Cómo pasé de odiar a amar a Israel y al pueblo judío.

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Soy sionista, soy un orgulloso musulmán sionista, y amo a Israel, pero no siempre fue así. En realidad, por muchos años fui el extremo opuesto. Viví los altos niveles de antisemitismo y actividad anti-Israel en las universidades británicas, ¡porque yo era el activista antisemita y anti-Israel!
Al crecer en la comunidad musulmana en Inglaterra fui expuesto a materiales y opiniones que como mínimo condenaban a Israel, describiendo a los judíos como usurpadores y asesinos, y llegaban en algunos casos a abogar por la absoluta destrucción de la “Entidad Sionista” y de todos los judíos. En resumen, no había lugar para un estado judío en Medio Oriente.
Crecer rodeado por este constante bombardeo de odio dirigido hacia Israel tiene un efecto masivo en las opiniones personales de los individuos. Aún más perturbador era que muchas de estas personas no eran radicales ni extremas, pero cuando se trataba de Israel emanaba el más depravado odio, acompañado del antisemitismo casual que parecía ser demasiado prevalente cuando la frase “deja de ser judío” era utilizada como un insulto.
Sin embargo, mi padre era mucho más desvergonzado en su odio, jactándose de cómo Adolf Hitler era un héroe, y de que el único error que había cometido era no haber matado suficientes judíos.
Para cuando cumplí 18 años estaba completamente adoctrinado de acuerdo al islam radical. Mi odio por Israel y por los judíos era alimentado por las imágenes de muerte y destrucción, expuestas con melodías de fondo sobre la Yihad y discursos del líder de Hizbolá, Hassan Nasralla, o de Osama bin Laden.
Estas ideas fueron reforzadas cuando iba a las reuniones del día de Nakba, donde los oradores predecían la muerte de Israel mientras las banderas de Hizbolá flameaban con orgullo en el centro de Londres.
 
El Caso para Israel
¿Había un caso para Israel? En mi mente, por supuesto que no, no había ninguna duda. Hasta el más moderado de los clérigos con los que me cruzaba se rehusaba a considerar que el terrorismo contra Israel era injustificado; yo creía que los judíos debían, obviamente, merecerlo.
¿Entonces qué cambió? ¿Cómo pude pasar de todo este odio al gran amor y afinidad que siento por Israel y por el pueblo judío? Estaba en la sección de Israel y Palestina de una librería local, y tomé una copia de The Case for Israel (El Caso para Israel), de Alan Dershowitz. De acuerdo a mi visión del mundo, los judíos y los norteamericanos controlaban a la prensa, por lo que después de una breve ojeada a la contratapa pensé: “vil propaganda sionista”.
Sin embargo, decidí comprarlo, contento de que pronto estaría analizando esta propaganda mostrando que Israel no tenía ninguna defensa y estaría reclamando mis hallazgos como una victoria personal para la causa palestina.
Mientras leía los argumentos de Dershowitz y su respuestas a muchas mentiras que yo consideraba verdades incuestionables, busqué desesperadamente argumentos para contrarrestar, pero sólo encontré más de la retórica vacía que había creído por tantos años. Sentí una verdadera crisis de consciencia, y así comencé un período de búsqueda sin prejuicios. Hasta ese momento nunca había sido expuesto a nada remotamente positivo sobre Israel.
Ahora ya no sabía lo que creer. Había seguido ciegamente a otros por tanto tiempo, y ahí estaba preguntándome si había estado equivocado. Llegué a un punto en el que sentía que la única opción que tenía era ver a Israel por mí mismo, sólo así sabría la verdad. A riesgo de que suene como un cliché, fue una visita que me cambió la vida.
Ningún Estado Apartheid
No encontré un estado apartheid racista, sino lo opuesto. Encontré sinagogas, mezquitas e iglesias; judíos y árabes viviendo juntos; minorías jugando un rol importante en todas las áreas de la vida israelí, desde el ejército hasta el poder judicial. Fue impactante y revelador. No era el malvado y sionista Israel del que me habían hablado.
Después de mucha introspección supe que lo que alguna vez había creído era equivocado. Fui confrontado con la verdad y tenía que aceptarla. Pero tenía una pregunta aún más grande que confrontar: ¿ahora qué? Por años había hecho campaña en contra de Israel, pero ahora sabía la verdad.
La elección era obvia: tenía que ponerme del lado de Israel, con esta pequeña, libre y democrática nación que hace grandes adelantos en medicina, investigación y desarrollo; y al mismo tiempo es víctima de las mismas mentiras y odio que casi me consumieron.
Hacer esto obviamente no era fácil. Enfrenté hostilidad de mi comunidad e incluso un poco de la comunidad judía de Inglaterra, pero eso es lo que pasa cuando alguien defiende a Israel en la Europa de hoy en día. No es fácil, y eso es lo que lo hace tan necesario.
Esto no es sobre religión o política, es sobre la verdad.
Cuando se trata de Israel, nadie escucha la verdad, las filas de quienes están llenos de odio siguen ensanchándose, pero muchos no han sido expuestos a la realidad, tan lejana a la retórica vacía y a los eslóganes cargados de política que tanto aprecian.
Podemos cambiar esta situación, pero necesitamos ser fuertes y unidos. Israel no sólo es un asunto judío – es sobre libertad, derechos humanos y democracia, todos los valores que el mundo occidental aprecia tanto. También es sobre ser una luz para las naciones.
El trabajo israelí de ayuda humanitaria habla por sí mismo, pero si no nos encargamos nosotros de que el mensaje llegue a la gente, nadie lo hará. No tenemos que agachar la cabeza y pedir disculpas diciendo: “Israel no es perfecto…”, nunca deberíamos temer decir: “Soy un sionista y estoy orgulloso. Estoy del lado de Israel. Ahora te pregunto: ¿Estás dispuesto a hacerlo?
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Judíos rezan en una mezquita de Nueva York

