Irán: "Los sionistas y el Talmud son responsables del narcotráfico"

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El vicepresidente de Irán, Mohammad Reza Rahimi, emitió un discurso altamente antisemita durante un acto celebrado en Teherán con motivo del Día Internacional Contra el Abuso y el Tráfico de Drogas. Rahimi expresó que el abuso de drogas en todo el mundo tiene sus raíces en las enseñanzas del Talmud, según un reporte de la agencia de noticias semioficial iraní Fars.
“La República Islámica de Irán pagará a cualquiera que investigue y encuentre un solo sionista que sea adicto. No existen. Esa es la prueba de que están involucrados en el narcotráfico”, dijo el líder iraní.
Rahimi también culpó a “los sionistas y los judíos” por su participación en otras supuestas conspiraciones, incluyendo la Revolución Rusa y el asesinato de bebés negros. 
El Talmud enseña a los judíos “cómo destruir no-judíos para proteger a un embrión en el útero de una madre judía”.
La Liga Contra la Difamación instó al secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, que “se pronuncie y aclare que estos puntos de vista no son solamente objetables, sino también repugnantes para toda la comunidad internacional”.
“Este es otro ejemplo de que el antisemitismo es uno de los pilares de la teocracia de Teherán”, denunció el rabino Abraham Cooper, del Centro Simon Wiesenthal, quien agregó que “justo en el día en que se supone que todas las naciones del mundo deberían dejar de lado sus diferencias para combatir las drogas ilegales; el régimen iraní continúa difamando al pueblo judío y sus tradiciones religiosas – en el marco de su continua campaña de demonización del pueblo judío y deshumanización de quienes apoyan al Estado judío”.
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Antisemitismo español, historia y paradojas

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Entrevista con Adolfo Kuznitzky
Por: Ariel Abramovich
Para: Nueva Sion
El historiador y ex magistrado cordobés Adolfo Kuznitzky publicó “De la Inquisición española a Franco y el Holocausto. Una controversia historiográfica”, donde analiza el particular antisemitismo de España, que ya desde la época pre inquisitorial tuvo características ontológicas -étnicas y casticistas- que trascienden al odio religioso clásico del medioevo, y lo hacen comparable al de la Modernidad. El cierre de la apasionante obra analiza las contradicciones ideológicas de Franco, quien profesó un amor manifiesto por los sefaraditas sin dejar de ser antisemita, y tuvo frente al Holocausto una actitud ambivalente y controversial.

“Encuentro en el antisemitismo hispano preinquisitorial y el inquisitorial un precedente del antisemitismo moderno, tanto en el aspecto racial como en el de la teoría del complot”, explica a Nueva Sión Adolfo Kuznitzky. Esta particularidad del antisemitismo español se complejizó aún más en el siglo pasado, cuando ciertos sectores tradicionales de derecha y nacionalistas reaccionarios manifestaron abiertamente su simpatía por los judíos sefaraditas, sin presencia ya en la península, pero sin dejar de odiar por ello a los ashkenazis del resto de Europa. Sucede que en el ámbito académico se vio en la tradición cultural y oral de los judíos de Marruecos un testimonio vivo de su españolidad.

Según se explica en el libro, es conocida la sefardofilia de Francisco Franco, quien al ser enviado a Marruecos durante la Guerra del Rif mantuvo amistad con varios notables judíos de ese territorio, algunos de los cuales colaboraron activamente durante su levantamiento de 1936. En el film Raza, escrito por Franco en 1941, el protagonista principal (que sería él), guía a su madre por Toledo y frente a la Iglesia Santa María la Blanca -que fue anteriormente sinagoga- le cuenta que los judíos se purificaron al contacto con España. De modo que en el punto álgido del dominio alemán sobre Europa, manifestaba una clara simpatía hacia los judíos españoles. De ahí Kuznitzky concluye que las diversas expresiones antijudías de Franco no tuvieron naturaleza racista, dado que si bien su intención era subrayar la buena influencia española, admite la posibilidad de que un judío podía “cambiar”.

Pese a profesar un profundo odio antijudío, y ser aliada y simpatizar con Hitler, frente al Holocausto España tuvo un rol paradojal. Por eso, tal como destaca Kuznitzky, el historiador Bernd Rother sostiene que “A través de la España franquista, de la que apenas nadie esperaba que ayudase a los judíos, se pudieron salvar no pocos perseguidos. Pero, de haberlo querido, el gobierno de Madrid podría haber salvado a muchos más”.

– ¿Dónde nace su pasión por la Historia judía, y puntualmente, qué lo llevó a interesarse por las controversias en torno al proceso histórico que va desde la Inquisición española hasta el Holocausto?
– No tuve educación judía, porque nací en el medio de un océano de gentilidad, y cuando estuve en edad escolar no había prácticamente nada, ni sinagogas ni escuelas. Mi conexión con lo judío era por el yiddish que hablaban mis padres, y por las costumbres gastronómicas y algún viaje a Buenos Aires durante las vacaciones para visitar parientes. De manera que todo lo que conozco, poco o mucho, corresponde a una formación autodidacta, ya de grande. Cuando me jubilé hice cursos de posgrado en la Facultad de Filosofía de Córdoba sobre cuestiones judías. Mis tres libros revelan un interés sobre los judíos de Italia y de España, porque siempre noté fuertes diferencias idiosincráticas con los del resto de Europa. Veía en ellos aspectos que me recordaban mucho a los gentiles que me rodearon toda la vida.

– ¿La persecución que sufrieron en España los cristianos descendientes de judíos se relaciona puramente con lo ontológico, lo racial, o más bien con la protección de intereses económicos y sociales ante el peligro que supuso la eliminación de las incapacidades de los judíos conversos?

– Es cierto que lo que ocurrió en España respondió a factores religiosos y socioeconómicos, además de lo ontológico, pero en la Edad Moderna el racismo antisemita también contó con esos factores, aunque el religioso muy debilitado y, por ello, al ser laico era más peligroso. Ese antisemitismo moderno pretendió tener fundamentos científicos, que en realidad resultaron ser pseudocientíficos, porque la ciencia demostró que las razas no existen y que las etnias diferenciadas por algunos aspectos físicos externos responden a adaptaciones geográficas. Ni siquiera Hitler creía en las razas como algo científico, porque para él el judío más peligroso era el que no podía identificar. Es por ello que los cientistas sociales sostienen que el racismo no es el desprecio al otro, sino el temor a que el otro se nos parezca.

– ¿Qué particularidades hispanas tuvo la Inquisición? ¿A qué se le puede atribuir el hecho que fue España el país que implementó esa política persecutoria del Vaticano durante más tiempo y con más fuerza?

– Sin duda alguna hubo un problema cuantitativo. En ninguna otra nación hubo tantos judíos, ni tantos conversos como consecuencia de oleadas de violencia. La Inquisición, exclusivamente dirigida a los conversos de origen judío, entendía en las transgresiones religiosas, como era judaizar secretamente. Benzion Netanyahu sostiene que si bien ello existió, fue algo totalmente exagerado por razones raciales, ya que en realidad muchas veces la Inquisición no “quemó” a herejes sino a auténticos cristianos que molestaban. Tanto Fray Luis de León como Teresa de Ávila, incuestionablemente cristianos, fueron molestados por el pecado de tener origen judío.

