Medinat House

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Pido disculpas por lo egoísta que puedo resultar, pero tenía ganas de escribir sobre dos gustos que poseo y hace un tiempo empecé a relacionarlos.
Todo surgió por una discusión acerca de la manera de hacer Hasbará o dar actividades sobre Israel.
Muchas veces se ha escuchado ciertas frases como: “Los trapitos se limpian en casa”, “Para el afuera uno tiene que apoyar cualquier política que adopte el estado”, “Habiendo tantas cosas para dar sobre Israel para qué hacer peulot sobre lo negativo”, etc, etc…
Al mismo tiempo empecé a trazar paralelismos con una serie de televisión muy adictiva, furor en todo el mundo, conocida como Dr. House. La cual se basa en un brillante Doctor, que logra diagnosticar los casos más difíciles pero que al mismo tiempo es un ser controvertido, amargado y con aparente carencia de principios morales.
Una de las razones por la que esta serie deslumbra es la originalidad de cambiar al típico protagonista por un “antihéroe”, un ser humano, con defectos y problemas como cualquiera.
Lo cual no es nada nuevo en el judaísmo. Acaso en la Tora, los patriarcas y guiborim no son ejemplo de esto: Abraham tiene una serie de acciones de las que no se puede estar muy orgulloso, como hacer pasar a Sara como su hermana y evitar que le quiten la vida. Yaacov engaña a su padre Itzjak, con ayuda de su madre con tal de quedarse con la bendición que le corresponde por ser el primogénito a su hermano. Moshé, figura deslumbrante si las hay, no puede entrar a la tierra prometida por sus errores. El Rey David, manda al frente a un hombre tan solo para asegurarse que muera y él quedarse con la viuda, así podríamos seguir citando ejemplos todo el día.
La cuestión es que nadie cree en la existencia de Superman o cualquier figura moldeada a la perfección.
Si uno defiende a toda costa a Israel y creemos que el Estado Moderno es lo mismo que él Mesiánico, jamás vamos a ser creíbles.
Debemos reconocer que Israel es como el Dr. House, un país brillante, con una capacidad que sorprende, con una cultura y ciencia que deslumbran a sus pares, pero aún así hay cuestiones negativas.
House suele utilizar medios poco aconsejables para salvar vidas, no considero que el fin justifique los medios, pero muchas veces en la urgencia se cometen errores buscando una buena causa.
Como toda nación joven, en Israel, existen falencias que superar, existe la discriminación, no todas las campañas militares nos pueden enorgullecer, pero de lo que podemos estar seguros es que existe la democracia y la libre expresión. En qué país un diputado árabe puede decir libremente que está en contra del estado.
Día a día se trabaja para solucionar las cosas, el objetivo dista mucho de lo que muestran los medios, Israel ni remotamente es un país asesino, sino que intenta defender a su población y alcanzar la paz.
De cualquier forma, no por contradecir alguna política o un determinado gobierno somos antisemitas, como así también cuando los amigos de House le critican ciertas actitudes, no significa que lo consideren mal médico.
Podemos seguir imaginando que la relación entre House y su equipo médico son similares a cómo vive la Golá su relación con Israel.
A diario su equipo es el que hace el trabajo duro y parece ser poco apreciado por su jefe. Pero la realidad es que House sabe que necesita a sus discípulos para alcanzar sus diagnósticos, como así también éstos se nutren de su capacidad.
Muchas veces creemos que Israel toma decisiones sin importarle demasiado que pueda llegar a ocurrir en la Diáspora. Pero la realidad es que ninguna parte puede vivir sin la otra.