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«Los vecinos judíos de Bronx se habían quedado sin un lugar de culto y sin dinero para alquilar un local, y los vecinos musulmanes tenían espacio de sobra», explicó Patricia Tomasulo, católica practicante y nieta de italianos, quien logró que el Centro Cultural Islámico de Estados Unidos albergara una sinagoga ultraortodoxa.
La sinagoga Beit Menajem se encuentra en la planta baja del Centro Cultural Islámico, y comparte fachada con la escuela islámica y la guardería Barack Hussein Obama. La mezquita ocupa todo el primer piso, justo encima del templo judío.
«La comunidad judía del barrio me produce mucha admiración y es un honor y una experiencia muy positiva tenerlos aquí», afirmó el imán Moussa Drammeh.
«El Corán dedica su capítulo 2 verso 62 a los judíos, los cristianos, los sabeos, quienes creen en Alá y en el último Día, y obran bien», aseveró el imán y añadió: «Tenemos la obligación de querer a nuestros hermanos; quien diga lo contrario no sigue el Corán y es un hipócrita».
«El Corán nos empuja a relacionarnos con buenas personas, ¿Con quién debería juntarme?», preguntó el imán Drammeh: “¿Con personas de mi misma religión pero que hacen el mal?».
«Un musulmán de verdad no hace daño a los cristianos y a los judíos», explicó mientras abría la puerta para que los dos jóvenes rabinos de la sinagoga puedan entrar cargados con comida kosher y con la Torá, su texto sagrado.
En una visita al centro un viernes por la tarde, antes de la puesta de sol, el imán y su congregación preparon una cena halal mientras comentaban el noticiero de un canal de televisión iraní, y el rabino y su congregación se disponían a celebrar el Shabat en una sala contigua.
«El imán Moussa Drammeh nos hizo sentir muy a gusto aquí y estamos felices de tener un espacio para celebrar el Shabat y nuestras fiestas religiosas», explicó el rabino Meir Kabakov, quien se reúne con su congregación y con alumnos de estudios rabínicos los viernes, los sábados y todas las fiestas religiosas.
El Centro Cultural Islámico, situado en un edificio que una década atrás era el taller mecánico del barrio, también cedió sus aulas para clases de judaísmo que se imparten a mujeres a lo largo de la semana.
El rabino Kabakov no vive en el Bronx, sino en Brooklyn, y todos los viernes se desplaza treinta kilómetros cargado con la Torá y comida kosher para poder reunirse con la comunidad de judíos ultraortodoxos de la zona, la mayoría octogenarios. Tras la puesta de sol no puede regresar a Brooklyn en automóvil o transporte público ya que es contrario a los preceptos del Sabbat, y hace el trayecto de más de cuatro horas a pie cargando de vuelta la Torá.
«Me impresiona que caminen bajo la nieve, la lluvia, el viento o el sol para reunirse con su congregación», indicó el imán mientras se preparaba para celebrar una cena con comida halal en el comedor del centro.
En los últimos años la comunidad judía de esta parte del Bronx envejeció y los jóvenes mudaron a otros barrios y a las afueras de Nueva York. Las decenas de sinagogas del barrio se fueron cerrando a medida en que se quedaban vacías.
León Bleckman, un vendedor jubilado, solía acudir a la sinagoga de Tzeirei Israel, que se vio obligada a cerrar en 2008 por falta de dinero. Tomasulo y un grupo de alumnos de estudios rabínicos consiguieron que el Centro Cultural Islámico les cediera un local.
«Tener un lugar de culto es un derecho fundamental», dijo Tomasulo, quien acude todos los domingos a una iglesia que está a la vuelta de la esquina pero imparte clases de tolerancia religiosa en el centro islámico.
«Ahora este es el único espacio donde puedo celebrar las festividades judías en el nordeste del Bronx», indicó León Bleckman.
«La experiencia no podría haber sido más positiva y es un ejemplo a seguir, si tenemos en cuenta lo que está pasando en Oriente Medio, concluyó Bleckman mientras saludaba a uno de los niños que estudia en la escuela islámica: «Me gustaría que los niños de las escuelas públicas del barrio fueran tan educados como los alumnos de este centro».

Escuelas bilingües, receta contra el sectarismo étnico y religioso en Israel

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La red de escuelas bilingües “Yad Be Yad” (De la mano) da a luz este mes a la primera generación de un singular proyecto que busca sembrar semillas de paz entre judíos y árabes por medio del conocimiento mutuo y fomentar la integración en la dividida sociedad.