– ¿El vínculo que usted describe en su libro entre la persecución casticista ibérica y el völkisch (el romanticismo populista alemán que inspiró a Hitler), es un fenómeno específico del medioevo hispánico o un tipo de proceso sociológico-político habitual en la Historia?

– Entiendo que existe un vínculo entre la persecución medieval española, ontológica y casticista, con el völkisch alemán, porque esta última modalidad discriminatoria recién surge en la Modernidad con el antisemitismo.

– ¿Cómo es posible analizar el antisemitismo en una época y en un país sin judíos, como es la España post Inquisición?

– En realidad fue un antisemitismo simbólico, enfocado a la versión conspirativa, porque no había judíos sobre los que ejercer el odio. Pero fuera de algunos tics étnico-religiosos dirigidos contra supuestos descendientes de judíos, no hubo nada serio de carácter racial ni siquiera en el franquismo, salvo en el caso de los Chuetas de Mallorca que sufrieron una discriminación después de varias generaciones de haberse convertido, pero era de origen social y sin responsabilidad del Estado.

– El apoyo a la República por parte de grupos de judíos ashkenazis tiene cierta lógica, debido a la efervescencia que en la década del ’30 generaba en vastos segmentos de Europa Oriental la causa republicana. En cambio, resulta muy llamativo que entre los sefaraditas haya habido apoyo al bando nacionalista, habida cuenta del espíritu inquisitorial de los falangistas. ¿En qué modo se evidenció ese apoyo y qué lectura hace del mismo?

– En realidad no fue importante cuantitativamente y es discutido si el apoyo fue espontáneo o se debió a que como Marruecos ya se encontraba ocupada por los nacionales no tuvieron otra opción. No obstante, algunas publicaciones parecieran indicar ciertas simpatías en lo referente a poner distancia con el comunismo y el anarquismo. Puede haber habido motivaciones económicas por el temor que provocaban en ese aspecto los republicanos.

– ¿Qué relación tuvo la dictadura de Franco, durante sus diferentes etapas, con los pocos judíos que vivían en España? ¿Qué vínculo estableció su gobierno con el Estado de Israel, desde su creación hasta la muerte del dictador?

– Hubo una época en que existió prácticamente una restauración inquisitorial, porque estaba prohibido el ejercicio de toda otra religión que no fuera la católica. Las decisiones relacionadas a los sefaraditas se enfocaron en el aspecto cultural, sin medidas relevantes tendientes a fomentar una inmigración. Y con Israel hubo muchos enfrentamientos diplomáticos porque España votó en contra de su creación en las Naciones Unidas.

Antisemitismo con “sonrisas” en Alemania

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Por Kevin Zdiara*
Para Cidipal

Cuando comencé a interesarme en Israel y el conflicto en el Medio Oriente, me sentí un traidor. Eso ocurrió durante la Segunda Intifada y Ariel Sharon era una de las personas más odiadas en Alemania. No fue fácil obtener información objetiva con respecto a la situación. La cuestión requería una intensiva tarea, mucho tiempo y, en ocasiones, me sentí traidor. Para mala suerte, en los últimos años, la opinión pública en Alemania se volvió contra Israel. Encuestas difundidas recientemente revelan sentimientos anti-israelíes muy fuertes entre la población alemana.
Un muestreo de la organización social-democráta Friedrich Ebert, encontró que el 47,7% de los encuestados piensan que Israel lleva a cabo una “guerra de aniquilación” contra los palestinos. Otra, de la publicación Dier Stern, de hace algunas semanas, encuentra que el 59% ve a Israel como “agresivo”, lo que representa un ascenso, en tres años, del 10 por ciento.
El delito histórico de la Alemania Nazi contra el pueblo judío limitó esos sentimientos durante largos años y creó un “sistema de relaciones especiales” entre Alemania e Israel. Pero cabe sentir la falta de comodidad creciente de los alemanes con respecto al Estado judío. Después del suceso del Mármara, por ejemplo, fue el Bundestag alemán el único parlamento occidental que tomó la resolución de condena, por unanimidad, contra Israel. Dos miembros del partido de izquierda “Die Linke” (pasajeros del Mármara), votaron junto a los conservadores, los liberales y los social -demócratas. El publicista judeo-alemán Henryk Broder, denominó esto “acción de revelación personal nacional” y agregó que la “pregunta judía” que generó una sensación de unidad nacional alemana en el pasado, se transformó, con claridad, en la “pregunta palestina”.
Es cierto que el anti-sionismo agresivo no se encuentra presente en el diálogo público en Alemania, como en otros países. Pero las campañas destinadas a crear una deslegitimación de Israel gozan hoy de mayor apoyo que en el pasado. Por ejemplo, una representación de la Nakba palestina se exhibe, desde hace años, en las calles alemanas, con terminales en centros de la Iglesia Reformista y, en algunas ocasiones, en edificios públicos. En la ciudad de Kalen existe, desde hace años, una representación antisemita que incluye una gran caricatura de un hombre con la estrella de David y en sus manos un cuchillo y tenedor cortando a un niño palestino en pequeños pedazos.
Hace poco vimos un poema, escrito por el Premio Nobel Gunter Grass, sobre los proyectos imaginarios de Israel de aniquilar al pueblo iraní, mientras el líder del Partido Social Demócrata alemán, Sigmar Gabriel, acusó a Israel de materializar el “régimen del Apartheid” en Hebrón.
En 2011, vimos la llegada del boicot anti-israelí a Alemania, con el apoyo de Die Linke en la ciudad de Bremen. Manifestantes se posicionaron por fuera del supermercado exigiendo la interrupción de la venta de productos israelíes. La campaña de boicot se limitó solo a Bremen. Pero, hace poco, comenzó también en la sede alemana de la organización católica “Pax Christi” para apoyar el llamado al boicot contra los productos israelíes. La diferencia es que la organización no representa elementos extremistas de izquierda, sino que es cercano a la Iglesia Católica y con presencia a lo largo del país. A fin de reforzar su campaña, consiguieron la firma del alcalde de la ciudad de Jena, Albrecht Schroter quien, en el pasado, recibió el Premio al Esfuerzo por sus acciones contra los neonazis y contra el antisemitismo. Se trata del primer hombre de una gran ciudad y miembro destacado de un partido social demócrata que apoya esa campaña. A pesar de su pasado, es conocido por su actitud anti-israelí, incluida la participación en manifestaciones contra el cerco de seguridad en Beit Jala, en 2008. A pesar que, la campaña, traspasa el límite y representa el antisemitismo moderno, Schroter sostuvo que no es posible que sea antisemita a causa de su actividad política y por el apoyo con el que cuenta por parte de compañeros judíos e israelíes. Incluso, sostuvo que era y es “amigo de Israel”. El hecho que se vincule solo a los “delitos israelíes”, manteniendo el silencio con respecto a los misiles de Hamas y la violación de derechos humanos graves cometidos por la Autoridad Palestina, dice lo suficiente.
Un hombre como Schroter, representa el “nuevo” antisemitismo en Alemania. Llega con una sonrisa y sostiene que, al final de cuentas, se preocupa por los “derechos humanos”.
Se trata de una “nueva” forma de viejo odio hacia los judíos, dado que a sus representantes, de verdad, les importa el recuerdo de la Shoa. Son activos contra el neo-nazismo y apoyan a la reducida comunidad judía de la Alemania de nuestros días. A cambio, carecen de una gota de piedad hacia la guerra de comunicación de Israel a quien ven como el “mal” en Medio Oriente. Tal como lo revelara la encuesta de 2011, ven a Israel como el nazi de nuestros días y como el estado que perpetra una especie de genocidio contra los palestinos. Hacen una demonización de Israel y usan una doble moral contra Israel y, por ese medio, deslegitiman al único Estado judío en el mundo.
La creación del nuevo y “moral” modelo de antisemitismo dificulta mucho a los amigos de Israel a oponerse a esa forma de antisemitismo. Por ello, la defensa de Israel hoy se relaciona a la misma intensa actividad, tal como fuera cuando solo comencé.
Por otra parte, la escritura en el conocido blog alemán “Die Achse des Guten”, (eje de los buenos, peso contra el “eje del mal”, término acuñado por el ex presidente George Bush) y la defensa de Israel en mi blog personal me generaron oportunidades que no tenía en el pasado. Me ayuda mucho a transmitir el mensaje al amplio público, a reforzar el apoyo a la campaña y exhibir una perspectiva pro-israelí a fin de enfrentar las ideas críticas hacia Israel que aparecen crecientemente en los medios de comunicación alemanes.
La respuesta a los artículos me enseña que no me dirijo solo a los miembros del grupo pro-israelí, sino que consigo llamar la atención de personas que aún no tomaron posición hacia Medio Oriente y, en especial, hacia publicaciones en Internet y la recepción de respuestas inmediatas, me hacen sentir que no estoy solo.
A pesar de parecer mala, estoy convencido que la situación en Alemania, si bien es seria, no carece de esperanza. Aún no.
*Kevin Zdiara, es Doctor de Filosofía del Centro Max Weber, de la ciudad de Erfurt, donde se desempeña como miembro de la Asociación de Amigos de Israel-Alemania. Escribe en el sitio Die Achse des Guten y en su blog personal. En una de sus columnas, comparó entre los manifestantes de izquierda que exigen el boicot a los productos de los asentamientos con la prohibición de comprar a los judíos bajo el régimen nazi

