por Rafael Shore
para Aish latino
¿Podemos determinar si una posible razón es una causa válida o sólo una excusa?
La Teoría del Pueblo Elegido
La idea de que el pueblo judío es el “pueblo elegido” es innegablemente popular. Hace muchos años, la Universidad de California condujo un estudio de antisemitismo. Se le presentaron a los norteamericanos no judíos 18 declaraciones no favorables sobre los judíos, y se les preguntó si creían en alguna de ellas. Por lejos, la afirmación más creída entre los entrevistados (59%) era que “los judíos se consideran a sí mismos el pueblo elegido de Dios”.
Chequeemos ahora si esta creencia es una causa legítima del antisemitismo – o si es meramente otra excusa. Si el “ser elegido” es de hecho la causa del antisemitismo, entonces el odio en contra de los judíos debería desaparecer si los judíos dejaran de afirmar que son los elegidos.
A finales del siglo 19, los judíos que vivían en Alemania y Austria rechazaron colectivamente el hecho de “haber sido elegidos” y se asimilaron en la nación en la que se encontraban. De hecho, ellos creían que los no judíos entre los que vivían eran realmente el pueblo elegido. “¡Berlín es nuestro Jerusalem!”, proclamaban con fuerza. La sociedad gentil era el entorno social de su elección, y Alemania su amada madre patria.
¿Desapareció el antisemitismo? Todos conocemos la trágica respuesta a esta pregunta. Los judíos en Alemania y Austria sufrieron la proliferación de antisemitismo más empedernida de toda la historia. Precisamente cuando los judíos rechazaron el hecho de “haber sido elegidos” es que sufrieron las formas más violentas de antisemitismo.
Claramente, la Teoría del Pueblo Elegido no pasa el Test de Litmus.
 
Otros Pueblos “Elegidos”
Otra prueba a la Teoría del Pueblo Elegido es ver cómo responde la humanidad ante otros pueblos que afirman ser los “elegidos”. Si la afirmación de que los judíos son los elegidos genera antisemitismo, entonces todos los grupos que hacen afirmaciones similares deberían convertirse en objetivos de persecución y odio.
El cristianismo y el islam representan otros dos importantes grupos religiosos que afirman haber sido elegidos.
La teología cristiana acepta que Dios le dio la Biblia a los judíos y que convirtió a los judíos en sus mensajeros especiales. Sin embargo, la creencia cristiana dice que, a partir de que los judíos rechazaron a Jesús, los cristianos se convirtieron en el nuevo pueblo elegido de Dios.
De igual forma, los musulmanes creen que la Biblia es la palabra de Dios. Sin embargo, la teología musulmana afirma que cuando Mahoma apareció en escena, Dios convirtió a los musulmanes en Su pueblo elegido.
Si los cristianos y los musulmanes afirman que son los elegidos, ¿por qué este hecho no ha generado, en toda la historia, odio en su contra?
En realidad, casi toda nación sobre la tierra ha, en alguna ocasión, afirmado ser la elegida.
Los norteamericanos afirmaron el Destino Manifiesto – que sus acciones eran guiadas Divinamente – cuando anexaron Texas y Alaska en contra de los deseos de los habitantes de esas áreas. Los chinos eligieron nombrar China a su país porque la palabra significa “centro del universo”.
El nombre Japón significa “fuente del sol”. Para los indios americanos por ejemplo, existe una misma palabra que significa tanto “ser humano” como “indio” – implicando que todo no indio pertenece a alguna subespecie.
Estas naciones no son odiadas por haber afirmado superioridad. Afirmar que uno es elegido no causa odio; si lo hiciera entonces habría muchas otras naciones que serían objeto de un odio intenso y universal que, en realidad, esta reservado exclusivamente para los judíos.
La Teoría del Chivo Expiatorio
La Teoría del Chivo Expiatorio es citada con frecuencia como una causa del antisemitismo. Algunos historiadores la utilizan para explicar el surgimiento del antisemitismo alemán a finales de la década del 30.
Su razonamiento es el siguiente:
Hitler, al igual que muchos dictadores totalitarios que le precedieron, necesitaba desviar la atención de los problemas de su nación al atribuírselos a una víctima inocente. Él eligió al azar, seleccionó a los judíos como su chivo expiatorio y lanzó una masiva campaña difamatoria para separarlos del grupo principal de la sociedad alemana. Tuvo éxito en sus esfuerzos y, como resultado, la gran mayoría de los alemanes terminó odiando a los judíos.
La Teoría del Chivo Expiatorio eleva una vieja pregunta: ¿Qué vino primero, el huevo o la gallina? En otras palabras, ¿un grupo comienza a ser odiado como consecuencia de ser señalado como un chivo expiatorio, o es seleccionado como chivo expiatorio porque es odiado?