El cerebro del famoso Doctor es tan complejo como la sociedad israelí. En él pueden convivir el jazz, Sócrates y la mitología japonesa como así también puede recomendar que ver televisión es mejor que leer, asegurar que todo el mundo miente o hasta abusar del alcohol y ser adicto al Vicodin.
Se dice que la Torá tiene 70 caras y se podría argumentar que Israel tiene no menos de esa cantidad. No es difícil cruzarse un viernes a la noche un religioso saliendo del servicio de Kabalat Shabat, a pocas cuadras jóvenes preparándose para salir y filipinos cantando karaoke en la estación de ómnibus. Podemos ver un millonario manejando un Porsche en Tel Aviv y a pocos km un kibutz que lucha por mantener su ideología. Tenemos rusos tomando vodka y cenando comida yemenita, jóvenes etíopes con tatuajes ancestrales en la cara y escuchando sus ipods, etc.
Si creemos que Argentina es cosmopolita, Israel nos deslumbrará, multifacética, multicultural o simplemente una divertida mezcla.
La atracción que genera House es poco entendible, las mujeres lo encuentran atractivo aún cuando vive desarreglado, su apariencia física no es nada del otro mundo, el amor le parece un simple proceso fisiológico y las mujeres tan solo un objeto.
Cuando anuncian el aterrizaje en el aeropuerto de Ben Gurion, uno queda obnubilado de una manera poco transmisible, no es la arquitectura, ni mucho menos los modales de su población, lo que encandilan, sino que es ese aire mítico que transmite.
Otra de las cuestiones que resalta a simple vista del protagonista, es la renguera que lo acompaña, debido a una serie de malas decisiones cuando sufrió un infarto en la pierna.
Así también se puede considerar el conflicto palestino – israelí, hace años que se reconoció que el problema existía y había que convivir con el mismo, aunque muchas veces cause dolor, es parte de uno y no es correcto “amputárselo”.
Cuando logremos entender que House tiene esa renguera porque está vivo, también entenderemos que existen las dificultades y los conflictos porque se cumplió el sueño de tener un Estado Judío.
Y así como la vida puede ser buena sin importar su pierna, palestinos e israelíes pueden convivir sin destruirse.
Quien no conoce a este extravagante protagonista podría considerarlo un gruñón, que vive peleándose con el mundo, es decir un ser despreciable.
Cómo explicarle al mundo que Israel no es solo un ejército potente y aun más difícil como demostrarles que su “carácter” corresponde a una difícil realidad que pocos podrían soportar…
Todo el mundo está convencido que el ermitaño especialista va a salvar la vida del paciente, no importa que errores cometa en el camino, que practicas poco convencionales adopte o como se le ocurra la respuesta.
Así también eso se espera de Israel, el mundo tiene doble vara para medir a un estado por sobre el resto, nadie felicita cuando “se salva un paciente” pero todos lo atacan cuando algo falla.
En resumen, House aún exagerado, es igual que cualquiera de nosotros, comete errores, da malos consejos y es su parte negativa lo que lo humaniza.
Ante la posibilidad de estar enfermos, hacemos a un lado lo negativo y deseamos ser atendidos por House.
Israel real comete errores, pero si consideramos que es una país magnifico y todo lo ha logrado soportando todo tipo de obstáculos en tan poco tiempo, podemos tener fe que al ser tan joven, tiene tiempo de corregir y mejorar.
Esperemos que como House, por medio de una epifanía logre encontrar la solución a su misterio médico, el Estado pueda cumplir con la palabra de Shimon Peres “alcanzar a ver la paz durante el transcurso de nuestras vidas”.