“Cada judío que estudia aquí sabrá que un árabe no es una amenaza, que no es un monstruo con el que no se puede tratar”, dice Yazen Jalef, de 17 años y para quien la principal contribución de su colegio es que borra “los estereotipos que como árabe tenía de los judíos, y viceversa”.

Miembro de la comúnmente conocida como “minoría árabe-israelí”, Jalef integra la primera generación de alumnos que se gradúa de la escuela tras doce años de estudios.

“Estas cosas pequeñas son las que traerán cosas más grandes (…) como la paz”, agrega con un sentido de responsabilidad social inusual en otros jóvenes de su edad.

Un millar de judíos y palestinos, todos israelíes, comparten aula en esta red creada en 1997 por iniciativa de dos educadores -uno judío y otro árabe- que decidieron “ser parte de la solución y no del problema”, según Ira Kerem, jefe de relaciones públicas de la llamada en árabe “Id ba-Id”.

“Decidieron enseñar a los niños, desde una temprana edad, a no odiarse, sino a respetarse y ser amigos”, puntualiza sobre la esencia del proyecto, que ha recibido el apoyo de donantes privados y los gobiernos de EEUU, Gran Bretaña, Holanda y Suiza.

Una ayuda fundamental para hacer frente a los altos costes de una iniciativa que para abrirse paso tiene que dotar cada aula de primaria con dos maestros -uno de cada grupo étnico- y duplicar actos y ceremonias para respetar a cada comunidad.

Como escuela concertada, explica, “el Ministerio de Educación sólo paga la mitad del profesorado”.

Por las características del alumnado de sus cinco centros y los objetivos de la red, Yad Be-Yad emerge en entornos geográficos en los hay una masa crítica de población judía y árabe suficientemente grande, y donde puede contribuir a que la sociedad israelí supere una de sus asignaturas pendientes: el sectarismo étnico y religioso.

Con las contadas excepciones de Jerusalén, Haifa, Ako (San Juan de Acre), Yafo y algunas otras, la sociedad
israelí suele estar repartida entre localidades judías y árabes, entre barrios laicos y seculares, y entre cuatro tipos de escuelas estatales: laica, religiosa, ultraortodoxa-judía y árabe.

Una división que hace sesenta años intentaba garantizar el respeto y la tolerancia hacia todas las comunidades y minorías, pero que con el transcurso del tiempo se ha convertido en una trampa mortal.

Ha perpetuado un sentimiento separatista que aflora con rapidez en el tan común esquema “nosotros-ellos” con el que los adolescentes, independientemente de si son judíos o árabes, suelen hablar de otros de su edad.

“Yo no quiero que mis hijos vivan las experiencias que yo tuve, todo el tiempo con el miedo en el cuerpo al judío”, declara Kifah Harshid, una madre árabe-israelí que tiene escolarizados a dos de sus hijos en el centro de Jerusalén, el más grande de la red con 530 alumnos desde preescolar hasta bachillerato.

Dalit, arqueóloga judía con un niño de seis años en el mismo centro, “no ve ninguna otra solución, más que la educación” a los problemas sociales y políticos.

Una educación que no está ausente de unos dilemas y obstáculos que se agudizan conforme los niños se convierten en adolescentes.

Paradójicamente, los más fáciles son los de carácter político, para los que Yad Be-Yad aplica una desarrollada técnica de diálogo, respeto y tolerancia que sella en sus alumnos el lema de “permitido discrepar, prohibido pelear”.

Estrategia que, sin embargo, no resuelve los problemas de integración que afloran en la adolescencia cuando chicos y chicas descubren la sexualidad.

En lo que es una excepción a la regla, Dalit, la madre judía, asegura sin ambages no tener ningún problema con que su hijo le trajera una novia palestina.

“Aprendería a cocinar las recetas de su madre”, afirma sobre si se diera el caso.

Tampoco lo tiene Kifah, la madre palestina, quien sin embargo reconoce que “no le sería fácil” y que “hay aún ciertas diferencias y mis hijos y otros niños árabes entienden que no todo está permitido”.

Otro punto de inflexión, político y social a la vez, lo ha experimentado la primera generación de alumnos en los últimos dos años, cuando sólo los adolescentes judíos recibieron sus convocatorias de alistamiento para el ejército, circunstancia que en los próximos meses separará a quiénes han reído y jugado juntos desde la guardería. EFE

