Israel. Se estima que unos 500 judíos por día se asimilan en todo el mundo

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AJN.- Un fuerte debate se vivió esta semana en el seno de la Knesset (Parlamento israelí) cuando se convocó a un debate sobre las medidas para evitar la asimilación de los judíos en el mundo. Lo cierto es que los legisladores revelaron que el pueblo judío se pierde más de 150 mil judíos al año por la asimilación. Hubo cuestionamientos a los organismos oficiales encargados de favorecer la aliá (inmigración) y se trataron las principales necesidades para que los judíos regresen a Israel.
El Comité de Aliá y Absorción de la Knesset (Parlamento israelí) realizó esta semana un debate sobre las actividades de la Organización Sionista Mundial para evitar la asimilación y las actividades necesarias para asegurarse la continuidad judía.
Durante el encuentro, el miembro del Parlamento, Danny Danon, presidente del Comité, apuntó que “150.000 judíos se asimilan cada año y se pierden del pueblo judío”.
“Este comité está comprometido con la actividad sionista en nombre del pueblo judío y hago un llamado a las oficinas del gobierno para usar los servicios de la Organización Sionista Mundial. El Comité también insta a los ministerios a financiar a todos los grupos que auspician y promueven la aliá”, enfatizó el legislador en un encendido discurso.
Por su parte, Avraham Duvdevani, presidente de la Organización Sionista Mundial, aseguró que la institución que encabeza asumió “la responsabilidad de promover la aliá y la educación para el sionismo”.
“No puede haber sionismo sin aliá. Por eso se debe trabajar para ayudar a la aliá de todo el mundo y fomentar el uso del hebreo en la diáspora, basado en la creencia de que el aprendizaje del hebreo fomenta la identificación con el sionismo y el judaísmo”, enfatizó el dirigente.
A todo esto, el presidente de la Unión Nacional y miembro del Parlamento Yaakov Katz (Ketzaleh) apuntó que cada día, el pueblo judío pierde entre 350 y 500 personas.
“Hemos tenido suficiente de la mediocridad de la Agencia Judía y la Organización Sionista Mundial”, afirmó.
Asimismo, el legislador instó al primer ministro Benjamin Netanyahu a que fije como “prioridad” el reclutamiento de los judíos del mundo para que regresen a Israel.
“Necesitamos 5000 millones de dólares para financiar una iniciativa que permitirá traer a casa a los judíos “, aseguró Katz, según consignó el portal de noticias de Arutz Sheva.
En tanto, Marina Solodkin, legisladora de Kadima, dijo que “decenas de miles de inmigrantes de edad avanzada llegan a Israel, muchos de ellos de la antigua Unión Soviética, quieren aprender hebreo y no tienen un lugar para estudiar. Ellos necesitan ser atendidos”.
George Schwartz, de la Agencia Judía, aseguró que la organización aumentó sus esfuerzos “para fomentar la aliá de Occidente”. “Estamos capacitando a todos los representantes de la Agencia Judía, incluyendo aquellos involucrados en la educación, para fomentar la aliá. Si una vez hubo decenas de personas en la Agencia Judía trabajando para fomentar la aliá, hoy en día hay cientos de personas”, aseveró, por último, el directivo.

Matrimonios Mixtos

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¿Crees que es incorrecto que un judío se case con un no judío?
por Rav Nejemia Coopersmith

La tasa de matrimonios mixtos es muy elevada en la actualidad. Más del 50 por ciento de los judíos en los Estados Unidos que contrajeron matrimonio durante la década pasada se casaron fuera de su religión. Setecientos mil niños judíos se están criando en otras religiones.
Para algunos, estas cifras son una tragedia. Para otros, reflejan tan sólo el resultado natural de vivir en una sociedad multicultural.
Hay algo cierto: son numerosos los argumentos en contra de los matrimonios mixtos que no son válidos. Por ejemplo: “Seis millones de judíos murieron para que estés aquí. ¿Cómo puedes escupir sobre su tumba?” O, en una veta similar, “¡El abuelo se moriría si te casas con una shikse!”.
Éstos no son motivos precisamente positivos para que uno se identifique como judío. Tampoco son argumentos intelectualmente satisfactorios. La apelación a sentimientos de culpa es, en el mejor de los casos, errónea desde la perspectiva de la lógica.
El hecho de que mis ancestros creyeron o practicaron el judaísmo no es un motivo para que yo siga sus pasos. No obstante, más que ser ineficaz, el recurso de la culpa muestra nuestro compromiso con el judaísmo como un doloroso peso que ahoga los deseos personales y el interés propio. Ésta no constituye una respuesta contundente a la pregunta “¿Por qué debo ser judío?”.
Otro argumento tan conocido como defectuoso contra los matrimonios mixtos es la necesidad de la continuidad judía. Los matrimonios mixtos amenazan la supervivencia del pueblo judío.
No sólo representan el fin de la afiliación de un judío, sino el exterminio de toda su descendencia. Si te importa el pueblo judío, así dice este argumento, te debes casar con un judío y perpetuar la nación.