Los últimos días de los judíos en la Europa islamizada

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*Por Giulio Meotti
Hace unos pocos días, unos guardias de seguridad recorrían las calles de la ciudad de Roma cerca de una escuela judía, buscando con la ayuda de un detector de metales posibles sistemas de detonación que podrían ser parte de alguna amenazante y potencial carga explosiva. La sinagoga más grande e importante de Roma, una de las más antiguas del mundo, tiene hoy en día el aspecto de una fortaleza militar, con guardias privados y agente de policía por todas partes. También la escuela judía es “zona estéril”, protegida por guardaespaldas y cámaras fotográficas y con las ventanas tapidas con rejas metálicas. Vi cosas parecidas en casas de Hebrón y en escuelas en Sederot, la ciudad israelí bombardeada por el Hamás.
El ataque que tuvo lugar el pasado mes de marzo contra una escuela en Toulouse, que recuerda el atentado en Itamar (en el que un padre y una madre junto con sus tres niños fueron asesinados en sus camas a manos de un comando palestino), encendió un “estallido” de atentados antisemitas por toda Francia. A estar por los servicios de protección de la comunidad judía (Service de Protection de la Communité Juive), más de 90 incidentes antisemitas tuvieron lugar en Francia sólo 10 días después del mencionado ataque, en el que perdieron la vida cuatro personas. En total, se registraron 148 incidentes antisemitas en los meses de marzo y abril. Esto es un desmán antisemita puro y simple, silenciado por los medios de comunicación de Europa.
El antisemitismo está levantando nuevamente la cabeza en Europa Occidental. Durante el Holocausto, fue Europa quien llevó a sus habitantes a las cámaras de gas. Setenta años después, en la Europa evolucionada, poli – cultural y semi – islámica, los judíos se encuentran nuevamente en la mira. Se cree que focos aislados de judíos ortodoxos sobrevivan en las grandes ciudades, pero la vida judía en general no tiene futuro en el continente europeo.
El rabino Adin Shteinzaltz, el más importantes investigador del Talmud en todo el mundo, tuvo ya esa apocalíptica visión: “la comunidad judía en Europa está agonizando.” Todas las encuestas recientes dicen que un tercio de los europeos demuestran niveles muy altos de antisemitismo, y el punto de vista de más de la mitad de los europeos es que el Estado de Israel constituye la “mayor amenaza contra la paz mundial.”
Toda vez que la vida en los barrios de Paría pueda transcurrir cómodamente, la situación de los judíos sólo irá empeorando. Hace unos pocos días casi se lleva a cabo un linchamiento contra unas personas de origen judío en la ciudad de Lyon por parte de un grupo de árabes armados con martillos y que gritaba “sucios judíos”. Ese es el motivo por el cual durante los últimos años se duplicó el número de judíos que emigraron a Israel. Cientos de judíos franceses adquirieron viviendas en Israel, siendo ese su “apoyo seguro”, en el caso en que la situación en Europa empeore. “Judíos de Francia, estáis en peligro, vuestro lugar está en Israel”, decía en unas pancartas desplegadas por israelíes-franceses en un acto que tuvo lugar en Tel Aviv en homenaje a las víctimas del pogrom de Toulouse.
Hace algunos años, el diario británico “Daily Telegraph” publicó un artículo titulado “¿Es esta la última generación de judíos británicos?”. A estar por las amenazantes declaraciones de la cronista londinense Melanie Phillips, la población británica de origen judío “se reducirá a 240.000 almas hasta el año 2020, 180.000 hasta el año 2050 y a 140.000 hasta el año 2080.
El presidente de la comunidad israelita en Austria, Ariel Muzikant, advirtió que también la comunidad judía de Austria está agonizando: “si no se produce un milagro a corto plazo, la comunidad judía de Austria dejará de existir dentro de poco.” En Suecia, un país descrito por el diario “The Guardian” como el “mayor éxito del mundo”, los judíos abandonan las grandes ciudades, tales como Malmö, por motivos de seguridad y para escapar a los ataques antisemitas.
Un sesenta por ciento de los judíos de Holanda está dispuesto a empacar sus pertenencias y abandonar el país de inmediato. El motivo de ello es el ‘boom’ del antisemitismo islámico en Holanda, país conocido por su proverbial multiculturalismo. Benjamin Jacob, el Gran Rabino de Holanda, dijo al Canal Siete que “el futuro del judaísmo holandés se está trasladando a Israel”.
Los judíos se escapan de Amberes, ciudad conocida orgullosamente y en otros tiempos como “la Jerusalén del Norte”. El último otoño, la primera sinagoga de Europa fue la segunda y más antigua desde la última guerra del Weesp en suspender sus plegarias del Sábado por las constantes amenazas contra la seguridad de los feligreses. En Oslo viven más de 1.000 judíos, pero nunca se los ve. Ni siquiera uno de ellos. Los grafiti antisemitas llenan hoy las paredes de los edificios de Marsella, en Nottingham, en París, en Madrid, en Ámsterdam, en Berlín, en Kiev, en Barcelona u en Roma. Cementerios judíos son profanados cotidianamente y los judíos que llevan solideo sobre sus cabezas son atacados en las calles.
En momentos en que muchos prefieren desviar la vista e ignorar estos lamentables hechos, Europa se acerca nuevamente a una nueva y terrible ola de ataque xenófobo contra los judíos que se abatió de nuevo sobre el continente en el precipicio de su vigésimo siglo. Dentro de la privatización d Europa, su transformación en universal y secular, el sionismo se perfila como una causa de antisemitismo, y elementos oficiales en Bruselas consideran a la explosión en la sinagoga de París como una represalia por la invasión israelí a Gaza, cada vez más ministros europeos llaman a los israelíes “los nuevos nazis”, el antisemitismo va desapareciendo de la idiosincrasia general y la “islamofobia” es el nuevo concepto del peor de los racismos.
En la vieja Europa que se alejó de la internacionalización del proletariado a favor del traspaso al patriotismo del Islam, no hay lugar para los judíos. El cosmopolitismo que se asimiló a la cultura árabe de Europa cultiva la fantasía de la expulsión de Israel del Medio Oriente. Pero primero Europa dejará de lado y abandonará a sus judíos de después del Holocausto. Sólo después de la destrucción de Israel, se permitirá a los judíos que recobren su status de apátridas en Francia, Gran Bretaña, Suecia, Alemania. En Varsovia serán capaces hasta de reconstruir el ghetto, y de Bagdad a Haifa se escuchará a lo largo de decenas de miles de kilómetros tan sólo la voz de Al Jazeera.
* Giulio Meotti es un periodista y escritor italiano. Es el autor del libro “El nuevo Holocausto”, libro que trata sobre los judíos víctimas del terrorismo.

