Arqueologos israelíes descubren el primer artefacto que confirma un registro escrito de la adoración del Templo

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Arqueólogos israelíes han descubierto la primera pieza arqueológica que confirma el testimonio escrito de ritual que se practicaba en el Templo Judío de Jerusalem.
Una investigación arqueológica de Autoridad de Antigüedades de Israel en el noreste del Monte del Templo mostró un pequeño artefacto, del tamaño de un botón, inscripto con las palabras en arameo: “Daka Le’ Ya”. Los directores de la excavación en nombre de la institución, el arqueólogo Eli Shukron y el profesor Ronny Reich de la Universidad de Haifa, explican el significado como “pureza de Dios”.
Los investigadores creen que el artefacto, que sería del primer siglo, hacia el final del período del Segundo Templo, es un sello similar a aquellos descriptos en la Mishnah. Si están en lo correcto, es la primera evidencia física del ritual del templo que fue corroborada en registros escritos.
El equipo cree que este pequeño sello era puesto en objetos que serían usados en el templo, y por lo tanto debía ser ceremonialmente puro.
Con respecto a esto, y en el espíritu de Jánuca, el arqueólogo de la Autoridad de Antigüedades del distrito de Jerusalem dijo: “Está escrito en el Talmud que solo el aceite que fue descubierto en el Templo después de la victoria de los Macabeos sobre los griegos ‘descansa con el sello del Alto Sacerdote’. Esto es que el sello indicaba que el aceite era puro y podía ser usado. Recordemos que esto fue la base del milagro de Janucá que pudo mantener la menorá prendida por ocho días”.
Además de este artefacto, la excavación también mostró otros del Segundo Templo, algunos más viejos, del tiempo de la dinastía de los asmoneos, incluyendo lámparas de aceite, macetas de barro y contenedores llenos de aceite y perfumes, así también como monedas con los reyes asmoneos como Alexander Jannaeus y John Kyrcanus.
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Nueva teoría evolutiva: el Homo sapiens vivió en Israel hace 400.000 años

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Publicado por Guillermo Caso de los Cobos

El profesor Avi Gopher muestra una de las piezas dentales halladas en la cueva Qesem (Israel).
Los científicos podrían verse obligados a reescribir la historia de la evolución del hombre moderno después del descubrimiento de restos humanos de hace 400.000 años.
Hasta ahora, los investigadores creían que el Homo sapiens había evolucionado en África hace unos 200.000 años y gradualmente emigró al norte, a través del Oriente Medio, hacia a Europa y Asia.

Al mismo tiempo, recientes descubrimientos en China y España de restos de primeros humanos habían puesto en duda la teoría “Memorias de África” (“Fuera de África”), pero nadie estaba seguro.
Pero el nuevo hallazgo de restos humanos prehistóricos llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Tel Aviv, en una cueva cercana al aeropuerto Ben-Gurion, podría obligar a los científicos a reconsiderar las teorías anteriores.

Foto: Un aspecto de la cueva Qesem.
Los arqueólogos dijeron haber hallado ocho dientes humanos en la cueva Qesem, cerca de Rosh Haayin -a 10 km del aeropuerto internacional de Israel-, cuya edad se remota a 400.000 años atrás, en el período del Pleistoceno Medio, constituyendo así los primeros restos de Homo sapiens descubiertos en cualquier parte del mundo.

Foto: Otras piezas dentales de Homo sapiens halladas en la cueva Qesem
El tamaño y la forma de los dientes son muy similares a los del hombre moderno. Hasta ahora, los primeros ejemplos se han encontrado en África y tienen una datación de sólo 200.000 años.

Otros científicos han argumentado que los seres humanos se originaron en África antes de trasladarse a otras regiones, hace entre 150.000 y 200.000 años. Los restos de Homo sapiens descubiertos en el Awash medio, Etiopía, con una datación de 160.000 años, se creía que eran los más antiguos correspondientes a seres humanos “modernos”.

Otros restos encontrados previamente en cuevas israelíes se cree que son más recientes, con una antigüedad de entre 80.000 y 100.000 años.

Las conclusiones del profesor Avi Gopher (foto a la izquierda) y el Dr. Ran Barkai (debajo), del Instituto de Arqueología de la Universidad de Tel Aviv, y publicadas la semana pasada en el “American Journal of Physical Antropology”, sugieren que el hombre moderno no se originó en África como se creía previamente, sino en Oriente Medio.

La cueva Qesem fue descubierta en 2000 y ha sido objeto de intenso estudio desde entonces. Junto con los dientes -las partes del esqueleto humano que sobrevive más largo tiempo-, los investigadores encontraron evidencias de una primera sociedad humana sofisticada, que utilizaba afiladas lascas de piedra para cortar la carne y otras impresionantes herramientas prehistóricas.

Los científicos israelíes dijeron que los restos encontrados en la cueva sugieren la elaboración sistemática de láminas de sílex, el uso habitual del fuego, la práctica de la caza, el corte y distribución de la carne de los animales, y la extracción de material bruto de roca bajo tierra para producir herramientas de piedra.

