Irizarry, profesora emérita de la Universidad de Georgetown, llega a esa conclusión
El origen de Cristóbal Colón no es incierto por casualidad, sino que él lo ocultó a propósito porque era un judío o judío converso cuya lengua materna era el catalán, según declaró Estelle Irizarry, una profesora estadounidense.
Irizarry, profesora emérita de la Universidad de Georgetown, llega a esa conclusión tras un análisis detallado de sus escritos donde la clave es una simple barrita inclinada, un elemento modesto que se había escapado a la atención de otros investigadores.
Esa barrita, conocida como vírgula, es la que se usa actualmente en las direcciones de Internet y con ella Colón jalonó sus escritos para indicar pausas.
El caso es que esa vírgula no aparece en escritos castellanos, ni prácticamente de ningún otro país, sino sólo en los producidos en el territorio de la Antigua Corona de Aragón donde se hablaba catalán, básicamente la Cataluña actual y las Islas Baleares, según Irizarry.
“Las vírgulas funcionan como el ADN de Colón. Era un hábito suyo. Colón era un puntuador y era uno de los pocos de aquella época”, dijo la profesora, autora de 34 libros sobre literatura.
Irizarry usa esa metáfora como título de su último volumen, “El ADN de los escritos de Cristóbal Colón”, en el que sigue la pista del escurridizo navegante en las huellas que dejó en más de 100 cartas, diarios y documentos que se atribuyen a él.
Su libro confirma algunas de las conclusiones alcanzadas por el investigador Nito Verdera, que identifica muchas palabras de origen catalán en el lenguaje de Colón.
Verdera mantiene que el descubridor de América era ibicenco, en parte por los términos marítimos que usaba, pero Irizarry no va tan lejos.
Ella cree que se crió en una región de habla catalana, lo que explica que no se expresara correctamente en español, que sería su segunda lengua.
Además, estas grafías y otras semejanzas con el ladino, como se conoce al español hablado por los judíos, apuntan a que Colón era hebreo, según Irizarry.
“Colón puntuaba hasta las apostillas e incluía copiosas notas alrededor de las páginas. En eso seguía la manera de puntuar de los escribas de la judería”, dijo la profesora, quien afirmó que “el hebreo es uno de los idiomas más puntuados que existen”.
Ese origen explicaría, a su juicio, el gran misterio sobre el lugar de nacimiento de Colón, al que él nunca aludió y que los historiadores colocan en Génova, Córcega, Portugal y Grecia, además de España.
“Las personas que se escondían más y tenían razón para hacerlo eran los judíos“, afirmó Irizarry. EFE