¿Dónde yace el defecto de este razonamiento?
La Torá garantiza la supervivencia del pueblo judío independientemente de los matrimonios mixtos. Al pueblo judío se le prometió ser una nación eterna. La Torá dice: “Estableceré Mi pacto entre Mí y ti y tus descendientes por todas sus generaciones, un pacto eterno, para ser tu Dios y el Dios de tus descendientes después de ti” (Génesis 17:7). En tanto pueblo, Dios garantiza nuestra supervivencia incondicionalmente.
Incluso si nuestra subsistencia estuviera bajo amenaza, eso no es lo que le preocupa a una persona a punto de casarse: sólo piensa en su propio futuro con su ser amado. Podría preguntar: “¿Por qué es la supervivencia del pueblo judío algo tan importante como para que sacrifique mi felicidad personal?”
Los matrimonios mixtos son, ante todo, un asunto personal. ¿Por qué te conviene casarte con un judío?
Isaac se enamora de Cristina. Cree que por fin ha encontrado su alma gemela. Y Cristina se ve y se comporta en forma bastante más seria que las mujeres judías con las que Isaac salió anteriormente. ¿Por qué no deberían casarse? ¿Qué puede ser más importante que el verdadero amor?
Aparte del amor, ¿existen acaso otros factores que deberían tomarse en cuenta al decidir si contraer matrimonio o no? ¿Te casarías con la persona a quien amas si él o ella te dijera que no quiere tener hijos o que ha decidido vivir en Alaska y dedicar su vida a proteger un ave rara del Ártico?
Sí, el amor es fundamental, pero no es todo lo que necesitas. También necesitas compartir objetivos comunes en la vida.
Los matrimonios mixtos han aumentado tanto actualmente porque tus típicos Isaac y Cristina sí comparten objetivos comunes en la vida. Para muchos, la religión es, como máximo, una especie de club cultural donde naces como fruto de la casualidad. Diferencias tales como comer guefilte fish versus un sándwich de jamón y queso no representan amenazas graves a la estabilidad de un matrimonio.
¿Qué hay tan valioso acerca del judaísmo que deberías descartar al 99% de la población mundial como potenciales cónyuges? ¿Cuál es la misión del pueblo judío? ¿Qué significa este pacto, y es acaso algo de lo cual querrías formar parte?
¿Expresará tu elección conyugal un compromiso hacia el ideal de representar una fuerza moral en el mundo y hacia la visión judía del tikún olam, el perfeccionamiento del mundo? ¿O acaso preferirás el amor de una persona en desmedro de ese objetivo y decidir abandonar esa incomparable misión?
Esta decisión no puede tomarse de manera desinformada. El compromiso de nuestros antepasados no es motivo suficiente para vivir como judío. Sin embargo, la dedicación de nuestros ancestros sí refleja algo tan vigorizante que muchos resistieron los tormentos del antisemitismo y se sintieron ampliamente recompensados. No hay manera de comprender ese compromiso y sus recompensas sin antes aprender el significado de la misión judía y estudiar el judaísmo. Debes “tasar” el tesoro antes de venderlo para siempre.
Ve y aprende qué significa ser judío.

En Resumen
Hay motivos que no son válidos en relación a los matrimonios mixtos, como por ejemplo: los sentimientos de culpa, que generan una afiliación negativa hacia el judaísmo, y el argumento de la continuidad judía, que adolece de defectos básicos pues la supervivencia del pueblo está garantizada y resulta irrelevante para la persona enamorada.
La problemática de los matrimonios mixtos se refiere a descubrir si nos conviene o no casarnos con un judío. Además del amor, una pareja necesita compartir objetivos comunes en la vida.
¿Acaso el judío tiene una misión sin paralelo? ¿Cuál es el significado del pacto judío? ¿Quieres formar parte de él o abandonarlo?
Esta elección no puede tomarse en forma desinformada. Requiere aprender sobre el judaísmo y la misión judía. Debes “tasar” el tesoro antes de renunciar a él para siempre.