La verdad sobre la tensión desatada en Jerusalem

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Por Ana Jerozolimski
Para Semanario Hebreo. Uruguay
En la víspera de Iom Kipur, hubo quien se encargó de difundir rumores sin fundamento entre los palestinos, lo cual en este caso equivale a decir entre los fieles musulmanes que suelen orar en la zona de la mezquita de Al-Aksa. Elementos extremistas, interesados evidentemente en la desestabilización de la zona y en choques violentos que sirva a sus fines políticos en Jerusalem, comenzaron a hacer correr el rumor de que “colonos extremistas de derecha piensan subir a Al Aksa para hacer provocaciones”.
De fondo, estaban los llamados de diferentes grupos judíos, que como todos los años, por las fiestas, quieren organizar una entrada al Monte del Templo. No tiene nada de nuevo. Todos los años lo intentan, porque el lugar es el más sagrado para el pueblo judío. Todos los años la policía israelí lo prohíbe, para reducir tensiones y roces.
El status quo no ha cambiado. Desde 1967, cuando Israel conquistó la Ciudad Vieja , reunificó Jerusalem y declaró su soberanía en la misma, la responsabilidad por el lugar, que incluía el Monte del Templo (Haram al-Sharif en la terminología islámica) estuvo en manos de Israel, pero el manejo diario de las mezquitas quedó en manos musulmanas. Judíos y turistas tenían permitido subir de visita a la explanada de las mezquitas, por ser ese el lugar donde estaba el templo Sagrado.
El estallido de la segunda intifada a fines de setiembre del 2000, detuvo la rutina normal de visitas.
En el 2003, ésta fue retomada en forma unilateral por Israel. Los horarios era claros y muy limitados: entre 7.30 y 10 de la mañana, entre 12.30 y 13.30. También ahora. Esas visitas se llevan a cabo hace años y también tenían lugar en las últimas semanas, antes de los recientes disturbios.
Israel no estaba intentando cambiar ninguna situación reinante en el Monte, ni enviando extremistas “religiosos de derecha” a provocar a los musulmanes. Fue el ataque de musulmanes en el monte a un grupo de turistas franceses (muchos de ellos cristianos) un día antes de Iom Kipur, las pedradas por las que tuvo que intervenir la policía, lo que llevó luego a las autoridades israelíes a limitar la edad de los musulmanes a los que se permitiría entrar a las oraciones musulmanas en las mezquitas.
Es más que comprensible que musulmanes rechacen que Israel imponga limitaciones respecto a quién puede entrar a orar en Al-Aksa .Condenan que Israel no permita a veces a jóvenes solteros , hasta determinada edad, entrar a las mezquitas. Lo que no ven es que eso ocurre únicamente cuando hay incidentes violentos, cuando se oyen voces de diferentes figures árabes (sea en Jerusalem misma o en los territorios palestinos, ciudadanos árabes israelíes o palestinos de la zona vecina) que azuzan a la violencia llamando a los fieles a “venir a proteger Al-Aksa”.
Nadie ataca Al-Aksa. La policía reaccionó allí con gases lacrimógenos, cuando los turistas franceses fueron agredidos, con el trasfondo de los rumores sobre “extremistas de derecha” que iban a “atacar las mezquitas”.
Los limitados , por las dudas, son los judíos que en números cada vez más grandes quieren subir al Monte para ver el lugar, por el evidente resquebrajamiento de la prohibición halájica, en base a la ley religiosa judía, de pisar el sitio sagrado, pero que no reciben permiso policial para hacerlo en las cantidades que quisieran. No pueden subir en grandes grupos, suelen ir acompañados por guardias policiales, un grupo no entra hasta que el otro no sale del lugar, y por cierto no tienen permitido orar , ni siquiera solos, en un rincón, en silencio. Todo eso, para no agitar las tensiones con los musulmanes, para no despertar su ira.