¿Por Qué los Judíos? – Parte 6

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Por Rafael Shore
Para Aish Latino
Los judíos se convirtieron en el objeto de odio de quienes se oponían a la conciencia y la moralidad.
La Perspectiva Judía del Antisemitismo
Hitler introdujo a la humanidad una tendencia única de antisemitismo. Para el mundo en general este tipo de antisemitismo pareció nuevo, pero para los judíos no tenía nada de revolucionario.
Mucho antes de la aparición mundial de cualquier manifestación práctica de antisemitismo, la Torá hizo saber que el antisemitismo jugaría un rol integral en la historia judía. De hecho, nos dijeron que seríamos odiados exactamente por las razones que Hitler describió tan desvergonzadamente.
El Talmud (Tratado de Shabat 89) cita el origen del antisemitismo utilizando un juego de palabras: La Torá – el origen del sistema judío de leyes, valores y estándares morales – fue recibida en el Monte Sinaí. La pronunciación hebrea de “Sinaí” es casi idéntica a la de la palabra hebrea “odio” – siná. “¿Por qué la Torá fue entregada en un monte llamado Sinaí?”, pregunta el Talmud. “Porque la gran siná – el tremendo odio hacia el judío – emana del Sinaí”.
En Sinaí se les dijo a los judíos que hay un Dios, y que Él es Quien hace las demandas morales a toda la humanidad. Consecuentemente, en Sinaí la nación judía se convirtió en el objeto de odio para aquellos cuya motivación principal es liberar a la humanidad de las cadenas de la consciencia y la moralidad.
En Sinaí la nación judía fue designada para ser “una luz entre las naciones”. Hay quienes aceptan a los judíos y a la fe judía por esa luz, pero también están los que quieren que el mundo sea un lugar de oscuridad espiritual. Se oponen a la moralidad. Estos heraldos de oscuridad son los que atacan a los judíos por ser los traedores de luz.
Hermann Rauschning fue el consejero personal de Hitler, pero abandonó el nazismo e intentó alertar al mundo del alcance y el peligro de la amenaza Nazi. Él escribió:
Es en contra del propio problema irresoluto del ser humano que el tonto y el perverso se sublevan y se suman al antisemitismo. Sin embargo el judaísmo, junto con el helenismo y el cristianismo, son un componente intransferible de nuestra civilización occidental cristiana – el eterno “llamado a Sinaí” en contra del cual la humanidad se rebela una y otra vez (The Beast From The Abyss, por Hermann Rauschning).
Este “llamado a Sinaí” – el mensaje encomendado y sostenido por los judíos – transforma finalmente al mundo. Sin embargo, es este mismo mensaje lo que provoca la furia de quienes darían hasta sus últimas fuerzas por resistírsele.
La Razón Real del Odio a los Judíos
¿Por qué la gente odia este mensaje – el eterno “llamado a Sinaí” – y odia tanto a quienes lo transmiten?
Muchísima gente simplemente no puede luchar con la carga de “ser buenas personas”. Sin embargo, cuando actúan mal, no pueden enfrentar los sentimientos de culpa resultantes. Por más que lo intenten, nunca se pueden liberar de los estándares de moral absoluta dictados por la Torá. Atrapados en este callejón sin salida, arrojan su pila de frustraciones en contra de los judíos, a quienes perciben como los que personifican la consciencia colectiva humana.
Sigmund Freud identificó esta tendencia y explicó: “Los judíos no son tan odiados porque mataron a Jesús, sino porque lo generaron”.
Hace miles de años, antes de que la Torá fuera entregada, la gente construía su vida alrededor de filosofías que se basaban en su entendimiento propio del bien y del mal. Luego, cuando los judíos entraron en la escena teológica, les mostraron a los pueblos todos los errores que habían cometido:
Los ídolos paganos son absurdos – sólo hay un solo Dios para toda la humanidad, que es invisible, infinito y perfecto. El infanticidio y el sacrificio humano son inaceptables. Todo ser humano nace con derechos específicos. Nadie puede vivir como le plazca, ya que todos deben subordinar su voluntad a una Autoridad más elevada.
En un cierto nivel consciente, la gente reconoce que el mensaje de los judíos es verdadero. Quienes no desean aceptar la verdad han encontrado que la única forma de librarse de ella es destruyendo a los mensajeros – porque el mensaje en sí mismo es demasiado potente para ser anulado.
Esto es lo molesto de los judíos, y para algunas personas, es el por qué se los debe destruir totalmente. Si el judaísmo fuera tan solo una ideología más, la gente podría reírse de ella y continuar su camino. Pero en lo profundo de su alma, todo ser humano reconoce las verdades esenciales de la moralidad – simplemente no pueden ser pasadas por alto.
Toda afirmación individual de superioridad sólo le molesta a la gente en la medida en que crean que es verdad. Si alguien que es indiscutiblemente feo se encuentra con alguien de apariencia agradable en una fiesta y le dice “Me veo mejor que tú”, ¿cuál sería la respuesta del otro? Lo más probable es que se encoja de hombros y lo ignore, porque el comentario no le molesta en lo más mínimo.
Por otro lado, si el chico más apuesto de la clase se le acerca y hace el mismo comentario, despertará su enojo. La razón es que uno no se resiente por la gente que dice que es superior, sino por la gente que es superior.
Es por esto que el odio de los cristianos a los judíos fue particularmente intenso. Ellos se vieron amenazados por el mensaje judío mucho más que las otras religiones. Los judíos dijeron que Jesús no era Dios. Esta declaración asume que el cristianismo es una falsedad; los Padres de la Iglesia entendieron que si los judíos tenían razón, y seguían siendo judíos, el cristianismo quedaría en la ruina.
Allí yace la gran amenaza del judaísmo al cristianismo. La negación de Jesús por parte de otros grupos es un gran descontento para los cristianos, pero la de los judíos es intolerable. ¡Jesús vino de los judíos! El mismo grupo que lo generó, el pueblo que tuvo el mayor conocimiento y autoridad sobre esos temas, esos que representaron la última palabra en religión – fueron los primeros en rechazar a Jesús.
La amenaza judía al cristianismo no tiene que ver con haber “matado” a Jesús. El origen del temor cristiano es mucho más profundo: la existencia del judaísmo invalida el dogma esencial de la teología cristiana.
¿Cuál es el mensaje que el pueblo judío está trayendo al mundo y tantos encuentran tan amenazante?
Los Judíos: Una Luz Para las Naciones
El profundo mensaje que los judíos traen a la humanidad ha sido aceptado tan globalmente que la gente tiende a darlo por sentado. Sin embargo, las ideas originadas en Sinaí literalmente han cambiado al mundo.
Poca gente se pone a pensar en el origen de los fundamentos morales básicos de la sociedad occidental. Conceptos como los derechos humanos básicos, la noción de que el enfermo y el anciano deben ser cuidados – no matados y abandonados – y la idea de una sociedad que asiste al pobre y al marginado, todos parecen “venir naturalmente” hoy en día.
En síntesis, los conceptos judíos han civilizado al mundo.
Cualquier estudiante serio de historia que se concientizó un poco sobre cómo eran los estándares del mundo antes de la aparición de los judíos puede reconocer con facilidad el enorme impacto que ha tenido el judaísmo.
¿Cómo Ven los Historiadores No-Judíos a los Judíos?
Quienes entienden las tendencias filosóficas del mundo previas al advenimiento de la influencia judía pueden identificar con claridad que fueron los judíos quienes hicieron que el mundo abandonara el paganismo y adoptara estándares de justicia y moral.
John Adams, el segundo presidente de Estados Unidos, le escribió a un amigo:
Insisto en que los hebreos han hecho más para civilizar al hombre que cualquier otra nación… son la nación más gloriosa que haya habitado esta tierra… Le han dado la religión a tres cuartos del globo y han influenciado en los asuntos de la raza humana más, y más felizmente, que cualquier otra nación, antigua o moderna (Carta de John Adams a Francis Adrian Vanderkemp, 1808, Sociedad Histórica de Pensilvania).
El estudioso e historiador cristiano Paul Johnson escribió en su bestseller, La Historia de los Judíos:
Una forma de resumir 4.000 años de historia judía es preguntarnos a nosotros mismos: ¿Qué hubiera pasado con la raza humana si Abraham no hubiese sido un hombre de gran sagacidad, o si se hubiera quedado en Ur guardando sus elevadas nociones para sí y no hubiese aparecido ningún pueblo judío específico? Sin lugar a dudas, el mundo sin los judíos sería un lugar radicalmente diferente.
Todos los grandes descubrimientos conceptuales del intelecto parecen obvios e ineludibles una vez que han sido revelados, pero formularlos por primera vez requiere un intelecto especial. Los judíos tuvieron este regalo. A ellos les debemos las ideas de igualdad ante la ley, tanto divina como humana; de la santidad de la vida y la dignidad de la persona; de la consciencia individual y la redención personal; de la consciencia colectiva y la responsabilidad social; de la paz como un ideal abstracto y el amor como el fundamento de la justicia; y muchos otros asuntos que constituyen el mobiliario moral básico de la mente humana.
En Ancient and Medieval History (Historia Antigua y Medieval), Hayes y Moon escriben:
Sólo si sabes algo sobre los sacrificios humanos, los depravados rituales del templo, las degradantes supersticiones y costumbres que fueron practicadas… puedes darte cuenta cuánto el mundo moderno le debe a los profetas hebreos, cuyo monoteísmo y enseñanzas morales se metieron en el cristianismo y el islamismo…
T. R. Glover resaltó esta misma idea en su libro, El Mundo Antiguo:
“La humanidad – occidental y oriental, cristianos y musulmanes – aceptaron la creencia judía de que hay un solo Dios. Hoy en día el politeísmo es tan difícil de entender que es impensable”.
La moral y los ideales judíos han ganado una aceptación casi universal. Y con eso, han generado una violenta resistencia al mensaje judío.
Entendiendo Qué es Ser Judío
El pueblo judío puede tolerar casi cualquier persecución. Durante toda la historia, el judaísmo ha sobrevivido incontables incidentes abominables de discriminación y persecución. ¿Cuál es el secreto de su persistente fortaleza?
El filósofo Friedrich Nietzsche dijo una vez: “Quien tiene un por qué vivir, es capaz de soportar cualquier cómo”. Es decir, si una persona entiende el profundo significado de la experiencia, podrá tolerar cualquier circunstancia de la vida.
A través de los milenios, el pueblo judío sufrió enormes cantidades de odio – conduciendo finalmente al genocidio. Y a pesar de todo, el pueblo judío se ha mantenido judío. ¿Por qué? Porque entendieron que valía la pena. Entendieron el significado de ser judío y estaban dispuestos a pagar el precio.
Si los judíos no hubieran visto ningún significado a su dolor no hubiesen querido mantener su identidad judía. Es por eso que la asimilación está tan difundida hoy en día – muchos judíos no ven por qué deberían “perderse” la vida y marginarse.
En otras palabras, antisemitismo + ignorancia = asimilación.
Si entendiéramos por qué los judíos son tan odiados, podríamos entender qué son los judíos y, más importante aún, lo que los judíos pueden ser. Se ha hecho un enérgico esfuerzo para remover el elemento judío del antisemitismo y, como consecuencia, se ha ignorado el mensaje crítico que el antisemitismo enseña sobre la singularidad y el especial valor de un judío. Esto es por sí mismo una razón apremiante para que los judíos aprendan sobre antisemitismo y sobre lo que significa ser judío.
Aunque no vivamos en la Alemania nazi donde mataban judíos; vivimos en un mundo que es sutilmente antisemita. Ya sean las condenas de la ONU; el favoritismo mediático en contra de Israel o la violencia contra los judíos en Europa, el odio a los judíos está ahí. Sutil, pero persistente.
La Metáfora del “Pelirrojo”
Los judíos conocen muy bien la carga de ser judíos. Sin la belleza y el entendimiento de los beneficios del judaísmo, van a decir, “Deshagámonos de esto. ¿Quién lo necesita? Quiero librarme de ser judío”.
Imagina que tienes una hija, y que finalmente llega el día en que comienza el primer grado – unirse al mundo exterior y a la sociedad por primera vez. Al igual que todos los padres jóvenes, estás nervioso. La mandas a la escuela preguntándote: ¿Será aceptada? ¿Encajará? ¿Será sociable y tendrá amigos? etc.
Al regresar a casa ese día, estás ansioso por escuchar sobre el primer día de tu hija. Pero ves que está deprimida. Preguntas “¿Qué pasó?” Responde, “Durante el recreo todos los chicos se rieron de mí. Miraban mi cabello rojo y me dijeron “Cabeza de Zanahoria”. ¡Fue terrible!”.
Estás devastado. Todo el futuro de tu hija, su autoestima, está en peligro.
“¿Qué será? ¿Qué puedes hacer al respecto?”.
La solución más fácil a este problema es teñir su cabello. ¡Listo! No más cabello rojo, ahora es castaño. ¡El problema está solucionado!
¿Cuál es la solución más difícil? Redefinir la situación. Decirle: “No importa lo que digan sobre tener cabello rojo, no es malo. ¡Es precioso! ¡Es maravilloso! Es único. Tiene estilo y personalidad. Es extravagante”. Lo redefines. Y ella no tiene más problemas. Porque su problema no era realmente un problema, sino que era un prejuicio de los demás.
En realidad, ¿Qué es lo peor que le puedes hacer a esta niña? Teñir su pelo. ¿Por qué? Porque estás confirmando sus miedos. Le estás diciendo: “Ellos tienen razón. En verdad el pelo rojo es malo. Deshagámonos de él”.
Esta es nuestra situación. Por un lado, ser judío es como haber nacido pelirrojo. No es popular. Hay personas que nos degradarán por eso.
A menos que cada judío tenga un gran entendimiento de la importancia de ser judío, por definición, no le va a gustar ser judío. No se va a gustar a sí mismo.
¿Cuál es la mejor forma de obtener esta percepción alternativa de lo que es ser judío?
Hemos llegado a la comprensión del antisemitismo y su causa.
La Causa es la Solución
La solución al antisemitismo es exactamente lo mismo que la causa: así como los valores y las creencias judías causan el antisemitismo, asimismo, los valores y las creencias judías finalmente lo eliminarán.
El mensaje que los judíos cargan es la receta para conquistar el mal. Cuanto más efectivamente los judíos transmitan su especial mensaje, más cerca estarán de hacer que un holocausto – ya sea en contra de los judíos o de cualquier otro grupo – sea imposible.
Sólo cuando los judíos actúen como judíos – cuando el mensaje de ética y moralidad de la Torá sea conocido en todo el mundo – podremos tener la esperanza de vivir en un mundo donde el mal sea erradicado.
Aquí yace la exquisita ironía de la historia judía. A pesar de que los judíos no presentaron ninguna amenaza militar, política o económica; y que nunca fueron más que una pequeña fracción de la población mundial, siempre fueron un poder principal ante los ojos de la humanidad. ¿Por qué? Por el mensaje que llevan – la Torá.
Las ideas judías influencian el mundo, pero el mundo no podrá absorber el mensaje apropiadamente a menos que los mensajeros – los judíos – lo sepan y lo enseñen.
En lugar de “¿Por qué los judíos?” la pregunta es: “¿Por qué ser judío?”.
La respuesta a esta pregunta es crítica para ti, para el pueblo judío, y finalmente, para el mundo. Cuando los judíos deben vivir en una sociedad antisemita, dentro del contexto de un pasado lleno de antisemitismo, deben tener un fuerte sentido íntimo de por qué ser judío es significativo y valedero; y de por qué vale la pena el esfuerzo.
¿Cuál es la mejor forma de obtener una percepción positiva y optimista sobre ser judío?
La respuesta es obvia: con educación judía.