Así como sigo la serie House, también elijo a Israel!!!

Por Ari Guerstein
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Discurso Acto de Iom Hashoá

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Todo hombre tiene un nombre que Di-s le dio,
Que sus padres le dieron.
Todo hombre tiene un nombre
Que la vida le dio,
Que su muerte le dio.

Resistir implica una oposición hacia las dificultades que la vida y el hombre nos colocan enfrente, significa soportar el sufrimiento, las carencias y todo tipo de injusticias que tratan de deshumanizarnos.
Resistir implica el deseo de vivir, de cumplir con una de las mitzvot más importantes que tiene el judaísmo, “Ubajarta Bajaím” y elegirás las vida, preservándola ante todo, ya sea la propia o aun más la de otros.Y es por esto que hoy la juventud debe estar orgullosa de quienes resistieron y nos permitieron que hoy disfrutemos de vivir en comunidad.
Existen muchas formas de resistencia. Está la resistencia armada de Mordechai Anilewicz y los partisanos.
La resistencia de quienes a pesar de que los nazis intentaban provocar que seguir viviendo perdiera sentido, mantuvieron su fe, combatieron ese intento de borrarles su nombre, su esperanza y le demostraron al mundo que no iban a aceptar pasivamente su destino, defendiendo su honor judío hasta la muerte.
Es un valioso ejemplo de resistencia la de jóvenes jalutzianos, de madrijim, que poniendo su vida en riesgo no dejaron de educar en los ghettos y campos.
De niños que con la edad de nuestros janijim, se escapaban y de forma altruista regresaban con un trozo de pan para dar un día más de vida a otros.
Debemos homenajear a todas las madres que encendieron las neirot en Shabat, a los abuelos que organizaron un seder de pesaj, a los adolescentes que hicieron Bar Mitzva, a cada persona que celebro el Kabalat Shabat, a quienes continuaron organizando actividades, buscando dignificar la cultura judía y a todo aquel que vivió un día más para preservar nuestra historia, cultura, costumbres, preceptos e identidad.
Aun cuando los nazis hicieron todo lo posible por borrarnos de la faz de la tierra, al igual que lo han hecho otros pueblos y aun hoy, parecen seguir intentándolos nuevos, siempre hemos perseverado.
Recordar a las víctimas de la Shoá conlleva una responsabilidad educativa concreta. Enseñar la Shoá implica que resaltemos los ejemplos de tzedaka, de fortaleza y demás valores judíos y humanistas que se encuentran en ella, y que seamos capaces de sentirnos orgullosos por ser parte del mismo pueblo que estos héroes.
Ser parte de un eslabón eterno y como tal agradecer la oportunidad que nos dieron y continuar su lucha.
Lo habrán escuchado muchas veces, pero es una realidad que somos la última generación que podrá escuchar el testimonio en vida de los queridos sobrevivientes, somos la primera generación que tendrá que educar sin ellos.
Tenemos la responsabilidad no solo de estudiar y brindar homenaje a las victimas sino también, reafirmar el compromiso inquebrantable que se funde en el pasado, presente y futuro de ser activos educadores, asumiendo la importantísima y vital tarea de continuar la transmisión de la historia y perpetuar con ella la vida de quienes cayeron a causa de viles asesinos.
Hoy debemos asumir un doble compromiso, utilizar la educación para transmitir los valores de un pueblo milenario, ser ejemplo para la humanidad y luchar contra quien desea la muerte y no la vida.
La Shoá nos enseña y obliga como judíos a dar un paso hacia adelante contra cualquier forma de agresión, defender cualquier pueblo perseguido y preocuparnos para que el mundo sea más justo y humano.
Debemos hacer entender que la enseñanza de la Shoá no es un legado único del pueblo judío sino de toda la humanidad.
Debemos estar siempre atentos y advertir cada acto de discriminación para evitar todo tipo de genocidios en el presente y futuro. No debemos permitir que la muerte de seis millones de padres, madres, abuelos, hermanos, amigos, vecinos, sea en vano…
Y al mismo tiempo, juntos, como comunidad, debemos agradecer a quienes permitieron que el pueblo judío siga con vida y seguir trabajando, educando y comprometiéndonos para que podamos seguir diciendo AM ISRAEL JAI.

Por Ari Guerstein

15 años, 85 vidas menos!!!