Aclaremos: nos parece acertado, dada la delicada situación de Jerusalem , andar con cuidado para no dar pretextos a nadie para incendiar la situación. Es un hecho que en el lugar en el que se hallaba el Templo Sagrado de Salomón, y luego, siglos después, el segundo Templo, están hoy las mezquitas. Sólo un demente podría concebir destruirlas para construir allí el tercer Templo. La historia tiene su propia dinámica y suele ser suicida intentar detener su curso.
El problema es cuando del otro lado, Israel se topa con quienes no sólo no tienen interés alguno en no agitar las tensiones, sino que pretenden reescribir la historia para quitar toda legitimidad a la relación especial entre Israel y el pueblo judío con el Har Habait, el Monte del Templo, alegando-como lo hizo repetidamente el Sheikh Raed Salah, jefe del movimiento Islámico de los árabes israelíes en el norte del país-que “este lugar es sólo islámico, los judíos no tienen nada que ver aquí, ni ningún derecho en el lugar”·
El fenómeno, lamentablemente, no es nuevo. Aumentan cada vez más los académicos y estudiosos islámicos que falsifican la historia y pretenden borrar la relación judía con Jerusalem.
La mezquita de Al Aksa fue construida hace aproximadamente 1400 años, pero hay figuras islámicas que alegan que fue erigida durante la creación del mundo, en los tiempos de Adán o Abraham. Otros presentan una versión alternativa, afirmando que precedió a Jesús y Moisés…alegando que el Islam mismo (aunque surgió en el siglo VII), llegó a Jerusalem antes que el Judaísmo(!!).
Se multiplican las publicaciones islámicas en la que se desmienten las raíces judías en Jerusalem . Hay quienes alegan que el Templo sagrado no existió siquiera en Jerusalem sino que estuvo en sitios como Nablus o Yemen, según escribió el analista de “Haaretz” Nadav Shragai, especializado en la temática de Jerusalem. Este revela que en el sitio de internet del Waqf islámico de Jerusalem, se afirma que el rey Salomón y luego Herodes no construyeron el primer y segundo templo respectivamente sino que se limitaron a refaccionar una estructura que existía allí desde los tiempos de Adán.
No tienen siquiera reparos en alegar que el Muro de los Lamentos es un santuario musulmán, alegando que el vínculo judío con el mismo fue inventado por razones políticas, recién en siglo XIX.
Con esto de fondo, no debe sorprender que hablen del intento israelí de “apoderarse” de Jerusalem o de “judaizarla”.
Ya escribimos en estas páginas en más de una oportunidad en tono crítico respecto a la instalación de elementos religiosos nacionalistas en barrios predominantemente árabes de Jerusalem, no por falta de derechos históricos y religiosos, sino porque el objetivo, en Jerusalem, nos parece que debe ser estabilizar la situación en lugar de crear tensiones innecesarias.
Pero entre eso y aceptar lo alegado por todos aquellos que no reconocen el vínculo especial de Israel y los judíos con Jerusalem, hay años luz. Quienes así lo hacen, intentan reescribir la historia, avalados cada tanto por extremistas que en el terreno mismo, no sólo en las bibliotecas, tratan de provocar violencia y hacer imposible toda convivencia.
Israel debe mantener el difícil equilibrio entre no dejarse llevar por extremistas provocadores y no permitir que se presente una historia que nunca existió ,borrando la verdadera .
Los musulmanes han jugado un rol en la historia de Jerusalem, e Israel nunca lo ha negado. La Jerusalem islámica está en los museos, las excavaciones y los despliegues didácticos de historia seria en Israel, que jamás intentó borrarlos. Del otro lado, cabe suponer, no están seguros de su propia historia, si sólo cambiándola cree servir a sus intereses.
Es lamentable que también la Autoridad Palestina del Presidente Mahmud Abbas y el Premier Salam Fayyad, considerados en general moderados porque apoyan en principio la necesidad de negociar con Israel, se sumen a las provocaciones, difundiendo falsamente entre embajadores europeos que “Israel intenta cambiar en forma peligrosa la situación en Jerusalem”.