¿Por Qué los Judíos? – Parte 5

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Por Rafael Shore
Para Aish Latino
La mejor manera de entender lo que los antisemitas realmente odian es examinar su propia retórica.
Quitando el Elemento Judío del Antisemitismo
Casi sin excepción, las razones del antisemitismo ofrecidas por los diferentes eruditos no tienen nada que ver con el hecho de que los judíos son judíos (por ejemplo, los judíos son ricos o son diferentes).
Estas razones “de-judaízan” efectivamente al antisemitismo, equiparándolo con cualquier otro tipo de odio común. De acuerdo a esta actitud, el Holocausto – el intento más sistemático de exterminar a un pueblo en la historia de la humanidad – no tuvo nada que ver con razones “judías”. Los judíos simplemente estuvieron en el lugar equivocado en el momento equivocado.
En su libro “¿Por Qué los Judíos?” Dennis Prager cita un ejemplo deslumbrante en contra de la idea de que no hay nada judío en el antisemitismo. El 11 de abril de 1944, demostrando una misteriosa sabiduría que superaba por mucho su edad, Ana Frank escribió en su diario:
¿Quién nos hizo a los judíos diferentes de los otros pueblos? ¿Quién ha permitido que suframos tan terriblemente hasta ahora? Es Dios Quien nos ha hecho lo que somos, pero también es Dios Quien nos levantará de nuevo.
Quién sabe – incluso puede ser nuestra religión, de la cual el mundo y todos los pueblos aprenden el bien, y por esa sola razón ahora sufrimos. Nunca podremos ser sólo holandeses, o ingleses, o representantes de ningún otro país. Siempre seguiremos siendo judíos.
Ana Frank aclaró el punto de que los judíos tienen algo especialmente valioso para darle al mundo, y eso es precisamente lo que el mundo ha resentido al perseguir a los judíos. Ana Frank identificó el antisemitismo como un odio del judaísmo, un odio completamente diferente a la intolerancia o el racismo que otros pueblos sufren.
Sorprendentemente, cuando la historia de Ana Frank fue reconstruida por Lillian Hellman en una obra de teatro, sus palabras fueron cambiadas por completo. “¿Por qué son odiados los judíos?” pregunta Ana. “Bueno, un día es un grupo, y al día siguiente otro…”
En el teatro se le hizo creer a las audiencias que los judíos han sido odiados de la misma manera en que otros pueblos han sido odiados. En otras palabras, no hay nada judío en el antisemitismo.
¿Pero qué dicen los antisemitas mismos sobre este tema?
El Honesto Enfoque de Hitler
Los eruditos han hecho consistentes intentos para probar que no hay nada especialmente judío que engendre antisemitismo. Veamos si los comentarios de los famosos “aborrecedores de judíos” revelan lo que encuentran tan criticable.
Un individuo que no utilizó las muchas y encubiertas explicaciones ofrecidas por los eruditos fue Adolf Hitler, el hombre responsable del azote de antisemitismo más devastador en la historia de la humanidad.
Hitler reconoció abiertamente la singularidad de los judíos como pueblo. Hitler se dio cuenta que los judíos nunca pudieron integrarse al resto de la humanidad con éxito y se propuso el objetivo de que nunca lo hicieran.
La forma de antisemitismo de Hitler no fue un medio para un fin, fue un fin en sí mismo. Las Leyes de Núremberg, establecidas en 1935, alienaron y desmantelaron con efectividad a la comunidad judía de Alemania – pero para Hitler, esto no fue suficiente.
A finales de la década del 30 Alemania fue reconstruida y su moral recuperada, pero los ojos de Hitler permanecieron puestos sobre los judíos. Siete años después de que las Leyes de Núremberg habían herido y mutilado a los judíos en cuerpo y alma, se lanzó la Solución Final en la conferencia de Wansee.
En la conferencia de 1942, Hitler vio a los judíos como algo mucho más amenazante que meros chivos expiatorios; la nación judía era su enemigo mortal, por lo que su absoluta destrucción se convirtió en su objetivo.
Hitler veía al Nacional Socialismo como un nuevo orden mundial, una forma de recrear a la humanidad.
¿Cómo ocurriría esta renovación de la humanidad? Hitler declaró:
La batalla por la dominación del mundo será luchada entre nosotros – entre los alemanes y los judíos. Todo lo demás es fachada e ilusión. Detrás de Inglaterra está Israel, y así también detrás de Francia y detrás de Estados Unidos. A pesar de que hayamos sacado a los judíos de Alemania, continúan siendo nuestro enemigo mundial.
¿Por Qué Hitler Apuntó a los Judíos?
Eliminar a los judíos era la clave para la utopía de Hitler. La ambición que lo movilizaba era liberar al mundo de las ataduras de la consciencia y de la moral, alejar al mundo del monoteísmo. Creó su propia religión a partir de una filosofía basada en permitir todos los deseos más básicos del hombre. La “Juventud Hitleriana” cantaba esta canción:
No necesitamos la bondad cristiana.
Nuestro líder es nuestro salvador.
El Papa y el rabino se deben ir.
Seremos paganos otra vez.
La imagen de Hitler del mundo perfecto era un regreso a un estado de existencia salvaje, en donde “el poder tiene la razón”. Hitler dijo:
En un orden natural, las “clases” son personas que se superponen a otras en estratos, en lugar de vivir como vecinos. A este orden volveremos tan pronto como las repercusiones del liberalismo hayan sido removidas.
El único obstáculo serio en el camino de Hitler eran los judíos. Hitler sabía que los judíos eran los que llevaban el mensaje de un único Dios – de que todos los hombres son creados por igual, del amor por el prójimo, de ayudar al pobre y al débil.
Hitler odiaba el mensaje de los judíos porque era diametralmente opuesto a su visión de lo que debía ser el mundo. Él dijo:
“Se refieren a mí como un bárbaro ignorante. Sí, somos bárbaros. Queremos ser bárbaros, es un título honorable para nosotros. Nosotros rejuveneceremos al mundo. Este mundo se acerca a su fin”.
Hitler le dijo a su gente:
La Providencia ha ordenado que yo sea el libertador más grande de la humanidad. Estoy liberando al hombre de las limitaciones de una inteligencia que ha asumido el poder, de las sucias y degradantes auto-mortificaciones de una falsa visión conocida como conciencia y moralidad, y de las demandas de una libertad e independencia personal que sólo unos pocos pueden soportar.
En el Alma de Todo Judío
El único objetivo real de Hitler eran los judíos, porque ellos eran todo lo que se interponía entre él y el éxito. Mientas los judíos sobrevivieran, Hitler no podría triunfar. Los arraigados conceptos judíos de Dios y moralidad habían tomado el control del mundo, y Hitler sabía que sólo una ideología podría prevalecer, la suya o la de los judíos. El mundo no toleraría ambas.
Hitler dijo:
Los Diez mandamientos han perdido su vitalidad. La conciencia es una invención judía, es un defecto, al igual que la circuncisión.
Más aún, Hitler sabía que la amenaza judía a sus ideales estaba en cada judío. Dijo:
Si tan solo un país, por la razón que sea, tolera en él a una familia judía, esa familia se convertirá en el centro de un nuevo alzamiento. Incluso si un pequeño niño judío sobrevive sin ninguna educación judía, sin sinagoga y sin escuela hebrea, [el judaísmo] está en su alma.
El espíritu judío, explicó Hitler, es el producto de la persona judía. Destruir sus lugares sagrados y nada más no sería suficiente. En las palabras de Hitler:
Incluso si nunca hubiese existido una sinagoga, una escuela judía o el Antiguo Testamento, el espíritu judío todavía existiría y ejercería su influencia. Ha estado allí desde el principio, y no hay ningún judío – ni uno solo – que no lo personifique.
El odio de Hitler no nació a partir del entendimiento de lo que es el pueblo judío, sino que creció a partir de sus reacciones ante ese entendimiento. Irónicamente, Hitler tuvo un entendimiento más claro de lo que es el pueblo judío y de lo que ha logrado, que muchos judíos hoy en día.