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El promedio de edad de quienes participan de Lomdim es de aproximadamente 15, 16 años.
Algunos de los chicos que viernes a viernes hacen Lomdim, no habían nacido cuando ocurrió el atentado a la AMIA o si estaban en este mundo, su corta edad nos les permite recordar esas imágenes.
Para los mejanjim, fue algo distinto, en esa época estábamos transitando los primeros años de escolaridad. Sin embargo esas imágenes son imposibles borrarlas.
Recordamos a esos padres que en esos primeros momentos se turnaban para revisar mochilas y asegurarnos tranquilidad cada vez que entrábamos a la escuela hebrea, nos acordamos de los primeros actos multitudinarios o la inmensa marcha que todo Bahía Blanca participo.
Sin embargo el tiempo, pasa, las cosas parecen olvidarse o al menos la velocidad del mundo actual hace que establezcamos a todo una prioridad y AMIA es sinónimo de 18 de Julio y nada más.
Para los chicos se convirtió en normal, que nos miren desde una cámara y nos abran la puerta.
Que al viajar por el país reconozcamos los edificios judíos no por algún Maguen David o una Menora sino por muros o vallas.
Todos tenemos la idea de donde nos encontrábamos o que estábamos haciendo cuando sucedió.
Y aún quienes no habían nacido, ese 18 de Julio de 1994 les cambio la vida a todo el Pueblo Judío Argentino y a todos los argentinos en general.
Ya pasaron 15 años y llevamos todo ese tiempo pidiendo justicia. Se escucharon cientos de discursos, se armaron decenas de actos.
Y hasta se llego al punto que cuando cada lunes los familiares realizan una pequeña ceremonia en la entrada del nuevo edificio de AMIA, quienes trabajan sobre las cenizas y escombros de ex-compañeros no todos salen a ser parte de la manifestación.
Es contradictorio que preparar una Sadná, una actividad sobre la memoria, la justicia, no nos lleve tanto tiempo y a un estado le cueste tanto entender que significan estas cosas.
17 años de Embajada, 15 años de AMIA y tantos discursos escritos, tirados, vueltos a escribir, llega un momento que cada palabra suena mas inútil y da mas vergüenza pronunciarla.
El Talmud dice: “Nunca le prometas algo a un niño que no vas a cumplir porque de esta manera le enseñaras a mentir”.
Seguir prometiendo justicia, esclarecimiento es mentirles en la cara a los pobres familiares, es burlarse de los muertos.
Queremos, aprender y enseñar la verdad. Queremos poder decirles a nuestros talmidim que lo de AMIA fue un atentado contra la Argentina, que por suerte se pudo resolver y juzgar a todos los culpables, sin importar quienes sean ni el poder que tengan.
Que los asesinos terroristas, sus cómplices locales y encubridores políticos están donde deben estar bajo rejas y no nosotros bajo muros.
Lamentablemente hasta el momento jamás asociaremos una actividad de AMIA con justicia, no podremos decirles a los chicos con seguridad que nunca mas volverá a pasar porque las autoridades tomaron cartas en el asunto.
No queremos ver más cada 18 un desfile de políticos decir “se investigara hasta las ultimas consecuencias, los culpables serán hallados y condenados” y luego ver que se apagan las cámaras y las cosas siguen igual o peor.
Sentimos rabia, dolor, y vergüenza por cada mentira que nos hicieron decir, por cada vida insultada, por haber permitido que se olviden miles de historias y recuerdos.
Por eso les pedimos que este año cuando reclamen justicia, cuando aseguren que nunca más volveremos a sufrir un atentado, busquen a cualquier joven, miren a un niño y piensen si realmente no le están mintiendo a la cara.