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Los egipcios generalmente no hacen distinciones entre el pueblo judio y los israelies. Los israelies son vistos como el enemigo, asi que los judios tambien lo son.
Khalid Badr, 40, es muy tipico a este respecto, viviendo en un barrio de caminos zigzagueantes, en la Vieja Cairo, vendiendo aperitivos de un kiosko mientras escucha el Koran en la rdio. Cuando se le pregunto por sus sentimientos hacia los judios, el contesto como si tal cosa. “Nosotros los odiamos por todo lo que nos han hecho”, dijo el Sr. Badr, tan casualmente como si se le hubiese preguntado la hora.
Pero las ideas del Sr. Badr recientemente han sido retadas. El ha tenido que confrontar la realidad que su barrio estuvo una vez lleno de judios. judios egipcios- y que la historia de su nacion esta entremezclada con historia judia. No lejos de su negocio, bajo otro estrecho, zigzagueante callejon una vez llamado el Callejon de los Judios, el gobierno esta ocupado renovando una abandonada, destartalada sinagoga.
De hecho, el gobierno no esta solo renovando ruinoso desmoronado viejo edificio. Esta publicamente adoptando su pasado judio- no el tipo de cosa que tu escuchas comunmente de funcionarios egipcios.
“Si tu no restauras las sinagogas judias, tu pierdes una parte de tu historia”, dijo Zahi Hawass, secretario general secretary del Consejo Supremo de Antigüedades, quien en el pasado ha escrito negativamente acerca de los judios debido al choque entre Israel y los palestinos. “Es parte de nuestro legado.”
Egipto ha lenta, calladamente estado trabajando para restaurar sus sinagogas por muchos años. Ha completado dos proyectos y planes para restaurar unas ocho mas. Pero debido a la percepcion en la calle- el enojo hacia Israel y el profundo, ampliamente extendido antisemitismo- el gobierno inicialmente insistio que sus actividades permanezcan secretas.
“Ellos nos dijeron ‘Nosotros estamos haciendo estas cosas, pero ustedes no pueden decirle a nadie de esto’, dijo Rabbi Andrew Baker, director de asuntos judios internacionales del American Jewish Committee. “Esto fue tan inverso a lo que nosotros experimentamos en Europa Oriental, donde los gobiernos no hacen mucho pero quieren presentar el cuadro de que estan haciendo cosas. En Egipto ellos estan haciendo cosas, pero, ‘Shhh, no dejen que nadie lo sepa!’ ”
Entonces por que la repentina muestra publica de por parte de afecto por parte de Egipto por su pasado judio?
Politica. No politica callejera, sino politica global.
El ministro de cultura egipcio, Farouk Hosny, quiere ser el proximo director general de Unesco, la Organizacion Educativa, Cientifica y Cultural de Naciones Unidas. En el contexto de esta sociedad islamica conservadora, el Sr. Hosny, de 71 años, es bastante liberal, generandose problemas con los islamistas cuando el critico la popularidad de las mujeres utilizando pañuelos en la cabeza, por ejemplo.
Pero para apaciguar- o complacer- a su electorado local, el dijo en 2008 que el quemaria cualquier libro israeli encontrado en la Biblioteca de Alejandria. El se ha disculpado, pero eso ha hecho poco para terminar los ataques sobre su candidatura a liderar una organizacion dedicada a promover la diversidad cultural.
Entonces sus subordinados apuraron el proceso de restauracion. Luego de un año de estudio, el trabajo comenzo en junio. Ellos montaron una tienda azul y sostuvieron una conferencia de prensa- dos, de hecho- justo dentro de la vieja sinagoga doblando la esquina del negocio del Sr. Badr. El Sr. Badr dijo que fue cuando el se dio cuenta que el edificio sin techo y con cemento en las ventanas era una sinagoga.
De hecho es una historica, nombrada por el Rabino Moshe Ben Maimon, un medico y filosofo que esta considerado entre los mas importantes eruditos rabinicos en la historia judia. El nacio en Cordoba, España, en 1135, se mudo a Alejandria y finalmente a Cairo. Conocido en Occidente como Moshe Maimonides, el trabajo y estudio en la sinagoga hasta su muerte. El Sr. Hawass dijo que fue utilizada por ultima vez en 1960 y luego se permitio desmoronarla, asi como una nueva mezquita que fue construida justo en la puerta de al lado.
Pero la conferencia de prensa solo parece haber levantado mas escepticismo, mientras crecen las acusaciones que el trabajo fue ordenado solo para silenciar a los criticos de Hosny.
“La ironia es que ellos han hecho algo”, dijo Rabbi Baker. “Comenzo hace al menos muchos años. Ellos no querian hacerlo en una relacion formal con nosotros. Ellos dijeron, ‘Nosotros aceptamos esto como nuestra responsabilidad de cuidar nuestro legado judio, entonces haremos las cosas nosotros mismos.'”
Para egipcios como el Sr. Hawass, quien parece mas comodo alrededor de tumbas y momias faraonicas, hablar acerca del pasado judio de Egipto con orgullo ha requerido un grado de tacto. El Sr. Hawass en el pasado ha rechazado la sugerencia del American Jewish Committee para considerar construir un pequeño museo para albergar los articulos historicos judios de Egipto, como el gobierno ha hecho para preservar muchos de los articulos cristianos de Egipto.
Mientras el paseo a traves del viejo barrio judio recientemente, agitando su lista manuscrita de todos los proyectos de preservacion judia que esta ahora supervisando, el Sr. Hawass dijo que el no levantaria un museo judio en Cairo hasta que el conflicto israeli-palestino fuese resuelto.
“Si ustedes quieren hacer un museo como ese mientras Israel esta matando chicos palestinos, la gente me matara a mi”, dijo. “Lo que estamos haciendo ahora no es para los judios; es para nosotros, para nuestro legado”, el legado judio de Egipto.
Esto tiende a ser el pensamiento a traves del barrio. Los viejos residentes como El Sayyid Yousef, 62, quienes se mudaron aqui cuando el tenia 12, tenia una perspectiva formada por la curva de la historia. El Sr. Yousef dijo que el recordaba tener vecinos judios pero nunca penso en ellos como judios. Ellos eran solo egipcios, como todos los demas, dijo.
“Cuando nosotros crecimos, despues de 1967 nosotros comenzamos a entender las sensibilidades”, dijo. “Debido a lo que sucedio en la guerra, tu caminabas por la calle y si veias un judio querias matarlo.”
Ese era el caso para los judios a lo largo de Egipto, quienes con cada guerra arabe-israeli huian o eran forzados a irse. Hay menos de 100, algunos dicen menos de 80, judios que quedan en Egipto hoy, haciendo los proyectos de preservacion mas importantes, dijo el Rabino Baker.
No esta claro si los proyectos ayudaran al Sr. Hosny en su intento por la posicion de la UNESCO. Y ellos pueden causar que muchos residentes ataquen al gobierno por gastar dinero en ellos. “Nosotros podemos quitarlo y construir una mezquita en su lugar” fue la sugerencia del Sr. Badr.
Aun asi, la campaña ya ha inspirado al Sr. Yousef y su hijo, y quizas otros, para comenzar a ver mas alla del conflicto arabe-israeli, el cual para tantos ha definido fe, cultura y legado.
“Como musulmanes o como cristianos, podria no ser nuestra, pero como egipcios es nuestra”, dijo el hijo del Sr. Yousef, Sameh, de 27 años, de la sinagoga luego de sentarse calladamente por mucha de la conversacion. “Puede no ser nuestra religion, pero como edificio es nuestro legado.”

