en el ámbito diplomático y político y sus posiciones (hacia Israel) son muy punzantes. Futuh ve a Israel como un enemigo. Si bien Musa pretende iniciar la lucha contra Israel, mantendrá los acuerdos. Futuh tiene una postura mucho más combativa y los acuerdos no queda claro si permanecerán.
En Israel son conscientes de que Egipto, bajo la conducción de Musa, se convierte en un desafío muy difícil (pero posible) de enfrentar, en contraposición a las posturas de Al Futuh que dificultan la apertura de diálogo”. Musa pretende mostrarse como el hombre correcto en el lugar correcto, apoyándose en su rica experiencia diplomática y política. Por el contrario, Futuh, del otro lado, es más popular y se traza como quien aspira a concretar uno a uno los objetivos de la revolución del 25 de enero. No sorprende que uno de los símbolos más destacados de la revuelta, llamara a los jóvenes a votar por él. En los medios de prensa árabes hubo quien lo definió como batalla entre el régimen de Mubarak y el Islam político y pragmático.
Según parece, tanto Musa como Futuh necesitan mandar coronas de flores a la máxima comisión electoral, que anuló, dramáticamente, a tres candidatos de peso. Entre ellos, al candidato de Los Hermanos Musulmanes y, en su lugar, fue ubicado Muhamed Mursi.
Mursi: de 61 años, presidente del partido del movimiento en el Parlamento (Partido de la Libertad y la Justicia), cuenta con un diploma de Doctor en Ingeniería de la Universidad del Sur de California. Su actividad contra el régimen de Mubarak lo llevó a su detención en varias oportunidades. Si bien es miembro en varias organizaciones egipcias opuestas al Estado de Israel, pareciera que pretende no romper los platos en el tema israelí. Más de una vez declaró que su movimiento respetará todos los acuerdos internacionales que Egipto firmara, incluido el acuerdo de paz con Israel. Durante su campaña electoral dijo que, la cuestión palestina, ocupará la prioridad en su agenda.
Otro candidato más es Ahmed Shafiq, último primer Ministro en la era Mubarak. Shafiq de 71 años, brilla por su pasado militar de excelencia. Se desempeñó como piloto y, en 1996, fue designado como Comandante de la Fuerza Aérea. En 2002 Shafiq fue designado por su compañero de la Fuerza Aérea, el presidente Mubarak, como Ministro Aeronáutico Civil. Cumplió en ese cargo hasta que Mubarak, en un intento por controlar a sus ciudadanos insurgentes, lo designara primer Ministro.
Sharfiq fue más allá con respecto a las relaciones con Israel al expresar su acuerdo de principios a realizar una visita al país, medida que, incluso su patrón Mubarak, se abstuvo de cumplir. La semana pasada, la red en Egipto ardió a partir de lo manifestado por Shafiq quien dijo en la entrevista televisiva: “A nuestro pesar, la revolución triunfó. Incluso sin esa observación, sus probabilidades no son muchas”.
El Profesor Meital recuerda que, mientras no se cristalice la Constitución egipcia, los ciudadanos del país eligen un presidente que nadie sabe cuáles serán sus atribuciones plenas frente a otras autoridades. “Estamos ante una situación en la cual existen varios focos de fuerza, como el parlamento, la presidencia, el ejército, los jóvenes y la elite económica”, explica Meital. “Incluso después de la elecciones presidenciales continuarán peleándose por el control del estado, quizás durante años”. “Después de elegir al presidente, no cabe suponer que – de repente- haya en Egipto mayor estabilidad y todos acepten las decisiones del presidente como algo sobre-entendido. Lo contrario es lo correcto. Espero muchas más rivalidades y luchas de fuerza. Dado que Egipto atraviesa un proceso revolucionario, no queda absolutamente claro que, después de las elecciones, no veamos más manifestaciones duras, contra el presidente electo”.
Pareciera que correrá mucha más agua en el Nilo hasta que sepamos quien es el nuevo presidente.
La primera ronda de las elecciones terminó el 17 de mayo, habiendo sido Abdel Abul Futuh, elegido entre los votantes fuera de Egipto. En Egipto propiamente, la elección comenzará el 23 de mayo y terminará al día siguiente.
El 26 de mayo se acabara la tarea de conteo de los votos y se remitirán los resultados a la comisión electoral.
Los candidatos podrán presentar sus apelaciones hasta el 27 de mayo y dos días después se declararán los resultados definitivos.
Si ninguno de los candidatos supera el 50%, los dos candidatos que encabezan pasarán a la segunda vuelta, que tendrá lugar fuera de Egipto el 3 de junio y, en el país, el 16 y 17 de junio. El 21 de junio la comisión electoral declarará al próximo presidente de Egipto.
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