Ari Guerstein

VIDEO DE JUVENTUD AMIA

Hasbará

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“Toda nueva verdad pasa por tres etapas. Primero, se tiende a ridiculizarla.
Luego, se la ataca violentamente. Finalmente, es evidente por sí misma.”
Arthur Schopenhauer
Durante los últimos años hemos empezado a vivir una atmósfera extraña que parece que nos cegó y no sabemos como actuar.
Parece que desde el antisemitismo medieval a lo que hoy vivimos, nada ha cambiado, sólo el lenguaje. Lo que debería ser prioridad importante para todas las kehilot queda desplazado por “asuntos más urgentes” y cada vez se supera un poco más el umbral de la discriminación. Al permitir ese corrimiento de lo que está bien y lo que no, terminamos aceptando que en un acto por los 61 años de la creación del Estado de Israel, criminales irrumpan con palos a destruir stands y dejar heridos, permitimos que personas encapuchadas desfilen por varias ciudades del país apoyando a Hamas, quemando banderas de Israel y autoproclamándose “Anti-Israelíes” no Antijudíos.
Al oírlos siento que la vieja excusa de “No soy antisemita tengo un amigo judío” es más creíble que escucharlos decir que son antisionistas y que no tienen ningún problema con el pueblo judío, pero luego, nos acusan de que nuestro presidente es Nethanyahu y parece ser que nuestra nacionalidad ya no es reconocida.
Cuando ocurrió el atentado a la Embajada de Israel, se dijo “el ataque fue contra Israel”, cuando ocurrió el atentado a la AMIA, se escucho “podría haberse evitado”, cuando neonazis atacan a jóvenes, destruyen cementerios o aparecen pintadas, se dice “son solo hechos aislados”, ahora que “grupos de izquierda” atacan a personas, destruyen un acto cuyo fin era la convivencia y la paz, la excusa es que “fueron mandados por el gobierno nacional para perjudicar en las elecciones al gobierno porteño”; Entonces definitivamente la paranoia me ha alcanzado, porque yo sólo veo que la Argentina, cada vez está sometida a más antisemitismo, más discriminación, más delincuencia, más odio.
Si ya no se puede organizar actos abiertos a todo el público, si debemos temer cualquier incidente, si nos encerramos cada vez más en nuestras kehilot, entonces algo está mal en nuestro país.
Antes suponíamos que alcanzaba con la educación, que era la manera de prevenir a largo plazo, hoy necesitamos de algo más, los plazos se acortan cada día.
Cuando Elie Wiesel, es insultado en Durban II, por funcionarios iraníes, acosado y lastimado al grito de “SioNazi” y desde nuestra Kehilá se escuchan pocas voces, entonces en algo estamos fallando. Luego de semejante momento, Wiesel declaró: “Esta generación ha perdido la esperanza” y es una lástima que Auschwitz ha dejado de ser una advertencia para ser un precedente. Hace unos años alguien me dijo, si hoy los jóvenes, los madrijim, saben poco de la inquisición, no pretendas que tus nietos les puedan enseñar a sus hijos sobre la Shoá. En ese momento, me sonó fuerte e imposible, pero si hoy, que no han transcurrido 65 años, desde que terminó la Segunda Guerra Mundial, ya existen personas que aseveran que la Shoa es un invento judío para legitimizar la creación del Estado de Israel, ni hablar lo que puede llegar a ocurrir cuando los últimos sobrevivientes ya no estén con nosotros, para poder contarnos sus historias y retratarnos una mínima pincelada del horror que debieron soportar.
Lamentablemente hay un brote de judeofobia en pura efervescencia y debemos recordar que el nazismo surgió de una de las naciones que hasta ese momento era considerada de las más civilizadas del mundo, una nación que utilizó a sus mejores científicos, a los más capacitados doctores, a personas cultas y de gran conocimiento para cometer el acto más aberrante de la historia de la humanidad. No podemos perdonar declaraciones antisemitas sólo por ser “opiniones”, el derecho de expresión existe, pero el odio no puede recibir validez.
Somos todos responsables de dar lucha a quienes niegan la Shoá y a quienes comparan al Estado de Israel con el nazismo. Debemos tomar un compromiso inquebrantable para no permitir que el olvido intencional, dé paso al antisemitismo y la impunidad. La memoria y la justicia debe mantenerse viva y no permitir que vuelvan a matar a las víctimas, al olvidarlas; no desoír a quienes desean borrar a Israel del mapa, a quienes desean hacerle creer al mundo que somos semejantes a nuestros victimarios.
El pueblo judío siempre fue amenazado de muerte y muchas veces nos llevaron al límite pero siempre resistimos. Resistimos no con grandes ejércitos, no con armas, no con poderosos aliados sino con educación, fe, cultura, historia y la fuerza motora de una juventud comprometida con los valores y tradiciones de un pueblo que perdura y ve caer a quienes lo atacan.
Como herencia tenemos un gran pasado, pero debemos comprometernos para tener un futuro.
La Shoá fue un crimen contra la humanidad, fue un crimen contra todos, no sólo contra los judíos.
Siempre nos preguntamos cómo pudo ocurrir semejante tragedia, cómo nadie lo evitó, cómo el mundo no se levantó y lo detuvo.
Aunque los nazis no se encuentren al poder, nuevos líderes parecen emularlos. Parece que 6 millones de muertos no fueron suficientes, que miles de atentados no significan nada y es por eso que aunque estemos solos debemos enfrentar a los Hitler, Ahmadinejad y demás asesinos que el mundo produzca.
Elie Wiesel declaró “Pensé que el antisemitismo había muerto en Auschwitz. Luego me di cuenta de que sólo los judíos murieron allí”, la pregunta es ¿a quién albergarán los próximos Auschwitz y qué estamos dispuestos nosotros a hacer para evitarlo?
La Hasbará debe ser parte de cualquier comunidad, es difícil saber qué hacer, pero al menos debemos juntarnos a discutir, dejar la seguridad de nuestros muros y buscar la manera de confrontar con quienes nos atacan.
Hoy más que nunca deberíamos estar unidos, porque esa es la única forma de que nuestra generación no vuelva a perder la esperanza…