Jordania piensa en revocar la ciudadania a los palestinos‏

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Las autoridades jordanas han comenzado a revocar la ciudadania de miles de palestinos que viven en Jordania para evitar una situacion en la cual ellos serian reasentados permanentemente en el reino, revelaron hoy lunes funcionarios jordanos y palestinos. La nueva medida ha incrementado las tensiones entre los jordanos y los palestinos, que hacen aproximadamente el 70% de la poblacion del reino.Las tensiones alcanzaron su pico el fin de semana cuando decenas de miles de fanaticos del equipo de futbol jordano Al-Faisali entonaron canticos condenando a los palestinos como traidores y colaboradores de Israel. Al-Faisali estaba jugando contra el equipo rival Wihdat, formado por jordanos-palestinos, en la ciudad jordana de Zarqa. Policias anti-motines tuvieron que intervenir para frenar a los fanaticos jordanos de linchar a los miembros del equipo Wihdat y sus fanaticos, informaron testigos. Ellos dijeron que los fanaticos jordanos de Al-Faisali tiraron botellas vacias y fuegos artificiales a los jugadores palestinos y sus hinchas. Informes en una cantidad de periodicos jordanos dijeron que los hinchas jordanos tambien cantaron slogans anti-palestinos y maldijeron a Palestina, la OLP, Jerusalem y la Mezquita al-Aqsa. El Principe Ali bin Hussein, presidente de la Asociacion Nacional Jordana de Futbol, fuertemente condenaron los insultos racistas cantados por los hinchas jordanos, diciendo que aquellos responsables serian castigados severamente. Baker al-Udwan, director del equipo Al-Faisali, tambien condeno el comportamiento de sus hinchas. El dijo que una minoria de “parias” y elementos “corruptos” estaban detras del vergonzoso ataque verbal y fisico sobre los jugadores e hinchas palestinos. Tarek Khoury, presidente del equipo Wihdat, instruyo a sus jugadores a abandonar el campo en cuanto los hinchas jordanos comenzaron a insultarlos. Los palestinos dijeron que la confrontacion con los jordanos fue otro indicio de las crecientes tensiones entre ambas partes. “Muchos palestinos viviendo en Jordania estan convencidos que las autoridades jordanas estan intentando echarlos”, dijo Ismail Jaber, un abogado de Cisjordania que ha estado viviendo en el reino por casi 20 años. “Hay un creciente descontento e incertidumbre entre los palestinos aqui.” El y otros palestinos dijeron que la actitud “hostil” de los jordanos hacia ellos habia incrementado despues del ascenso al poder del Primer Ministro Binyamin Netanyahu a principios de este año. Muchos funcionarios de gobierno jordanos, ellos dijeron, estan convencidos que Netanyahu y el ministro del exterior Avigdor Lieberman estan trabajando secretamente para convertir a Jordania en un estado palestino. Como medida preventiva, las autoridades jordanas recientemente comenzaron a revocar la ciudadania de miles de palestinos, dejando a muchos de ellos en estado de panico e incertidumbre respecto al futuro. Los jordanos han justificado la ultima medida argumentando que esta dirigida a evitar una situacion en la cual se evitaria que los palestinos retornaran a sus hogares originales dentro de Israel. Desde 1988, cuando el fallecido rey Hussein corto los vinculos legales y administrativos de su pais con Cisjordania, las autoridades jordanas han estado trabajando hacia la “desconexion” de los palestinos bajo el pretexto de preservar su identidad nacional. Esa decision, dijo el Ministro del Interior jordano Nayef al-Kadi, fue tomada a pedido de la OLP y el mundo arabe para consolidar el status de la OLP como el unico y legitimo representante del pueblo palestino. “Nuestro objetivo es evitar que Israel vacie los territorios palestinos de sus habitantes originales”, explico el ministro, confirmando que el reino habia comenzado a revocar la ciudadania de los palestinos. “Deberian agradecernos por tomar esta medida”, dijo. “Estamos cumpliendo con nuestro deber nacional porque Israel quiere expulsar a los palestinos de su hogar.” Kadi dijo que, a pesar de la nueva politica, a los palestinos se les permitiria mantener su status como residentes del reino teniendo “tarjetas de identificacion amarillas” que son emitidas para aquellos que tienen casas y familias en Cisjordania. El dijo que los palestinos trabajando para la Autoridad Palestina o la OLP estaban entre los que tenian sus pasaportes jordanos retenidos, ademas de cada uno que no sirvio en el ejercito jordano. El ministro jordano dijo que el liderazgo palestino en Cisjordania habia sido notificado de la decision de revocar la ciudadania jordana a los palestinos. Un funcionario de la Autoridad Palestina en Ramallah expreso profunda preocupacion sobre el ultimo movimiento jordano y dijo que solo empeoraria las condiciones de los palestinos que viven en el reino. El funcionario dijo que el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas planteo el tema al rey Abdullah II en varias ocasiones, pero los jordanos han rechazado retractarse. Kadi afirmo que el reino estaba buscando a traves de la nueva medida, desbaratar un plan israeli para transferir mas palestinos a Jordania con la esperanza de reemplazarla por un estado palestino. “Nosotros insistimos en que Jordania no es Palestina, asi como Palestina no es Jordania.”

Fuente: The Jerusalem Post

Acto del Día de Israel en Argentina

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Buenos Aires celebraba, en el día de ayer, junto a la comunidad judía argentina los 61 años del Estado de Israel. Se esperaban canciones, artesanías y gastronomía judía. Iba a ser un encuentro abierto, frente a la sede de la Jefatura de Gobierno, una actividad organizada por la Dirección de Relaciones Institucionales del Gobierno porteño, que serviría para difundir la cultura de la comunidad judía.
La idea de realizar dichos encuentros son “para que todos los vecinos y los turistas puedan conocer, aprender, valorar y disfrutar de lo que las colectividades dan a la sociedad”, declaraban autoridades del Gobierno porteño.

Sin embargo, grupos aún no identificados con carteles antisionistas generaron disturbios en el acto. A golpes de puño atacaron los manifestantes.
Hubo fuertes forcejeos. Para el secretario general de la AMIA, Julio Schlosser “Es una zona liberada, sin ningún policía”.

Calificó el hecho como una vergüenza. El embajador de Israel, Daniel Gazit, presente en el acto dijo “Esto es un acto de barbarie, contra esto luchamos, esto es terrorismo, se trata de la cultura contra el terrorismo”.

