Por Robert Hirschfield

Panaderia Nahoum & Hijos, en el laberintico Nuevo Mercado en el centro de Calcuta, es el punto de embarque para hacer contacto con la comunidad judia de la ciudad. David Nahoum, su lider indiscutido, se dice que esta por sus 90 y en mala salud, ya no vende tortas de ciruela, saluda a los visitantes o da entrevistas a periodistas. Las primeras dos responsabilidades han sido tercerizadas al Sr. Hulda, amigo de Nahoum, asociado de negocios e hindu.
La comunidad judia de Calcuta tiene menos de 40 miembros. El promedio de edad es de alrededor de 75 años. Los tres miembros mas jovenes de la comunidad son dos hermanos y una hermana, estan en sus 30, con el mas joven, Mordechai Israel de 35, en el proceso de hacer alia.
“Nosotros somos una comunidad muriendo. Sabemos eso”, dijo Ian Zachariah, un alborotado hombre de 66 años ex publicista que trabajo en la oficina Calcuta de J. Walter Thompson. “Nosotros tenemos otros diez años. Quizas un poco mas.”
La comunidad comenzo en forma optimista, ataviada en el misterio del Oriente. Comenzo con la llegada de Shalom Coen de Alepo, Siria. “El llego en 1784”, dijo Flower Silliman, quien a los 80 actua como el historiador no oficial de la comunidad. “El era el joyero de la corte de los Nawab de Oudh.”
Otros lo siguieron desde Alepo y los judios de Irak se les unieron. (Esta es una comunidad judia-bagdadi, el nombre dado a los judios indios que vinieron del Medio Oriente.)
Una luz brilla en los ojos de Silliman cuando ella habla de los primeros en asentarse: “Ellos eran muy aventureros. Eran comerciantes (su abuelo materno era un comerciante) que viajaban por todo el Oriente, cocinando su propia comida en el lugar, debido a que comian comida kosher y tenian que preparala ellos mismos.”
Silliman hizo un viaje extraordinario hace muchos años atras. Regreso a su Calcuta nativa despues de 30 años de residir en el exterior. (“Es el hogar,” dijo simplemente.)
A partir de fines de los años 1940s, con la independencia de India y la creacion del Estado de Israel, la migracion de judios desde Calcuta, con la excepcion de Silliman y quizas unos pocos mas, ha sido irreversible. Es dificil imaginar la fuerte comunidad de 5000 personas que existio en la ciudad antes de la IIª Guerra Mundial.
La terrible carniceria hindu-musulmana en Calcuta luego de la particion de 1947 alimento la inseguridad para los judios. Muchos estaban tambien inseguros de cual seria su lugar en la nueva India dominada por los hindues.
Pero el “antisemitismo nunca ha sido un problema en India y nosotros estamos agradecidos por eso,” dijo Aline Cohen, 64, quien asumio llevar a cabo la tahara (el ritual judio de purificacion en el cual un cuerpo es limpiado antes del entierro) de las mujeres que se habian hecho muy grandes para llevar a cabo la tarea.
El Sionismo habia arraigado entre los judios de Calcuta en los años previos al establecimiento del estado judio. Silliman recordo a la Sra. Kreiger de Habonim Dror llegando a India oriental para enseñarles hebreo y las canciones de los jalutzim, o pioneros.
Como el lugar que ha absorbido a tanta de la juderia de Calcuta, Israel es tambien un reflector de su fuerza. Cohen, como muchos, tienen hijos y nietos en Israel. “Yo amaria vivir alli, pero no puede desprenderme de mi responsabilidad aqui”, dijo. Ademas de sus tareas de tahara, en la cual la ayudan mujeres musulmanas, Cohen pertenece al comite de la escuela, el comite de la sinagoga, y el comite para ayuda monetaria y asistencia fisica a los pobres y ancianos. “Nosotros funcionamos como los brazos y piernas de David”, dijo, refiriendose al propietario de la panaderia Nahoum.
El hermano de Mordechai, Shalom Israel, 37, distribuye dinero, visita a los enfermos, asiste a los ancianos. Cuando los hombres judios mueren, el lleva a cabo la tahara. Un aspecto cansado, de hablar pausado, el parece al borde de florecer en una edad prematura.
“Por que el se queda?” pregunto Zachariah. “Quiere ser el que apague la luz cuando todos se hayan ido?”
Shalom Israel no ve nada particularmente melodramatico en su decision de permanecer. “Seguro, yo podria ir a Israel. Probablemente podria encontrar trabajo alli, quizas en un kibbutz. Pero por que debo ir? En que puedo contribuir alli? Aqui la comunidad me necesita.”
Cuando una mujer de 90 años se cayo y rompio su femur, Israel la ayudo en un rickshaw y troto al lado de ella a traves del trafico asesino de la calle Mirza Ghalib.
Puede el verse viviendo en Calcuta como su ultimo judio? “Yes,” dijo con un encogimiento de hombros.
El esta intimamente familiarizado con las ultimas cosas. Es el cuidador del Cementerio Judio en el Camino Principal Narkeldanga, un vasto campo de tumbas. Todos los viernes a la noche, el enciende velas y dice las oraciones en las tres sinagogas de Calcuta: Neve Shalom, Beth El y Magen David.
Las suyas son las unicas oraciones judias que son escuchadas aqui. El ultimo minian, el recordo, fue en 2004, con la ayuda de visitantes judios del exterior. Hubo un intento en un punto por hacer que los expatriados regresaran para las fiestas asi la comunidad podria rezar junta unas pocas veces al año. Pero el intento fallo.
Estos dias, grupos de visitantes, judios y no judios, son llevados en tours de las sinagogas como si estos lugares fuesen reliquias de una comunidad que ya ha dejado de existir.
Sus dos escuelas, la Escuela de Chicas Judias y la Escuela Libre & Talmud Torah Elias Meyer, son ambas prosperas y bien dotadas, aunque los estudios judios ya no son mas enseñados alli. Son muy bien vistas, escuelas anglo-parlantes que graduan a estudiantes hindues y musulmanes. La escuela de niñas es 90% musulmana, de acuerdo a Silliman, una de las graduadas de sus primeros años. “Es en aquellas escuelas que nosotros quedaremos en Calcuta. Ellas son el legado judio a esta ciudad”, dijo Cohen.

Fuente: Forward