El primer prerrequisito para un posible chivo expiatorio es que los ciudadanos del país estén dispuestos a odiar desde el principio. Si intentáramos desviar la atención de nuestros problemas culpando a un grupo que aún no es odiado por la sociedad, el pueblo no lo aceptará.
Una buena parte de la población exigirá ver evidencia sobre la culpa del grupo y no nos dejarán salirnos con la nuestra.
Imagina lo que hubiese pasado si Adolf Hitler se hubiera parado frente a una de esas inmensas multitudes en el Coliseo Nacional de Núremberg y hubiera dicho:
Mis amigos alemanes, ¡hay un grupo entre nosotros que es la escoria de la humanidad! ¡Están dominando al pueblo alemán y están destruyendo nuestra madre patria!
Si Alemania quiere recuperar su apreciado estatus, este pueblo debe ser perseguido y, finalmente, eliminado. ¿Cuál es este pueblo? ¡Son los enanos que están entre nosotros!
Como no hay un odio preexistente hacia los enanos, las personas con pecas o los ciclistas, los gobiernos no tratan de utilizarlos como chivos expiatorios.
Los judíos son elegidos consistentemente como chivo expiatorio porque es muy fácil incentivar el odio en su contra. Los judíos son el pueblo que todos están más que felices de perseguir.
Por lo tanto, la Teoría del Chivo Expiatorio no es la causa del antisemitismo. En cambio, el antisemitismo es lo que convierte a los judíos en un conveniente chivo expiatorio.
La Teoría del Chivo Expiatorio es simplemente un barómetro indicativo del nivel de odio que ya existe hacia los judíos en una determinada sociedad. Revela cuánto antisemitismo ya existe, esperando ser despertado.
El Chivo Expiatorio es obviamente una excusa, no una razón.
Deicidio: La Teoría de los Asesinos de Jesús
Los cristianos han afirmado por mucho tiempo que los judíos asesinaron a Jesús y que por eso los odian.
¿Es esta la causa real del odio? Si es así, ¿por qué no estaban los cristianos enojados con los judíos hace 2.000 años, en el momento en que los judíos supuestamente mataron a Jesús?
El antisemitismo cristiano no comenzó hasta mucho después de la muerte de Jesús. No fue hasta varios siglos después que los padres de la Iglesia decidieron que los judíos debían ser perseguidos como grupo porque “mataron a Jesús”. Bernard Blumenkranz, autor de Judíos y Cristianos en el Mundo Occidental documenta que la intensa y constante persecución cristiana de los judíos no comenzó sino hasta el advenimiento de las Cruzadas, ¡más de 1.000 años después de la muerte de Jesús!
Más aún, una vez que comenzó el odio cristiano hacia los judíos, empeoró con el paso del tiempo. Por lógica, el tiempo debería haber calmado los sentimientos ásperos; todos podemos atestiguar que la ira disminuye gradualmente con el tiempo. El tiempo tiene la cualidad de sanar todas las heridas.
Por ejemplo, en 1866, inmediatamente después de la Guerra Civil en Estados Unidos, un norteño hubiese sentido mucha tensión si hubiese visitado el Sur. Hoy en día, una visita al Sur de Estados Unidos no genera ninguna emoción de ese tipo. ¿Has escuchado alguna vez que un residente de Nueva York tenga miedo de vacacionar en Florida?
Cuanto más lejos está un evento, menos furia uno siente – ¡siempre y cuando el evento sea la causa real de la furia!
Por lo tanto, si los cristianos odiaran a los judíos porque mataron a Jesús, esa furia debería haber llegado al clímax inmediatamente después de su muerte, y debería haberse desvanecido durante los dos milenios que transcurrieron a partir del evento. La historia indica un patrón exactamente opuesto – no hay registros de incidentes de antisemitismo inmediatamente después de la muerte de Jesús, pero hay miles de incidentes de este tipo muchos siglos después. Vemos de aquí que la muerte de Jesús no es la causa del antisemitismo cristiano.
¿Quién Mató a Jesús?
Además, de acuerdo al Nuevo Testamento, los romanos fueron quienes mataron a Jesús. Mientras que los judíos son mencionados como cómplices, los Evangelios de Mateo, Juan y Marcos declaran específicamente que los romanos mataron a Jesús.
Si el asesinato de Jesús es la causa del odio cristiano, ¿por qué fueron sólo los cómplices judíos los categóricamente perseguidos? ¡Los cristianos deberían odiar a los romanos al menos tanto como odian a los judíos!
Obviamente, la muerte de Jesús es sólo una excusa, no la razón del antisemitismo.
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