Ari Guerstein

Discurso Atentado Embajada de Israel en Argentina

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Hace 17 años el Pueblo Argentino, no la comunidad judía, sino el Pueblo Argentino sufría el primero de los 2 ataques terroristas más importantes y nefastos de toda su historia.
Llevamos 17 años de injusticia, de funcionarios cruzados de brazos, de ineptitud y disimulo por parte de personas que aún creen que el atentado fue solo contra el Estado de Israel.
Ese maldito día un terrorista decidió acabar con la vida de 29 personas y herir a otras 242, desgarrando como si fuera poco el sentimiento de convivencia, justicia y respeto que parecía tener nuestro país.
Al pasar el tiempo, nos callamos como sociedad y solo una vez al año unos pocos, excepto familiares y amigos de las víctimas, susurramos justicia.
Cada Marzo nos vuelven a prometer que se encontraran a los responsables, que se castigara a quien ideó el aberrante crimen, sin embargo han pasado 17 años y aún no ha ocurrido nada.
Nos preguntamos por qué Argentina, por que matar a inocentes, porque planear un atentado supuestamente contra objetivos israelíes cuando en realidad se ataco a transeúntes, a civiles a inocentes.
La respuesta es simple, porque lamentablemente, realizar un atentado en Argentina, es semejante a tirar basura en el jardín del vecino.
Porque las autoridades golpean su pecho en los actos, brindando solidaridad y luego desaparecen, porque la justicia no actúa y todo sigue impune.
Y por sobre todo porque el pueblo argentino se mantiene indiferente y apenas recuerda lo ocurrido, total fue culpa de los judíos.
Creo que tal vez, la critica puede sonar fuerte y a alguien puede caerle mal, pero después de tantos años, toda nuestra infancia hay 29 familias que no hallan consuelo.
Hay 242 personas que no pueden explicarles a sus hijos de qué son sus cicatrices y cientos de personas se reúnen en Sinagogas a pedir justicia y elevar una plegaria por las vidas perdidas y mientras sus voces se elevan al cielo, rebotan en las paredes de la indiferencia y el resto del mundo no se entera.
El entonces embajador de Israel, el Dr. Itzjak Shefi, dijo: Pueden derribar las paredes, pero no pueden derribar nuestras esperanzas ni nuestras ideas.
Lamentablemente el discurso se confundió, la comunidad judía en Argentina tuvo que encerrarse entre paredes y a la protección de pilotes y quienes deberían pagar por su crímenes se regocijan sabiendo que el terror y el tiempo borran nuestras esperanzas.
Muchas veces dicen que la educación es la clave para terminar con la discriminación, ojalá algún día podamos sentir que nosotros hemos hecho algo para lograr justicia por el Atentado a la Embajada y por cada hecho de terror que sufrimos.
Mientras tanto, deberemos seguir exigiendo justicia, recordando, explicando y educando a nuestros pares e hijos sobre que pasó esa terrible tarde de marzo y mantener una vida judía plena para que quienes perdieron la vida ese día sepan que al menos no todo se perdió con ellos.

Por Ari Guerstein