Turquía acusó a las fuerzas sirias de haber disparado contra un segundo avión turco que estaba buscando al jet de reconocimiento derribado por Siria. Turquía instó a la OTAN a considerar el derribo como un ataque militar.

Si bien un portavoz del Gobierno turco aseguró que su Ejecutivo no tiene intención de desatar una guerra, el país va a protegerse a sí mismo y agregó que las acciones de Siria no quedarán impunes.

El pasado domingo, Turquía, acusó a Siria de derribar su avión militar en aguas internacionales, sin previo aviso. El viceprimer ministro turco, Bulent Arinc, declaró que Turquía se protegería, en el marco del derecho internacional, contra lo que calificó un «acto hostil» de Siria.

Arinc negó las afirmaciones sirias de que el avión volaba a baja altura en el interior del espacio aéreo sirio. El viceprimer ministro admitió que el jet se perdió en el espacio aéreo sirio cuando volaba a una altitud de 200 pies y a una velocidad de 300 nudos, pero abandonó Siria después de la advertencia de los operadores de radar de Turquía.

Además, Arinc declaró que Turquía no recibió ninguna advertencia por parte de las fuerzas de seguridad de Siria durante sus cinco minutos de vuelo dentro de su territorio; y reiteró la insistencia de que no estaba espiando a Siria.

Mientras tanto, el Consejo de la OTAN se reunirá hoy para discutir el incidente. A pesar de la profunda frustración entre muchos países de la organización por el conflicto en Siria, es muy poco probable que la alianza militar lleve una acción armada contra el estado árabe.

Turquía espera impulsar una ofensiva de la OTAN en virtud del artículo 5 en un tratado de alianza clave, el cual establece que un ataque contra un miembro de la OTAN será considerado un ataque contra todos los demás.

La reunión de hoy fue organizada después de que Turquía la solicitó en virtud del artículo 4 del Tratado, que permite a un aliado de la OTAN pedir una consulta si siente que su integridad territorial o su seguridad han sido amenazadas.

Tal acción es poco probable que obtenga el apoyo tanto del Consejo de Seguridad de la ONU o la Liga Árabe, lo cual hace impensable la acción, así como también el poco interés de los países miembros, de llevar a cabo una nueva guerra en Oriente Medio.

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