¿Por Qué los Judíos? – Parte 4

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Por Rafael Shore
Para Aish latino
Examinando más razones ofrecidas para el antisemitismo.
La Teoría de los Judíos como Forasteros
Quizás los judíos son odiados simplemente porque son diferentes. Tradicionalmente, los judíos se caracterizaban por vestimenta, leyes y en ocasiones hasta lenguaje diferentes. Este tipo de discriminación es lo que los chinos vivieron en los comienzos de Estados Unidos y lo que los franceses vivieron en Inglaterra. Los sociólogos se refieren a este fenómeno como “el desagrado por lo diferente”.
Esta teoría suena como una causa sensata para el antisemitismo: los judíos han sido odiados porque son diferentes. A través de toda la historia los judíos no se han mezclado; sus sistemas ético, cultural y social fueron diferentes a los de sus vecinos. Y aún más explícitamente, el mayor sueño de los judíos siempre fue su retorno a Sión. Eran ciudadanos obedientes de la ley que contribuían a la nación que los hospedaba y hasta iban al campo de batalla para defenderla, pero sus corazones siempre apuntaban en dirección a la Tierra Prometida. Es innegablemente cierto que durante toda la historia los judíos fueron el paradigma de los “forasteros”.
¿Pero qué pasa cuando los judíos abandonan sus diferencias culturales y se convierten en genuinos “pares”? Si la Teoría del Forastero es correcta, entonces la solución al antisemitismo debería ser la asimilación. El antisemitismo debería disminuir en proporción a la capacidad de los judíos de integrarse a las sociedades que los albergan. Pero, ¿es esto lo que ocurre?
En el siglo 18 llegó a Europa el Iluminismo, dando derechos igualitarios a toda la gente más allá de la religión.
En diciembre de 1789, durante una discusión en la Asamblea Nacional Francesa en la que los judíos franceses recibieron derechos igualitarios, el Conde Stanislas de Clermont-Tonnere declaró: “Para los judíos como individuos, todo. Para los judíos como nación, nada”.
Los judíos de Europa saltaron ante la oportunidad de lograr igualdad, esperando finalmente deshacerse del fenómeno del “desagrado por lo diferente”. Abandonaron sus antiguas vestimentas, se afeitaron sus barbas y asistieron a las universidades y a los teatros. Adoptaron el lenguaje, la cultura y los estilos de sus vecinos no judíos, y se casaron con ellos. Eliminaron de sus plegarias toda mención del retorno a Sión. En resumen, se hicieron más franceses que los franceses mismos.
Napoleón fue rápido para capitalizar esta “evolución” de los judíos adaptándose a la cultura francesa. En 1807 convocó una corte no diplomada para presionar a los judíos para que abandonaran todo compromiso que aún hayan tenido con una nación judía independiente, forzando a los judíos a declarar su lealtad exclusiva a Francia.
La aceptación judía de esta actitud se esparció. En Alemania, los judíos reformistas declararon: “Berlín es nuestro Jerusalem, Alemania es nuestra tierra patria”. Habiendo soportado siglos de odio, los judíos de Europa anticiparon una cálida bienvenida por parte de sus vecinos gentiles.
Pero sólo se desilusionaron. El caso Dreyfuss, en el que falsas acusaciones de traición fueron presentadas en contra de un oficial francés judío, fue ideado para demostrar que los judíos nunca podrían ser ciudadanos leales a los países que los albergaban.
Poco después, la subida al poder de Hitler sacudió nuevamente la sensación de seguridad que tenían los judíos gracias a su enfoque de asimilación. El nazismo les dio a los judíos un fuerte mensaje: Los odiamos, no porque son diferentes, ¡sino porque están tratando de ser como nosotros! No podemos permitir que infecten a la raza aria con sus genes inferiores.
Mientras los judíos permanecieron como forasteros, la Teoría del Forastero tuvo algo de lógica. A partir de que los judíos intentaron asimilarse, la Teoría del Forastero quedó hecha pedazos – porque nunca había sido la causa real del odio.
La Teoría Racial
Esto dio lugar a una nueva excusa: la inferioridad de la raza judía. Puedes abandonar las limitaciones externas de tu vida, afeitarte la barba, quitarte la kipá y hasta cambiar tu religión. Pero nunca podrás cambiar tu raza.
El problema inevitable que tiene esta teoría es que se auto-contradice: los judíos no son una raza. Cualquiera puede convertirse en judío – y miembros de toda raza, credo y color del mundo lo han hecho en algún momento u otro.
No hay ninguna característica racial distintiva común dentro de los judíos. Incluso la idea de la “nariz judía” es un mito. Los antisemitas no odian sólo a los judíos que tienen características físicas distintivamente “judías”, los odian a todos. Odian a los judíos de Europa del Este, a los israelíes, a los rusos y a los yemenitas; odian a los rubios de ojos celestes al igual que a los de piel oscura, o mediterráneos. Odian a todos.