“Un conjunto diversificado de hojas de sílex fue fabricado y utilizado”, escribieron los científicos de Tel Aviv, quienes describen las herramientas que se encontron en la cueva: “Hojas de bordes gruesos, conformadas a través de retoques, fueron utilizados para raspar los materiales semi-duros, tales como madera o cuero, mientras que hojas con bordes rectos y afilados se utilizaban para cortar los tejidos blandos”.

Los arqueólogos dijeron que seguirían investigando la cueva y sus contenidos, con la esperanza de hacer más descubrimientos que arrojen más luz sobre la evolución humana de tiempos prehistóricos.

Arqueólogos alemanes hallan el palacio de la Reina de Saba

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Su antiguo Reino, referido en la Biblia y el Corán, se encontraba en la zona de Etiopía

Arqueólogos alemanes han encontrado los restos del palacio de la legendaria Reina de Saba en la localidad de Axum, en Etiopía, y desvelado con ello uno de los mayores misterios de la antigüedad, según anunció hoy la Universidad de Hamburgo.

“Un grupo de científicos bajo la dirección del profesor Helmut Ziegert ha encontrado durante una investigación de campo llevada a cabo esta primavera el palacio de la reina de Saba, datado en el siglo X antes de nuestra era, en Axum-Dungur”, señala un comunicado de la citada universidad.

La nota subraya que “en ese palacio pudo estar custodiada durante un tiempo el Arca de la Alianza”, donde, según fuentes históricas y religiosas, se guardaban las tablas con los Diez Mandamientos que Moisés recibió de Dios en el monte Sinaí. Los restos de la residencia de la reina de Saba fueron hallados bajo el palacio de un rey cristiano.

“Las investigaciones han revelado que el primer palacio de la reina de Saba fue trasladado poco después de su construcción y levantado de nuevo orientado hacia la estrella de Sirius”, destacan los arqueólogos de la Universidad de Hamburgo.

Estos presumen que Menelik I, rey de Etiopía e hijo de la reina de Saba y del rey Salomón de Jerusalén, fue quien ordenó levantar el palacio en su lugar final. Los arqueólogos alemanes destacan que en ese palacio había un altar, en el que probablemente reposó el Arca de la Alianza, que según la tradición era un cofre de madera de acacia recubierto de oro.

Las numerosas ofrendas que los científicos germanos encontraron en torno al lugar donde debió de estar el altar han sido valoradas por los expertos como una clara señal de que la especial relevancia del lugar se ha transmitido a lo largo de los siglos. El equipo en torno al profesor Ziegert estudia en Axtum desde 1999 la historia de los principios del reino de Etiopía y de la iglesia ortodoxa etíope. “Los resultados actuales indican que, con el Arca de la Alianza y el judaísmo, llegó a Etiopía el culto a Sothis, que se mantuvo hasta el siglo VI de nuestra era”, afirman los arqueólogos germanos

Dicho culto, relacionado con la diosa egipcia Sopdet y la estrella Sirius, traía consigo que “todos los edificios de culto se orientasen hacia el nacimiento” de esa constelación, comenta la nota universitaria. Finalmente revela que “los restos encontrados de sacrificios de reses vacunas son una característica también” del culto a Sirius practicado por los descendientes de la reina de Saba

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Hallan una cueva gigantesca

Con símbolos romanos, cristianos y bizantinos

Arqueólogos israelíes descubrieron una cueva gigantesca que data de la época del Segundo Templo, que primero sirvió como cantera y en siglos posteriores, durante el período bizantino, como lugar de peregrinaje para cristianos.

La cueva, de 80 metros de longitud y 50 de anchura, se halla diez metros por debajo de la superficie, y los arqueólogos creen que puedo haber sido utilizada tanto como lugar de rezo como de refugio.

“Estamos al principio de la investigación”, afirma su descubridor, Adam Zartal, del Instituto de Arqueología de la Universidad de Haifa.

Subrayó que es pronto para decidir para qué construcciones o en qué ciudades se emplearon las piedras, y no es de descartar que hayan sido trasladadas hasta grandes construcciones de carácter religioso a decenas de kilómetros.

Por el tamaño de las piedras -algunas de las cuales aún pueden verse en el interior- se trataba de proyectos grandes en ciudades desde Beisán hasta Jericó, pasando por Masadá y Jerusalén”, explicó.
El techo de la cueva se apoya sobre veinte columnas gigantescas de dos metros de ancho por otros dos de largo, en las que fueron grabados decenas de símbolos de distintas épocas.
Muchos de ellos son cruces de la época bizantina, pero hay también águilas de las legiones romanas y un zodíaco, dice el arqueólogo, que descubrió el lugar a finales de marzo cuando exploraba la zona en un proyecto arqueológico a escala regional.

Con el techo derrumbado en gran parte de la cueva, Zartal cree que pasará mucho tiempo hasta dejar al descubierto el suelo original y completar el mapa de la misteriosa cueva, que se encuentra cerca de dónde se sospecha que las doce tribus de Israel pudieron cruzar el río Jordán hace más de 3.000 años, según el relato bíblico.
Por los símbolos se cree que la cueva fue usada hasta el período de la conquista musulmana, a mediados del siglo VII.

Extraído de Aurora Digital