Discurso de Shimon Peres al recibir la Medalla Presidencial de la Libertad
Señor Presidente:
Me conmovió, profundamente, su decisión de honrarme  con la Medalla Presidencial de la Libertad.
Recibirla es un honor.
Y recibirla de usted, Señor Presidente, es un privilegio que apreciaré por siempre.
Es un testimonio de la amistad histórica entre nuestras dos naciones.
Cuando era muy joven, el fundador del Estado de Israel, David ben Gurion, me llamó para trabajar con él. Durante 65 años, inspirado por su liderazgo, junté fuerzas para  mi país. Perseguí la paz para mi pueblo. Aprendí que el servicio público es un privilegio que debe estar sustentado en  la moral.
Recibo hoy este honor en nombre del pueblo de Israel.
Ellos son sus s verdaderos destinatarios.
Con este  conmovedor gesto le rinde  tributo a generaciones y generaciones de judíos que soñaron y lucharon por un Estado propio; un Estado que los refugiara y un  Estado que pudieran defender.
Señor Presidente:
Está honrando a los pioneros que construyeron hogares en áridas montañas, en arenas movedizas;
Combatientes que sacrificaron sus vidas por su país.
En su nombre les agradezco a  Estados Unidos por los días de preocupación y las noches sin dormir velando por nuestra seguridad y nuestro futuro.
Esta noche, señor Presidente, invitó cordialmente a destacadas personalidades cuyo compromiso con Israel es poco menos que heroico.
Les ofrezco la eterna gratitud de mi pueblo.
Aquí está presente Dalia Rabin, la hija de mi socio, el inolvidable Itzjak Rabin, quien dio su vida por la paz
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