Fantasma de la Asimilación

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El fantasma de la asimilación

por Bernardo Sorj

Futuro Presente

El conocimiento y la practica del judaísmo de Theodor Herlz era, como sabemos, casi inexistente. Sin embargo, sin él, probablemente no existiría el Estado de Israel. En la misma situación se encontraban Albert Einstein, Sigmund Freud y prácticamente todos los judíos del siglo 20 de los cuales, hoy, tenemos tanto orgullo.

Del punto de vista del judaísmo ortodoxo la casi totalidad de los líderes sionistas eran judíos asimilados (¡Jabotinsky pidió ser cremado!), así como el autor de esa nota y la mayoría de sus lectores.El judaísmo sobrevivió, desde los tiempos bíblicos hasta hoy, por su capacidad de asimilar las más diversas culturas.

Como muestra Martin Buber en Moisés, el judío es un pueblo nómada, o sea, un pueblo que viaja entre las culturas, que no tiene miedo de interactuar y que descubrió millares de años atrás lo que hoy, gracias a los procesos de globalización, está siendo reconocido como la condición de convivencia de la humanidad: que todas las identidades son híbridas, que ninguna cultura es pura, que las raíces entrelazadas de todos los pueblos se nutren de la misma herencia común.

¿Pero, entonces, por qué hablar de asimilación? ¿Quién puede definir quien es un judío asimilado? El judaísmo es, en la realidad, diverso y pluralista. Se puede ser judío religioso o ateo; si religioso – conservador, reformista o ortodoxo; si ortodoxo – jasídico o no jasídico; si jasídico, se puede elegir entre las diversas sectas – que poco hablan entre sí – o, además, ser sionista o no sionista; si sionista, religioso o no religioso, de derecha o de izquierda, y así por adelante. ¿Entonces por qué hablar de asimilación?

El único momento de la História judía en que el concepto de asimilación, el en sentido estricto de una actitud consciente de negar y abandonar el judaísmo, puede ser aplicado, ocorrió en la Europa Central, particularmente en Alemania, en el siglo 19 y en las primeras décadas del siglo 20, cuando la conversión al cristianismo era una estrategia de ascensión social en un contexto en que estaban vedadas a los judíos – legalmente o de hecho – posiciones en la esfera pública. Pero, hoy, esa situación no existe en practicamente ningún lugar del mundo y, por lo tanto, ese problema no se coloca. Los judíos del siglo 20 usaron y abusaron del concepto de asimilación, basicamente como una estrategia para descalificar y demonizar otras tendencias de las cuales discordaban. Así, eran definidos como asimilados los judíos no religiosos por los religiosos, los conservadores y reformistas por los ortodoxos, o los no sionistas por los sionistas, para dar algunos ejemplos.

Hoy, la perspectiva histórica nos enseña que todos estaban errados, en el sentido de que ninguna forma de judaísmo agota todas sus posibilidades, y que cada innovación – como, por ejemplo, fue en su época el sionismo – representa una contribución que fortalece el judaísmo.

En los tiempos actuales el fantasma de la asimilación todavía es utilizado por los liderazgos comunitarios para asustarse a sí mismos y a los miembros de la colectividad, funcionando como mecanismo de movilización de miedos y recursos. Es una estrategia, pero una pobre estrategia, pues distante de la experiencia de las nuevas gerenaziones y de todo que la História Judía enseña. La supervivencia del judaísmo en Brasil depende de su capacidad de ser cada vez más “asimilado”, de integrar la escuela de samba en el Purim, de mostrar las interrelaciones entre la História de Brasil y los judíos, de hacer tzedaká junto a las poblaciones carentes, de absorber los casamientos mixtos reconociendo en ellos un camino de enriquecimiento de la comunidad y del judaísmo. Para entender la realidad social necesitamos de conceptos que nos permitan localizar en donde estamos y para donde vamos, que nos permitan medir el mundo. La asimilación es uno de estos conceptos. Pero es un falso concepto y una mala medida.

Da la ilusión de que nos distanciamos de un mundo ideal al cual debemos retornar, retirando el principal instrumento que puede asegurar la reproducción de una comunidad: su renovación a través de la participación y absorción creativa de la cultura local.

La cuestión, por lo tanto, no es cuan asimilados son los judíos de Brasil, ya que nadie está en posición de ser juez de su semejante, pero cual es la riqueza del judaísmo brasileño, cuanto logró producir y innovar para transformarse en referencia criativa para cada uno de nosotros.