El ministro de Defensa, Ehud Barak, sugirió que Israel podría considerar una retirada “unilateral” del territorio de Cisjordania (Judea y Samaria) en el caso de que fracasen las negociaciones de paz, estancadas desde hace 2010.
Con la gran coalición de gobierno actual, que lidera el primer ministro Biniamín Netanyahu y agrupa a 94 de los 120 diputados de la Kneset (Parlamento israelí), “está en óptimas condiciones de liderar un proceso diplomático” con los palestinos, dijo Barak en una conferencia en Tel Aviv.
“Pero, si no es posible alcanzar un acuerdo permanente de paz con los palestinos, debemos considerar un acuerdo interino o incluso un movimiento unilateral”, aseveró.
El titular de Defensa destacó la urgencia de reactivar las negociaciones de paz ya que, si no se avanza en ese camino, Israel “chocará contra un muro y pagará el precio”.
Netanyahu, y el presidente palestino, Mahmud Abás, se comprometieron en septiembre de 2010 con un diálogo de paz impulsado por Washington que se estancó a las pocas semanas de empezar por la negativa de los palestinos a negociar sin precondiciones, como se había venido haciendo desde antes de los Acuerdos de Oslo.
Los palestinos exigen, que antes de las negociaciones Israel reconozca un Estado palestino sobre las fronteras anteriores a 1967, cuestión que Israel considera que se debe determinar en las propias negociaciones, que también deben incluir la cuestión de los autodenominados “refugiados palestinos” (los verdaderos refugiados son una ínfima minoría) y el estatus de Jerusalén.
Ambas partes trataron a principios de este año de impulsar el proceso con unos contactos directos en Ammán, pero las reuniones acabaron sin un compromiso para reiniciar la negociación.
Los palestinos estancaron deliberadamente el proceso de paz para intentar el pasado año a buscar unilateralmente en la ONU el reconocimiento internacional como Estado independiente, una medida que fracasó completamente.
El Consejo de Seguridad de la ONU no admitió a la Autoridad Palestina, y ésta por el momento, no ha trasladado el caso a la Asamblea General, que no puede aprobar su admisión, pero si cambiar su estatus al de “Estado no miembro”.
El Cuarteto para la Paz en Oriente Medio (formado por EEUU, Rusia, la ONU y la UE) ha llamado a las partes en reiteradas ocasiones a regresar a la mesa de diálogo. EFE y Aurora
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