El antisemitismo no puede ser explicado como racismo por la muy simple razón de que los judíos son una nación, no una raza.
Odio Único
Hemos analizado las seis explicaciones más comunes para el fenómeno del antisemitismo. Ninguna de estas razones comunes es su raíz principal. Bajo escrutinio, todas probaron ser meras excusas. Debemos mirar de nuevo a este odio para encontrar una verdadera causa.
De todas las formas discriminatorias de odio, el antisemitismo es único en cuatro aspectos:
1. Antigüedad – el antisemitismo ha existido por un período de tiempo excepcionalmente largo. Uno de los libros más autoritativos sobre antisemitismo, La Angustia de los Judíos: Una Historia de Antisemitismo, escrito por el cura católico Edward Flannery, escribe:
Un historiador de antisemitismo mira hacia atrás, hacia los milenios de horrores que ha registrado, y emerge una conclusión inescapable: el antisemitismo es diferente por su antigüedad y consistencia.
2. Universalismo – el antisemitismo se encuentra en todo el mundo. A través de la historia, los judíos han sido odiados en todas las regiones en que han vivido. Sin importar en dónde se asienten, sin importar quién es su hospedador, el antisemitismo eventualmente asoma su horrible cabeza.
Entre los años 250 EC y 1948 – un período de 1.700 años – los judíos de Europa experimentaron un promedio de una expulsión cada 21 años. Los judíos fueron expulsados de Inglaterra, Francia, Austria, Alemania, Lituania, España, Portugal, Bohemia, Moravia y 71 países más.
3. Intensidad – el odio en contra de los judíos es ventilado de un modo particularmente violento. Un grupo que es odiado generalmente se convierte en el objeto de bromas étnicas, y es sujeto a discriminación. Por otro lado, los judíos son sujeto de intentos de genocidio. Los pogromos de Chmelnicki, el Holocausto y las amenazas nucleares de Irán son intentos de exterminar a un pueblo que representa sólo una pequeña minoría de la población mundial.
4. Confusión – sorprendentemente, ¡hay muy poco consenso sobre lo que el antisemitismo odia en particular! Cuando un grupo odia a otro, ese odio puede ser analizado hasta llegar a unas cuantas razones simples y bien definidas. En Bosnia la gente es perseguida por razones territoriales y religiosas. En Irlanda es la independencia nacional y la religión. Los negros son odiados por razones raciales. Pero nadie ha ofrecido aún ni una razón aceptada universalmente para explicar por qué la gente odia a los judíos.
Si le pides a un antisemita que declare sus razones, esas razones son a menudo contradictorias. Piensa en esta paradoja:
  • Los judíos son odiados por ser una raza perezosa e inferior – pero también por dominar la economía y apropiarse del mundo.
  • Los judíos son odiados por mantener tercamente su estado de separación y, cuando se asimilan, por ser una amenaza a la pureza racial por medio de los matrimonios mixtos.
  • Los judíos son vistos como pacifistas y como belicistas; como capitalistas y como comunistas revolucionarios; como posesores de una mentalidad de Pueblo Elegido y de un complejo de inferioridad.
Demasiadas Razones Significa Ninguna Razón Verdadera
Las “Seis Razones” no aguantan el escrutinio – ¡son excusas!
El odio por los judíos durante los últimos 2.000 años ha sido continuo, universal y vicioso, pero las explicaciones para este odio cambian constantemente. Este hecho, por sí solo, nos alerta sobre la necesidad de investigar lo que yace en la base de esas explicaciones.
Imagínate en una entrevista laboral. El entrevistador te dice de frente que no puedes ser considerado para el trabajo porque te faltan habilidades en informática. Te inscribes en un curso de computación, y en un mes has obtenido las habilidades necesarias.
Vuelves a la compañía y el entrevistador te dice que no te puede contratar porque te falta entrenamiento en finanzas y administración. Estudias diligentemente, y en un corto tiempo has dominado la disciplina.
Cuando vuelves a la compañía por tercera vez, te dicen que la razón real por la que no te pueden contratar es tu corte de pelo; simplemente no refleja la imagen que la compañía desea representar en público.
Este fiasco te envía un mensaje muy claro: Las razones que la compañía te ha estado dando todo el tiempo son sólo excusas. El entrevistador sólo utilizó excusas para cubrir alguna razón más profunda por la que se rehúsa a contratarte.
Esta situación es muy similar a las explicaciones comunes para el antisemitismo: Aún cuando las razones ya no son aplicables, el antisemitismo sigue existiendo.
Esto no significa que deberíamos descontar estas razones por completo. A pesar de que sean excusas y no la fuente del odio, influencian a las masas para odiar a los judíos. Pueden exacerbar el odio, pero ciertamente no lo explican.
El problema es que cada una de las explicaciones se enfoca en asuntos externos al judío, no tienen nada que ver con su esencia.
Entonces, ¿cuál es “La Razón”?

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