Hubo 4 detenidos. El acto quedó interrumpido por 30 minutos. Hasta el momento son 5 los detenidos, 4 hombres y 1 mujer, un policía herido, y 2 jóvenes de la organización del evento fueron atendidos por el SAME.
El embajador de Israel tuvo que ser retirado con custodia y policía, ingresándolo para protegerlo en la sede del Gobierno de la Ciudad.

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Podría haber sido una fiesta, pero algo falló, en el acto del Día de Israel

Por Eduardo Chernizki para Iton Gadol

“Un agradecimiento a todos los que permanecieron en el acto, a pesar de los incidentes, porque vamos a seguir demostrando, frente aquellos, quizás grupos minúsculos, que prefieren vivir en la violencia y con las amenazas, para demostrarles que nosotros estamos por la convivencia, por el pluralismo y fundamentalmente por la democracia, gracias a todos”. Con estas palabras Aldo Donzis, el presidente de la DAIA, cerró la celebración del 61º aniversario de la independencia del Estado de Israel organizado por el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en la Avenida de Mayo al 500, frente a la hoy Casa de la Cultura.
Este agradecimiento pronunciado cerca de las 18.30 horas de ayer domingo 17 de mayo, fue el corolario de una tarde muy especial porque algo menos de 3 horas antes, cuando unas 1.500 personas se encontraban disfrutando de un espectáculo artístico, un grupo de inadaptados lo interrumpió desde el sector que da a la calle Perú con pancartas, folletos y gritos contrarios al Estado de Israel a la vez que pegaban con palos a quienes quisieron hacerlos callar.
Ante la inesperada agresión algunos jóvenes, y otros no tanto, intentaron repeler el ataque sin que los pocos efectivos policiales, apostados en la cercanía del escenario, intervinieran.
Al notar los atacantes que quienes los rechazaban los superaban en número, comenzaron a escapar corriendo por la Avenida de Mayo hacia la calle Chacabuco, donde algunos fueron interceptados por policía de civil, que logró detener a 5 de ellos, mientras que el resto pudo escapar. El saldo de la refriega fueron 3 personas lesionadas, dos jóvenes que enfrentaron a los atacantes y un miembro de la Policía Federal, la rotura de objetos que un grupo de artesanos tenía a la venta y de algún vidrio.
Estos incidentes interrumpieron el acto y obligó a la custodia del embajador Daniel Gazit a retirarlo del lugar que ocupaba frente al escenario, mientras que el presidente de DAIA, Aldo Donzis, en el lugar, Julio Schlosser, secretario general de AMIA y Carlos Frauman, presidente de la OSA, estos dos últimos insistían frente a los responsables policiales que había que prevenir que otros inadaptados volvieran a atacar.

“Cuando a los antisemitas los dejan dominar la calle es una amenaza para la democracia”, manifestó el embajador de Israel, Daniel Gazit
Sabemos que tanto Aldo Donzis como Julio Schlosser, se comunicaron telefónicamente con el ministro de Justicia, Aníbal Fernández para recriminarle la pasividad inicial de los policías. Horas después respondió por medio de un comunicado que rechazaba las acusaciones que le fueron realizadas, pero que resultaron evidentes para todos los que estaban en el sector de la calzada en donde se produjo el enfrentamiento.
Cuando se reanudó el espectáculo una gran cantidad de gente se acercó al lugar permaneciendo hasta que el acto finalizó, llegaron varias autoridades policiales y efectivos antimotines.
¿Por qué no estuvieron antes?, es un interrogante que por el momento no tiene respuesta. Como era de esperar los comentarios e interpretaciones de lo ocurrido fueron muchos, desde la opinión de Julio Schlosser de que se había dejado la zona “liberada”, hasta el de un miembro del gabinete ministerial del Gobierno de la Ciudad que decía que lo ocurrido era consecuencia de que a cierto sector del poder le molesta que otros puedan salir a la calle, no a manifestar y hacer reclamos, sino a celebrar.
También escuchamos a uno de los responsables de la organización de este evento decir que al iniciarse el incidente le solicitó a uno de los policías uniformados que intervinieran para evitar los palazos y que en lugar de hacerlo le contestaron que si quería que lo hiciera él. Esto también se lo relató a uno de los comisarios que se hizo presente luego de los disturbios.
Otra de las interpretaciones que hacían varios periodistas que se acercaron al lugar cuando se enteraron de los incidentes, era que a menos de 45 días de las elecciones al oficialismo no le convenía para nada una agresión como la ocurrida, y que por lo tanto era un “pase de facturas” en su contra, de algún sector disconforme por no haber sido incluido en las listas electorales.
De acuerdo a los volantes que quedaron esparcidos en la calle, los atacantes se identificaban como integrantes del Frente de Acción Revolucionaria, una agrupación que se define como marxista-leninista y defensora del proletariado explotado por el imperialismo.
Según los responsables del Gobierno de la Ciudad, pasaron por el lugar más de 4.000 personas. Podría haber sido una fiesta, pero algo falló.


Fuera de las acusaciones que se envían unos a otros, esperamos que realmente no haya sido intencionalidad Gobierno nacional, pero si estamos convencidos que fue responsabilidad del mismo y del Gobierno porteño.
Pedimos justicia y seguridad y deseamos que en Argentina no se vuelvan a vivir momentos de discriminación, odio, terror y antisemitismo. Aunque hoy, esto parece dificil de cumplir.